La política económica del actual régimen y el Plan Puebla Panamá
La ingenuidad anidada en nuestras conciencias se ha reproducido de diversas formas. Nos hace creer que el pensamiento crítico tiene lugar en una organización social como la nuestra. Nos hace considerar que es posible corregir sus injusticias poniendo un parchecito aquí, otro allá y otro mas allá, porque nos hemos creído el cuento de que la verdadera crítica debe ser constructiva.
Hemos sido presa de los discursos administrativos elaborados y difundidos por los economistas, técnicos del derecho y no pocos gobernantes: todos ellos dentro de la ley. Los promotores de tales discursos los han convertido en consignas ideológicas, porque quieren que todo siga igual, que nada se mueva fuera de lo estipulado por los poderosos quienes promueven las modificaciones a las leyes y dictan precisas normas administrativas. Ingenuidad a toda prueba, así se llama toda aquella credulidad que sostiene que el sistema tiene remedio si nos esforzamos y creemos en él.
Nuestra ingenuidad exhibe otras caras que se traducen en apatía, sometimiento e inmovilidad. Una de ellas es la promoción de la modernidad, cuyo advenimiento asegura la espera paciente de las mayorías. En cada sexenio se renueva la credulidad, cada vez las creencias se renuevan con frases como: ahora sí las cosas van en serio. [1] Semejante expresión críptica es traducida como sinónimo de que a los gobernantes les interesa verdaderamente resolver los problemas de las mayorías y no sólo de las minorías poderosas. Las políticas elaboradas por éstos han creado durante las últimas gestiones una lluvia de siglas que se reproducen hasta el paroxismo para no facilitar la comprensión, ni la identificación de la manera con la que se intervienen e incautan nuestras vidas.
Pero nuestra ingenuidad tiene de vez en cuando la oportunidad de identificar hechos fundamentales. Por ejemplo, que la historia no se puede leer linealmente, como señala el tiempo calendárico, sino por generaciones. Hemos aprendido también que todo régimen gubernamental moderno administra los requerimientos del sistema de explotación vigente, apoyado en un aparato jurídico que le otorga cohesión, prerrogativas y capacidades coercitivas en nombre de la nación, el desarrollo, las instituciones o incluso Dios. Pero a la vez aprendimos que es mejor guiarse por los actos que por las palabras de los políticos de oficio o empresarios empeñosos.
¿Es posible vivir con tanta ingenuidad? Por supuesto que sí. Si no fuera posible nos hubiésemos ocupado de prescindir de tanto oportunista, tenga el título que tuviere. Hubiésemos recogido las lecciones de otros pueblos del orbe que han padecido las mismas perversas calamidades. Azotes como el colonialismo, imperialismo, la injerencia extranjera y expansión norteamericana reciente, se ha llevado a cabo con la complacencia de sus colaboradores nacionales durante generaciones. No es de extrañar que el ejercicio del poder sea con frecuencia patrimonio de algunas familias y no prerrogativa de los pueblos. Hemos invertido como país más de cuatro generaciones en la construcción de la modernidad. La misma continúa usándose como pretexto político e ideológico por las élites sin cumplir sus promesas expresadas en igualdad de oportunidades, acceso a la educación, salud, empleo, bienestar, justicia y libertad.
Pero el discurso de la modernidad a instancias de las dos guerras mundiales, la Guerra fría y la tercera en ciernes, [2] sufrió un giro importante después de la quinta década del siglo pasado se convirtió en el discurso sobre el desarrollo. Pero cuando los pueblos subdesarrollados se tomaron en serio las palabras, se dejó de hablar del desarrollo hacia los años ochenta. Se recicló el discurso de la modernidad a instancias de la aplicación del modelo neoliberal que puso el acento en la corrupción, el adelgazamiento del Estado y la privatización de las empresas estatales argumentando su baja productividad. En el momento en que el mencionado modelo empezó hacer agua por todas partes, se regresa al desarrollo acompañado de un discurso posmoderno y naturalizante.
En un contexto como el descrito, ¿qué nos espera? ¿Una vuelta al keynesianismo de los setenta? Impensable en un momento en que la agresividad de los poderosos no sólo se tiñe de mentiras, prepotencias y violencia, sino ante todo porque no saben hacer otra cosa que no sea explotar, vejar, intrigar, arrebatar, comprar y vender. Sabemos que por donde hemos andado no está el camino. Es necesario construir otros a nuestra imagen y semejanza. Los planes que ahora impulsa el actual gobierno profundizan un estilo de desarrollo inhumano, insostenible y dependiente.
