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Fenómeno de los Desplazados por Onesimo Hidalgo "El sistema, plan de exterminio: La situación política actual de Chiapas que se ha polarizado tanto, adquiere matices muy peculiares a partir de 1995, ya que como táctica contrainsurgente la ubicación geográfica de las zonas Norte y Altos toma gran relevancia, porque es donde se fortalece una resistencia y avance del proyecto zapatista, por lo que la guerra que ha cambia de terreno, ahora se manifiesta en la provocación de desplazamientos masivos de la población, asesinatos, emboscadas, torturas y quema de pertenencias a militantes de organizaciones que mantienen una militancia política opositora al gobierno, así sean éstos del PRD, sociedad civil organizada o bases del apoyo del EZLN, por parte de grupos paramilitares. Las zonas Norte y Altos, forman dos partes de una misma pinza geográfica que cierran un cerco paramilitar, donde el actuar de estos grupos armados han tenido como táctica agresiones directas a las comunidades bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y a militantes de organizaciones campesinas que se encuentran en resistencia civil contra el gobierno, donde no están dispuestos a recibir ayuda condicionada del gobierno y mientras no se cumplan los Acuerdos firmados en San Andrés. Adquiere una especial importancia por la forma y el número de desplazados que se han dado en el Norte y Altos de Chiapas, que dentro de la lógica de contrainsurgente este fenómeno responde a la desestructuración de una parte de la estructura organizativa del movimiento insurgente, en este caso el EZLN. El objetivo central es disminuir la moral combatiente de los insurgentes y cortar las comunicaciones entre la estructura militar con las bases de apoyo, tal como sucedió en Guatemala, que con el argumento de "quitarle el agua al pez para que se muriera solo", donde se acompañó con una política de tierra arrasada y la construcción de las "aldeas modelos" que permitieron un control de la población; por lógica ya no hay la necesidad de utilizar la fuerza armada contra el movimiento insurgente, si no la de la provocar choques armados entre los habitantes de una comunidad, o entre comunidades. El ejército aompañó a la PGR y a organismos de derechos humanos a rescatar a secuestrados zapatistas y de Las Abejas que mantenían que los priístas en Los Chorros, porque se estaba generando la concentración de desplazados en Polhó, lo que ha generado la posibilidad de mayor control sobre ellos. La pregunta es ¿porque no se ha garantizado que los indígenas permanezcan en su comunidad y se garantice actuando en favor de los que se han desplazado?. Los desplazados al verse obligados a salir de su comunidad pierden todo, su casa, terrenos, producciones de maíz, café, frijol, etc., pierden comida y ropa porque muchos de ellos huyen solo con la ropa que traen puesta, agravándose las de por sí deterioradas condiciones de salud, porque se ven obligados huir hacia la montaña, donde viven a la intemperie. Según el testimonio del promotor de salud de "Las Abejas" de la comunidad de Polhó, Emilio Luna Pérez, tan solo del mes de septiembre al 15 de diciembre, unas 20 personas fallecieron en las montañas de Chenalhó, entre ellos un bebe de 6 meses de nacido y unas 5 mujeres dieron a luz. Al fenómeno de los desplazados se agregan varios elementos que son necesarios mencionar. Uno de ellos es que la población desplazada va perdiendo su identidad comunitaria, porque se rompe el tejido social que al mismo tiempo va destruyendo lo construido colectivamente como las cooperativas comunitarias; las casas de salud, medicinas y el poco instrumental médico con el que cuentan; los pocos promotores de salud no se dan abasto para atender a tantos enfermos; destrucción de los trabajos colectivos; es decir, todo aquello que les dió unidad como organización; al mismo tiempo van destruyendo lo individual, como la quema de viviendas particulares, destruyen las plantaciones de café y maíz principalmente, es la razón por la que los paramilitares acentúan su actuar en temporadas de cosechas de café, maíz y frijol. Además los desplazados van perdiendo su identidad y se rompe con lo que los mantenía vinculados a su tierra y su comunidad y "...ya no sabemos de donde somos, porque ya no somos ni de aquí ni de allá, porque aquí no es nuestra tierra (San Cristóbal), pero tampoco puedo entrar a mi comunidad, porque estoy amenazado de muerte por los priístas y paramilitares de Los Chorros"(1) . Aunado a esto, los daños morales y psicológicos son tan graves e irreparables, porque se produce el sentido de la culpa y la responsabilidad de los sobrevivientes y es común escuchar