EL INTERÉS DE LA GUERRA
El control de los yacimientos, el mercado y los precios del petróleo y el gas natural han sido factores decisivos para la creación de conflictos políticos y sangrientas guerras. Incluso miles de civiles han pagado con su vida el costo de tal ambición. Según Oil Watch entre estas guerras están las de Nigeria que se libró de 1967 a 1970 y de 1980 a 1984; Sudán que se debate en el conflicto desde 1983; las guerras en Yemen entre 1986 y 1987 y entre 1990 y 1994; el Congo entre 1997 y 1999; Irak de 1974 a 1975 y luego diez años más tarde entre 1985 a 1992. Por este motivo tampoco termina el conflicto en Indonesia desde 1986, en Angola desde 1992 ni en Argelia desde 1991. Cada 5% de aumento en la dependencia al petróleo, estos países gastaron un 1.6% más en gastos militares, según Oxfam y citado en el documento de Oil Watch, “Moratoria a la ampliación de la frontera petrolera”.
Hoy, el control por el petróleo es uno de los pilares fundamentales de la guerra de Bush contra Irak. EU cuenta con 71 complejos militares en todo el mundo y 800 bases aéreas, navales y de infantería, puestos de vigilancia, espionaje, comunicaciones y depósitos de armas. Actualmente los gastos militares de los EU ascienden a los 400 mil millones de dólares para continuar el bombardeo más criminal de las últimas décadas. Recordemos que después de la II Guerra Mundial, en los últimos 55 años, EU ha bombardeado 20 países: China (1945/46 y 1950/53; Corea (1950/53); Guatemala (1954, 1960, y 1967/69); Indonesia (1958); Cuba (1959/1960); Congo (1964); Perú (1965); Laos (1964/73); Vietnam (1961/73); Camboya (1969/70); Grenada (1983); Libia (1986); El Salvador (década de 1980); Nicaragua (década de 1980); Panamá (1989); Irak (1991/2001); Sudán (1998); Afganistán (1998); Yugoslavia (1999) y Afganistán (2001). Además ha apoyado la creación de dictaduras militares y golpes de Estado que garanticen sus intereses, como lo pretende ahora con el derrocamiento de Sadam Hussein. Desde la creación de la CIA en 1946, se calculan en 6 mil en más de 60 países, como en Italia, Grecia, Filipinas, Irán, Costa Rica, Medio Oriente, Camboya, Haití, Checoslovaquia, Unión Soviética, Alemania, Brasil, Perú, Bolivia, República Dominicana, Chile, Argentina, Venezuela, Angola, Jamaica, etc., etc. Con estas acciones se ha intentado llevar a cabo actividades de espionaje y acciones encubiertas de la CIA para derrocar gobiernos, imponer dictaduras militares anticomunistas y ahora antiterroristas; y favorables a sus intereses, entre ellos las aplicaciones de las políticas del FMI e instalaciones militares en sus territorios. De la Escuela de las Américas han egresado militares de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela, Nicaragua, entre otros.
Luego de la guerra contra Afganistán a partir del 11 de septiembre y el intento de golpe militar contra el gobierno venezolano y su petróleo, la sombra del águila amenaza con guerra los pozos petroleros de Irak. En abril del 2002 Sadam Hussein anunció el recorte temporal de todas las exportaciones de petróleo en protesta por la ocupación de Israel en ciudades palestinas. Cuatro meses después el gobierno irakí firmó con Rusia un acuerdo de cooperación económica y comercial por 40 mil millones de dólares. Desde la derrota en la Guerra del Golfo Pérsico, Irak fue obligada a canalizar la totalidad de sus ingresos procedentes de la venta del petróleo a través de un programa de la ONU que ofrece ayuda humanitaria y reparaciones de guerra. Pero se sospecha que Irak ha desviado alrededor de 300 millones de dólares a la industria militar, no muy distinta a la actitud del gobierno de los Estados Unidos (EU) con su industria bélica. Sin embargo, hay grandes intereses para que las cosas sigan igual ya que Chevron-Texaco, Exxon-Mobil Oil y Valero Energy han devorado casi la mitad del petróleo exportado por Irak.
