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La Salud en Los Tiempos de Guerra

Cuando el 9 de diciembre de 1992 más de 22 comunidades deciden formar la organización de Las Abejas, lo hacen "pensando que había que juntarse y construir nuestra casa como el panal de las abejas, donde tod@s trabajemos en colectivo y que gocemos de lo mismo y producir la miel para tod@s...aunque sabíamos que el trabajo iba a ser lento pero seguro".

Esta organización que tiene su origen en la lucha por la tierra, define su participación como sociedad civil en el conflicto desde 1994 como: "El colchón entre el gobierno y los zapatistas, porque somos sociedad civil, y en caso de que haya un ataque contra ellos somos los que podemos resistir, si este colchón se rompe, es más fácil para el gobierno atacar a los hermanos del EZ. Por eso pintamos nuestras casas de blanco, nuestros templos y hemos puesto letreros que dicen -Zona neutral- para que no nos ataquen, pero los priistas no nos respetaron".

Efectivamente, como respuesta a la marcha de los 1,111 zapatistas al Distrito Federal para pedir el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, los grupos paramilitares de la zona de Chenalhó realizan el 21 de septiembre de 1997 un ataque junto a la bodega cafetalera de Majomut. Se queman casas de zapatistas y cientos de desplazados del EZLN y de Las Abejas buscan refugio en comunidades cercanas. Algunos miembros de esta organización deciden refugiarse en la ranchería de X’oyep, otros lo hacen en Acteal y las bases del EZLN se ubican en campamentos dependientes de la cabecera municipal autónoma de Polhó.

Desde ese momento se desencadena una guerra de cifras (otra más) en la que las oficiales niegan la existencia de casas quemadas, el número de desplazad@s que dan las ONG, y la presencia de fuerzas de seguridad pública en la instrucción de los paramilitares.

Ha de ser un programa de TV, "Detrás de la noticia" de Ricardo Rocha, el que sacuda la conciencia mexicana y ponga en evidencia lo que el oficialismo se empeñó en ocultar: la existencia de miles de desplazad@s viviendo en condiciones miserables. Nadie lo dijo entonces, como si no importara, pero desde septiembre hasta ese 7 de diciembre murieron sólo en X’oyep más de 20 personas afectadas por las condiciones en que tuvieron que salir huyendo y por las difíciles condiciones para la sobrevivencia que tuvieron que soportar en el refugio. L@s muert@s por enfermedad ... no cuentan o cuentan menos?

En ese mismo programa D. Samuel Ruíz, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal manifestaría que "hay una situación de exterminio, puede ser que se dé un momento de ebullición mayor (...) y que entonces se haga una cosa, como ya parece que es totalmente irreversible". Sólo dos semanas después México se levantaría conmocionado por la noticia. 45 indígenas, en su mayoría mujeres y niñ@s del grupo de Las Abejas, fueron masacrados en Acteal mientras rezaban arrodillados. Estos muertos sí conmovieron al mundo por la crueldad con que l@s ejecutaron.

Se acaban de cumplir cinco meses desde la matanza de Acteal, y para algun@s ocho meses desde que salieron de sus casas. Cómo sobreviven? Cuál es su situación de salud? Cómo les ha apoyado la ayuda humanitaria? Un grupo de promotor@s de salud de Las Abejas fueron describiendo en un reciente taller la situación en que viven: las condiciones del agua, del saneamiento, la alimentación, y los servicios medicos. Su relato es una denuncia a la calidad de la ayuda recibida hasta la fecha:


La Vivienda: Buscando protección

El primer criterio para la construcción de una vivienda que albergue a l@s desplazad@s es el de seguridad y protección. Cuando las bases del EZLN se refugian en Polhó buscan la protección que le puede dar este municipio autónomo frente a las agresiones de los paramilitares. Cuando Las Abejas se ubican en Acteal lo hacen confiando en el respeto a la ‘neutralidad’ que les puede brindar el templo, y en X’oyep les empuja la distancia con los grupos paramilitares y el difícil acceso. Este criterio es tan primordial que otros como el abastecimiento de agua, las condiciones del campamento, la facilidad de llegada de la ayuda, etc., van a quedar en un segundo plano.

