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La Ayuda Humanitaria de las ONGs
en el Contexto de un Conflicto Armado

por Gustavo Castro Soto

A los desplazados y a las comunidades campesinas e indígenas que viven en un contexto de conflicto armado, se les impone una realidad que le determina políticas de actuación así como a otros actores que pretenden apoyar humanitariamente los procesos de distensión, reconciliación y ayuda humanitaria. ¿Podemos hablar de distensión y reconciliación de igual modo?, ¿la distensión y reconciliación son procesos que se deben dar en las etapas preconflicto, en el conflicto y posconflicto?, ¿estas etapas marcan estrategias diferentes?

El contexto de un conflicto armado provoca que las comunidades indígenas aumenten su nivel de politización, polarización y organización colectiva de cara a reivindicar sus derechos como población civil en medio de una güera donde actores "humanitarios" y población civil se encuentra entre dos bandos.

Es un hecho que cualquier acción humanitaria, independientemente de sus intensiones, tiene claras consecuencias políticas. Considerar que la política frustra cualquier intento de ayuda humanitaria, significa no entender la diferencia entre la vida y la muerte de personas en situación de vulnerabilidad en un contexto de fuertes intereses políticos, económicos y militares.

La propuesta se encamina a que las Ong's que se especialicen o entren en el terreno de la ayuda humanitaria a los damnificados por un conflicto armado deben perfilar adecuadamente su papel y tomar en cuenta muchos elementos que definen su rol. Entendemos que los conceptos de "autonomía", "independencia", "neutralidad", entre otros, no son fáciles de definir y mucho menos de aplicar en estos contextos.

Por lo general, sea cierto o no, los refugiados, desplazados internos y comunidades insertas en el radio geográfico de un conflicto armado, han sido acusados por sus adversarios de formar parte activa de las guerrillas (México, El Salvador, Guatemala, Ruanda, etc.). Esto complica más la identidad de quienes quieren prestar la asistencia humanitaria.

Pero también la ayuda humanitaria entendida como el cumplimiento de los derechos humanos, hace referencia a todas aquellas acciones que tienen que ver con proyectos encaminados a mejorar las dietas alimenticias, la salud, educación, trabajo, organización, etc. En este espectro de aportes, también las Ong's pueden caer, consciente o inconscientemente, en la canalización exclusiva de sus recursos humanos y materiales hacia una u otra fuerza política. La gravedad no está en el hecho en sí mismo ya que cada quien opta en consciencia sobre los caminos que ve más conducentes, sino en la manipulación que se puede hacer de ella cuando se quiere cobijar bajo la "ayuda humanitaria".

El nuevo escenario de las ONGs

El año de 1994 presentó un escenario novedoso para las Ong's en México. Más allá del reto que presentan los procesos político electorales en cuanto a la participación ciudadana en los comicios, como una forma de generar cambios hacia una mayor justicia social, minusvalorizada muchos años como un trabajo "reformista" y "electorero", sin rumbo ni perspectiva, la guerra desatada en Chiapas irrumpe y complica un escenario más de los compromiso de las Ong's: la ayuda humanitaria en un conflicto de guerra.

La participación político-electoral es un reto todavía más difícil de sortear para las comunidades de campesinos e indígenas que viven el contexto de conflicto y posconflicto como para la futura reinserción de miles de desplazados internos ya que, la falta de cultura democrática, la ignorancia de los procesos electorales, la nula credibilidad hacia los partidos políticos, la coerción e intimidación del ejército, la debilidad de los partidos políticos, el analfabetismo, la participación o no de los insurgentes en los procesos electorales, el gran porcentaje de población indígena y la ausencia de planes y programas partidistas que sustenten la posibilidad de un cambio en México, ponen en tela de juicio un cambio radical por la vía puramente partidista-electoral.

Ante este panorama, los campesinos, indígenas, desplazados y los nuevos sectores surgidos de la violencia y la impunidad se encuentran en tres disyuntivas: 1) lograr la autonomía de los pueblos indígenas con respecto a los poderes locales (municipales) bajo el respeto de sus propios mecanismos culturales, 2) contender en las elecciones democráticas de sus municipios que al mismo tiempo implica la confrontación con los grupos que han sustentado el poder por tantas décadas (caciques, madereros, ejército, Guardias Blancas, narcotraficantes, etc.), lo que implicaría una clara política de alianzas y un alto nivel político que responda a la coyuntura y, 3) posponer más años la participación democrática en búsqueda de mejores condiciones en el país, estado o municipio con el fin de definir la mejor opción y condiciones políticas.