Entre las fuentes de energía se encuentra el agua (hidroeléctricas), el petróleo, el gas, el vapor y el carbón (termoeléctricas); la energía solar, eólica (viento) o nuclear (uranio enriquecido). Pero si toda la energía la tuviese que generar el petróleo, cada día el mundo requeriría 210 millones de barriles diarios de petróleo. Pero hoy se producen 75 millones de barriles diarios. De la energía mundial actual el 38% proviene del petróleo; 22% es del gas natural equivalente a 46 millones de barriles; 26% de la energía proviene del carbón; 7% de la energía nuclear; y el otro 7% proviene de la energía hidráulica, solar, eólica, entre otras. El 20% de toda la energía la consume el sector del transporte en el mundo; más del 30% se destina para la iluminación, refrigeración, calefacción, transmisión y recepción de información, uso doméstico, comercios y edificios públicos. El resto es para la industria especialmente de acero, cemento, vidrio, química, aluminio, celulosa y papel, principalmente. Por tanto, industria y transporte consume el 70% de la energía mundial.
EU cuenta con 173 refinerías; México con 6; Rusia con 45 quien consume 4 millones de barriles diarios; y la Unión Europea con 20 refinerías y consume 5 millones de barriles diarios de petróleo. A principios del 2002, EU producía el 12% del petróleo mundial, o sea, 9 millones de barriles diarios. Sin embargo, consume el 25% del crudo del planeta siendo el mayor consumidor mundial y el mayor contaminante atmosférico. Por tanto, tienen que importar otros 11 millones para cubrir sus necesidades. De ellos, México le vende un millón 600 mil y Venezuela 2 millones de barriles diarios de crudo, y el resto proviene del mundo árabe. Con el ritmo actual de producción, EU tiene crudo para 11 años, pero si tuviera que producir con sus reservas todo lo que consume, sólo tendría petróleo para 4 años.
Entre los tres negocios más lucrativos del mundo se encuentran la industria militar, el narcotráfico y los hidrocarburos. Del último dependen los países ricos del norte y, lamentablemente para ellos, muchos gobiernos de Latinoamérica todavía controlan gran parte del sector, además de realizar alianzas que ponen en jaque a la economía norteamericana, como cuando en 1998 Venezuela y México, en alianza histórica con Arabia Saudita, decidieron reducir la producción de petróleo para revertir la crisis del precio del crudo. La iniciativa Petroamérica intenta la conformación de una gran transnacional que podría fusionar a Pemex de México con Petrobras de Brasil, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), Ecopetrol de Perú e IPF-REPSOL de España en Argentina, bajo los intereses norteamericanos. Y en México encuentra su más fiel aliado. Para colmo, tampoco el petróleo irakí está en manos de las transnacionales norteamericanas.
Poco a poco, las petroleras se han ido fusionando creando monstruosos oligopolios. Hoy, las “cuatro hermanas” petroleras transnacionales más poderosas del mundo son Exxon-Mobil que, para Fortune, es la compañía transnacional que ocupa el primer lugar en mayores ganancias en todo el mundo, registrando en el año 2001 alrededor de 15,320 millones de dólares. También se encuentra Chevron-Texaco que ocupa el lugar 43; Royal Dutch-Shell con el cuarto lugar; y British Petroleum (BP) en el sexto lugar mundial. Sólo la China National Petroleum que ocupa el lugar 23 de las empresas con mayores ganancias a nivel mundial representa una amenaza para las cuatro hermanas. Según Fortune, Petrobrás ocupa el lugar 41 de las empresas más ricas del mundo, PDVSA el 36, Repsol el 80 y Pemex el lugar 81. Si tomamos solamente el sector petrolero, para el director de la paraestatal Raúl Muñoz Leos, Pemex ocupa la quinta o sexta posición mundial. Según el investigador Aram Ruben Aharonian, en el año 2000 los ingresos de PDVSA fueron menos de una cuarta parte de los de Exxon-Mobil y menos de un tercio de los de Royal Dutch-Sell o BP, mientras que su patrimonio oscilaba entre la mitad y un tercio respecto a las grandes petroleras. En el período 1998-2000, el promedio de las cuatro hermanas superaba a PDVSA en 3.6 veces en ingresos, 1.9 en activos, 1.4 en patrimonio y 1.6 veces en ganancias antes de impuestos.
Según un informe del Institute for Policy Studies del 2000, que incluye datos de la Revista Fortune y del Banco Mundial, de las 100 economías más grandes, 51 son corporaciones y 49 países. Según el informe, en 1999, la venta de la cinco corporaciones más grandes del mundo superaban el PIB de 182 países. En ese año Exxon-Mobil o Shell tenían ingresos mayores al PIB de Venezuela y Colombia, no se diga ya de los países caribeños y centroamericanos.
