Existen varios argumentos que maneja el Ejecutivo Federal a través de sus dependencias, tales como la Secretaría de Economía (SE), la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), así como representantes de algunas industrias, columnistas de ciertos periódicos, etcétera para justificar la no-renegociación del TLCAN – Capítulo VII Agropecuario. Algunos de los argumentos son: 1) No hay crisis en el campo; 2) México es el ganador del TLCAN, porque tiene un superávit en el comercio con Estados Unidos; 3) No hay aumento en el déficit comercial del sector agropecuario; y 4) Los consumidores son los más beneficiados con las importaciones de los alimentos.
Antes de entrar en el análisis de ambas posiciones, vale la pena insistir en que las propuestas del movimiento campesino no se limitan a la renegociación del TLCAN, sino van más allá al plantear una nueva relación campo – ciudad a través de un acuerdo nacional para el campo.
Además, no se está planteando una suspensión del Capítulo VII Agropecuario en su conjunto, sino un nuevo trato para los productores de cultivos que son de importancia social y económica masiva para México, que son los granos y el café. En este contexto no será modificado ni el 1% del comercio global [1] de México con Estados Unidos.
1) Fox: No hay crisis en el campo – se encuentra mejor que nunca. – Si hay crisis, el mayor problema del país está en el campo
Desde luego desconocemos cuál es el concepto de crisis que maneja el Presidente Fox, y por tanto su distinta percepción sobre la situación en el campo. Pero un breve análisis del campo mexicano en su conjunto deja una impresión pesimista y sugiere la idea de que la política agrícola en las últimas 20 años apenas fue capaz de amortiguar los efectos negativos de las variables exógenas. La situación por la que atraviesa el campo mexicano desde 1982 puede ser resumida en los siguientes términos:
· Primero, cae el valor (PIB) de la producción agropecuaria por habitante, cobrando especial énfasis la disminución de la producción per cápita de granos, carnes y lácteos (Cuadro 1).
· Segundo, aumentan las importaciones de alimentos, en tal grado que con excepción del año 1995, debido a la fuerte devaluación, la balanza agoalimentaria es negativa. En 2001, las importaciones de granos y oleaginosas representaron el 62.6% de la producción nacional, [2] lo que pone en grave riesgo a la seguridad alimentaria nacional.
Cuadro 1. México. Evolución del PIB agropecuario y la producción de productos agropecuario per cápita, 1982-2000
|
1982 |
1985 |
1990 |
1995 |
1998 |
2000 |
2001p |
2002e |
Cambio (%) |
|
|
PIB agropecuario/ hab ($ de 1993) |
923 |
937 |
824 |
813 |
829 |
821 |
824 |
806 |
-12.68 |
|
Maíz (kg/hab) |
206 |
187 |
173 |
201 |
192 |
178 |
200 |
195 |
-5.34 |
|
Trigo (kg/hab) |
62.0 |
69.1 |
47.2 |
38.1 |
33.8 |
35.3 |
32.7 |
32.5 |
-47.58 |
|
Arroz (kg/hab) |
7.3 |
10.7 |
4.7 |
4.0 |
4.8 |
3.6 |
2.5 |
2.4 |
-67.12 |
|
Frijol (kg/hab) |
16.9 |
13.2 |
15.2 |
13.9 |
13.2 |
9.0 |
10.7 |
12.6 |
-25.44 |
|
Leche (l/hab) |
102.6 |
98.9 |
74.2 |
82.9 |
88.1 |
95.5 |
96.1 |
95.5 |
-6.92 |
|
Carnes bovina y porcina (kg/hab) |
31.5 |
30.1 |
22.5 |
25.6 |
24.4 |
24.7 |
25.6 |
25.7 |
-18.41 |
p/ Cifras preliminares, e/ cifras estimadas
Fuente: Elaboración propia con base en datos de Informes de Gobierno, Anexo, varios años.
· Tercero, la proporción del gasto público total destinado a la agricultura ha venido disminuyendo. Debido a la existencia de un nivel insatisfactorio de ingresos fiscales el gobierno mexicano no ha tenido la capacidad de gasto necesaria para compensar los subsidios que economías más grandes conceden a sus productores, tampoco para hacer las inversiones que se requieren en dos aspectos clave para la mejoría de la competitividad de la agricultura a mediano y largo plazo: infraestructura (para el aprovechamiento del agua y la reducción de los costos de transporte y comercialización) e investigación y extensión agrícolas. Además, en circunstancias de insuficiencia de recursos se ha aumentado la pobreza, especialmente de la población rural, y las políticas de gasto destinadas al campo están siendo enfocadas sustancialmente hacia su combate, de manera que el problema de la competitividad en el marco del TLCAN tiende a ser visto más como un asunto privado que de interés nacional.
