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Chiapas: Pasado, Presente, y Futuro por Gustavo Castro 1998 ha sido el más difícil para Chiapas desde que comenzó el conflicto armado en enero de 1994. Las catástrofes naturales, políticas y sociales devastaron los intentos de democracia y de búsquedas por la paz. En 1998, ¿cambió la coyuntura? En el ámbito económico, el país cayó en la peor crisis económicas que haya tenido. El precio del petróleo se desplomó en más del 50% y la inflación llegó hasta el 18%; el peso se devaluó más del 23%, subieron los precios de la gasolina y diesel, se liberó el precio de la leche y de la tortilla al cumplirse los 5 años de la firma del Tratado de Libre Comercio (NAFTA), y otros aumentos a los precios de la canasta básica. Además, se recortó tres veces el presupuesto al país que afectó a los programas de combate a la pobreza. También se registró el fraude más grande y escandaloso: el FOBAPROA. Por si fuera poco, se legaliza el anatocismo que golpea a miles de deudores de la banca. Angel Isidoro Rodríguez, Cabal Peniche, Raúl Salinas de Gortari, la Operación Casa Blanca orquestada por los EEUU, el fraude de Aeroméxico para el apoyo a las campañas del partido oficial fueron, entre otros, fueron los casos que vimos durante 1998. Paralelamente, en Chiapas se anunció la peor catástrofe hasta el momento causada por los incendios que llegaron a estimarse en más de 200 mil hectáreas quemadas durante el primer semestre del año con un grave impacto para la economía campesina e indígena, provocó un déficit en la balanza agropecuaria y aceleró la importación de granos básicos favoreciendo a nuestros socios del norte. Dos meses después, en septiembre, se causa la peor catástrofe natural que se registrara desde el sismo en la Ciudad México en 1985, como dijera el propio Presidente Zedillo, con lluvias e inundaciones que acabaron con la infraestructura de comunicaciones (puentes, carreteras, caminos, vías ferroviarias, etc.), enlutaron a miles de familias que vieron sepultados sus muertos y miles de hogares bajo el lodo. Nuevamente, más de 100 miles de hectáreas se perdieron bajo el lodo, así como mucha infraestructura social (escuelas, clínicas, canchas deportivas). Aunado a esto, el comercio anunció un drástico cierre de empresas y aumentaron los deudores. De este modo, la economía de Chiapas se vio colapsada, arruinada, arrasada y retrasada en décadas en tan sólo un año. Retroceso que costará décadas recuperar. En el ámbito político, la masacre de Acteal produce cambios en el gabinete del gobierno federal con el arribo del tercer secretario de gobierno en el presente sexenio, entre otros funcionarios, y se impone nuevamente a otro gobernador interino en Chiapas, y con él arriban nuevos secretarios de estado después de la renuncia del anterior gabinete acusado de estar involucrado en la masacre. Este nuevo gobernador manipula el llamado Acuerdo para la Paz y la Reconciliación en Chiapas de donde pretende legitimar sus acciones de gobierno que en realidad serían las directrices del grupo de asesores del Presidente Zedillo. De cara a imponerse en el terreno político, luego de ser repudiada su imposición, se lanza fieramente contra toda disidencia y oposición a su gobierno. Las organizaciones sociales sintieron el yugo del gobernador interino Roberto Albores: a principios del año realiza el operativo policiaco militar en San Cristóbal contra líderes de organizaciones indígenas evangélicas y encarcela a tres de sus principales dirigentes; en enero es asesinado el líder campesino Rubicel Gamboa y una indígena en Ocosingo es asesinada por las fuerzas policiacas durante una marcha campesina. Contra el EZLN, entre abril y junio, de la mano con las fuerzas militares, realiza los operativos en el Municipio Autónomo "Flores Magón" en la comunidad de Taniperla, en el de "Tierra y Libertad", Nicolás Ruiz, 10 de Abril en Altamirano y termina con otra matanza de indígenas del EZLN en el municipio San Juan de la Libertad, en la comunidad de Unión Progreso y Chavajeval. El gobierno federal quiso