Hace algunos años el Banco Mundial (BM) afirmó que las guerras del siglo XXI serían provocadas por el control mundial del agua dulce cada día más escasa en el planeta. Y sobre este recurso van las transnacionales. En Barranquilla, Puerto Colombia y ahora con la localidad de La Soledad, la empresa Técnicas Valencianas del Agua (Tecvasa) de España, que no tiene inversiones en su propio país, logró la concesión del servicio del agua por 20 años. Creada en 1999 para concursar en las privatizaciones del agua en América Latina, a sólo tres años cuenta ya con cuatro filiales: Metroagua en Santa Marta (Colombia); AAA Dominicana (Santo Domingo, República Dominicana); Amagua en el cantón de Samborondón (Ecuador) y AAA Venezuela, en el Estado Zulia. Tecvasa controla una zona con nueve millones de habitantes en América Latina, con un volumen total de negocios de 180 millones de dólares en 2001. Así, después de largas y sangrientas luchas por la independencia de América Latina, el nuevo colonialismo español contraataca bajo las órdenes del presidente español José María Aznar, uno de los mejores aliados de Estados Unidos. Así, mientras el gobierno español se deja USAr por Estados Unidos para influenciar sus políticas en Europa y la OTAN; en América Latina también es USAdo para abrir la brecha mientras las grandes corporaciones transnacionales norteamericanas se preparan a deglutir a las españolas de energía, gas y petróleo. Las tres eléctricas más grandes de España están buscando mejores posiciones hoy en el mercado y por el control de la energía, el gas y el agua en todo el Continente bajo el acecho imperial.
Endesa e Iberdrola que en menos de un año han ingresado al negocio de la venta de gas natural, han lanzado la guerra a Gas Natural y pretenden arrebatar el liderazgo a Repsol en España. Endesa tiene en Argentina el 5% de su dinero invertido y el 2.8% de sus activos, que equivale a una inversión de 100 millones de dólares. Está presente a través de su participación en Edesur, una de las principales eléctricas argentinas y posee dos centrales. Actualmente controla el Sistema de Integración Eléctrica para América Central en el marco del PPP y se lanza por la construcción de otra presa hidroeléctrica en Chile pese a las advertencias de sus efectos en el medio ambiente y la expulsión de indígenas de sus tierras. La petrolera española Repsol nació en 1987 sin una dimensión internacional. Hoy ocupa la 5a. posición en Europa y es la 7a. petrolera del mundo. En 1999 decidió comprar Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Argentina (YPF) con una inversión de 15 mil millones de dólares. Uno de sus objetivos estratégicos es la inversión en electricidad ya que cuenta con el gas. Repsol YPF y Gas Natural construyeron una nueva sociedad con un capital repartido en un 50% para comercializar gas licuado en el mundo. Pero luego llegó la crisis de los precios del petróleo y la crisis en Argentina cuyo gobierno impuso un impuesto del 20% a las exportaciones petroleras, por lo que retuvo la mitad de los envíos de crudo fuera del país así como gasoleo a Bolivia. Repsol YPF se vio obligada a vender sus acciones atrapada en unas medidas que sus propios directivos ayudaron a promover.
La industria petrolera es una de las más contaminantes. Tan sólo 122 empresas en el mundo son responsables del 80% de la contaminación mundial y cinco de ellas, las “cuatro hermanas” petroleras (Exxon-Mobil Oil, BP Amoco, Shell y Chevron-Texaco) son responsables del 10% de todas las emisiones de carbono en el planeta. Una gran contaminación de la tierra, aire y agua se producen durante el proceso de exploración, extracción, transportación y quema de combustibles fósiles, incluso en comercialización. Todo ello requiere de infraestructura como oleoductos, gasoductos, plataformas, carreteras, entre otras, amenazando con la deforestación de áreas naturales protegidas.