· Cuarto, como consecuencia de lo anterior se produce un agudo proceso de descapitalización de la agricultura y de insolvencia de los agricultores que se manifiesta en el estancamiento cuantitativo de la inversión y en la obsolescencia cualitativa del parque de tractores y maquinaria agrícola, así como en la reducción del consumo productivo de insumos agrícolas modernos. De acuerdo con datos de INEGI, se estima que sólo 7% del total de las unidades de producción están tecnificadas, el 41% son de tipo tradicional y el resto (52%) son unidades de subsistencia (INEGI, 1994).
· Quinto, baja el empleo en el sector, y caen los salarios y los ingresos de todos sus trabajadores, privados y sociales. Durante el periodo del TLCAN, de 1994 a 2001 se han perdido 1.78 millones de empleos en el campo. [3] La problemática social se complica ante las crecientes dificultades de los agricultores, campesinos y empresariales para mantener la actividad agropecuaria como opción de trabajo y de vida, al igual que por el deterioro de los niveles de bienestar que experimentan. Más de 70% de los campesinos viven en la pobreza, 26.3 millones viven en la pobreza extrema y 50% de los niños del medio rural están desnutridos.
Ante esta situación el Banco Mundial llega a la conclusión: “Se puede decir que este sector (rural) ha sido objeto de las reformas estructurales más drásticas (la liberalización comercial impulsada por el GATT y el TLCAN, la eliminación de controles de precios, la reforma estructural sobre la tenencia de la Tierra), pero los resultados han sido decepcionantes (subrayado por los autores): estancamiento del crecimiento, falta de competitividad externa, aumento de la pobreza en el medio rural,... Esto plantea un importante problema de política debido que a partir de 2008, el TLCAN pondrá al sector en competencia abierta con Canadá y Estados Unidos”. [4]
2) Superávit con Estados Unidos y Déficit con el resto del Mundo
Efectivamente, la estadística reporta un superávit comercial con Estados Unidos, que en 2001 alcanzó US$26,422 millones y para 2002 será rebasado en forma importante porque hasta octubre llegó a US$30,484 millones. [5] No obstante, este comportamiento positivo no tiene que ver nada con el TLCAN porque incluye tanto el comercio de las maquiladoras como el del sector petrolero que están fuera del ámbito del libre comercio negociado en el TLCAN. Las maquiladoras empezaron hace más de 35 años en México, principalmente en la zona fronteriza, para ensamblar productos manufactureros con el 90% de la materias primas importadas que a la postre se exportan en el 99% a estados Unidos.
Dado que todavía no están disponibles los datos para 2002 se presentan en el Cuadro 2 los datos referentes al año 2001, para evidenciar el impacto de la maquiladoras y del sector petrolero en la balanza comercial.
Cuadro 2. México. Comercio con Estados Unidos, 2001 (en millones de dólares)
|
Comercio |
Exportación |
Importación |
Balanza |
|
Total |
140,373 |
113,646 |
26,727 |
|
Maquila |
75,452 |
45,605 |
29,847 |
|
Petróleo y productos |
9,563 |
3,978 |
5,585 |
|
Sin maquila y petróleo |
55,358 |
64,063 |
-8,705 |
Fuente: BANCOMEXT, World Trade Atlas. Sistema de información de comercio exterior, 2002.
Si se excluyen los datos referentes a la maquila y el petróleo del comercio de México con Estados Unidos se llaga a un déficit de 8,705 millones de dólares y el superávit global se debe entonces prácticamente al superávit de la industria maquiladora de exportación.
Con los datos de los Cuadros 2 y 3 se puede afirmar que solamente el 1% del comercio entre ambos países se relaciona con el sector de granos y oleaginosas, sector para el cual más interesa una renegociación por su importancia y peso social en México. Ante este datos se puede esperar que los grandes intereses del capital estadounidense están en otros sectores. ¿Por qué, entonces, se teme tanto una renegociación del capítulo agropecuario del TLCAN?