Inseguridad: No existe un censo en los campamentos por grupos de edad detallados que permita orientar las necesidades. No se conoce el número exacto de personas discapacitadas o con limitaciones importantes que necesiten de programas especiales de alimentación o cuidados. Sólo se tienen los datos generales: en X’oyep existen 1,098 refugiad@s y 750 en Acteal. En ambos, después de 8 meses, siguen llegando todavía grupos familiares que huyen de los paramilitares y lo hacen a escondidas, por el monte, para que los militares no los detengan o los entreguen a los paramilitares.

L@s promotor@s manifiestan que a pesar de todo la población no se siente segura. El principal criterio que motiva el asentamiento en uno u otro lugar (la seguridad) no se cumple. Los militares han rodeado todos los campamentos, en Acteal hablan de ráfagas de ametralladora desde los carros de Seguridad Pública y el miedo y la impotencia son cotidianos. En X’oyep la población se manifestó el 3 de enero en contra de la presencia de militares junto al ojo de agua del que se abastecían l@s desplazad@s y la respuesta fue el envío de policías militares antidisturbios y un helicóptero para proteger a los militares. Esa noche en X’oyep tod@s lloraron de impotencia.

Hacinamiento: A esta falta de seguridad se le suman otros males. En un "Manual para situaciones de emergencia" editado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se menciona que "el emplazamiento (de un campamento de desplazados) debe proporcionar suficiente espacio útil a los refugiados. La OMS recomienda como cifra global mínima, 30 m2 por persona, más el terreno necesario para las necesidades colectivas y agrícolas y para el ganado. De estos 30 m2, el espacio mínimo absoluto por persona para un alojamiento de emergencia no debe ser inferior a 3.5 m2 " . Un cálculo en X’oyep nos da cifras de entre 1.2 y 1.8 m2 por persona, siendo en Acteal de entre 1 y 1.4m2 por persona.

El mismo documento refiere que en una casa habitación de 7x10m no deberían entrar más de 20 personas y que "si es necesario utilizar alojamientos multifamiliares no deben asignarse a cada estructura más de 35 personas, es decir más de 7 familias". En X’oyep están viviendo de 10-15 familias (60-95 personas) en casas de 10x5m o 15x5m, son estructuras que después de 8 meses tienen el techo de nylon y el piso de tierra. Sobre este piso de tierra, sin petates ni tablas y apenas resguardados del frio "duermen" con una cobija para la pareja y otra para sus hij@s. En Acteal l@s promotor@s refieren que la población sobrevive en casas que no están bien construidas, de 12x5 y 10x5, donde duermen de 8-10 familias a veces sin puertas o sin paredes y de igual manera en el puro piso de tierra muchas veces húmedo, y con sólo una cobija. También hay quien comenta que en los campamentos de Polhó algunos de los techos están hechos con cobijas.

El documento citado anteriormente advierte que el riesgo de enfermedades contagiosas aumenta considerablemente en los alojamientos colectivos, y que si no se respetan estas cifras mínimas los riesgos de epidemias, problemas sociales de enfrentamiento entre los desplazados, los problemas ambientales y el mantenimiento de los edificios pueden verse rápidamente deteriorados. La falta de un techo asegurado que dé protección contra los elementos, de un espacio para vivir y para guardar las pertenencias con sensación de intimidad y seguridad emocional generará cuadros de gripa, amigdalitis, bronquitis, bronconeumonías, tuberculosis, y brotes de sarampión que pueden causar estragos en una población infantil desnutrida.

De las 23 condiciones mínimas necesarias para evitar las enfermedades en un asentamiento en X’oyep se cumplen 9 y en Acteal 10.


El Agua: Principio de Vida

Proveer de agua a l@s desplazad@s "exige una atención inmediata, desde el principio de la situación de emergencia; el fin es conseguir una disponibilidad de agua suficiente y garantizar la potabilidad de la misma". Hasta tal grado es importante asegurar el suministro de agua que su falta debe hacer pensar seriamente en el traslado del campamento a otro lugar.

Sabiendo que las necesidades de agua van a variar dependiendo del clima, del ejercicio físico, etc., a título indicativo, el ACNUR considera que las necesidades mínimas para evitar las enfermedades "son de 15-20 litros por persona/día, de 40-60 litros por enfermo/día en los centros sanitarios y de 20-30 litros por persona/día en los centros de alimentación".