las expresiones como la de don Vicente Jiménez de la comunidad de Acteal, que le mataron a su hija y su esposa "...yo tuve la culpa de que ellas hayan muerto, porque yo me metí en esto, ellas no tenían la culpa"(2). Esto provoca que las diferencias y luchas políticas intrafamiliares sean más enconadas, y se den casos como el de la señora María Pérez Pérez de la comunidad Las Limas, que su esposo siendo Mayor del Ayuntamiento Municipal de Chenalhó, y en su testimonio que dió en Polhó el día 24, fue que desde el sábado 20 supo que iban atacar Acteal, por medio de su esposo a quien acusó de paramilitar, por lo que intentó avisarles a tiempo a sus padres que se encontraban refugiados en Acteal, pero su esposo se lo impidió y solicitó que la metieran a la cárcel en la cabecera y la liberaron hasta el día 23 y se tuvo que refugiar en Polhó. Luego se va creando en la comunidad el terror y el horror y se va disminuyendo las posibilidades de defensa de la comunidad hasta volverla sumisa y sin capacidad de propuesta, se vuelve desconfiada y el miedo se ha convertido en el instrumento político de control importante en determinados lugares y es donde el rumor se hace efectivo en la estrategia de contrairsurgencia. Entonces vuelve el recuerdo de los asesinados y llegar a pensar que eso mismo les puede pasar a los que se opongan a salir de la comunidad. Ante esta conflictividad el gobierno estatal pretende aparecer como el mediador ante los conflictos que les da el matiz de intercomunitarios. El ejército se ubica como el bondadoso entregando despensas y con su ya desgastado discurso de "labor social" y el "pacificador" entre "grupos armados"; cuando la población ya no se las cree y los rechaza como en Xoyep y otras comunidades donde las mujeres principalmente han puesto los cordones para no dejalros pasar. Mientras que por otro lado, los agresores al desplazar a los habitantes de sus comunidades, les reditúa ganancias, porque el botín de guerra es el café que han cortado, el maíz y bienes que se roban de los desplazados, como es el caso de Chenalhó, donde los habitantes de Polhó denunciaron que los "...dos camiones de volteo del Ayuntamiento de Chenalhó el día 16 de diciembre subieron para recoger el café que están almacenando en una bodega en la cabecera municipal"(3). Para que los agresores continúen con sus acciones, es necesario dejar impune sus actos y puedan actuar con mayor sadismo, es por eso que a los de Paz y Justicia no les han hecho nada, a pesar de que diversos Organismos No Gubernamentales han documentado y denunciado la actuación de los grupos paramilitares en el Norte, incluso "...el diputado Samuel Sánchez Sánchez, líder del grupo Paz y Justicia reconoció hoy que cuentan con armas"(4), y aquí no se ha aplicado el "imperio de la ley" como dice el gobierno, porque no está en su contra, si no en su favor, a pesar de que muchos de los desplazados han señalado públicamente quienes son los responsables de las agresiones en esa zona. Sin embargo, las denuncias y testimonios de los desplazados es que esta situación ha dejado más de 120 muertos y 5 mil 120 desplazados en los cuatro municipios del Norte, en el periodo de unos tres años. Esta impunidad ha provocado que los paramilitares de Chenalhó se hayan envalentonado y actuado con mayor sadismo en los Altos, donde tan solo en los últimos ocho meses se han dado 78 muertos, incluyendo los 45 de la masacre de Acteal y unos 8 mil 788 desplazados solo del municipio de Chenalhó. La magnitud e impacto internacional de la masacre llevó a las autoridades a un proceso de investigación y castigo a los responsables, pero esto debe darse también con los otros grupos paramilitares que existen en la entidad. El costo que se está pagando en este momento es que con el pretexto de aplicar la Ley de Armas de Fuegos y Explosivos, el ejército y la PGR están penetrando a las comunidades de presencia zapatistas, y pareciera ser que estamos en un memento de ofensiva en cámara del ejercito contra el EZLN y ubicando principalmente las posiciones de montaña. A continuación mostramos dos cuadros sobre la cantidad y las zonas de mayor desplazamiento de indígenas en Chiapas.
1. Testimonio de Alonso Méndez Hernádez
de la comunidad Los Chorros, refugiado en las instalaciones de la Nueva
Primavera de San Cristóbal.
2. Testimonio de Vicente Jiménez, 22 de diciembre
de 1997. En el momento que su hijo Javier Jiménez nos relataba
la forma en que asesinaron a sus familiares y compañeros de la
comunidad de Acteal.
3. Denuncia de José Arias Pérez, del Consejo
Autónoma de Polhó, el 17 de diciembre de 1997.
4. Periódico Cuarto Poder 7 de enero de 1998
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