Para las Ong's, insertos en estos procesos y aunado a estos elementos que aceleran su consciencia sobre su papel como "parte del movimiento popular", y ahora como "parte de la sociedad civil", aparece en el escenario un nuevo enfoque complejizando sus estrategias que, sin la guerra, parecería peyorativamente como asistencialismo: la ayuda humanitaria en un conflicto armado.

La ayuda humanitaria en un conflicto de guerra

Toda ayuda humanitaria en un conflicto de guerra tiene claras consecuencias políticas. Lo que hemos entendido por ayuda asistencial dista mucho de lo que significa la ayuda humanitaria y más la ayuda humanitaria en un conflicto de guerra. Esta última tiene sus características propias y sus reglas del juego.

Siguiendo a Minear y Weiss, podemos ofrecer aquí una definición de lo que es la ayuda humanitaria:

"Se entiende la acción humanitaria como circundante a una multiplicidad de actividades que son llevadas a cabo para proteger y promover el respeto por los seres humanos, y la mayor parte de la acción descrita se relaciona con la ayuda que es prestada durante emergencias para aliviar el sufrimiento que produce la amenaza contra la vida".(1)

Hay muchos matices y formas de definir la ayuda humanitaria en los conflictos armados. "Humanitarismo" es un concepto no terminado de elaborar y que enfrenta múltiples situaciones mundiales de guerra:

"El Término 'humanitarismo' es empleado de diferentes formas en el lenguaje contemporáneo. A veces es usado para denotar un enfoque particular de los problemas, es decir, un enfoque que hace énfasis en la protección y asistencia a los individuos, como opuesto a consideraciones políticamente influenciadas. Otras veces, el término es usado en un sentido genérico y expresa un sentimiento más ampliamente compartido. Cualquier cosa que pueda aliviar el sufrimiento humano y ayudar en la realización de las necesidades humanas, debe ser hecho".(2)

Conscientes de esto, la Coordinadora de Ong's y Cooperativas de Guatemala, el 11 de mayo de 1993, se vieron en la necesidad de definir lo que para ellos es el Trabajo Humanitario:

"...conjunto de acciones que promueven y permiten garantizar el respeto y la protección de la vida humana, en situaciones particulares tales como catástrofes naturales o conflictos armados...Busca aliviar el sufrimiento, reducir las amenazas contra la integridad física y psicológica de las poblaciones, y contribuir a que estas recuperen condiciones aceptables de convivencia y desarrollo." (3)

Los desplazados en un conflicto armado

Si retomamos la experiencia de Guatemala y el Salvador podremos llegar, entre otras, a la conclusión de que los diversos sectores sociales que se ven afectados de manera más inmediata por un conflicto armado van tomando posturas polarizadas en la medida que avanza dicho conflicto. Esto lo podemos constatar ahora en para el caso de Chiapas.

En la generación de un conflicto armado interno, la población desplazada es parte de la estrategia gubernamental o insurgente. La multiplicidad de formas con el fin de que las comunidades y desplazados internos apoyen, consciente o inconscientemente, a una estrategia político militar de cualquiera de ambas partes se hace patente.

El cobijo de ayuda humanitaria a la población damnificada por el conflicto armado puede apoyar ambas agendas y que en su caso podría ser usada para alimentar y en consecuencia, prolongar la guerra. La ubicación de la misma población desplazada con el fin de proporcionar ayuda humanitaria (salud, alimentación, etc.) puede ser un pretexto para que ambas partes refuercen zonas de control bajo el cobijo de los damnificados.

Los desplazados son una población amorfa y difícil de definir. Si bien son parte de la "sociedad civil" que ha decidido no participar en el conflicto armado, podemos encontrar un mosaico amplio de sectores simpatizantes de los intereses y demandas de cualquier bando o de ninguno. El mismo desplazamiento geográfico de los desplazados internos va acompañado del desplazamiento de las fuerzas de ambas partes beligerantes, según quien aproveche la ocasión y entendiendo este desplazamiento en términos políticos y geográficos en el marco de una estrategia de guerra.

La polarización política y discursiva llega a todos los niveles de la población hasta confrontaciones fuertes entre las mismas comunidades. De esta bipolaridad sugerimos las siguientes reacciones que se pueden suscitar: 1) los que se mantienen al margen, 2) los que optan por un bando, 3) los que rompen relaciones más o menos cercanas, estrechas u "orgánicas", 4) los que negocian o imponen una "autonomía" y cierta "independencia" con respecto a su militancia, entre otras.