Cuadro 3. México. Comercio agroalimentario con Estados Unidos, 2001 (en millones de dólares)
|
Comercio |
Exportación |
Importación |
Balanza |
Granos y oleaginosas, BANCOMEXT |
50 |
2,562 |
-2,512 |
|
Granos y oleaginosas, USDA |
7 |
2,663 |
-2,656 |
|
Agroalimentario, BANCOMEXT |
6,839 |
7,599 |
-760 |
|
Agroalimentario, USDA |
6,065 |
7,843 |
-1,778 |
Fuente: BANCOMEXT, World Trade Atlas, 2002. Sistema de información de comercio exterior, 2002. USDA, FAS, http://www.fas.usda.gov/ustrdscripts/USReport.exe y http://www.fas.usda.gov/ustrd scripts/USReport.exe, 5.2.2003
Para México, el foco rojo en todo ello son las importaciones de alimentos las cuales ascendieron a US$11,077 millones en 2001 y a US$11,400 millones en 2002. En 2001 el déficit del sector agroalimentario fue de 2,946, o sea el 29% del déficit comercial total de México se genera por las importaciones de alimentos, dato que contrasta significativamente con la importancia que tiene este sector en la economía al generar solamente el 4.2% del PIB. Con cifras preliminares del INEGI se puede estimar que el déficit del sector agroalimentario para 2002 alcanzará 3,232 millones de dólares o casi el 40% de la balanza total.
En cuanto al comercio agroalimentario con Estados Unidos llama la atención la enorme diferencia en la estadística que para el año 2001 es de más de mil millones de dólares, sugiriendo un contrabando enorme entre ambos países.
Es importante precisar que en términos estrictos no se puede hablar de la exportación de México, porque son personas y empresas las que exportan. Considerando este aspecto, el beneficio de las exportaciones se reduce a un grupo muy reducido de exportadores, que en su mayoría son empresas transnacionales de los propios Estados Unidos, como por ejemplo la industria automotriz, que en 2001 obtuvo un superávit de 7,632 millones de dólares. En el caso del sector agroalimentario las exportaciones se concentran fuertemente en cerveza y tequila, que aportan el 20% de los ingresos por las exportaciones (1,500 en 2001 y 1,600 en 2002). Cabe aclarar que estas industrias ya no son 100% mexicanas: El Grupo Modelo, que controla más de 60% del mercado nacional y de las exportaciones de cerveza, pertenece en 51% a Anheuser-Busch, el otro grupo cervecero es FEMSA, cuyas acciones en 30% son propiedad de Labatt de Canadá. Además, en un porcentaje cada vez mayor están importando la materia prima de la cerveza: cebada, malta y lúpulo (no se produce en México), o sea son maquiladores. También la industria tequilera es en gran parte de Domeq (Sauza, 100%), Seagrim´s (La Azteca, Sin Rival), United Distillers&Vintners North America (José Cuervo), Osborne (Herradura), Pernod Ricard (Viuda de Romero) y Bacardí (Cazadores) [6] . Entonces son productos mexicanos, pero ya no en manos de mexicanos.
Las exportaciones de hortalizas (26% de las exportaciones) no solamente se concentran en pocos exportadores, sino merecen la denominación de agromaquila, porque con la excepción de la mano de obra, la tierra, el agua y la luz, se importan todos los insumos para la producción. También en este caso los beneficios se quedan en unos cuantos exportadores asociados con el capital de EE.UU.
Menos de 20,000 empresas de las 7 millones de unidades de producción en el campo participan en la exportación, además con una tendencia a decrecer porque muchas pequeñas fincas cafetaleras por la crisis del sector están dejando la actividad y con ello el mercado exterior. De la industria de alimentos, bebidas y tabaco el 80% de las exportaciones son realizadas por 300 de 32,592 empresas, además con un muy bajo componente de insumos domésticos. [7]
Queda una serie de preguntas por contestar:
a) Porqué de antemano se suponen medidas de Estados Unidos en contra de otros sectores de la industria mexicana (CCE), sin ni siquiera haber iniciado las gestiones diplomáticas necesarias;
b) El arancel de 98.8% en el caso de las importaciones de pierna y muslo de EE.UU. fue recibido con satisfacción por el Departamento de Agricultura de aquel país (http://www.usda.gov/news/releases/2003/01/0023.htm), porqué entonces se esperan efectos negativos sobre la industria.
c) ¿Por qué siempre México cumple con el TLCAN en forma unilateral y Estados Unidos no? Los ejemplos son: transporte y azúcar, donde EE.UU. no respeta lo negociado.
d) En el caso del jitomate y de la manzana Estados Unidos aceptó medidas que violan francamente el espíritu del TLCAN, y además revisa por ley su funcionamiento. ¿Por qué entonces México no revisa también el capítulo VII del TLCAN?
e) ¿Por qué México se sienta al tu por tu frente a Estados Unidos, mientras que la OMC le ubica como país en desarrollo que le da una serie de ventajas en los Tratados Comerciales que México se niega a aprovechar?
f) ¿Por qué no plantearse la meta de obtener también un superávit comercial en el sector agroalimentario, tal como lo logró Canadá?