Según Oil Watch, por cada pozo de exploración se deforestan 2 hectáreas de bosques. “En la perforación exploratoria de petróleo y gas, se generan ciento de miles de pies cúbicos de desechos tóxicos que son vertidos en el ambiente sin ningún tratamiento”, agregan. Esta contaminación también destruye la biodiversidad marítima y terrestre, la soberanía alimentaria de los pueblos y las economías ligadas a la naturaleza. Además, la extracción y transporte de petróleo y gas induce a una ocupación desordenada de los territorios que conlleva, en el mejor de los casos, a una reubicación forzada de los dueños de la tierra, y por lo general a expulsiones violentas con el apoyo del monopolio represivo del estado, ejército y policías, e incluso con el apoyo de grupos paramilitares en contubernio con las corporaciones transnacionales aliadas a dictaduras militares. Pese al conocimiento de que la quema de combustibles fósiles es la principal causa del Cambio Climático, las inversiones en energía fósil han sido 100 veces mayores que en otras formas de energía.
Diversos analistas internacionales consideran que no habrá en los próximos 20 años una sustitución significativa de los hidrocarburos como fuente primaria de energía. Es más, se espera que en este lapso de tiempo la demanda aumente mundialmente hasta duplicar la demanda registrada entre 1970 y el año 2000. Para la Administración de Información sobre Energía (EIA) de EU la demanda mundial de petróleo aumentará 56% que equivalen a 43 millones de barriles al día para el año 2002. Por su lado, la Agencia del Departamento de Estadísticas Energéticas pronosticó que la demanda mundial de petróleo pasará de 75 millones a 119.6 millones de barriles por día para el 2020. En fin, independientemente de la fuente todos marcan la misma tendencia: más extracción de petróleo y gas en las próximas décadas. ¿Cómo terminará el mundo dentro de 20 años? ¿Cómo veremos el planeta, las tierras y los bosques? ¿Cuántos pueblos más desplazados o asesinados?
Incluso, la posibilidad de acceder a nuevos yacimientos de hidrocarburos en el mundo en lugares hoy inaccesibles aumentará debido al avance de la tecnología. Según el Instituto del Petróleo, tomado de los estimados de la EIA's International Energy Outlook 2001, el consumo de gas natural en los países industrializados para el 2020 será mayor en Japón y Australia, seguidos de Norteamérica y luego Europa Occidental. En cuanto al petróleo el consumo mayor será en Norteamérica seguido de Europa Occidental y por ultimo Japón y Australia.
Los intereses de España, Inglaterra y Estados Unidos en torno al petróleo y gas de América Latina son mayores. Los siete países de Centroamérica (Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, y Panamá) dependen mucho del petróleo importado. Por ejemplo, la dependencia del petróleo es del 100% en el caso de Belice y del 52% en el caso de Costa Rica. Por otro lado, el consumo de petróleo se ha duplicado en la región desde 1980, llegando a 244 mil barriles por día en el 2000. El consumo es comparable a Chile (245 mil) aunque Centroamérica tiene el doble de población; y a Hong Kong (254 mil) aunque es seis veces más chica que Centroamérica en cuanto a población cuyo gran porcentaje no tiene acceso a la electricidad. En 1998 los países de la región tuvieron un consumo de energía de 0.62 millones de millones de BTU´s que equivalen al 0.2% del total mundial, cifra similar a la de su participación en el producto mundial bruto.
México y Venezuela son los países que principalmente suministran petróleo a la región en el marco del Pacto de San José y el Acuerdo Energético de Caracas. En el Pacto de San José de 1980, y renovado año con año, Venezuela y México se comprometieron a entregar a los países Centroamericanos y a 4 países caribeños, 160 mil barriles de petróleo crudo y productos petroleros en términos preferenciales. En el Acuerdo Energético de Caracas de octubre de 2000, Venezuela se comprometió a abastecer petróleo adicional a los países centroamericanos y caribeños a precios y términos preferenciales para los próximos 15 años. Así, para el año 2000, el consumo petrolero correspondió aproximadamente el 75% del total del consumo energético de Centroamérica, región que no consume gases naturales y consume muy poco carbón.