Una revisión detallada de la política económica actual y el Plan Puebla Panamá (PPP), [3] nos dejará sin duda invadidos por muchas siglas, palabras agrupadas sin sentido y una perspectiva del futuro norteada –encausada hacia los intereses norteamericanos-. Los mismos viejos conceptos: inversiones necesarias, creación de empleos, justicia social, oportunidades a la iniciativa privada, mayor seguridad para las inversiones, apertura a las relaciones comerciales, etc. En tal listado no encontramos a los beneficiarios directos de tanto esfuerzo y sacrificio. Sabemos que el diseño y aplicación de los proyectos se realiza de manera reducida y reservada, para después asegurar que tales acuerdos han sido debidamente consensados. [4] Una vez diseñados se sigue un procedimiento bien conocido: Se les presenta en cuanto foro es posible -preferentemente ante sus homólogos-, se realiza la llamada "consulta popular" -que de consulta popular no posee ni la sombra-, después se legisla en consecuencia y finalmente impone a las masas [5] .
No me propongo por eso destejer ahora las entrañas de la política económica del actual régimen, ni por supuesto el sentido del PPP, porque otros colegas ya lo han hecho de buena manera y no tiene sentido repetirlo aquí, me refiero a los trabajos de Andrés Barreda, Armando Bartra, Alejandro Álvarez. [6] Me propongo insistir en los aspectos todavía preservados a nutrir nuestra ingenuidad y el beneplácito de quienes al margen de las mayorías y de manera antidemocrática, diseñan tales estrategias de desarrollo.
Las sintonías y contrapuntos de la política económica neoliberal en la versión foxista [7] y el PPP [8] , se expresan de varias maneras. Sus coincidencias aparecen al nivel de: la política energética, vías de comunicación, orientación del gasto público, política laboral, explotación de los recursos naturales y su papel internacional de mediador de los intereses imperialistas norteamericanos en Centroamérica y el Caribe. Veamos como despliega su sentido cada una de ellas considerando las promesas incumplidas de la modernidad a la luz de una lectura de los procesos sociohistóricos apreciados generacionalmente.
El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2002-2006 del Presidente Vicente Fox entre sus principales objetivos pretende: promover un crecimiento económico sostenido y sustentable, que combata los rezagos sociales y que se traduzca en un mayor nivel de vida para todos los mexicanos, es decir crecimiento que redunde en mayor desarrollo. [9]
Este que es uno de sus objetivos principales responde a un diagnóstico de la situación en la que millones de mexicanos viven aún sin acceso a los satisfactores básicos que les permitan alcanzar un mejor nivel de vida y de desarrollo personal. Las propias condiciones de pobreza en que viven estos grupos y la falta de oportunidades truncan sus posibilidades de desarrollo, ya que los excluye de la dinámica productiva de la economía, lo que a su vez determina un bajo ingreso y, nuevamente, un acceso limitado a satisfactores. [10]
Estas dos perlas de la retórica economicista nacional revelan más de lo que quisieran ocultar. Tanto el objetivo como el diagnóstico no exhiben nada novedoso. El crecimiento económico promovido por los países occidentales después de la Segunda Guerra Mundial, especialmente por Estados Unidos y Gran Bretaña, se materializó en el Plan Marshall y creación del Fondo Monetario Internacional. [11] Esto sucedió al filo de los años cincuenta. En México desde entonces se habla de crecimiento y desarrollo entre los círculos gubernamentales y se repite sin cesar en las aulas universitarias, pero lo que nunca se ha transparentado es la finalidad y sentido de tal desarrollo: de quién y para qué. Pero también al final de los años sesenta y principios de los setentas, en México y toda América Latina se identificó a todas esas corrientes y propuestas como desarrollistas, mostrando que tales políticas no sólo no propendían a resolver los problemas de las grandes mayorías, sino que tendían a agravarlos, acentuando la miseria y dependencia extranjera.