3) No aumentó el déficit del sector agropecuario
Este argumento forzosamente requiere de más precisión estadística que el anterior. Nos vamos a basar en los datos del INEGI que están disponibles en la hoja de INTERNET: http://www.inegi.gob.mx/difusion/espanol/fbie.html (Banco de Información Económica – Sector Externo).
Antes que nada queremos clarificar, que en términos estrictos para cualquier comparación sobre el impacto del TLCAN se deberían tomar los datos del promedio de los años 1989, 1990 y 1991, porque esos fueron los años base para la negociación del TLCAN y sobre el resultado de las importaciones de los mismos se fijaron las cuotas de importación y se tomaron las medidas de salvaguarda. Todas las bases de datos de Estados Unidos al respecto inician por ello con el año 1989. Las autoridades mexicanas prefieren hoy en día olvidarse de ello y toman el año 1993 como cualquier base.
Los datos del Cuadro 1 ponen claramente en duda la afirmación de la SE y SAGARPA. El déficit del sector agroalimentario se aumentó entre 1989/91 a 2002, 92% y de 1993 a 2002, 35%.
La situación se refleja en forma todavía más clara en la pérdida de autosuficiencia en granos y oleaginosas. En relación con la producción las importaciones alcanzan en 2001 los porcentajes siguientes: soya, 3,775%; arroz, 227%; algodón semilla, 204; trigo, 91%; sorgo, 83%; maíz, 31%; carne de pollo, 11%, carne bovina, 24% y carne porcina 35%. Cabe aclarar que los datos oficiales que reportan las importaciones están enormemente subestimados por la falta de controles en las aduanas y el contrabando.
Cuadro 4. México. Balanza comercial agropecuaria, alimentaria y agroalimentaria, 1989/91, 1993, 2001 y 2002
|
Balanza comercial |
1989/91 |
1993 |
2001 |
2002e |
|
|
Agropecuaria |
-168 |
-1,229 |
-1,461 |
||
|
Agrícola |
70 |
-363 |
-1,329 |
-1,479 |
|
|
Alimentos, bebidas, tabaco |
B |
-1,706 |
-2,252 |
-1,717 |
-1,771 |
|
Agroalimentaria |
A+B |
-1,682 |
-2,420 |
-2,946 |
-3,232 |
|
Maquinaria y equipo para la agricultura y ganadería1) |
-102 |
-327 |
n.d. |
e/ Estimación con datos hasta noviembre de 2002. 1) Presidencia de la República. 2º Informe de Gobierno. 1 de septiembre de 2002, anexo, p. 275 y 279. Fuente: INEGI, Banco de Información económica, http://www.inegi.gob.mx/difusion/espanol/fbie.html
Los autores no están per se en contra de importaciones o de un déficit de la balanza comercial, siempre y cuando sean la base para ser más competitivo, generar empleo y aumentar el nivel de vida de los mexicanos en el futuro. No obstante, las importaciones de alimentos y materias primas agropecuarias en gran parte son la razón de la expulsión de más de 2 millones de productores del campo mexicano entre 1993 y 2002, según la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. 2 millones de familias que perdieron su patrimonio y para la apabullante mayoría sin encontrar un trabajo digno en México.
4) Los consumidores son los más beneficiados
Supuestamente los consumidores tienen acceso a alimentos más baratos gracias al TLCAN. Los propios datos del gobierno indican que los precios de los alimentos aumentaron 257% en lo que va el TLCAN (promedio de 1994 a julio 2002, de acuerdo al Informe de Gobierno), mientras que el conjunto de los precios al consumidor aumentó 238%, [8] o sea los alimentos se encarecieron más que el restos de los bienes que adquieren los consumidores mexicanos y por ello tuvieron un aumento en términos reales. Por el otro lado, los salarios mínimos aumentaron solamente 184% y los de la industria manufacturera 219%. Tomando el año 1994 como base para deflactar, el salario mínimo bajó de $13.44 a $10.76 por día, y el salario de la industria manufacturera de $369.53 a $330.76. [9] En otras palabras, los consumidores mexicanos perdieron poder adquisitivo para adquirir alimentos y tienen que gastar más para comprar lo mismo como en 1994 o cambiarse a otros alimentos más baratos para satisfacer las necesidades de sus familias.
