San Cristóbal de Las Casas, Chiapas; 9 de agosto de 2002
La Red de Defensores Comunitarios por los Derechos Humanos denuncia el asesinato de José López Sántiz, el día 7 de agosto del año en curso, base de apoyo Zapatista de la comunidad “Seis de Agosto”, municipio autónomo 17 de Noviembre.
El día 7 de agosto, alrededor de las 22:00 horas, fue asesinado de 8 balazos el señor José López Sántiz, teniendo por testigos a sus dos pequeños hijos quienes identificaron a Baltasar Alfonso Utrilla como a uno de los asesinos. Uno de los niños, de apenas 11 años de edad, fue quien dio aviso a su madre, gritando “mamá ven ayúdame, murió papá”. Con el testimonio del niño y otros testigos, queda completamente desvirtuada la versión de muerte accidental en una salida de cacería.
La evidente violación a los derechos humanos, por parte de las autoridades durante las primeras indagatorias del crimen, llevó a los familiares y vecinos a realizar un llamado urgente a organismos de Derechos Humanos para denunciarlo. La Red de Defensores, acudió al llamado, observando las siguientes irregularidades detectadas a partir de la narración de los hechos y las evidencias, que fácilmente pueden identificar a los homicidas como el arma y el vehículo donde venían, las cuales fueron presentadas por los familiares:
Según declaraciones de la esposa, Julia Gómez Encino, como a las 7 de la noche el señor José López Sántiz salió acompañado de sus dos hijos de 11 y
8 años para cuidar su milpa pues un jabalí estaba comiéndola. Alrededor de las 10 de la noche comenzó a escuchar los gritos de su hijo mayor, quien pedía auxilio al ver como mataban a su padre. La esposa acompañada de vecinos y familiares, esperaba saber más sobre lo ocurrido cuando su sobrino le preguntó de quién era la camioneta estacionada atrás de su casa, y al no reconocerla sospechó que podía ser de los asesinos, por lo que saco el aire a una de las llantas de la camioneta “Toyota”, con placas CX03420 para impedir que pudieran huir. Ya identificada la camioneta por habitantes de la comunidad, señalan a Baltasar Alonso Utrilla como el propietario.
Las declaraciones del niño son contundentes, “yo lo vi, cuando le llegó un disparo a mi papá, yo lo vi quien era, no lo conocí el otro, sólo conocí el que le disparo a mi papá ” le preguntan: -¿Cómo se llama?- “Don Balta... dos balazos le dieron, ya de ahí eran las 10 ya y ahí quedó mi papá cuando le vine a avisar a mi mamá, porque nos quería dar bala a nosotros también”.
El niño también señala que cuando hallaron el cuerpo de su papá no estaba en el lugar de los hechos, “estaba escondido ya mi papá, 6 tiros llevó todavía cuando eran las dos de la mañana y dos tiros llevo así a las 10 que lo vi así morir ”. Los pobladores de la comunidad señalan que esto no fue un accidente si no una emboscada.
A estas declaraciones se agrega las irregularidades por parte de los elementos de la Seguridad Pública, quienes levantaron el cadáver sin la presencia del Ministerio Público ni médico forense, llevándose el cuerpo al panteón municipal sin la autorización de los familiares que esperaban las nvestigaciones pertinentes, recuperando el cuerpo, del cual se tienen fotografías donde se puede apreciar la cantidad de balas señaladas por el testigo.
Durante la mañana del siguiente día, los pobladores de la comunidad Seis de Agosto, estaban concentrados en la entrada del predio pues estaban sacando
la camioneta del presunto homicida, en ese momento pasó un carro, que según los ahí presentes, intentaron embestirlos, reconociendo que eran empleados de la presidencia municipal de Altamirano. Los pobladores permanecieron en ese lugar para tener resultados de la captura de los presuntos responsables, pero en la tarde volvió a pasar el mismo vehículo, tratando de embestirlos de nueva cuenta. Al no lograrlo, trataron de escapar y los pobladores los siguieron. Cuando estaban a punto de alcanzar a las dos personas -- Esmir Mora Alarcón y Rodolfo Melchor López éstos entraron a la presidencia de Altamirano, mientras la policía municipal tapaba el paso de los pobladores que los iban siguiendo. Pero, ante la sospecha de que estas personas pudieran ser cómplices o encubrir al presunto asesino (porque según los pobladores, nunca se etuvieron a platicar con ellos, al contrario en vez de que se detuvieran trataron de atropellar a la gente) fueron retenidos en la Presidencia de Altamirano junto con el yerno del presunto homicida, pues hasta la fecha siguen sin tener justicia a pesar de tener completamente identificados a los responsables del omicidio.
Ante los hechos aquí narrados, La Red de Defensores Comunitarios por los Derechos Humanos, exige a la Procuraduría de Justicia detener inmediatamente a los culpables, plenamente identificados, para evitar que ante la falta de justicia, el conflicto desencadene más hechos violentos.
Atentamente:
La Red de Defensores Comunitarios por los Derechos Humanos