destrabar el diálogo de paz encausando su iniciativa unilateral sobre Derechos y Cultura Indígena al Congreso de la Unión lo que suscitó todo tipo de reacciones a esta medida. Por fin, el EZLN rompe el silencio que enloqueció al gobierno federal y lanza la V Declaración de la Selva Lacandona, que pone en marcha una gran movilización convocando a la Consulta Nacional para rescatar la iniciativa plítica y sacar del escenario del Congreso de la Unión la decisión sobre los Acuerdos de San Andrés y devolverlos a la sociedad civil. El EZLN sale nuevamente a la luz pública haciendo todo tipo de declaraciones y diagnósticos sobre el rumbo del país y de las acciones de los gobiernos federal y estatal en Chiapas. Curiosamente, fue el año en que más visitas presidenciales se han registrado en el estado. Durante este año, pese a las iniciativas de paz de diversos actores políticos para destrabar el diálogo y la negociación, el gobierno tenía clara su misión: entre el doble lenguaje y la confusión, hacer de las mentiras verdades, acabar con toda disidencia, retomar la iniciativa política y la capacidad de crear, conducir y controlar los escenarios políticos. Mientras muchas iniciativas de paz fueron lanzadas por el gobierno federal con eco del estatal, al tiempo en que logró acabar con la Mediación, la CONAI, debilitó y ridiculizó a la COCOPA, expulsó a los extranjeros e intentó estrangular toda posibilidad de observación internacional sobre la violación a los derechos humanos que planeadamente se desataría en el año. También se agredió con más fuerza a la diócesis de San Cristóbal de Las Casas y a los indígenas eliminando su posibilidad de sobrevivir cuando se les desplazó, cuando se aumentaron los precios a los productos ya mencionados. Sin embargo, se gastó más en equipo militar y policiaco durante el año. En este año vimos la osadía con que el gobierno mexicano atentó contra la opinión internacional en 1998 y se atrevió a pasar por el umbral de sus costos políticos y su imagen que no hace mucho cuidaba escrupulosamente. En este año pasaron por Chiapas personal diplomático, José Saramago (premio Nobel de Literatura), Rigoberta Menchú, Justo Mullor (Nuncio Apostólico), parlamentarios de diversos países, entre otras personalidades. También, Chiapas fue víctima nuevamente de la maquinaria fraudulenta en las elecciones para las alcaldías y para renovar el Congreso Local, dos instrumentos claves para impulsar entre 1999 y el 2001 la estrategia en el escenario legal del gobierno. Terminada las elecciones, el gobernador interino lanzó las siguientes iniciativas de ley: amnistía a los grupos armados, una propuesta de Derechos y Cultura Indígena, la remunicipalización, por mencionar tres de los ejes fundamentales para controlar el conflicto desde el ámbito legal. El PRI y el gobierno del estado, recuperaron 16 municipios que estaban gobernados por el PRD en las Zonas Selva, Norte y Altos. El fraude se impuso. En el ámbito social, terminamos el año viendo pasar a más de 20 mil desplazados indígenas en Chiapas, a más de 13 mil refugiados guatemaltecos que desean quedarse en el país disputando los derechos y la tierra como todo campesino e indígena pobre y olvidado; vimos aumentar las cárceles de presos zapatistas al tiempo en que salían los paramilitares Chinchulines; vimos crecer la violencia y los grupos paramilitares y armados al tiempo en que se les ofrece la amnistía, vimos miles de muertos por las catástrofes políticas y naturales, vimos derrumbarse miles de viviendas y la esperanza de mejorar la calidad de vida. Pese a ello, las comunidades indígenas y campesinas resistieron la peor embestida. En el ámbito militar, el Ejército Mexicano logra más posiciones en los estados de la República. Salen a la luz nuevas acusaciones de violaciones a los derechos humanos, al grado de que Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y otros organismos internacionales de reconocido prestigio, se pronuncian por los hechos de violencia mientras el gobierno los condena y desmiente. En Chiapas aceleran la construcción de guarniciones