Figura 1. México. Índice de los precios de los alimentos, bebidas y tabaco, de los precios al productor agropecuario y de los salarios mínimos, 1994-2002 (1994=100)Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Presidencia de la República, 2° Informe de Gobierno, 2 de septiembre de 2002. Anexo, p. 202, 210 y 309.
Los alimentos que más subieron entre diciembre de 1994 y noviembre de 2002 fueron: chile con 998.52%, tortilla con 567.17%, pan blanco con 377.78%, frijol con 333.65% leche con 281.11% y arroz con 256.05%. [10]
Frente a ellos, los productores agropecuarios del país reciben solamente 185% más por sus productos en el mismo lapso, indicando una brecha con el 257% en que aumentaron los precios de los alimentos. La diferencia entre ambos porcentajes queda en los importadores y comerciantes que ciertamente son los ganadores del TLCAN y se resisten a su renegociación. En fin, el argumento de que los precios de los alimentos hayan bajado con el TLCAN es un mito.
Si fuera poco, no son más baratos los alimentos que ahora llegan al consumidor sino también son de dudosa y peligrosa calidad. Los granos y oleaginosas en su mayoría son transgénicos. Si bien todavía no se conoce a ciencia cierta su impacto sobre la salud de los consumidores, ya está comprobado su impacto negativo sobre la riqueza fitogenética de México como uno de los centros de material genético en el mundo a través de cruzas no controladas. Al no contar con ningún sistema de información o etiquetado se le obliga al consumidor de comer productos que le puedan causar problemas. En el caso de las carnes, los consumidores enfrentan serios riesgos por las altas concentraciones de hormonas, antibióticos y otras sustancias químicas que contienen.
A parte de ello, México se ha convertido en una especie de basurero para la agricultura y agroindustria de Estados Unidos al recibir toda clase de productos que no tienen forma de venderse en aquel mercado. Por ejemplo, en el caso de la carne de pollo el mercado estadounidense demanda nada más la pechuga y las alas, todo el resto es desecho, no vendible en el propio mercado pero si en el de México. Así, llegan a México en grandes cantidades los muslos y piernas, pero también lo que se llama la pasta que no es más que el molido de lo que queda del pollo, incluyendo restos de plumas, huesos y demás partes.
Una vez más, el consumidor no sabe lo que come, pagando caro y el productor compite en contra de lo que son desechos en el mercado del país vecino.
[1] Conjunto de todas las importaciones y exportaciones.
[2] Cálculo propio con base en Presidencia de la República. 2º Informe de Gobierno. 1 de septiembre de 2002, anexo, pp. 312 y 313.
[3] Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Encuesta Nacional de Empleo. Población ocupada por sexo y rama de actividad económica. http://www.stps.gob.mx/01_oficina/05_cgpeet/302_0055a.htm, 9.11.2002.
[4] Banco Mundial, Memorándum del Presidente del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y la Corporación Financiera Internacional para el Directorio Ejecutivo, sobre una Estrategia de Asistencia para el País del Grupo del Banco Mundial para los Estados Unidos Mexicanos. Unidad para Colombia – México –Venezuela. Informe No. 23849-ME, 23 de abril de 2002, pp. 12 y 13, http://bancomundial.org.mx/pdf/EAP_ Documento_ Principal.pdf.
[5] BANCOMEXT, http://fenix.rtn.net.mx/sicrei/estadisticas/espanol/e_principal.html
[6] Salomón, Alfredo. “La industria tequilera”, en: revista Comercio Exterior, enero 2003, vol. 53, núm. 1, México, D.F., p. 92.
[7] Cámara de Diputados, LVIII Legislatura, El TLCAN y la agricultura: Situación general al 2002 y propuestas de solución a la problemática generada por la apertura en 2003. México, D.F., enero 2003, p. 3.
[8] Datos tomados directamente de Presidencia de la República. 2º Informe de Gobierno. 1 de septiembre de 2002, anexo, p. 309 y 208.
[9] Ibid, p. 202.
[10] Banco de México y http://www.uom.edu.mx/laurasalarios.htm.