En esa época muchos latinoamericanos creían que los países, las naciones y la Patria eran caro tesoro. Que los Estados Nacionales y sus gobiernos velarían ante todo por el bienestar de sus pueblos. Que las Constituciones Políticas inspiraban a los gobernantes y ponían freno a las ambiciones inmorales de los empresarios nacionales y extranjeros. Que los Estados y sus gobiernos velarían por la paz mundial, la libre determinación de los pueblos y el respeto entre las naciones. Pero la carrera armamentísta, la Guerra Fría, el Fascismo en América Latina, la recuperación económica europea, la disolución del bloque socialista, la persecución comunista, la imposición de la globalización neoliberal, pusieron fin a todo el andamiaje construido en los países atrasados durante décadas de sacrificio. Los subdesarrollados protestaron en cuanto foro se les permitió hacerlo, los más arrojados iniciaron movimientos de libración nacional y quienes tuvieron tiempo lo concretaron a pesar de los posteriores retrocesos.
Tales sucesos llamaron la atención de diversos activistas, intelectuales y políticos. Identificaron con suficiente claridad el sentido de dichas iniciativas incluso las originalmente propuestas por Raúl Prebish, en la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) y ampliada por el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES). Las críticas a las propuestas eurocentradas de los modelos de desarrollo surgieron por todos lados. No obstante, dos de ellas adquirieron especial relevancia en toda la región Latinoamericana. La propuesta explicativa del atraso, del sueco Gunnar Myrdal, identificada como el círculo vicioso de la pobreza y la del francés Francois Perroux, de los polos de crecimiento. Ésta última reproducida hasta la saciedad en los planes de desarrollo nacionales [12] impulsados por CEPAL e ILPES.
La primera de ellas sugería sintéticamente que los países pobres eran pobres porque eran pobres. Por lo tanto eran incapaces de romper el círculo de la pobreza en que vivían. Esa es justamente una de las conclusiones del PND del gobierno de Vicente Fox. Recuérdese antes referíamos: “Las propias condiciones de pobreza en que viven estos grupos y la falta de oportunidades truncan sus posibilidades de desarrollo...” a lo que le agregan: “ Por tratarse de un fenómeno convergente, en donde las causas y los efectos se encuentra interrelacionados...” [13]
Todas las propuestas de desarrollo se anclaron en derivaciones del pensamiento keynesiano que pretendía estimular el crecimiento económico incentivando la demanda. Esa parte de la ecuación tenía su contraparte en la consiga de crecer para después repartir mediante la política fiscal. El crecimiento generalmente se basó en las empresas estratégicas de los países, en la explotación de recursos no renovables como petróleo, gas, cobre, hierro, oro, plata, etc., o en la producción de alimentos. Las exportaciones constituyeron siempre la manera de financiar el desarrollo, por eso se habló de crecimiento hacia fuera, de sustitución de importaciones y del desarrollo compartido para caracterizar épocas enteras de la organización social de la región.
La inauguración de las crisis de posguerra por Estados Unidos en los años setenta y el conflicto petrolero endurecieron al imperialismo norteamericano. La persecución y asedio de los movimientos de liberación nacional enfrentaron dos proyectos –el capitalista y el socialista-, dos vías del desarrollo que tuvieron sus expresiones regionales y enormes costos sociales. La nueva imposición y estilo de desarrollo contenía en su seno las recomendaciones de ajuste neoliberal impulsado por el FMI y el BM, centralizando el control de los mecanismos de la acumulación en el área.
Todas las variables económicas al gravitar en la atmósfera económica norteamericana, pasaron a someterse a sus dictados mediante su paulatina centralización. Durante las décadas del ochenta y noventa se firmaron acuerdos comerciales para permitir la entrada de mercancías sin trabas y de paso liquidar organizaciones económicas como el GATT que se habían politizado ante los ojos de los gobernantes estadounidenses. Se controló la política monetaria de las naciones del área mediante el sometimiento de los bancos centrales, para regular los niveles inflacionarios, los índices cambiarios y la circulación monetaria. Se promovió la desregulación y el adelgazamiento estatal mediante la venta de empresas nacionales estratégicas acusadas de prácticas monopólicas, corrupción y baja productividad. Las bolsas de valores se pusieron en sintonía con la de Nueva York, para reducir la especulación que escapaba del control norteamericano. Se redujo la presencia de las organizaciones sindicales de los trabajadores, especialmente las menos insumisas, para asegurar prácticas empresariales fuera de la ley federal del trabajo e imponer la llamada “nueva cultura sindical” practicada extensamente en las empresas maquiladoras. [14] La flexibilización productiva y modernización laboral afectaron profundamente las relaciones laborales y organización de los trabajadores. Estos han sido giros estratégicos fundamentales dados a la política económica mexicana de Salinas a Fox.