militares, nuevos campamentos y conjuntos habitacionales en comunidades rurales cuyos recursos los indígenas exigieron durante décadas para la construcción de clínicas e inversión social que hubiera evitado el levantamiento armado. Por si fuera poco, más de 50 miembros del Ejército mexicano, entre soldados, coroneles, tenientes, etc., marcharon por primera vez en las calles de la ciudad de México bajo el nombre de Comando Patriótico de Concientización del Pueblo. Así, el actor que da unidad al Estado-Nación, la herramienta que utiliza el Poder Ejecutivo ahora para controlar e invadir la estructura del Estado y que garantizaría el control del poder ante la disidencia y el descontento de ahora y el que está por venir, el actor que gobierna Chiapas, se resquebraja ante los ojos de los mexicanos. Días después, los militares ven aumentar sus sueldos para evitar nuevas escisiones o apoyos a los disidentes castrenses. Este actor con cada vez más relevancia en el país y en Chiapas, ha sido acusado de ser penetrado por el narcotráfico, se le han destituido generales, se ven señalados por las acusaciones de violaciones a los derechos humanos, involucrados en corrupción y asesinatos, se saben y se sienten ilegales en las tierras chiapanecas lo que les incomoda, y algunos rechazan perseguir la delincuencia del narcotráfico cuando no es su función, pero les asentúan que el poder civil, el poder judicial, no puede controlar el país. Aspectos todos ellos peligrosos para una nación que está viviendo una dolorosa transición democrática con altos costos políticos y sociales. Así, este actor que goza de mucho poder, goza de un fuerte presupuesto, de espacios políticos para que sus miembros contiendan por alcaldías, gubernaturas y escaños en el Congreso de la Unión como diputados y senadores, autonomía e independencia respecto a los poderes judicial y legislativo, de un tabú que gira en torno a no cuestionar a los militares ni su estructura, y de un desconocimiento sobre su vida y dinámica interna por parte de la sociedad en su conjunto. Ningún otro actor en el país goza de tantas prerrogativas. Cabe recordar que la misma Comisión Nacional de Derechos Humanos del gobierno federal, confirma que el 30% del total de las quejas contra el Ejército, provino de los propios militares durante 1998. La pérdida de credibilidad del proyecto económico, de la política exterior, de las fuerzas armadas, de los incesantes imposiciones de gobernadores interinos en Chiapas sin ver por fin el ejercicio democrático, de los diagnósticos sobre la masacre de Acteal, entre otros elementos, ponen al presente régimen en un dilema muy difícil de cara al 2000. Todavía, para 1999, la lucha por el diagnóstico de la situación del país, del proyecto económico, del conflicto en Chiapas, de la militarización, de la paramilitarización, para ganarse el consenso de la población, girará en torno a las declaraciones del EZLN por un lado, y de la Secretaría de Gobernación-Presidencia-TV Azteca-Televisa-radio difusoras a favor del proyecto-etc., por otro. En 1998 el gobierno intentó eliminar a sus adversarios e imponer sus caminos y consensos. No lo logró. No acabó con el EZLN, ni con los extranjeros, ni con la Diócesis de San Cristóbal, ni con la resistencia indígena. Sólo se impuso coercitivamente por la vía legal, electoral y militar. Para 1999 las preguntas cruciales serán: ¿habrán acontecimientos y alianza de ciertos actores, que logren modificar la coyuntura?, ¿que modifiquen la correlación de fuerzas?, ¿que pongan las bases para que sea diferente el país en un futuro muy próximo? En el presupuesto federal para 1999, la iniciativa presidencial propone que para el pago de la deuda pública se aumente mientras se recorta al presupuesto 14 mil 200 millones de pesos. Por su lado, Chiapas comienza el año con una economía débil donde más del 80% de sus ingresos provendrán de la federación. Por si fuera poco, el gobernador Albores Guillén reduce en su iniciativa de presupuesto las participaciones a 12 municipios, entre ellos Chenalhó, Las Margaritas, Ocosingo, Simojovel, Tila, Sabanilla, etc., que