MÉXICO y la UNIÓN EUROPEA

03 de Febrero de 2003

 

Desde hace unos dos años existe un acuerdo de libre comercio y un tal llamado Acuerdo Global entre la Unión Europea y México.

¿En qué consisten estos acuerdos? ¿Realmente tienen importancia? ¿Cúal es lo particular de ellos? ¿Cúales fueron las intenciones para su firma? ¿Para qué debían servir? ¿Y de verás cumplen con lo que se esperaba de ellos? ¿Cómo reacciona la sociedad civil?

El pequeño artículo siguiente tratará de encontrar algunas respuestas a todas estas preguntas.

 

Desde hace dos años existe un Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea (UE) y México (TLCUEM).

El fundamento de las relaciones entre ambos es el “Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación”, también llamado Acuerdo Global, que fue firmado el día 8 de Diciembre del 1997 en Bruselas y que entró en vigor el 1 de Octubre de 2000.

 

Este Acuerdo Global crea el ámbito para las relaciones bilaterales entre México y la UE en asuntos económicos, políticos y comerciales, sobre todo a través de la institucionalización del diálogo entre ambos en forma de un Comité Conjunto, compuesto de representantes del gobierno mexicano y de la Comisión Europea, que complementa a nivel ministerial el Consejo Conjunto ya existente. Este Comité Conjunto se reunió por primera vez el 2 de Octubre de 2001 en Bruselas, un año después de la entrada en vigor del Acuerdo Global.

 

El Acuerdo Global prevé el pronto establecimiento de un arreglo de libre comercio entre la UE y México.

Además, el Acuerdo Global, el primero comparable a nivel mundial, fue considerado notable por la inclusión de una cláusula democrática y de derechos humanos la cual obliga a los dos firmantes cumplir con los principios democráticos y de derechos humanos.

 

Como fue previsto en el Acuerdo Global, se ha firmado un Tratado de Libre Comercio entre la UE y México (TLCUEM) que entró en vigor el día 1 de Julio del 2000 para el comercio de bienes y el 1 de Marzo del 2001 para el comercio de servicios. El TLCUEM prevé la abolición paso a paso de barreras arancelarias y otros obstáculos de comercio hasta el 2005 para las exportaciones de bienes mexicanos a Europa, y hasta el 2007 para las exportaciones europeas hacia México. Para el comercio de servicios existen otros arreglos de transición de hasta diez años de duración.

 

El TLCUEM afecta a un 96 por ciento de todos los productos y servicios, la mayor parte de esto ya hasta el 2003 (un cincuenta por ciento de las importaciones mexicanas y un 82 por ciento de las europeas).

Hay unas pocas excepciones de productos muy sensibles, sobre todo del sector agropecuario, mientras que otros productos agrarios son tratados con mayor preferencia, que sean por ejemplo vino, cerveza, diferentes tipos de frutas y verduras, tabaco y otros de producción europea y café, aguacates, flores, varias frutas y miel entre otros de producción mexicana.

 

En el sector de servicios, se facilita mucho el acceso de empresas europeas, especialmente de bancos y seguros, al mercado mexicano. Ahora, bancos y seguros europeos podrán invertir en México sin tener que contar con participaciones en los Estados Unidos de América (EUA) o en Canadá.

 

También se facilitan las inversiones directas europeas en México. Transferencias de dinero más fáciles, impulsos y el fomento a programas de protección de inversiones deben ampliar y acelerar el tránsito de capitales trasatlántico. En muchos casos se podía recurrir a acuerdos bilaterales existentes entre México y los miembros de la UE.

 

Aparte de esta liberalización del comercio, el TLCUEM prevé también la apertura de los mercados para la entrada de bienes, servicios e inversiones, también en áreas, que hasta hoy han sido reservadas para el sector público, como en el caso de México por ejemplo en el sector de telecomunicaciones (Telmex), energía eléctrica (CFE) o petróleo (Pemex).

 

Dentro de los márgenes tanto de convenciones y organizaciones internacionales como la Organización Mundial de Comercio (OMC) como de tratados bilaterales ya existentes, también se llegaron a acuerdos en los derechos de competitividad, de autor y de licencias y patentes. Se han instalado varios mecanismos de solución de conflictos.