Características de la ayuda humanitaria

Las experiencias de las Ong's nos llevan a plantear estas sugerencias que podemos definir como características de la ayuda humanitaria en el contexto de un conflicto armado.

La claridad sobre el tipo de apoyo a la población campesina e indígena debe situarse también en el marco de varias etapas: preconflicto, en conflicto y posconflicto. ¿Podemos hablar de reconciliación cuando todavía no se generan acuerdos entre las partes en conflicto?, ¿se habla de una conciliación perdida o nunca la ha habido?, ¿en qué se distinguen las acciones de las Ong's en el marco de la distensión, reconciliación, o como se le quiera denominar, de las acciones que lleva a cabo el gobierno?

En el contexto de un conflicto armado, la autoridad civil es anulada, desplazada o controlada por los bandos enfrentados presentando una fuerte contradicción y tensión entre la lógica militar (control, disciplina, aumento de bases de apoyo, abastecimiento, exclusión, verticalidad, obediencia, etc.), y la lógica civil (libertad, libre tránsito, libre expresión de ideas, democracia, inclusión, horizontalidad, desarrollo, respeto a los diversos frentes de lucha, etc.)

La ayuda humanitaria debe situarse en este contexto y tomar consciencia que dicha ayuda es para todos los damnificados por el conflicto, de ambas partes y sin distinción alguna. Esto representa un fuerte reto para las Ong's. De esos elementos proponemos los siguientes:

1) Objetivo

La claridad sobre las acciones humanitarias es de primordial importancia. El propósito fundamental de la asistencia humanitaria es aliviar el sufrimiento que produce la amenaza contra la vida. Muy ligado a esto, el objetivo de apoyar las medidas de protección no la podemos dejar a un lado. Sin embargo, estos objetivos han estado expuesto a otros intereses diferentes o particulares.

Durante el conflicto armado centroamericano, los Estados Unidos proporcionaron tiendas, botas y equipo de comunicaciones a la insurgencia político militar en Nicaragua, bajo la etiqueta de "asistencia humanitaria". En 1985, el "Washington Times" invitó a prestar apoyo a los contras, que "cualquiera que examine los antecedentes históricos del comunismo debe concluir que cualquier ayuda dirigida a derrotar al comunismo, es ayuda humanitaria".

En los intentos de acciones humanitarias que pueden contemplar un abanico amplio de ayudas específicas en las etapas de preconflicto, conflicto y posconflicto con respecto a la salud, educación, capacitación, derechos humanos, proyectos productivos, ecología, comercialización, etc., tendientes a crear proyectos u organizaciones que beneficiaran a la población en su conjunto, pueden fracasar en la medida en que las polarizaciones políticas y económicas se hagan manifiestas bajo la reducción localista de sus planteamientos, la competitividad interna o gubernamental, la falta de una estrategia clara, la mutua ambigüedad del rol que juegan los diversos actores e interlocutores, la falta de alianzas amplias con otros sectores, la participación activa de la población -dividida- en el proyecto, etc.

2) Identidad

Proponemos la necesidad de definir cómo se sitúa la Ong dentro del terreno de su trabajo y cómo lo sitúan los otros actores sociales y políticos, máxime cuando la Ong trabaja en el terreno donde se da el conflicto y los desplazamientos de la población vulnerable, ya que acarrea una historia de presencia, trabajo, dirección y arraigo en la localidad.

Cuando una Ong ha mantenido su presencia cercana en la zona de conflicto o como dirigentes de organizaciones populares afectadas por la guerra, estos sectores presionan tarde o temprano a tomar postura: un bando o el otro. Cuando el conflicto armado va llegando a su clímax, la politización y polarización del conflicto se hace más evidente y más tenso para quienes acompañan los intereses de los más afectados.

Pasar de la dirigencia y asesoría a las organizaciones populares al neutralismo humanitario no es cosa sencilla y con facilidad se tropiezan con fantasmas o autoengaños. No todas las Ong's, por sus propias características y trayectoria, pueden situarse en el terreno de la ayuda humanitaria con las características que aquí la entendemos.