L@s promotor@s de X’oyep refieren que en el campamento no hay agua, que el ojo de agua está contaminado y escaso porque se abastecen los soldados, y que para lavar la ropa tienen que caminar dos horas hasta un río, esperar que se les seque porque es la única que se tiene y regresar en otras dos horas. Esto les obliga a bañarse sólo cada semana o 15 días. La Cruz Roja Mexicana, que según su presidente Barroso Chávez gasta en Chiapas 700 mil pesos semanales, refiere no tener dinero para comprar gasolina, suministrando sólo una pipa de 5,000 litros de agua diaria (que no siempre llega) y que han de compartir con soldados y con priístas acampados en las instalaciones de militares. Finalmente pueden llenar solamente un tinaco o uno y medio, con lo que de los 20 litros mínimos, sólo les llega 1.5 litros por persona y día. En Acteal refieren que la situación es parecida pues les llegan sólo 2 litros por persona y día y no todos los días.

Ante esta situación l@s promotor@s se plantean que "si no nos podemos bañar, lavar los trastes, lavar las manos antes de comer o después de ir a la letrina, y no podemos hervir el agua por falta de ollas, cómo no vamos a estar enfermos?. Si la Cruz Roja le entrega más agua al ejército que a nosotros, qué podemos esperar? Nos están llevando a la muerte por enfermedad que no atrae a las televisiones ni a la prensa."

Efectivamente, en los campamentos ya se están dando enfermedades ocasionadas por la falta de agua como son la sarna, piojos, pulga blanca, hongos, infecciones de piel y conjuntivitis.

Las más graves, sin embargo, son las ocasionadas por la falta de agua potable.


El Saneamiento: Una urgencia

Una prioridad de la población desplazada es el evitar que la escasa agua con la que se cuenta se contamine. Si esto ocurre o la higiene no se da por falta de agua, las enfermedades que se presenten pueden ocasionar epidemias. Aparte de las parasitosis y disenterías, no poco frecuentes, en este caso será la tifoidea, el cólera o la hepatitis las que pueden ocasionar estragos en una población desnutrida.

En este capítulo tiene especial importancia la protección de los ojos de agua y de los tinacos de almacenamiento para evitar la contaminación con heces humanas. La medida más urgente es la construcción de letrinas teniendo muy presente que son una forma de contención de la contaminación, por lo que se requieren unos cuidados mínimos con ellas.

L@s promotor@s manifestaron que las letrinas estan construidas de manera bastante deficiente. Cáritas ya no manda cal, no tienen suficiente ceniza, ni cuentan con petróleo, por lo que los malos olores se extienden y no se evita la transmisión de enfermedades por los insectos. No tienen tapa de ninguna clase y muchas están hechas sólo de troncos. Por esta circunstancia han caído ya dos personas, una de ellas un niño y ahora son pocos los que se atreven a entrar, lo que riega las heces por todas partes.

Al estar construidas algunas sin techo y no estar protegidas del agua, cuando llueve se llenan de agua y rebosan lo que está haciendo que las letrinas sean más un focos de infección que una forma de control de la contaminación. No se han previsto letrinas para terrenos húmedos.

El ACNUR establece como una norma que se cuente con una letrina al menos para unas 20 personas. En X’oyep hay una letrina para 10 familias (50-60 personas), y en Acteal hay 23 letrinas (1 para 35 personas). La otra condición importante es que para evitar la contaminación de las fuentes de agua debe haber más de 15 metros desde la letrina a los pozos de agua y que éstos deben estar por encima del nivel de las letrinas. Ninguna de estas condiciones se cumplen en Acteal, donde la distancia máxima del pozo a la letrina pueden ser 10 metros y el pozo está por debajo de las letrinas. En el momento en que las lluvias llenen las letrinas y las hagan rebosar el pozo de agua será una letrina más.

Están empezando a generarse discusiones porque las letrinas, que de estar bien hechas y acabadas en buenas condiciones podrían durar 2-4 años, en las condiciones en que están construidas sólo duran 2 meses, y las personas que cedieron los terrenos para los campamentos se niegan a que se abran más.