 

Las intenciones de los firmantes del Acuerdo Global y del TLCUEM son evidentes.

México desarrolla un ochenta por ciento de su comercio exterior con los EUA. En segundo lugar se encuentra la UE que ni llega a un siete por ciento del comercio exterior mexicano, seguida por Japón y Canadá con un poco más de dos por ciento cada uno. El comercio mexicano con toda Sudamérica es menos que un dos por ciento de todo el comercio exterior nacional.

De esto resulta una dependencia enorme de la economía mexicana de la situación económica de los EUA. El gobierno celebra acuerdos de libre comercio con otros países como parte de una táctica de diversificación para aumentar el comercio con otros bloques económicos aparte de EUA y para reducir el porcentaje enorme del comercio exterior con EUA esperando así bajar dicha dependencia.

 

La UE por su parte ve en México un socio comercial estratégicamente importante.

Primero, porque México es justamente después del Brasil la segunda economía de América Latina, con  más de cien millones de consumidores y un potencial enorme de crecimiento.

Segundo, porque la cantidad de acuerdos de libre comercio que tiene México con otros países y bloques económicos ofrece una buena oportunidad para entrar en el mercados de varias naciones. En primer lugar se trata evidentemente del TLCAN, pero México también cuenta con tratados de comercio bilaterales con varios países centro y suramericanos (Bolivia, Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Colombia, Nicaragua, Venezuela), con el Mercosur, Israel, próximamente con Japón y otros países. De hecho México es el país que más tratados de libre comercio tiene en el mundo.

Tercero, porque debido a los sueldos muy bajos, débiles leyes de derecho laboral, tasas de impuestos bajas, leyes de protección de medio ambiente bastante tolerantes etcétera, especialmente en el sector de la maquila, implican bajos costos de producción y hacen de México un lugar de producción atractivo para las empresas europeas, más aún, si el mercado principal para estos productos se encuentra en Norteamérica.

La industria de automóviles europea es un buen ejemplo. La empresa alemana Volkswagen por ejemplo produce sus modelos destinados sobre todo al mercado norteamericano y no al europeo (como el “Beetle”) exclusivamente en México. En el caso de Alemania, casi la mitad del comercio total con México se compone de automóviles y partes de automóviles.

 

¿Qué influencia tuvieron el Acuerdo Global y el TLCUEM en las relaciones comerciales entre México y la UE, unos dos años después de sus entradas a vigor?

En el año 2000, el volumen de comercio trasatlántico fue de 20,900 millones de euros (prácticamente equivalente al dólar), unos siete mil millones de estos fueron importaciones europeas desde México y unos 13,900 millones exportaciones europeas hacia México. Es decir que México importó casi dos veces más de lo que exportó a la UE. Con esto, el déficit comercial de México con la UE fue de 6,900 millones de euros aproximadamente.

Un año después, en el transcurso del 2001, México exportó bienes y servicios de un valor de unos 7,400 millones de euros hacia la UE. Mientras tanto, bienes y servicios europeos de más de quince millones de euros cruzaron el Atlántico hacia México. En total, el volumen comercial entre ambos aumento de 20,900 millones de euros en el 2000 a unos 22,400 millones de euros en el 2001, o por un 7.2 por ciento. El déficit comercial de México frente a la UE incrementó desproporcionadamente de 6,900 millones de euros a 7,600 millones de euros, o por un 10.1 por ciento. En el 1990, el déficit comercial fue de menos de 1,200 millones de euros.

La UE logró aumentar su participación en el comercio exterior total de México de un seis por ciento en el 2000 a un 6.6 por ciento en el 2001.

 

La mayor parte del comercio entre México y la UE se compone de productos industriales. Los productos agropecuarios representan sólo un 6.7 por ciento de las importaciones y un 4.4 por ciento de las exportaciones europeas hacia México. Los bienes europeos más exportados a México son máquinas, automóviles y partes de automóviles (véase anterior), además de productos químicos. La UE importa de México sobre todo automóviles (véase anterior), artículos de oficina e hidrocarburos. En el sector de servicios hay que mencionar sobre todo el turismo.

 

En el transcurso de los años noventa, un 16 por ciento de las inversiones directas extranjeras provinieron de los países de la UE. En total se encuentran hoy más que 5,000 empresas con capital europeo en México.