Es necesario entender la diferencia entre el terreno asistencial del humanitario en un conflicto de guerra si la diferencia radica en facilitar o no impedir la organización y caer en dependencias externas. La identidad no es sólo aquella que se autodefine, sino también la que otros actores definen, que no tienen que ser símiles por lo que en nada ayuda presentarse con ingenuidad ante esta variante.

Cuando algunas Ong's no se contextualiza en la geografía o en el mapa político existente de la problemática y no ubica adecuadamente su identidad y tipos de apoyo que podrían ofrecer, puede pisar un terreno pantanoso ante los diversos intereses políticos que les muestran sus sospechas. Por ello, en el momento más álgido del conflicto pueden ser aislados y desplazados de su acción.

3) Neutralidad

La ayuda humanitaria tiene que situarse en el terreno de la neutralidad en apoyo a los afectados por ambas partes del conflicto. No se puede dejar de apoyar humanitariamente a cualquier bando ya que incluso es susceptible de manipulaciones y ataques políticos por parte de los que se consideren "adversarios". Ambos bandos intentarán también utilizar a su favor la ayuda humanitaria a "sus vulnerables" y con ello a las instituciones que los apoyen, lo que constituye parte de la estrategia de correlación de fuerzas.

Siempre habrá una cuota que pagar con el fin de que la ayuda humanitaria llegue. Sin embargo, esto implica un análisis minucioso de la situación y saberla manejar. Otro elemento importante de la neutralidad se encamina a que las Ong's no pueden tomar parte en la definición del desplazamiento o concentración de los desplazados internos, por ser susceptible de críticas o manipulaciones de apoyar la estrategia de uno u otro bando beligerante en términos militares o políticos, lo que resta credibilidad de la Ong sobre su ayuda humanitaria con la consecuencia de ser tomados como brazos políticos de alguno de los bandos.

Por tanto, la asistencia humanitaria en un conflicto armado debe evitar tomar partido y responder al sufrimiento simplemente porque la gente está necesitada. Tampoco debería reflejar consideraciones políticas, religiosas, culturales o de otra índole.

El cuidado de no promover una determinada agenda política o religiosa, ni profesar lealtad a un grupo étnico específico o a un área geográfica, ni tratar de aminorar los descontentos, ni involucrarse en la insurrección, ayudaría de manera fundamental. Esta estrategia ayudará a tener acceso a los necesitados. No significa ignorar las repercusiones de índole política, sino mantenerse libres de consideraciones ajenas como "propósitos ocultos" de la ayuda humanitaria.

Si alguna Ong desea situarse en el terreno humanitario debe entender esta lógica, de lo contrario debe entender las consecuencias de sus acciones.

El apoyo a las comunidades en un conflicto armado puede tener varios desenlaces: mantener hasta el final un apoyo plural y amplio, mantener una relación exclusiva con un grupo u organización pero de manera neutral con cierto grado de autonomía y, mantener una relación exclusiva y orgánica que termine ante las confrontaciones internas y el cierre de espacios en otros campos de trabajo por su histórica trayectoria.

"Las actividades humanitarias...por definición deben estar desligadas de cualquier matiz político. Por definición son neutrales e imparciales. Solamente preservando este carácter esencialmente humanitario se puede evitar que los desacuerdos sobre cuestiones políticas, o sobre cualquier otro asunto, se conviertan en un obstáculo".(4)

En otro sentido, la "neutralidad" no existe ya que ella no significa ser indiferente a las injusticias sociales ni al diagnóstico socio-polítco sobre los orígenes del conflicto.

4) Independencia

Las Ong's que participan en la ayuda humanitaria, deben mantener su independencia con respecto a otras estructuras orgánicas de ambas partes en conflicto y su libertad para poder actuar -sin restricciones por parte de autoridades políticas- ante el sufrimiento de la amenaza contra la vida.

Esta independencia y autonomía ayudará, lejos de eliminarlo en su totalidad, a evitar manipulaciones o cumplimiento de acciones ajenas a la agenda humanitaria. Al mismo tiempo, refuerza la credibilidad ante los medios de comunicación, ante ambos lados del conflicto y los mismos canalizadores de los fondos de emergencia. Sabemos que el grado de esta independencia difícilmente se llegará al deseable, que no será totalmente puro y que variará de situaciones.

Si una Ong es designada por un grupo insurgente para proveer servicios humanitarios a la población civil, disfrutará de menos independencia de otras. Por otro lado, el interés de formar un espacio humanitario amplio para el desarrollo de las acciones de socorro, puede toparse con el dilema de si deberían eventualmente usar su ayuda como un medio para buscar concesiones de parte de las autoridades gubernamentales federales o locales.