A semejante modelo se le hicieron algunos agregados no menos agresivos. Se le adicionó una política de intervenciones norteamericanas para modernizar los cuerpos militares y policíacos. Las justificaciones no faltaron. Se dijo que el azote de los pueblos era el narcoterrorismo, que la violencia, los secuestros y la seguridad exigían policías y ejércitos profesionales, mejor entrenados y armados que los delincuentes. Para ello era indispensable legislar adecuadamente, aplicar la ley y efectuar reformas fiscales apropiadas para fomentar el ahorro interno, promover la iniciativa privada y asegurar el flujo de las inversiones extranjeras, o dicho de otra manera, para garantizar las inversiones era necesario poseer tranquilidad y seguridad. Profunda contradicción de un régimen que justamente mantiene jugosos negocios con la promoción de la violencia en todas sus formas.
Todas estas recomendaciones se encuentran en la política económica del actual régimen y en el PPP. Las autorías intelectuales de ambas son extranjeras, su promoción, gestión política e imposición son nacionales, ahora son foxistas. Claro está que no son nuevas, la única novedad es el “apuro”. Una prisa que tampoco es nuestra, es de los norteamericanos. Ellos necesitan posesionarse físicamente del área elegida para la operación del mencionado plan, expulsando a los antiguos propietarios porque los mecanismos de control económico están casi por completo afinados, listos y en sus manos. Por eso han facilitado el endeudamiento, centralizado las correas de transmisión del plusvalor y dolarizado la economía. Toda compraventa de mercancías y servicios en México se calcula en dólares norteamericanos y por si fuera poco, los ahorros de la población están en manos de bancos privados principalmente norteamericanos y los que no lo son, les deben casi la vida. Aspecto de no poca importancia, porque si bien ahora agiliza el sistema de pagos, también puede ser usado como en Argentina: para regular el uso de los ingresos de la población, hasta incautarlos prácticamente. [15]
La manera como se promueve la aceptación de tales iniciativas es haciéndonos creer que tienen buenos propósitos. Por ejemplo: “atender de manera integral las necesidades básicas de toda la población y, en especial, de los grupos marginados.” “...el desarrollo no puede ni debe evaluarse como un conjunto de estadísticas sobre el nivel de ingreso de la población, sino de una colección multidimensional de indicadores de bienestar, que revelen no sólo la calidad de vida sino también el acceso a oportunidades para progresar...” [16] Con semejante discurso podría ingenuamente creerse que efectivamente sus intenciones son buenas, pero sus actos muestran mucho más que sus palabras. Todos sus informes generalmente son profusamente ilustrados con gráficos y tablas estadísticas.
La manera en que el gobierno actual pretende asegurar el desarrollo autosostenido es construyendo una serie de carreteras de Puebla a Panamá. [17] Las finalidades son múltiples: crear empleos, facilitar el transporte de la producción regional hacia mercados más rentables -por supuesto internacionales-, aprovechar las ventajas comparativas naturales, [18] fomentar economías de escala, crear distritos de riego e integrar una región subdesarrollada [19] mediante una red de interconexiones. [20]
La idea de construir carreteras tiene un fin práctico para los negocios pero no genera desarrollo. Desde los años del plan Marshall se usaba para tener acceso a los espacios que el capitalismo real necesita para su reproducción. En este caso no sólo interesa el acceso a las fuentes tradicionales de energéticos, sino posesionarse de la biodiversidad regional y explotar la fuerza de trabajo existente. Las carreteras tienen la virtud de atenuar las caídas de los ciclos económicos, crear empleos eventuales sin compromisos laborales, incentivar la demanda, las ganancias de los empresarios, aumentar supuestamente la captación fiscal y de paso movilizar activos de las empresas, como son la maquinaria y equipo para construcción. Dicha iniciativa es en realidad una especie de hacer hoyos y volverlos a tapar. Las carreteras crecen, se alargan y ensanchan, afectando irremediablemente a los sistemas ecológicos, los drenajes naturales, mantos acuíferos, contaminando con emisiones de gases y ruido. Además las carreteras no son el medio más barato de transporte, cuando se pretende interconectar una región transnacional rodeada de mar.