El socio de comercio más importante de México dentro de los quince de la UE es la República Federal de Alemania, seguida por España, el Reino Unido, Francia y los Países Bajos.

 

En cuanto a estas cifras hay que mencionar que se trata de una elección de una gran variedad de estadísticas diferentes y por partes contradictorias, a veces de una sola fuente. La página de internet de la Unión Europea (http://europa.eu.int) por ejemplo ofrece muchos documentos y tablas sobre las relaciones comerciales entre México y la UE que en muchos casos no coinciden con otros del mismo sitio. El Instituto Nacional de Estadísticas Geografía e Informática de México (INEGI) tampoco tiene más informaciones.

Además no de pudo verificar en ningún sitio las altas tasas de crecimiento de las que se hablan en informes oficiales y en los encuentros de los representantes de ambos socios de comercio, como en el primer encuentro del Comité Conjunto en el mes de octubre del 2001 en Bruselas, donde se mencionó un crecimiento del comercio entre México y la UE de más de un 25 por ciento dentro del primer año de vigor del TLCUEM.

 

La sociedad civil de México y de la UE critica fuertemente el Acuerdo Global y el TLCUEM.

Un punto central de crítica frente al Acuerdo Global es la ausencia de una instancia central de monitoreo del cumplimiento con la cláusula democrática y de derechos humanos arriba mencionada. Se exige, sobre todo por parte de la Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC) un Observatorio Social que observe y evalúe permanentemente la situación actual democrática, de derechos humanos y medioambiental dentro de la UE y sobre todo en México. Además, se exige la implementación de un Consejo Consultivo Mixto (CCM) que asesore a las autoridades de las relaciones mexicano-europeas que según el Acuerdo Global sean el Consejo Conjunto y el Comité Conjunto en asuntos de los impactos del TLCUEM a la situación económica, política y social. De esto se espera lograr una dimensión positiva y activa de la cláusula democrática y de derechos humanos del Acuerdo Global, la que hasta ahora se antoja demasiado pasiva y negativa.

Además se exige la publicación regular de un informe anual sobre los impactos del Acuerdo Global y del TLCUEM en los sectores de derechos humanos, trabajo, pobreza, agricultura, minorías, medio ambiente et cétera.

 

Otro problema del Acuerdo Global es la composición del Consejo Conjunto y del Comité Conjunto. Ya que éstos se componen exclusivamente de representantes de los gobiernos, los cuales son los únicos responsables con derecho a tomar decisiones. Esto contradice a la Constitución Mexicana que requiere la inclusión del poder legislativo, es decir del parlamento y del senado, en la toma de decisiones.

 

Además se critica que las empresas pequeñas y medianas, tanto de Europa como de México, no obtienen ventaja ninguna del TLCUEM. Sobre todo las empresas grandes que producen en México como la Volkswagen son las que son favorecidas por el tratado, tanto como el sector de maquilas en general.

 

Tampoco el incremento del comercio entre ambos lados ha crecido tan extraordinariamente como fue prometido.

Sí, las relaciones comerciales por el Atlántico han aumentado ligeramente, pero al mismo tiempo se incrementó más fuertemente el déficit externo de México con la UE, lo que indica que los europeos han salido más favorecidos por el TLCUEM que los mexicanos.

Hasta ahora, el TLCUEM no logró diversificar las exportaciones mexicanas hacia la UE. Más de un ochenta por ciento de las exportaciones mexicanas a UE se componen todavía de sólo nueve productos más importantes.

 

El sector que seguramente ha sufrido más por el TLCUEM es la agricultura mexicana, que ya se encuentra en una profunda crisis.

Los productos agropecuarios mexicanos que lograron encontrar más demanda en Europa después de la entrada en vigor del TLCUEM se encuentran generalmente en manos de grandes compañías europeas e internacionales. El aguacate por ejemplo es dominado por empresas francesas, las flores por empresas holandas.

 

La UE por su parte exige la apertura total del mercado mexicano para los productos agropecuarios europeos, mientras que ella misma protege a sus campesinos a través de barreras arancelarias y subsidios.