Aunque llevar la ayuda "humanitaria" como una "pieza de negociación" podría beneficiar a los vulnerables y desplazados, se le introduce en un terreno muy político y difícil de manejar. De cualquier modo, esta independencia no evita la coordinación de esfuerzos en algún momento y sin menoscabo de un análisis objetivo de los diversos actores que intervienen en la asistencia humanitaria.

Lo que puede empezar como una sana independencia puede terminar con presiones de cumplir agendas determinadas con el grupo en relación ó, lograr prolongar esa relación necesaria y con una sana independencia, pero que tarde o temprano pueden sucumbir ante las polarizaciones y contradicciones internas.

En última instancia, cualquier organización de ayuda sea nacional o internacional, no depende de ella misma la definición de su aporte a la población damnificada, por ser a final de cuentas "extranjera" o "externa" en el proceso de las organizaciones populares, campesinas e indígenas.

5) Equidad

Mantener la equidad en la ayuda humanitaria es difícil de sostener. ¿Qué criterio se puede usar para determinar que cierta población civil desplazada necesita más que otra? Aquí se infiltran posibilidades regionales y geográficas que son necesarias medir. Del mismo modo, la simpatía por ciertos grupos organizados regionalmente o dispersos, pero que representan de una u otra manera a cierto espectro político, se puede infiltrar en las decisiones.

No sólo este equilibrio habrá que salvar. Hay otras interrogantes a esto: ¿qué garantía hay para que la ayuda humanitaria, alimentos, por ejemplo, no sean desviados hacia tropas gubernamentales o insurgentes?, ¿qué pasa si es imposible alimentar a las mujeres y niños sin asistir a sus esposos y padres que portan armas?, ¿qué pasa si es necesario aceptar que se "filtre" un poco de esto como un precio que se debe pagar para que parte de la ayuda llegue a los civiles?

Pareciera que ningún precio es demasiado alto cuando se trata de salvar vidas humanas, pero es necesario calibrar los costos sobre todo cuando los recursos son limitados y más aprovechables con mayores efectos en otros lados.

6) Adecuación

Significa que la ayuda humanitaria que las Ong's pueden proporcionar debe ser adecuada a las circunstancias de la región y pensar a largo plazo. El desplazamiento o no de la población civil afectada cuando estalla un conflicto armado, no es de corto alcance, como hemos podido observar.

El desarraigo territorial lleva muchas consecuencias a nivel de la salud física y mental, educación, producción agrícola y, uno de los aspectos fundamentales en muchos conflictos armados: la tierra en disputa. Esta asistencia apropiada significa suministrar la ayuda adecuada a las personas correctas, en el lugar y hora correctas. En muchas ocasiones el acopio de medicamentos, ropa, etc., no son las idóneas a las necesidades de los beneficiarios cuando ya se ha invertido mucho en esta acumulación de bienes.

De no tomar en cuenta esto, el acopio de la ayuda humanitaria se vuelve mecánico, lo que no significa minimizar el sentido de emergencia que presentan estas situaciones. De otro modo, la ayuda humanitaria, con el fin de preservar su integridad o ser más efectivo, puede ser postergado para otras condiciones más favorables, lo que implica un buen análisis continuo de la situación.

Por ello, evitar el mecanicismo será recomendable. Lo mismo se puede decir con el tipo de ayuda en capacitaciones de emergencia que se otorgan a las comunidades campesinas e indígenas desplazadas y que no corresponden a sus necesidades, expectativas y respeto a sus procesos organizativos, ya que la ayuda humanitaria no debe generar pasividad, lo que la convertiría en tal caso la ayuda en un "asistencialismo" que no se justifica por el mero hecho de ser población vulnerable. Pese a esta condición, siempre podrá haber niveles de organización y autogestiones mínimas.

7) Análisis

Como sabemos, la ayuda humanitaria es susceptible de manejos políticos que apoyen las posturas de ambas partes del conflicto. Ello implica que las Ong's no deben mostrar ingenuidad. Las partes confrontadas tenderán a usar todos los espacios a su favor desde los medios de comunicación pasando por los desplazados y la ayuda humanitaria. Incluso las mismas organizaciones populares de corte civil que no se hayan incorporado a la lucha armada, serán susceptibles si no de manipulación, de apoyar la agenda de alguno de ellos en otro terreno del conflicto. Ambas partes necesitarán de otras estructuras sociales y civiles como frentes de lucha en el terreno político, ya sean organizaciones populares urbanas, civiles, campesinas, indígenas, partidarias, etc.. La guerra es la guerra, y todos los medios al alcance serán utilizados para conseguir los fines estratégicos de ambos lados.