Ninguna de las instituciones de salud que trabajan en los campamentos (Médicos del Mundo, o Cruz Roja Mexicana) realiza vigilancia del saneamiento o letrinas.


La Alimentación: Una prioridad

El ACNUR recomienda que "en una situación de emergencia donde los refugiados pueden depender por completo de las fuentes externas de abastecimiento de alimentos, debe evaluarse, tan pronto como sea posible, el número de refugiados y su estado de salud" . Nadie lo ha hecho y no se tienen datos del estado de desnutrición, ni tan siquiera de la población infantil.

En X’oyep manifiestan l@s promotor@s que los desplazados reciben 2-3 Kg de maiz al día por familia de 6 personas y en Acteal dos tazas de maíz por persona y día, que les permite comer 2 veces al día. Muchos de los desplazados carecen de trastes de cocina y hoy, 8 meses después, todavía comen sobre la mano o sobre hojas. La carne y las verduras no se prueban desde hace 6 meses. Los únicos animales que acompañaron a sus dueños en la salida fueron los perros, y muy pocos caballos, el resto, aves, cerdos, etc., todos quedaron.

Cáritas ha manifestado que ya no tiene cómo apoyar y a las peticiones de alimentos siempre responde con cantidades inferiores a las solicitadas. "Para dar de comer a los 10,500 refugiados que hay en Polhó, Acteal y Poconichim, se necesitan tres toneladas y media diarias de maiz. El costo para que los campamentos de refugiados puedan probar tortillas y pozol es de 8,000 pesos diarios" .

La falta de un censo y evaluación de l@s desplazad@s no ha permitido identificar los grupos de población más desprotegidos, niñ@s menores de 5 años, mujeres embarazadas, lactantes, herid@s, enferm@s, discapacitad@s, ancian@s,..., ni cómo medir después de estos 8 meses si la ayuda recibida se puede considerar mínima suficiente o insuficiente en el número de calorías. De igual manera no hay un programa de alimentación para aquellos desnutrid@s que alcanzan el grado de gravedad. El deterioro en la nutrición de la población desplazada tiene la gravedad de disminuir en ésta sus defensas contra todo tipo de padecimientos. Como consecuencia y dadas las difíciles condiciones de vida las enfermedades contagiosas pueden extenderse con suma rapidez. L@s promotor@s ya manifiestan que son numerosos, pero no tienen cuantificados, los casos de "sueño, debilidad, mareos, malestar general, cansancio, niñ@s desnutrid@s, anemias, falta de vitaminas, gastritis, úlceras,..."


La Atención Médica: Al último recurso los mayores esfuerzos.

Recomendación del ACNUR para las situaciones de emergencia es que "los servicios sanitarios deben tender desde el principio tanto a prevenir como a curar las enfermedades, es decir, a curar y a mantener sanos a los desplazados (...) Sólo con medidas preventivas, junto con el control de las enfermedades contagiosas, puede mantenerse la buena salud y disminuir el número de casos nuevos de enfermedad. El agua potable, las medidas de salud ambiental, la nutrición adecuada, la lucha contra las enfermedades contagiosas, los cuidados a la madre y al niño, la educación y la formación sanitarias de los desplazados son partes integrantes de la atención sanitaria."

Está comprobado que con la sola atención sanitaria el número de enfermos sigue creciendo conforme avanza el tiempo del refugio. Que sólo con la aplicación de estas medidas preventivas el número de enfermos logra disminuirse. L@s promotor@s manifiestan que en X’oyep todos los meses hay muertos y una media diaria de 20 enfermos (lo que equivale a unos 600 enfermos mensuales de una población de 1,098, es decir 54.5%). Mientras tanto, en Acteal el número de enfermos de abril fue de 350 ( 46.6% de una población de 750). También el presidente de la Cuz Roja Mexicana manifestó en marzo estar atendiendo a 200 pacientes diarios (unos 6,000 mensuales de una población desplazada de 10,500 equivalen a un 57%).

