LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO Y SU IMPACTO
EN LA ECONOMIA NACIONAL
César Villalona
Noviembre de 2002
I. Antecedentes: Agotamiento de la agroexportación e inicio del ajuste estructural
Para comprender los Tratados de Libre Comercio (TLC) que el gobierno de El Salvador está firmando y promoviendo, es necesario partir de sus antecedentes más inmediatos: el fin del modelo agroexportador cafetalero y algodonero, a finales de la década del ochenta del siglo pasado, y el inicio del programa de ajuste estructural tras la llegada del partido ARENA al gobierno, programa que sigue vigente y del cual forman parte los tratados.
En los años ochenta se agotó el modelo agroexportador basado en los cultivos de café y algodón. Las exportaciones de café pasaron de 675 millones de dólares en 1979 a 228 millones en 1989 y las de algodón cayeron de 86 millones a 700 mil dólares en el mismo período. En esos mismos años el empleo en el café y algodón disminuyó en un 70% y los ingresos del gobierno por los impuestos al café pasaron del 28% al 5% del total. También cayó el aporte del sector agropecuario al PIB nacional de 28% a 22% y disminuyó el financiamiento bancario al sector agropecuario de un 30% a un 20% del total. La crisis del modelo exportador era tan grave que para 1989 sólo se exportaba el 8.6% del PIB, cuando en 1980 se exportaba el 30%.
Los problemas del café se han agravado en los dos últimos años, a tal punto que el precio internacional del grano se encuentra hoy por debajo del costo de producción y los cafetaleros arrastran una deuda con la banca nacional a la que no le pueden hacer frente.
La agroexportación fue sustituida por la ayuda de la AID (3,312 millones de dólares entre 1981 y 1988 (414 millones anuales) y las remesas, que sumaron 564 millones de dólares en 1988 (valor 2.5 veces superior al café). La mayor parte del empleo se generaba en 425 micro y pequeñas empresas del sector informal.
Con la llegada del partido ARENA al gobierno se inició un “Programa de Ajuste Estructural” cuyo objetivo era crear un modelo de exportaciones no tradicionales. Los componentes de dicho programa son: privatización de empresas públicas (banca, comercio exterior del café y del azúcar, distribución de energía eléctrica, sistema de pensiones, entre otras), apertura económica (liberalización de precios y de la tasa de interés, reducción de aranceles, convenios de libre comercio y otras medidas) y reforma tributaria, que consiste en la reducción de aranceles y de la renta empresarial, eliminación del impuesto al patrimonio y a la exportación de café y azúcar y aumento de la tributación indirecta (IVA).
Como resultado del Programa de Ajuste, la economía se abrió al comercio exterior, crecieron las importaciones y se desplomó la actividad agropecuaria. La apertura comercial y la estabilidad cambiaria de ocho años (resultado de la masiva entrada de dólares por remesas y para la reconstrucción nacional) hicieron del comercio importador la actividad más rentable de la economía, hacia donde los bancos canalizan el 20% del crédito. La banca creció, junto al comercio y la construcción, sobre todo en la primera mitad de la década del noventa. También se expandieron las empresas maquiladoras (215 en el año 2001), que aportan el 57% de las exportaciones totales. El número de personas trabajando en maquilas aumentó de 17,000 en 1990 a cerca de 90,000 en la actualidad.
La crisis del agro se expresa en la disminución de su aporte a la producción nacional (11%), en la baja en la producción de granos básicos y hortalizas y en la disminución del hato ganadero. La población del campo emigra hacia el exterior y hacia las ciudades, donde crece el sector informal de sobrevivencia. Las remesas familiares son cada vez mayores (1,960 millones de dólares en el año 2001) y sostienen la economía, pues con ellas se financian las importaciones de bienes agrícolas, de insumos y de técnicas.
Si en la década del ochenta se agotó la agroexportación, en los años noventa se sustituyó la pequeña producción campesina por importaciones sustentadas en remesas. Los Tratados de Libre Comercio, sobre todo el que se firmará con Estados Unidos, aumentarán más las importaciones y profundizarán los problemas del agro, cuya capacidad competitiva es casi nula, pues carece de financiamiento, de apoyo técnico y de incentivos gubernamentales. A su vez, el Plan Puebla Panamá, al financiar la infraestructura vial en las áreas urbanas, estimulará el desarrollo de las empresas maquiladoras alrededor de las carreteras, las cuales absorberán parte de la mano de obra rural y urbana desplazada del agro.
El nuevo modelo económico se sustentará en las remesas y en las exportaciones de maquila, que son fuentes de divisas no seguras y muy dependientes de la evolución de la economía de Estados Unidos.