El análisis objetivo de la situación ayudará a mantener la criticidad sobre ambos bandos en conflicto e identificar claramente las causas de la crisis. Por tanto, se debe subrayar la necesidad de una tarea analítica que acompañe la asistencia y las acciones de protección.

Un análisis permanente de los contextos militares y políticos, económicos y sociales, serán esenciales para planear y llevar a cabo actividades humanitarias eficaces. Hay una interrogante que no podemos eliminar: ¿hasta dónde es posible que la ayuda humanitaria colabore en la prolongación de un conflicto armado, profundice diferencias entre los beligerantes o fortalezca alguno de ellos?

Las Ong's no deben darse el lujo de dejarse sorprender por la falta de criterios para intervenir en situaciones conflictivas delicadas, por la ingenuidad política, por el desconocimiento de los contextos culturales y la falta de orientación política amplia.

8) Credibilidad

La ayuda humanitaria se expresa por medio de la solidaridad nacional, pero también llega por medios internacionales. Por tanto, las Agencias de Cooperación Internacional estarán atentos, del mismo modo, a no ser usados políticamente por el conflicto con su ayuda humanitaria.

La cooperación internacional necesita de interlocutores de confianza e independientes de ambos bandos por donde canalizar dicha ayuda. De no mantenerse esta credibilidad, difícil será que la ayuda humanitaria llegue ya que los donantes también tienen una imagen e identidad que cuidar en sus respectivos países y ámbitos de acción.

Las Agencias de Cooperación Internacional, sobre todo aquellas que tienen experiencia en canalizar este tipo de ayudas de emergencias en un conflicto armado, están conscientes de las dificultades para hacerlas llegar a sus destinatarios, incluso de las cuotas que son necesarias pagar. De no contar con esta ayuda humanitaria, se deja en manos gubernamentales toda la ayuda y el manejo político que se haga de ella a la población desplazada.

Como sabemos, los gobiernos tienden a controlar, coptar y dirigir estas situaciones, lejos de afirmar que puedan tener la capacidad operativa y económica para hacerlo, aunque cuentan con instrumentos gubernamentales internacionales. Para el bando gubernamental, todos aquellos desplazados que no pertenezcan a organizaciones populares controlados por ellos, serán susceptibles de sospecha y viceversa.

La credibilidad no es sólo ante los gobiernos o la comunidad internacional cooperante, sino ante los mismos destinatarios de los recursos traducidos en satisfactores inmediatos (capacitaciones, alimentación, techo, medicamentos, agua, ropa, etc.).

Cuando la población damnificada se da cuenta de que las instituciones diversas de apoyo solicitan fondos en su nombre, no extraña la desconfianza de si esos recursos los están recibiendo. Del mismo modo, cuando los destinatarios reciben directamente de la cooperación internacional fondos para la gestión de diversos proyectos, la sospecha sobre el buen uso de esos recursos prolifera incluso entre ellos.

9) Transparencia

La canalización de cantidades considerables de ayuda humanitaria por medio de las Ong's, requiere de un manejo transparente en el uso y destino de dicha ayuda. Cualquier error podrá ser usado en contra de los mecanismos establecidos para hacerla llegar. El peligro más inminente es el cierre de espacios que evite llegar adecuadamente estos recursos a los vulnerables y desplazados de ambas partes.

Los recursos que son proporcionados en un contexto altamente polarizado y politizado, no sólo despierta sospechas en los benefactores y beligerantes, sino de aquellos que proporcionan los fondos. Sin embargo, aunque ninguna institución puede guiarse por criterios exclusivamente humanitarios en sus acciones, el objetivo principal son los afectados por los conflictos:

"El principio que supedite toda la asistencia humanitaria debe ser el reconocimiento de que es ante las personas desplazadas que se es responsable y no ante el gobierno, los donantes u otros benefactores de los programas de asistencia humanitaria."(5)

Sin embargo, no por eso se garantiza el buen uso y transparencia de los recursos recibidos, sea quien fuere. La poca transparencia en su destino puede crear dificultades muy serias en la relación Ong's-Agencias Cooperantes, Ong's-beneficiarios, Ong's-Ong's, beneficiaros-beneficiarios y beneficiarios-Agencias Cooperantes, al grado de rupturas de carácter político y en última instancia, el abandono o suspensión indefinida de canalización de fondos y para proyectos de desarrollo hasta que las contradicciones se hayan dirimido. Por tanto, las bases que garantizan una credibilidad y transparencia es la información.