La receta posee un lastre difícil de tirar. Los constructores de todos los tamaños han creído fielmente el discurso. Han empezado a comprar maquinaria de desecho en Estados Unidos, creyendo que existirá suficiente dinero para hacerse de las concesiones respectivas. He aquí uno de los pequeños detalles que son el capital cultural más importante del empresariado mexicano y centroamericano: el rentismo. [21] Siempre han procedido con la misma estrategia: adquieren concesiones mediante sus relaciones familiares, para después venderlas al mejor postor. De esas experiencias está plagada la historia económica nacional, desde que se promovió la modernización económica mexicana.
El régimen capitalista tiende a la concentración de la riqueza y el poder. En poco tiempo las concesiones que adquieren son absorbidas por las empresas grandes, transnacionales con ramificaciones en industrias diversas, incluyendo fábricas de cemento, hierro, acero, hasta del transporte, con fuertes relaciones con los círculos financieros. El empresariado básicamente rentista es poco innovador y tiene sus espacios de reproducción dentro del sistema: se encarga del trabajo sucio en semejante madeja. Adquirir por ejemplo, porciones de tierra necesarias, proveer de materiales de construcción fácilmente adquirible y ofrecer la transportación de los mismos durante el tiempo que dure la etapa de construcción del proyecto. Las fases subsecuentes están reservadas para los grandes, como la adquisición de las carreteras privatizadas, el cobro de cuotas, el mantenimiento de los servicios, etcétera.
El trabajo político reservado a los gobernantes nacionales es sacar a los propietarios de las tierras de sus lugares originales, mediante presiones, chantajes o expropiación. Asegurar que los recursos naturales circulen mercantilmente para apropiarse de ellos quienes puedan adquirirlos. Uno de los medios más empleados es dejar de invertir en las empresas estatales que derraman cierta actividad económica en las regiones, dejarlas morir sin mantenimiento, saqueándolas sin reinvertir parte de las ganancias y por supuesto restringiendo las innovaciones tecnológicas para comprar toda la tecnología de las empresas transnacionales que la crean. En suma garantizar la dependencia extranjera de cuanto sea posible, con la excusa de que es mejor adquirir tecnología y alimentos producidos eficientemente que esforzarnos en hacerlo nosotros. Lo cual alude otro aspecto fundamental de la plataforma económica del régimen: la localización de la actividad productiva.
Para el grupo en el poder las decisiones de localización están determinadas por la maximización de las ganancias. [22] Y estas dependen de los costos directos de la producción. Los costos por supuesto dependen del precio de la mano de obra, los energéticos, las materias primas, el transporte y el tamaño del mercado. El transporte por su parte, está influido por la posición de la localidad en el sistema de transporte. Tremenda redundancia. Las ganancias de los empresarios, que son el objeto real de la sustentabilidad y el soporte del sistema son las determinantes de la localización y no por supuesto el factor humano aludido en sus discursos. Eso torna temerarias las propuestas oficiales y las hace increíbles. Si ese no es el objetivo real, cual es entonces nos preguntamos. ¿Resolver los problemas de los empresarios mexicanos y sus pares norteamericanos o al revés?
La balanza se inclina hacia los norteamericanos que no encuentran la manera de resolver sus incapacidades de acumulación caseramente. Las evidencias son muchas. La apertura de los países socialistas puso en evidencia que el capitalismo no da para todos: Que la brecha entre los ricos y pobres ha aumentado. Que la extracción de la riqueza de las naciones está mediada por la explotación salvaje de la fuerza de trabajo. Que los mecanismos del mercado son inexistentes. Que las guerras son el negocio de negocios en los países centrales. Que la intervención estatal y legislaciones apropiadas garantizan la extracción del valor en todas sus formas. Que la iniciativa privada está privada de iniciativa, es minusválida. Que la organización del la Unión Europea y el desplazamiento del polo de acumulación mundial hacia el Oriente en torno a Japón, plantearon un reto a los gobiernos y empresarios estadounidenses sin precedentes, hasta tornarlos desesperados por recuperar por lo menos el papel de gendarme mundial.