van desde un 17 a 49% respecto a 1998. Por ello, para cualquier escenario que se plantee para 1999, se tiene que hacer sobre la base de una fuerte crisis económica que se irá agudizando hacia el 2000. Se avecindan acontecimientos importantes. En enero, la cuarta visita del Papa traerá consecuencias y reacomodos en la Iglesia Católica en México que podrían repercutir en Chiapas y sus obispos. El Obispo Samuel Ruiz García dejaría en noviembre su obispado para dejar la Diócesis de San Cristóbal en manos del Obispo Raúl Vera López. La Diócesis seguirá siendo uno de los blancos centrales del gobierno ya que, hoy por hoy, ni los partidos de oposición representan un enemigo a vencer en el Congreso Local y las organizaciones campesinas tampoco están en su mejor momento. En febrero llegaría el mandatario estadounidense, William Clinton, si sobrevive al juicio político, semanas antes de que el Congreso de los Estados Unidos formule su Certificación a México sobre la lucha antidroga y de la posible aprobación de la Resolución Leahy sobre Chiapas. El gobierno no podrá evitar la llegada de la señora Robinson, titular de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, ni de otros organismos internacionales al país así como de organismos solidarios y humanitarios, como tampoco podrá evitar la discusión sobre la aceptación de la jurisdicción de la OEA en la materia ni la aprobación de su resolución en materia de derechos indígenas. Y en marcha y aceleración estará en el presente año la aprobación del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), el acuerdo comercial con la Unión Europea o bilateralmente con sus miembros eliminando las cláusulas sobre democracia y derechos humanos. Para las fuerzas políticas partidistas del país, 1999 será el cambio de las dirigencias nacionales de sus respectivos partidos políticos y entrarán en la carrera por definir su participación y candidatos a la presidencia de la República en el año 2000, con 4 nuevos partidos que se enfilan a participar en la contienda electoral. Estos tiempos son momentos de fracturas y divisiones al interior de estos institutos políticos, de creación de disidencias, nuevas fuerzas al interior, etc. Es posible que Chiapas pase al silencio en la opinión pública al tiempo en que aumenta la violencia, como ya ha sucedido, o que sea la bandera de campaña de los partidos políticos ofreciendo soluciones para ganar votos. El gobierno está consciente de la trascendencia que puede tener la Consulta Nacional que convoca el EZLN, por lo que intentará evitar esta expresión de la opinión popular y, paralelamente, anunciar nuevos caminos para la reanudación del diálogo evitando perder el control, la iniciativa y la creación de escenarios políticos en torno al conflicto. Así, vemos que hay una crisis del sector hegemónico, con un partido oficial dividido en tres corrientes, con una Cámara de Diputados que ya no controla tan fácilmente. Vivimos también una crisis económica con un incremento de la coerción frente a la falta de consenso y acompañada de una crisis militar que apenas asoma. El gobierno federal favorecerá los siguientes escenarios: 1) el Congreso de la Unión: desde donde pretenderá no sacar la decisión sobre los Derechos y Cultura Indígena, desde donde controlará el proyecto económico; 2) el Congreso Local de Chiapas: desde donde lanzará diversas iniciativas para acorralar a toda fuerza disidente; 3) la opinión pública con las siguientes características: el doble lenguaje, insistiendo en el mismo discurso lejano de la realidad, diagnosticando toda disidencia como ilegal, antipatriótica e "inmoral", desde el EZLN, hasta la Iglesia, los partidos políticos, grupos de derechos humanos, etc.; 4) militar: acorralando cada vez más al EZLN, favoreciendo la generación de desplazados, la impunidad de los grupos paramilitares y provocando el enfrentamiento en los municipios autónomos zapatistas, donde la principal astilla será en este año el municipio autónomo de Polhó en Chenalhó.
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