10) Flexibilidad

Las situaciones de emergencia para abastecer ayuda humanitaria, requieren de mucha espontaneidad, innovación y creatividad para responder a ellas. Las Ong's requieren de movilización y de una estructura ágil y no burocrática que pueda garantizar la ayuda cuando se necesita. Sin embargo, para las Ong's la dificultad se acrecienta en la medida en que los trámites con algunas de las Agencias de Cooperación tienen otros ritmos y requisitos para hacer llegar la ayuda de emergencia.

La flexibilidad marca en mucho la diferencia con respecto a otras instituciones gubernamentales.

11) Cooperación Internacional

La comunidad internacional apoya los derechos humanos de los refugiados. En ella podemos encontrar tres tipos diferentes: 1) la gubernamental (Naciones Unidas, Comunidad Económica Europea -CEE-gobiernos donantes), 2) la no gubernamental (Ong's del Norte, CICR, Iglesias, etc.) y, 3) la mixta.

Hay que recordar que México no ha firmado el Protocolo de 1967 de la Convención de Ginebra de 1951. Esta debilidad está presente en los organismos humanitarios aunque son instituciones con mucha experiencia en apoyos de ayuda humanitaria. Conocerlos y caracterizarlos ayudará a visualizar los posibles actores que entrarán en juego; la Cruz Roja Internacional, por ejemplo.

12) Monitoreo y Cabildeo

La información oficial sobre los conflictos armados internos tienden a restringir los canales de difusión y controlar todo lo que internacionalice el conflicto. Las Ong's, con su experiencia de relaciones internacionales, puede dar un apoyo fundamental en la elaboración de información veraz, oportuna y objetiva a las contrapartes solidarias.

Dessalegn Chefeke, Director de la Oficina Regional para las Américas y el Caribe del ACNUR manifestó que:

"Las ONGs que están bien asentadas en el terreno proporcionan informes en la amenaza de una emergencia...A menudo son las primeras en alertarnos y las únicas capaces de defender en un aprieto los intereses de los refugiados ante los gobiernos...los que mejor pueden informar de los problemas..."

Más allá del plano financiero con la comunidad internacional, las relaciones con ella deben ampliar el marco hacia una educación del primer mundo sobre los problemas que ya se creían superados en el tercero. Tal información puede apoyar iniciativas de presión por medio del cabildeo a sectores nacionales o extranjeros que pueden incidir de una u otra manera en la solución del conflicto.

Este aspecto es cada vez más valorado por las Ong's. La experiencia muestra que la eficacia de una solidaridad internacional bien informada y dirigida sugerentemente hacia líneas de acción como apoyo a las presiones que solucionen los conflictos, han dado resultados muy exitosos.

Una de las agendas que podrían tomar las Ong's sobre el cabildeo es la presión a que México reconozca la Convención de 1951, adhesiones a otros instrumentos básicos internacionales y el papel de protección del ACNUR sobre los desplazados internos. No olvidemos que la presión internacional puede ser tan efectiva como la ayuda humanitaria directa en el efecto moderador y de disminución del sufrimiento hacia una agenda de paz. La ayuda humanitaria va más allá del alivio a los problemas sistémicos.

13) Conocimiento de los Instrumentos Internacionales

Ante la poca experiencia de algunas Ong's en el terreno de la ayuda humanitaria en un conflicto de guerra, poco conocimiento hay sobre los instrumentos legales internacionales de protección a los vulnerables en estos contextos.

Aunque por lo general las Ong's se orientan más en base a las exigencias de los valores morales que jurídicos, es necesario el conocimiento de los instrumentos internacionales (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Declaración de Cartagena, Protocolos, etc.) para poder hacer uso de ellos, poder actuar y moverse en este terreno.

Las discusiones a nivel mundial sobre los principios humanitarios están situadas dentro del contexto del derecho internacional. El CICR - Cruz Roja Internacional- establece: "...por lo menos veinte provisiones relativas a situaciones de conflicto armado que tienen que ver con ayuda alimentaria o asistencia médica a las cuales las víctimas de los conflictos tienen derecho".