Por eso la estrategia de dominación norteamericana tiene dos pilares. Sus gobernantes de Reagan a Bush hijo por lo menos, han difundido domésticamente la persistente idea de que los problemas les vienen del exterior. Eso incluye las migraciones -que necesitan como mano de obra barata-, el narcotráfico y la competencia desleal provocada por el lavado de dinero que también les beneficia. Externamente se aseguran un mercado de compradores a los que consideran su área natural de influencia. Intimidan a sus oponentes y persiguen a los rebeldes insumisos. Internamente, sus empresas revelan fraudes incontables y sus agencias de inteligencia se destacan por su permanente ingerencia en la vida de las naciones. [23] En ese contexto México, Centroamérica y el Caribe, son el centro de su atención primordial. Región dotada de amplios recursos naturales indispensables para su estilo de desarrollo cifrado en ciclo del etano. Mano de obra abundante y barata, agua y una biodiversidad envidiable. El Golfo de México pasa a ser la pieza clave en su tablero de dominación. Una especie de gran lago interior que abarataría la transportación de su producción con destino a Oriente. Por eso en las proyecciones del PPP [24] apenas se habla de la importancia estratégica del transporte marítimo. El asedio a Cuba se explica por ser el único escollo capaz de oponerse a los intereses estadounidenses en el área. Mientras ese pequeño país exige trato igualitario a los gobiernos estadounidenses, el resto se subordina obedientemente creyendo ingenuamente que por esa vía más fácilmente llegarán a la modernización y por ende a la solución de los problemas no resueltos, como sucede con el trato dado a los migrantes mexicanos. [25]
Eso es lo que explica también porque la política económica nacional y su expresión en el PPP, en realidad son más de lo mismo, pero peor. Si examinamos la experiencia porfirista habremos de encontrar multitud semejanzas con el modelo neoliberal. Las relaciones con el exterior acentuaron la dependencia, limitaron la innovación tecnológica, propiciaron balanzas comerciales deficitarias, la sistemática fuga de la riqueza nacional, concentró la propiedad de la tierra, implantó férreos sistemas de represión de los trabajadores, reprodujo formas de vida europeas disfrazando incluso a los militares a la usanza de esa época, enriqueció a unos cuantos y sumió en la miseria e indigencia a la mayor parte de la población, por ser un proyecto excluyente y en provecho del capital extranjero. Las empresas extranjeras dispusieron de todo lo que tenían a su alcance, la evasión fiscal, los sabotajes y guerras de precios se convirtieron en la forma normal de hacer negocios. El endeudamiento externo fue la solución elegida para hacer frente a los gastos del gobierno. Sobreponernos a los saldos negativos dejados por ese experimento requirió de enormes sacrificios de la población que hubo de enfrentar después de la lucha armada de 1910.
La coyuntura histórica ofrecida por la Segunda Guerra Mundial hizo posible la nacionalización de la industria petrolera y todo un intento de organizar un Estado capaz de atender los problemas de las mayorías. Varias cosas se descuidaron. La privatización por ejemplo de los servicios al consumidor, que garantizaban la realización del producto. PEMEX extrae el petróleo, refina, transporta, pero la venta directa la concesiona a empresarios privados. [26] La producción de la petroquímica secundaria fue puesta a disposición de los empresarios privados, en lugar de organizar toda la gama de la producción industrial con ella relacionada. Esas economías de escala las perdía la empresa pública en provecho de las privadas. Ahora se promueve su privatización y de plano se le desmantela en la práctica. La flota de buques-tanque ha sido vendida en su mayoría, el espectro de la petroquímica secundaria se ha ampliado o digámoslo se ha reducido la presencia de PEMEX y se pretende dejarle tan sólo con el trabajo de la perforación y extracción de crudo, tareas que menos valor agregan en todo el proceso de producción industrial. El resto es previsto como beneficio de la iniciativa privada. La misma cosa se pretende hacer con la CFE.
