Compañeros de la sociedad civil organizada:

Preocupados por la manera como la PGJDF intentó concluir su investigación sobre el caso de la compañera Digna Ochoa, un grupo plural de organizaciones sociales y de derechos humanos se ha reunido en varias ocasiones para generar una postura común.

Ésta se expresa en la siguiente propuesta de pronunciamiento, que sometemos a su consideración para ser firmada hasta el 1º de septiembre, en espera del nuevo anuncio de la Procuraduría.

En defensa de las defensoras y defensores

Pronunciamiento de organismos y miembros del movimiento de
derechos humanos, a propósito del caso Digna Ochoa

Septiembre de 2003

Profundamente preocupados y consternados por recientes acontecimientos públicos en los que se ha cuestionado el trabajo de la sociedad civil organizada en la defensa de los derechos humanos, así como por la descalificación del trabajo de Digna Ochoa y la continuidad de la práctica de los asesinatos y hostigamientos en contra de defensores y defensoras, los firmantes deseamos dar a conocer nuestra postura común como miembros del movimiento de derechos humanos en México.

Reconocimiento a defensores y defensoras

  1. Todo ciudadano o ciudadana que ejerce un compromiso con la justicia social y un proyecto de convivencia basado en la dignidad humana, es reconocido como defensor o defensora de los derechos humanos, de acuerdo con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Defensores aprobada en 1998. Su labor de defensa y promoción es una contribución a la construcción de un orden social democrático basado en el respeto de los derechos individuales y colectivos.
  1. La labor cotidiana por el respeto de los derechos humanos es lo que determina quién merece el reconocimiento como defensor o defensora, lo que es contrario a la visión reduccionista que plantea la necesidad de contar con una profesión determinada o pertenecer a ciertas instituciones para ser calificado como tal. Por ello la postura de algunas autoridades que establecen criterios que descalifican a los ciudadanos activos en la lucha por los derechos humanos, debe ser rechazada por formalista, por no decir autoritaria.
  1. Los defensores de derechos humanos están presentes en todos los rincones de nuestro país y luchan para desterrar los abusos y las arbitrariedades que existen en México, aún cuando ponen en riesgo su vida, teniendo como herramientas los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Son defensores y defensoras quienes trabajan en el ámbito de los derechos y libertades individuales, al igual que quienes lo hacen con los derechos colectivos. Sin embargo, no pueden quedar excluidos de este reconocimiento quienes asumen la defensa de los derechos de los pueblos ante las amenazas de una globalización inhumana, en frentes tan diversos como la lucha por el medio ambiente, la autodeterminación de los pueblos y la soberanía alimentaria, por el derecho a la no discriminación por ningún concepto y el derecho a la no privatización de los recursos y saberes que son considerados por los pueblos como patrimonio común y de la humanidad.

Situación de los defensores en México

  1. Frente al deterioro en la vigencia de los diversos derechos humanos en México, por parte de actores nacionales y trasnacionales, la población continúa organizándose para la defensa de los mismos. Sin embargo, existen graves riesgos para los luchadores por los derechos económicos, sociales y culturales, los activistas campesinos y ambientalistas, así como para los periodistas y defensores de los derechos civiles y políticos, y en particular de las mujeres que luchan por sus derechos frente a la violencia sistémica de que son objeto, como se ha evidenciado este año de manera grave en los estados de Chihuahua, Puebla, Oaxaca y Chiapas.
  1. Pese a que su actividad está legitimada por el derecho internacional, incluso en la realización de novedosas formas de denuncia, sensibilización pública y de protesta no violenta, en todo el país se registran anualmente decenas de casos de hostigamiento en contra de estos activistas, la mayoría de los cuales no son esclarecidos ni sancionados por las autoridades competentes. Los contados mecanismos institucionales de protección establecidos por algunas autoridades han arrojado muy pocos resultados en materia de protección y sanción de los responsables de estos hechos, lo que se torna alarmante ante las señales de retraimiento enviadas por algunas autoridades federales y estatales respecto del compromiso ofrecido por hacer respetar de manera irrestricta los derechos humanos.

Los casos de Digna y Griselda

  1. El tratamiento que se ha dado a diversos casos recientes nos lleva a manifestar preocupación por las condiciones para la defensa de los derechos humanos. En el caso de la investigación de la muerte de Digna Ochoa, injustificadamente se ha buscado desvirtuar su labor como defensora, lo que ha causado grave indignación en México y el mundo. La descalificación de su trabajo atenta contra todo el movimiento  de derechos humanos e inclusive contra la lucha de los movimientos sociales cuyas causas defendió en vida.
  1. Este caso se suma a otros donde las conclusiones dejan al descubierto las “fallas estructurales” en la procuración de justicia en México. Dichas fallas, mientras no sean atendidas y corregidas, seguirán generando impunidad, negligencia y falta de credibilidad en los órganos y personas encargados de procurarla. Una de las fallas ya conocidas es la falta de seguimiento y profundización en la investigación de las distintas líneas de investigación que se abrieron en el caso de Digna Ochoa.
  1. Finalmente, el reciente asesinato de Griselda Tirado Evangelio, abogada defensora de los derechos humanos e indígenas en la Sierra Norte de Puebla ocurrido el pasado 6 de agosto, no puede dejar de ubicarse en el contexto de los conflictos ocasionados por violaciones a los derechos humanos que la llevaron a  enfrentar el cacicazgo y el racismo que permean las relaciones entre mestizos e indígenas. Este homicidio que no fue condenado adecuadamente por las autoridades, es una muestra de la vulnerabilidad a la que hoy en día se encuentran expuestos las luchadoras sociales que defienden los derechos humanos.

Ante ello exigimos al Procurador General de Justicia del Distrito Federal y al Jefe de Gobierno del Distrito Federal:

  1. Agotar todas las líneas de investigación.
  2. Revisar la actual conclusión del caso a la luz de la Verificación Integral de la Prueba Técnica de los Expertos de la Comisión Interamericana  de Derechos Humanos.
  3. Arribar a una conclusión definitiva sustentada en pruebas científicas.
  4. Hacer una declaración pública rectificando la descalificación hecha por la Fiscal Especial contra la persona y trabajo de Digna Ochoa, como defensora de casos de violación a los derechos humanos de los más pobres.

    Enviar firmas a: redtdt@redtdt.org.mx