Hacia la unidad nacional del movimiento social y civil mexicano.
Por una alternativa popular contra el neoliberalismo.
Propuesta de Declaración Pública.

La aplicación continua del modelo neoliberal por mandato del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional durante más de dos décadas, ha provocado en México y en toda América Latina el empobrecimiento creciente de nuestros pueblos, la concentración de la riqueza en unas cuantas manos, el saqueo indiscriminado de nuestros recursos naturales, la privatización del patrimonio nacional y los servicios públicos, la pérdida de los derechos sociales básicos para la población, el sometimiento de la soberanía nacional a las agencias financieras internacionales y todo ello en beneficio de los grandes capitales nacionales asociados a los capitales hegemónicos en el mundo.

Por su parte en los últimos dos años, el régimen de derecha foxista ha profundizado la subordinación del país a los intereses imperialistas y la imposición  de estas políticas que acentúan la pobreza y la desigualdad social. Así, se negó a los pueblos indígenas el reconocimiento constitucional de sus derechos  al tiempo que se mantiene la estrategia de militarización y contrainsurgencia en contra de sus comunidades;  se ha puesto en marcha la privatización de la industria eléctrica y los recursos energéticos; se prepara la reforma laboral para cercenar los derechos de los trabajadores, y aumentar la tasa de ganancia para los inversionistas privados; se aproxima la apertura de la próxima etapa del Tratado de Libre Comercio (TLC) que conducirá a un mayor deterioro en el campo mexicano y, al mismo tiempo, el presupuesto público federal que se anuncia para 2003,  sigue privilegiando el rescate a los banqueros y el pago de la deuda externa en lugar de fortalecer la educación pública, la salud, el campo y otras áreas sociales.

Paralelamente, el mundo enfrenta un intenso proceso de expansión imperialista en el terreno económico, político  cultural y militar.

El avance de los preparativos de la guerra de Estados Unidos contra el pueblo de Irak confirma su carácter belicista y la utilización que hace Estados Unidos de la fuerza para reafirmar su hegemonía mundial, en la disputa por los mercados y para asegurar las fuentes energéticas en el futuro.

Ese proceso de expansión imperialista para nuestro continente significa la imposición del Plan Puebla Panamá (PPP), del Plan Colombia,  la Iniciativa Andina y la creación del Área de Libre Comercio de las Américas  (ALCA).

Pero al mismo tiempo que se derriban fronteras y se subordinan las soberanías para permitir la libre circulación del capital, los pueblos del mundo, de Latinoamérica y de México en particular, de manera creciente van desarrollando diversas formas de resistencia y de movilización. En nuestro país el levantamiento zapatista, la lucha encabezada por el Sindicato Mexicano de Electricistas, la huelga estudiantil en la UNAM, las luchas magisteriales, y la defensa de la tierra en Atenco simbolizan la movilización popular.

Así, de la resistencia en contra del neoliberalismo también se  avanza en la búsqueda y construcción de alternativas sociales al margen de la lógica del mercado y del capital.

Sin embargo, el desarrollo y fortalecimiento en México de la resistencia y de los proyectos alternativos como las autonomías, los procesos comunitarios y autogestivos, dependerá de la capacidad transformadora, organizativa y de movilización de los trabajadores y de los sectores sociales y democráticos del país.

Para ello, es indispensable unificar todos los esfuerzos, reunir todas las resistencias, y proponernos la coordinación de todas las luchas y movimientos para hacer posible otra correlación política de fuerzas. Una correlación favorable que nos permita derrotar al neoliberalismo,  avanzar en la construcción de una alternativa popular como nuevo proyecto de Nación y fortalecer la solidaridad con los pueblos de América Latina y  del mundo hacia en la creación de nuevas relaciones sociales en el marco de un nuevo orden mundial justo.

Si bien el escenario de emergencia nacional plantea la necesidad de la unidad, también  existen condiciones propicias para avanzar en este proceso, cada vez son más las voluntades para convocar a  una mayor articulación nacional de los sectores organizados y no organizados de la sociedad y para unificar en este proceso unitario a los más diversos movimientos, redes, frentes, coordinaciones, sindicatos, organizaciones y otros referentes de la sociedad civil y política de todo el territorio nacional.

En consecuencia, los participantes de esta primera reunión de iniciativas de unidad, declaramos:

1.      Nuestro acuerdo y disposición para iniciar e impulsar un proceso amplio y plural  de unidad popular y civil para la lucha en contra del neoliberalismo.