La parte más complicada de desentrañar de la política económica y del PPP en este momento, son las iniciativas en marcha. No son las plasmadas en los discursos gubernamentales, si no todas aquellas que se han puesto en marcha de manera silenciosa. Esas que están remapeando la geografía nacional y de toda las zonas de interés norteamericanas en México y Centroamérica. El desplazamiento de las maquiladoras, el uso intensivo del agua en cultivos para la exportación que socavan la autosuficiencia alimenticia. La introducción de cultivos genéticamente modificados y la apropiación del patrimonio cultural de nuestros pueblos, etc. De eso debemos dar cuenta sumándonos en proyectos alternativos que contribuyan a ofrecer conocimientos detallados de todo cuanto el actual gobierno está haciendo al favorecer un estilo de desarrollo insostenible.
Nuestra preocupación debería estar puesta en lo que vendrá incluso borrado el discurso neoliberal de le escena. [27] Fox como sus antecesores es incapaz de escuchar. Con la cantidad de manifestaciones que ha habido en contra de sus propuestas cualquier gobernante sensato, moderno y democrático, como se ostenta, habría corregido el rumbo. Pero no, él obedece las orientaciones que le vienen del norte. Las voces de otra procedencia le tienen sin cuidado, las protestas, críticas y resistencias son consideradas como el costo social que se debe pagar por imponer su proyecto, plasmado en sus planes y ejecutado por oficiosos secretarios de estado, interesados empresarios y partidos políticos del cambio, con capacidad para incendiar al país entero.
Diversos científicos sociales son empleados para justificar las decisiones tomadas y las que no se quieren tomar. También se ocupan de atenuar los errores de gobernantes y empresarios. Por eso se dijo que en el siglo XX en Occidente pasábamos de la era de los caballeros, arbitristas y militares a la de los economistas, [28] para aludir a la hegemónica presencia de dichos profesionales en la vida de las naciones.
Con razón o sin ella, la verdad es que efectivamente sufrimos sus dictados. Sin embargo, sus elaboraciones teórico-políticas puestas al servicio del sistema, se pueden destejer con relativa facilidad. Basta con saber la procedencia de sus lucubraciones teóricas para identificar el sentido de sus propuestas, para quién trabajan y qué es lo que en realidad encubren. En los casos de la política económica nacional y el PPP, justamente lo que no se busca es el desarrollo, ni la integración de los pueblos de una región tan sistemáticamente golpeada. Lo que se pretende es hacer negocios con los norteamericanos preferentemente. O digámoslo de otra manera, se desean recibir las migajas del empresariado norteamericano aprovechando que ellos tienen necesidad de vender sus productos en los países asiáticos. Para lo cual hay que dar muestras de que tal cosa es posible. ¿Cómo? Asegurando que el resto de países vecinos se pliegue al hermano mayor latinoamericano. [29] Haciendo caso omiso de todas las luchas históricas de los pueblos, de la construcción políticas de las naciones, remapeando la geografía de Puebla a Panamá. Cobrando peajes por transportar mercancías por su territorio, privatizando toda la biodiversidad posible y permitiendo los trabajadores sean pagados al menor precio posible, explotados hasta el agotamiento, consumiendo baratijas, subdesarrollándolos aun más.
Por ningún lugar se aprecia otra cosa que no sea la subordinación a los intereses norteamericanos. Incluso en aspectos de seguridad nacional, nos salimos de los acuerdos de cooperación del pasado para organizar un foro en el cual los norteamericanos se aseguren la subordinación real de la región. La agresiva política de la Secretaría de Relaciones Exteriores en el ámbito internacional revela giros que están teniendo consecuencias en el grado de sometimiento de nuestro país a los intereses norteamericanos. La puesta en venta del país se trabaja a marchas forzadas, eso debemos de pararlo. La historia de las naciones nunca la ha escrito una sola nación. Quienes vivimos este tiempo, tenemos la obligación de oponernos a los prepotentes dictado de una potencia económico-militar como la estadounidense, a renunciar al aplastamiento y buscar por todos los medios a nuestro alcance aquellas alternativas que signifiquen proyectos de vida y desarrollo de nuestra potencialidades.