II. Tratados de Libre Comercio
Los TLC firmados por El Salvador (con México, República Dominicana y Chile) son parte del programa de ajuste, sobre todo del componente de liberalización económica. Encajan en la lógica de la apertura comercial que se inició hace 13 años con la reducción de aranceles.
1. Contenido
Los TLC incluyen los siguientes aspectos:
a) Eliminación de aranceles.
b) Establecimiento de algunas excepciones. Algunos bienes y servicios quedan excluidos de los tratados. Esto se hace para proteger a algunos grandes empresarios que podrían ser afectados por sus competidores externos.
c) Calendario de desgravación. Por lo general la supresión de aranceles no se hace inmediatamente para todos los bienes y servicios. En el caso del TLC entre El Salvador y México, sólo el 80% de los productos mexicanos entra al país libre de aranceles. Al cabo de unos años se irán eliminando los aranceles de otros bienes.
d) Facilidades a la inversión. Este es el aspecto más importante e implica lo siguiente:
§ Acceso al mercado. Libre movimiento de bienes y servicios, no importa el tipo de producto, es decir, si es dañino o no a la salud. Se elimina toda posibilidad de precaución de los países.
§ Compra de activos y creación de negocios por parte de las empresas extranjeras.
§ Propiedad intelectual. Se garantizan las marcas de las empresas extranjeras, las cuales pueden patentizar productos, incluso aquellos que tradicionalmente hayan sido creados por determinados productores locales (campesinos, indígenas, etc.).
§ Tribunales privados para resolver controversias entre los Estados y las empresas. Dichos tribunales dictaminan a favor de las grandes multinacionales y se colocan por encima de las legislaciones nacionales.
§ Preferencias migratorias a empresarios y representantes de empresas. Los TLC incluyen la figura SUJETO DE NEGOCIO, que consiste en otorgarles a los empresarios y sus representantes muchas facilidades en materia migratoria.
§ Desregulación o apertura de monopolios estatales a las empresas extranjeras.
§ Medidas de salvaguarda para proteger a sectores empresariales que fueran afectados por la aplicación del tratado (pérdida de empleo, etc.). Las empresas, en caso de recibir la salvaguardia, no están obligadas a reparar a los despedidos.
§ Libre repatriación de utilidades de las empresas extranjeras.
§ No obligación de las empresas extranjeras de utilizar materia prima nacional.
§ No se establecen obligaciones sobre los temas laborales y ambientales ni sobre los derechos de consumidores. No hay libre movilidad de mano de obra. Los trabajadores y trabajadoras no entran en el capítulo de Trato Nacional.
§ No se establece indicadores para medir el impacto de los acuerdos.
§ No se reconocen diferencias entre los niveles de desarrollo de las economías. Las facilidades a las economías pequeñas se limitan al establecimiento de un calendario de eliminación de aranceles menos acelerado que el del país más desarrollado.
2. Impactos
El Salvador tiene vigentes TLC con México, Chile, Panamá y República Dominicana. También firmará TLC con Estados Unidos y con Canadá. Con esos países (salvo la República Dominicana) El Salvador tiene una balanza comercial deficitaria. A manera de resumen podemos decir que el impacto de los TLC en El Salvador será el siguiente:
a) Aumento de las importaciones (de EE.UU. México y Chile). En el primer año del TLC con México ese país aumentó sus exportaciones a El Salvador en 55 millones de dólares (de 257 millones a 312 millones). El Salvador, en cambio, sólo aumentó sus ventas en 11 millones más (de 13 millones a 24 millones). Si se firma un TLC con Estados Unidos, ese país aumentará considerablemente sus ventas en El Salvador. Hay que tener presente que Estados Unidos, cuya capacidad de competencia es enorme, incluso subsidia la agricultura con $19,000 millones anuales.
b) Menor dinamismo de las exportaciones que de las importaciones. Es indudable que algunas empresas harán negocios en esos países y que podrían aumentar determinadas exportaciones (sobre todo de maquilas), pero dicho crecimiento no compensará la expansión esperada en las importaciones.
c) Ampliación del déficit comercial (diferencia entre lo que el país exporta y lo que importa). Cuando las remesas no alcancen para cubrir el déficit habrá un gran endeudamiento. La inversión extranjera no será grande: no existe mano de obra calificada y hay inseguridad (delincuencia).
d) Mayor deterioro de la actividad agropecuaria. El crédito seguirá orientado hacia el comercio (cerca del 40%), sobre todo importador, que es el sector rentable. La producción de alimentos nacionales, que hoy sólo cubre la mitad del consumo, seguirá siendo sustituida por importaciones de Estados Unidos (donde tiene subsidios) y de México.
e) Las pequeñas y medianas empresas (y muchas grandes) enfrentarán una gran competencia de productos del exterior y muchas quebrarán.
f) La población rural seguirá emigrando hacia las ciudades o hacia las zonas semi urbanas, para trabajar en maquilas o montar microempresas.