En el año 2001, el presupuesto total del gobierno mexicano para la agricultura fue de casi tres mil millones de dólares. La UE gastó en el mismo tiempo más de 105 mil millones de dólares sólo en subsidios.

El campesino mexicano simplemente no puede competir con la agricultura moderna, altamente subsidiada y además políticamente unificada de la UE.

Por eso, organizaciones no-gubernamentales (ONG) exigen al gobierno mexicano proteger a los productos más sensibles de la agricultura mexicana, como por ejemplo el maíz, el trigo, el azúcar, el café y el cacao entre otros.

 

Para darles la oportunidad de diálogo a las diferentes partes de la sociedad civil mexicana y europea, se decidió en el encuentro del Comité Conjunto en el mes de Octubre del 2002 la convocación a un Foro Social México-EU de la sociedad civil de ambos lados del Atlántico.

 

Este primer foro tuvo lugar en Bruselas el día 26 de Noviembre del 2002. Más de doscientos representantes tanto de distintos órganos de la sociedad civil como de ONGs, sindicatos, grupos de interés, órganos científicos y de la prensa, como de ambos gobiernos fueron invitados.

Con el foro se quiso darle la oportunidad a la sociedad civil de expresar sus fuertes críticas, explicar los impactos del Acuerdo Global y del TLCUEM a la sociedad en ambos lados, hacer propuestas para mejorar los acuerdos firmados y de ponerse de acuerdo entre si. Esto se quiso lograr a través de la formación de tres mesas de trabajo para los sectores de política, cooperación y comercio y economía.

 

Después de unas confusiones al inicio en cuanto a la forma y la meta del foro y el papel de los representantes de los gobiernos, que casi habían causado el retiro de algunas ONGs, sobre todo los participantes mexicanos presentaron una gran cantidad de ideas y propuestas.

 

Las reacciones por partes tanto de la sociedad civil como de los representantes de gobierno fueron generalmente positivas.

Especialmente los representantes de la UE han reaccionado con mucho interés a las propuestas del RMALC hacia el establecimiento de un Observatorio Social y de un CCM.

Pero ninguno de los representantes quiso hacer concesiones ni promesas concretas.

Se planea otro foro para el Octubre de este año en México, el cual ya se espera con mucho interés. Entonces se podrá evaluar los resultados y las concesiones esperadas de los gobiernos a las exigencias de la sociedad civil.

 

Fuentes:

Página Web de la Unión Europea (http://europa.eu.int)

Red Mexicana de Acción frente al Libre Comerio (http://www.rmalc.org.mx)

Periódico “Milenio”, Ciudad de México, 25.11.2002 y 26.11.2002

Periódico “Reforma”, Ciudad de México, 27.11.2002

Periódico “El Economista”, Ciudad de México, 26.11.2002

Periódico “De Morgen”, La Haya, 28.11.2002

“EU Country Strategy Paper: Mexico 2002-2006”, Bruselas 2001

RMALC/CIFCA, “Encuentro de Organizaciones Sociales y Civiles de México y la UE en el Marco del Acuerdo Global UE-México”, Ciudad de México 2001

Embajada Alemana en México (http://www.embajada-alemana.org.mx)

Instituto Nacional de Estadísticas Geografía e Informática (http://www.inegi.gob.mx)

EuroStat (http://europa.eu.int/comm/eurostat/Public/datashop/print-catalogue/EN?catalogue=Eurostat)

 

Jan Döhler

CIEPAC A.C.

 

Es miembro de: la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio (RMALC; < http://www.rmalc.org.mx/ >); de la Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas (COMPA; http://www.sitiocompa.org/ ); de la Red por la Paz en Chiapas; de la Semana por la Diversidad Biológica y Cultural <http://www.laneta.apc.org/biodiversidad>; del Foro Internacional "Ante la Globalización, el Pueblo es Primero", Alternativas contra el PPP, somos parte del Consejo Directivo del Centro de Justicia Económica (CEJ) <http://www.econjustice.net/>; del Programa Ecuménico para Centro América y El Caribe (EPICA)< http://www.epica.org/ >; miembro de la Alianza Mexicana por la Autodeterminación de los Pueblos (AMAP) que es la red mexicana contra el PPP http://www.mesoamericaresiste.org/index.html

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