Aunque por lo pronto los recursos energéticos en Centroamérica son limitados, la región es estratégica para los mercados internacionales de energía como centro de transporte de petróleo por el canal de Panamá por donde cruzaron diariamente en 1998 cerca de 625 mil barriles de crudo y productos petrolíferos, lo que representa el 62% del total de los embarques petroleros en dirección del Atlántico al Pacífico y la mayoría de los productos petrolíferos en dirección opuesta. Pero también es estratégica la ruta entre el Norte y Sudamérica, o entre Norteamérica y Asia. De ahí que el Plan Puebla-Panamá plantee el cruce de todo el territorio, del Atlántico al Pacífico, por medio de canales pluviales y secos con redes carreteros y ferrocarrileros. Para garantizarlo, los gobiernos de la región están colaborando estrechamente con el gobierno de Bush, como también algunas organizaciones “no gubernamentales” (ONG’s), para impulsar los Tratados de Libre Comercio (TLC) que se requieren con el objetivo de aceitar el tránsito comercial, flujo de mercancías y capital, pero no de mano de obra. Es por ello que en mayo del 2000, después de 4 años de negociaciones, el "Triángulo del Norte" conformado por El Salvador, Guatemala y Honduras firmaron un TLC con México, y negocia otro con la comunidad andina conformado por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Además, junto con Nicaragua desarrollan la unión de aduanas que daría comienzo en enero del 2004. Por otro lado, el gobierno de los Estados Unidos impone (“negocia”) con los gobiernos Centroamericanos un TLC, convencidos que con ello saldrán de pobres, pero ignorando, o queriendo ignorar, que será el epitafio de su sepultura. Por si fuera poco para perder la soberanía, las negociaciones avanzan para interconectar las redes de electricidad de los países centroamericanos administradas por la eléctrica española Endesa.
La banca multilateral no está ausente del gran negocio del gas y petróleo. También ha facilitado para que en los últimos 10 años se hayan incorporado 100 nuevos países a la actividad de exploración. Se calcula que cuentan con inversiones de cerca de los 50 mil millones de dólares. Entre ellas están, para no variar, el Banco Mundial (BM) con un total de 5,950 millones de dólares invertidos en el sector entre 1995 y 1999; el Banco Europeo para la Reconstrucción y El Desarrollo; el Banco Asiático de Desarrollo; el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la financiación por Agencias de Crédito a la Exportación De Desarrollo Upstream de Petróleo y Gas (No Minero).
La búsqueda por el petróleo y su control continúa con ansiedad. El año de 1999 fue el de mayores descubrimientos. Aunque algunos se hicieron en yacimientos ya explotados como son los casos de Arabia Saudita e Irán, otros se llevaron a cabo en diversos países gracias al avance tecnológico como son los casos de las exploraciones en aguas profundas de Brasil y Angola. Entre 1995 y 2000 se incorporaron a las reservas probadas 4.5 millones de barriles por cada sondeo de exploración realizado, que equivale a un 50% más que en el periodo de 1990 a 1995. En la segunda mitad de la década de los 90, los nuevos descubrimientos de gas han sido superiores a los de petróleo en un 85%. En los últimos años se encontró petróleo en 95 países y el 50% del petróleo encontrado se ubicó tan sólo en 10 de ellos: Irán, Arabia Saudita, Angola, China, México, Azerbaiján, Nigeria, Guinea Ecuatoriana, Brasil y Noruega. De hecho, el Instituto de Petróleo del Reino Unido calcula que existen alrededor de 4 mil millones de toneladas de carbono en los combustibles fósiles que se encuentran todavía bajo la superficie de la Tierra. Según Oil Watch, cada barril de petróleo implica, en promedio, 0.12 toneladas de carbono.
En el Medio Oriente está el 65% de las reservas mundiales de crudo; y en Venezuela el 7% lo que también explica la militarización con el Plan Colombia y las bases militares norteamericanas en las islas de Curazao. El otro 7% se encuentra en África principalmente en Argelia, Libia y Nigeria; y el 5% en Rusia. Asia Central es la segunda cuenca petrolera más grande del mundo que tiene cerca de 200 mil millones de barriles de reservas de petróleo, después del Golfo Pérsico que cuenta con 660 mil millones de barriles. De ahí el interés de EU por tomar el control del puente europeo asiático. Para otras fuentes, en el territorio ruso de Siberia se encuentra la segunda reserva de petróleo mundial que le provee al gobierno ruso el 60% de sus ingresos fiscales. Por cierto, curiosamente, en el mes de agosto del 2002, el gobierno mexicano cerró sus embajadas en los países petroleros de Arabia Saudita y Noruega. Este último país se consideraba en 1998 como el segundo mayor productor mundial de petróleo, según su ministro de Energía y Petróleo Tore Sanvold.