g) La población rural también emigrará hacia el exterior y mandará remesas (es lo que necesita el sistema).
h) La emigración hacia las ciudades presionará a las alcaldías, que tienen poco dinero y enfrentarán más demanda de servicios.
i) Se dañará más el medio ambiente: deterioro del campo, emigración hacia ciudades, la inversión en infraestructura y maquilas destruye áreas naturales, se contamina el aire, hay más tugurios y colonias ilegales, etc.
j) El costo de la mano de obra se reducirá por la flexibilización laboral, que incluye:
§ Que el Estado no fije el salario mínimo, sino el mercado (negociación entre trabajadores y empresarios). En un país como El Salvador, donde abunda el desempleo, los salarios tenderán a bajar, pues en la economía de mercado todo lo que abunda se abarata.
§ No pago de horas extras, para lo cual se harán contratos de trabajo semanales. Mucha gente trabajará las 44 horas de lunes a viernes y luego irá a la misma empresa, o a otra empresa, a trabajar el viernes y el sábado, pero con nuevo contrato. Quedan sin reconocerse las horas extras.
§ Eliminación de restricciones sobre contrataciones y despidos.
§ Se aumentará la edad de jubilación a 65 años.
k) Reducir el costo de la mano de obra es una necesidad de los empresarios para enfrentar la competencia externa, pues los demás costos (materias primas, maquinarias, servicios, etc.) no se pueden bajar. Las materias primas y las maquinarias son importadas y los servicios privatizados (energía eléctrica, agua, transporte, etc.) no se harán más baratos. El salario es el 25% del costo en una empresa industrial. Hay que tomar en cuenta que con el Plan Puebla Panamá, los salarios en el sur de México serán de $100 dólares, lo que implica que habrá que reducir los salarios en las maquilas de Centroamérica para que éstas puedan competir.
l) Habrá una fuerte presión sobre las finanzas públicas debido a que la reducción de aranceles implicará una reducción de los ingresos públicos, en un momento en que el gobierno afronta un déficit de cerca de $700 millones. Por lo tanto el gobierno tendrá que aumentar el IVA para elevar la recaudación. Hay que tomar en cuenta que de los ingresos corrientes del gobierno, el IVA proporciona el 56%, la renta 30% y los aranceles 8%. El resto (6%) proviene de otros tributos. En otras palabras, el sistema impositivo descansa en tres impuestos, uno de los cuales –los aranceles- tiende a desaparecer. Y como la renta empresarial no será tocada, el gobierno tendrá que elevar el IVA para aumentar su recaudación, a no ser que decida, seguir endeudándose el próximo año. De todas maneras, aunque posponga momentáneamente la cirugía fiscal, tendría que hacerla en el corto plazo.
m) La crisis futura es de importación, cuando los dólares no alcancen para financiar las importaciones cada vez más crecientes. Esa crisis se podría presentar en el mediano plazo, ya que el déficit comercial se hará insostenible. Su permanente ampliación no podrá ser cubierta con remesas e inversión extranjeras.
n) La pobreza no se reducirá, pues los TLC no son mecanismos de redistribución de la riqueza, sino instrumentos para facilitar el comercio y la inversión de las grandes empresas. Si los salarios bajan, si la agricultura sigue declinando y si el gobierno aumenta el IVA, la riqueza se concentrará aún más en pocas manos.
I. TLC y seguridad alimentaria
I. ¿Quiénes ganan con los TLC?
a) El sistema financiero, receptor de remesas y en proceso de expansión en la región centroamericana (y fuera de ella) canalizará aún más sus créditos hacia las empresas importadoras, estimuladas por la reducción de aranceles.
b) El sistema bancario nacional tiende a concentrarse más y está en proceso de expansión. La dolarización la facilita recurrir al endeudamiento y canalizar préstamos hacia los demás países del área. Ese sistema financiero no apoyará las actividades productivas agrícolas ni a la pequeña y mediana empresa, sino, sobre todo, al comercio importador.
c) La economía salvadoreña ha establecido una mecánica de funcionamiento muy peculiar y altamente beneficiosa para determinados grupos económicos: la apertura comercial arruina el agro, la población campesina emigra hacia las zonas urbanas a trabajar en empresas maquileras; otra parte se va al exterior y envía remesas, las cuales van a parar a los bancos, que las utilizar para prestarles a los importadores (que son los mismos banqueros), quienes traen del exterior todo tipo de mercancías, incluidos los bienes agrícolas que dejan de producir los campesinos que emigran. De esa manera, la gran empresa, que nunca participó en la actividad agrícola de granos básicos y hortalizas, hoy importa esos productos con las remesas que envían sus antiguos productores. Los TLC refuerzan esa mecánica económica.