2.      Este proceso se construirá a partir del diálogo entre iguales, basado en una cultura de respeto a la identidad y a la autonomía de cada individuo y organización, en el reconocimiento mutuo de la diversidad que somos, en una lógica incluyente que permita la convergencia, la identificación de coincidencias y la construcción de acuerdos por consenso, anteponiendo el interés común a diferencias de carácter ideológico o de orden táctico

3.      En tanto avanza este proceso de unidad amplia, las iniciativas unitarias o frentes que ya están en desarrollo deberán seguir su curso, pero al mismo tiempo se promoverá desde ahora la lucha común, la solidaridad  y la convergencia en la acción.

4.      Es un propósito común de todos los participantes hacer la síntesis de todas las reivindicaciones y demandas sociales para incluirlas  en un solo Programa de Lucha o Agenda Nacional.

En principio, aunque la discusión continua abierta, se identifican y se recogen los siguientes elementos y se ordenan en cuatro grandes ejes:

En el primer eje, se exige democracia, nuevas formas de representación y mecanismos de democracia directa para la participación social en la toma de decisiones; una nueva institucionalidad basada en la justicia que garantice el derecho al autogobierno y al ejercicio autonómico de las colectividades locales; que garantice las libertades, el respeto y la vigencia de los derechos humanos, individuales y colectivos; que ponga fin al encarcelamiento, a la tortura y  a cualquier forma de represión social y política; que asegure el reconocimiento de los derechos indígenas a través del cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés y la desmilitarización de las regiones indígenas y de las instituciones públicas; que democratice los medios de comunicación, garantice el derecho a la información y promueva una nueva cultura política fundada en la ética, así como una relación igualitaria y equitativa entre géneros.

En el segundo eje, se plantea la defensa de la Soberanía Nacional y Popular, lo que significa luchar por la cancelación de la deuda externa e interna; contra las privatizaciones, de la electricidad y los recursos energéticos,  de la educación y la seguridad social; en defensa de los bienes nacionales y los servicios públicos; rechazar los acuerdos comerciales como el ALCA, el TLC y el PPP, la defensa de la soberanía alimentaria a través del fortalecimiento de la producción social del campo, así como la lucha por un nuevo orden mundial basado en la justicia, la paz, la dignidad, la democracia y el desarrollo sustentable.

En el tercer eje, se plantea la defensa de los derechos económicos, sociales y culturales, lo que significa rechazar la reforma laboral encaminada a modificar las leyes para cercenar los derechos de los trabajadores; garantizar el pleno ejercicio de los derechos individuales y colectivos desde el reconocimiento y respeto a la diversidad cultural, racial, sexual, generacional, etc.;  exigir un presupuesto federal que priorice el gasto social y destine los recursos necesarios para garantizar el ejercicio efectivo de los derechos sociales como la educación y la cultura, la salud, la alimentación,  la vivienda, el trabajo y el acceso a  la tierra.

En el cuarto eje, se plantea la lucha por una economía alternativa orientada a la equidad y a la sustentabilidad, que fortalezca el ingreso de los trabajadores y reactive el campo mexicano, el mercado interno y la viabilidad de las pequeñas y medianas empresas, además de la defensa del medio ambiente, los recursos naturales y la protección de la biodiversidad.

5.      Los participantes de esta primera reunión decidimos constituirnos en  Espacio de Diálogo y Encuentro, acordamos mantenerlo abierto a todas las articulaciones nacionales y asumimos la tarea de organizar la discusión  así como la ruta de construcción de este proceso unitario.

6.      En este esfuerzo unitario la identidad o eje principal es la lucha contra el neoliberalismo, nos unifica la lucha social y la convergencia en la acción, nos asumimos como un proceso diverso e incluyente pero sin fines partidarios, ni electorales.

7.      Este espacio de dialogo propiciara la participación en todo el país impulsando reuniones, foros, encuentros regionales y estatales para promover la discusión en torno a la Unidad Popular y Civil. De manera particular, la Agenda o Programa así como las formas organizativas se someterán a la discusión, en forma horizontal, desde los estados y con todo el movimiento social.

8.      Para el desarrollo de este proceso de Unidad, además de mantener el espacio de Diálogo de manera permanente y del trabajo regional, se lanzará la convocatoria para la realización de un Primer Encuentro Nacional por la Unidad Popular y Civil.

9.      Mientras tanto, se constituirá un Mecanismo de Coordinación o Comisión de Enlace para darle continuidad a los trabajos que hoy inician. Esta comisión de enlace también se encargará de convocar a las diferentes acciones de emergencia en solidaridad con las movilizaciones y luchas en este periodo de construcción de la unidad

10. Plan de acción.

 

Esta es la primera Declaración Pública de este esfuerzo unitario. La discusión y el debate respecto al contenido así como los procedimientos o ruta de construcción continúan abiertos a la participación de todas las fuerzas que se sumen  en adelante.

México, D.F. a 3 de diciembre de 2002.