Recientemente, el periodista Jim Carlton del diario The Wall Street Journal confirmó que bajo las aguas y alrededores de la isla de Sakhalin en Rusia (conocida para su abundancia de salmón, cangrejo y otros mariscos, y ballenas en peligro de extinción), las corporaciones petroleras calculan que hay unos 13 billones de barriles de petróleo, cuando EU cuenta con 22 billones de barriles de reserva y Rusia 49 billones de barriles. Desde 1994 las aguas de la isla Sakhalin están siendo explotadas por Exxon-Mobil Oil y Royal Dutch/Shell y se pretende comercializar los hidrocarburos por oleoductos y gasoductos. En 1999, el primer año de producción comercial del petróleo, el impacto sobre los daños ecológicos y la pesca eran ya visibles. Pese a eso se llevan a cabo la construcción de más torres de perforación cuyas instalaciones requieren inversiones por los 22 mil millones de dólares. Luego del 11 de septiembre, con mayor razón Rusia se convirtió para los EU en lo que George W. Bush llamó de “importancia estratégica” por su petróleo; e inmediatamente en mayo del 2002 festejó con el presidente ruso Vladimir Putin el proyecto de cooperación económica por 12 billones de dólares para la exploración de la isla.
En el caso del gas natural, el 28% se encuentra en Rusia; el 9% en el Pérsico; otro 9% en el Mar del Norte (Holanda, Noruega e Inglaterra); 7% en Canadá; y otro 7% en África principalmente en Argelia y Nigeria donde Shell y Chevron apoyaron a las dictaduras militares. Por tanto, la Unión Soviética y el Medio Oriente cuentan con la mayoría del gas natural hasta el momento. Por ello, EU pone los ojos sobre el Continente Americano. En Canadá, el gas natural se encuentra principalmente en la provincia de Alberta y Saskatchewan, aunque también tiene un fuerte potencial en el Ártico y en la costa este canadiense.
También las reservas de gas de Bolivia son el centro de la ambición ya que se calcula que podría tener un valor de 80 millones de dólares al año. Esto equivale a 10 veces la producción de bienes y servicios de un año. La reserva boliviana de gas se calcula la más grande de Sudamérica y superiores a las de Argentina, Brasil, Chile y Perú juntas, y ya están en manos de Repsol, BP, Petrobras, Pluspetrol, Tesoro BG, Vintage y Maxus entre otras. Para el Ministerio de Desarrollo de Bolivia, el gobierno dejó de percibir 3.152 millones de dólares al bajar los impuestos a los campos hidrocarburíferos de las transnacionales del 50 al 18%. Por si fuera poco, el gobierno boliviano ha avalado el Proyecto de Exportación de Gas a EU y México a las corporaciones transnacionales British Gas, British Petroleum (BP) y Repsol YPF aglutinados en el Consorcio Pacific LNG, y a las empresas Sempra Energy y Pan American Energy. Es en este país donde las nuevas iniciativas legales de Reglamento de Expropiaciones y Servidumbres en el sector de Hidrocarburos y el proyecto de Modificaciones al Reglamento de Ductos, le otorgaría a las transnacionales ser dueñas no solo del gas y petróleo bolivianos, sino de las tierras. Es en Bolivia donde el gobierno ha ido privatizando la paraestatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) a las empresas extranjeras así como su gas y pozos petroleros, en un país donde su energía proviene en un 90% del petróleo y del gas.
La guerra de Bush contra Irak significará también una guerra contra el Islam. Se calcula la existencia de mil 300 millones de fieles al Islam en el mundo en 57 países quienes se convierten, para los que sustentan esta guerra absurda, en sospechosos de terrorismo. Tan sólo en los Estados Unidos se calcula la existencia de 1,625 asociaciones musulmanas. Los musulmanes representan el 20% de la población mundial y 6 de los 8 millones de ellos que viven en los EU utilizan los servicios de la banca musulmana. Si tan sólo el 0.5% de los musulmanes se lanzara tras la “guerra santa” habría diseminados por el mundo un contingente de 6 millones de fundamentalistas listos para atacar con actos terroristas contra los EU.
De la Guerra Fría pasamos a la Guerra Antiterrorista y los musulmanes sufren las consecuencias. Según algunas fuentes, existen 17 millones de musulmanes en EU, 16 millones en Francia y en Rusia el 20% de la población son musulmanes. Curiosamente, la Alianza Musulmana Americana (AMA) con presencia en 34 estados de Estados Unidos apoyó la campaña de Bush a la presidencia y le entregó el 80% de sus votos. 152 de sus miembros triunfaron en cargos a nivel estatal y local en las pasadas elecciones. Pero esta lucha contra el terrorismo rebasa las fronteras.