Si bien los promotores de Polhó manifestaban hace unos meses que los medicamentos recibidos en donaciones no eran los que se necesitaban como antibióticos, antiparasitarios, analgésicos, hierro, etc., l@s promotor@s de X’oyep y Acteal denuncian con preocupación que ante la falta de medicinas los médicos están dando tratamientos incompletos, y carecen de antiparasitarios suficientes.

En los campamentos las instituciones de salud sólo hacen atención médica y la CRM surte escasamente de agua como ya se mencionó, pero no se hace vigilancia del saneamiento.

Destacan l@s promotor@s cómo su papel se ha visto desplazado. Con la llegada de estas instituciones han dejado de atender a la salud y se han convertido en meros traductores de los médicos. Médicos del Mundo manifiesta no tener dinero para medicinas, ni libros, ni básculas, ni diccionarios y el médico sólo atiende enfermos con la medicina que reciben los promotor@s de Cáritas. El promot@r ha perdido el control sobre la atención en salud: el médico receta, atiende y lleva el registro de pacientes, pero no comparten la información con l@s promotor@s e incluso les reprenden si preguntan alguno de los diagnósticos.

En ese sentido resulta contradictorio el hecho de que se estén impartiendo talleres de salud para enseñar a l@s promotor@s a atender las enfermedades, cuando se les ha separado de esa función, y nadie esté haciendo esfuerzos en medidas preventivas o de educación sanitaria. El mismo Programa de Ayuda Humanitaria en Chenalhó impulsado desde la Secretaría de Salud mide sus exitos puramente en función de la tarea asistencial y establece por voz de su secretario De la Fuente que "en poco más de un mes de que se echó a andar el programa (...) se otorgaron 5,171 consultas médicas, las principales causas de atención han sido infecciones respiratorias agudas, parasitosis, y males diarreicos agudos, se hospitalizó a 64 personas y se aplicaron más de 10,000 vacunas a niños" .

No obstante, el ACNUR aconseja que "la única vacunación indicada en las primeras semanas de una situación de emergencia es la de los niños de corta edad contra el sarampión. Esta es una medida altamente prioritaria, (...) todas las demás vacunas necesarias deben llevarse a cabo dentro del marco del programa ampliado de vacunación." Y explica:" A menudo existen presiones en favor de un programa de vacunación masiva e inmediata. Sin embargo existen poderosas razones, tanto de tipo médico como de tipo práctico, para resistir a esas presiones (...) las causas más comunes de enfermedad y muerte en la fase de emergencia no se previenen con las vacunas", salvo la del sarampión, como hemos mencionado.

L@s promotor@s concluyen que la "ayuda humanitaria" les ha desorganizado. Ell@s que surgieron para trabajar en colectivo, dependen de las decisiones de otr@s incluso en la capacitación que reciben. Las comisiones de agua, abasto, etc., sin estar coordinadas entre sí tienen como tarea la de pedir a terceras personas u organizaciones la asistencia, las cuales tampoco tienen ninguna coordinación. La falta de promoción y apoyo a las formas de organización autogestiva de esta población pueden ser causa, en un plazo no muy lejano, de problemas internos entre l@s propi@s desplazad@s, así como de la desorganización del grupo sumiéndolo en el círculo vicioso de la dependencia hacia la "ayuda" exterior.

Una población con miedo, sin agua, con letrinas deficientes y contaminando, sin ropa, hacinada, sin alimentos y con más del 50% enferma, que recibe una ayuda de "beneficencia" donde las decisiones no están en sus manos, y con la que no se buscan soluciones para el gran deterioro de salud mental tras la masacre de Acteal (sólo un grupo trabaja con niñ@s), es una población que fácilmente puede sentir haber perdido la dignidad, acabar enfrentándose consigo misma o, lo más fácil, enajenándose. El alcohol, hasta hace poco ausente, ya sostiene una presencia constante en los campamentos.

En estas condiciones de enfermedad, recuperar la salud se convierte en el primer objetivo y necesidad inmediata. El riesgo es que mientras los esfuerzos se dediquen a la sobrevivencia, la demanda de justicia pasa a un segundo plano.

En la respuesta a Las Abejas y desplazad@s de Polhó se ve la respuesta de la sociedad; en su precariedad de supervivencia se ve la precariedad de respuesta organizada y coordinada de esta sociedad todavía civil.


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