Las disposiciones de las cuatro Convenciones de Ginebra de 1949 y los dos Protocolos Adicionales de 1977, obligan a los gobiernos a permitir el libre paso de suministros médicos, artículos religiosos y otros esenciales para niños menores de quince años y madres embarazadas y lactantes (Cuarta Convención, Art.23). Prohiben "el hacer pasar hambre a los civiles como un método de combate (Protocolo II, Art.14).

A las autoridades no les está permitido "atacar, destruir, robar o inutilizar objetos o elementos indispensables para la sobrevivencia de la población civil, tales como comestibles, áreas agrícolas destinadas a producir alimentos, las cosechas, la ganadería, las instalaciones y el suministro de agua potable y los trabajos de irrigación con el propósito específico de negarles su utilidad para el sustento de la población civil o la parte contraria, cualquiera que sea el motivo" (Protocolo I, Art.54). De manera similar, el derecho internacional especifica que las agencias imparciales de socorro tendrán acceso a las poblaciones necesitadas.

En un esfuerzo cuidadoso por distinguir entre iniciativa humanitaria e intervención política, se especifica que las "ofertas de ese socorro no serán consideradas como interferencia en el conflicto armado ni como actos inamistosos" (Protocolo I, Art.70). Técnicamente hablando, las Convenciones y los Protocolos imponen obligaciones legales solamente a aquellos que los hayan ratificado. Aunque también estaríamos de acuerdo con la Comisión Independiente sobre Temas Humanitarios Internacionales:

"Muchos gobiernos parecen adoptar puntos de vista bastantes despreocupados con respecto al acatamiento de las normas humanitarias, como si tan solo por ratificar las Convenciones de Ginebra hubieran sido liberados de todas sus demás obligaciones...Pero tan pronto como se ven directa o indirectamente involucrados en un conflicto armado, la mayoría de los estados califican, interpretan, o simplemente ignoran las reglas de humanidad, invocando intereses estatales y sus prerrogativas soberanas. Las consideraciones políticas prevalecen sobre los requerimientos humanitarios y los intereses humanitarios se utilizan para alcanzar objetivos políticos".

Las Convenciones de Ginebra y los Protocolos Adicionales reflejan un balance entre las necesidades humanas de los civiles y las necesidades de seguridad militar de las autoridades políticas. Por ejemplo, el desplazamiento de la población civil está prohibido "a menos que la seguridad de los civiles involucrados o razones militares imperativas así' lo demanden." En tales circunstancias, sin embargo, "se tomarán todas las medidas para que la población civil pueda ser recibida bajo condiciones satisfactorias de abrigo, higiene, salud, seguridad y nutrición" (Protocolo II, Art.17).

En 1988 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 43 131 que reconoció el derecho de los civiles a recibir ayuda internacional y el papel de las Ong's en situaciones de emergencia. En 1990 la Resolución 45 100 reafirmó estos derechos y endosó específicamente el concepto de corredores de seguridad para facilitar el trabajo de las agencias humanitarias.

Las provisiones del derecho humanitario se hacen eco de un sentido social y moral que es compartido ampliamente a través de las culturas, de que al ser humano no se le debe negar asistencia y que los alimentos y otras ayudas no deben ser suministrados o denegados, en función de objetivos políticos.

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
Agosto de 1997


1. Minear, Larry y Weiss, Thomas C. "Principios humanitarios y pautas para la elaboración y ejecución de políticas: un manual para quienes prestan la asistencia". Proyecto Humanitarismo y Guerra del Instituto para Estudios Internacionales Thomas J. Watson Jr. Y Grupo de Políticas para Refugiados, 1 de mayo de 1992, pág.20.

2. Javier Pérez de Cuéllar, Ex-secretario General de las Naciones Unidas, "Informe del Secretario General sobre un Nuevo Orden Humanitario Internacional", octubre de 1985.

3. La Coordinadora de Ong's y Cooperativas de Guatemala, en su documento "Los Principios de la Coordinadora y Cooperativas", definieron 6 principios: 1) De Acompañamiento, 2) De Trabajo Humanitario, 3) De Autonomía, 4) De Fortalecimiento de la Sociedad Civil, 5) De Relaciones con la Población y 6) De Credibilidad.

4. Rolando Mota Sardenberg, Embajador de Brasil ante las Naciones Unidas, noviembre de 1991.

5. U.S. Agency for International Development, "Personas Desplazadas en El Salvador: Una Evaluación". U.S.A., 1984.


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