Con las reflexiones anteriormente vertidas nos acercamos a esa parte que es causa y principio de la apatía y el conformismo: ¿cómo enfrentar semejante complejidad? Para esa pregunta incómoda que parece lanzarnos al vacío, a los lugares trillados de siempre, seguramente tenemos respuestas, certeras o ingenuas, pero respuestas al fin. Se cree por ejemplo que sin el mercado es imposible la organización de la sociedad, el socialismo no ha hecho otra cosa que depredar el medio ambiente y empobrecer a pueblos enteros. Son los argumentos que traban la inmovilidad, la desesperación en las que se cifra nuestra ingenuidad e inmovilismo o si se prefiere la movilidad que no hace más que acentuar nuestros problemas al posponer su solución, en tanto los vivos de siempre proceden, obedecen y ejecutan ordenes, porque con ello se juegan la vida y permanencia. Existe una sugerente propuesta que deberíamos poner a prueba no sin antes reflexionar sobre ella:
... de la claridad con que colectivamente logremos identificar todas las nuevas formas de control que el capital usa contra nosotros, así como el tino que se tenga para construir nuevas formas de resistencia, autogestión, movilización y asociación general con capacidad de maduración y autotransformación.
Dentro de esta compleja labor, los talleres destinados a recuperar el saber local de la gente resultan indispensables para armar el rompecabezas de lo que ocurre dentro de nuestras localidades y regiones ... para mostrar en los hechos la fuerza real que cada individuo tiene dentro de sus colectivos. Este trabajo de sistematización de la información inmediata necesariamente debe articularse con la lectura de materiales que describen y critican la situación general del mundo... A. Barreda, (2002:78)
Las maneras específicas que asuma cada una de las organizaciones capaces de dar cuenta de las formas de subordinación y control del capital, habrán de revelar también nuestras potencialidades desde los lugares mismos en que pensamos el mundo, lo asumimos y resolvemos.
Álvarez Alejandro, Barreda Andrés, Armando Bartra, Economía política del Plan Puebla Panamá, Itaca, México, 2002
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[1] “El conformismo colectivo – antítesis del inconformismo... – es otra de las formas de la frustración social, o por lo menos nace de ella, y por consecuencia conduce a la evasión de la realidad. Este fenómeno del conformismo, en especial el político, es tan nuevo y a la vez tan evidente ... que propios y extraños hablan de él como moneda de curso legal.” Filander Díaz Chávez, (1972: 433).
[2] Durante la última década diversos activistas y estudiosos caracterizan los sucesos violentos como propios de un conflicto mundial de proporciones incalculables. Los resarcir las correas de transmisión al sistema capitalista concentrado en Norteamérica, en un momento en el cual sus incapacidades son evidentes. Alfredo Haliffe-Rame, (2002)
[3] “La población actual de la región incluida en el PPP es de 60 millones de habitantes, pero para 2025 crecerá hasta los 90 millones. Es indispensable sustraer la enorme masa de población de las actividades agrícolas sin que ello implique su traslado masivo hacia los Estados Unidos, donde ya se observa el uso económico del flujo migratorio más grande del mundo. Los 35 millones de latinoamericanos –de los cuales 20 son mexicanos- son apenas la avanzada de un flujo que involucra a migrantes procedentes de otras partes del mundo...” Andrés Barreda (2002:68) La importancia estratégica de la región es incuestionable, lo que realmente preocupa es la manera de concebir las problemáticas en ella incluidas y las soluciones previstas al privilegiar un estilo de desarrollo que ya se ha intentado en otros momentos con resultados desastrosos para México y América Latina.
[4] La elaboración nacional de los planes de desarrollo se inició desde el gobierno del Gral. Calles, siempre como recomendaciones de un gobernante saliente a su sucesor. A partir del Gobierno de José López Portillo, se les otrogó estatuto de ley, adquiriendo caráter de obligatoriedad para los gobernantes de todos los niveles, así cada Presidente de la República, Gobernador o Presidente Municipal, están obligados a cumplir con tal disposición. Por eso los planes sin planificación han sido una norma más que un instrumento prográmatico de las acciones gubernamentales. Cumplen el requisito de ley, se elaboran en abstracto y proprcionan las justificaciones discursivas necesarias como para hacer lo que les viene en gana y al margen de los intereses de la sociedad. Por eso si tomásemos un plan cualesquiera y cambiásemos el nombre de los destinatarios funcionaría igualmente en Colombia, Nicaragua, Costa Rica o México.
[5] Elías Cannetti, (1999), nos ha legado una obra particularmente importante para pensar los conceptos de masa y poder en sus más diversas acepciones.
[6] Alejandro Álvarez, Andrés Barreda, Armando Bartra, (2002).
[7] Cuatro meses antes de que asumiera la presidencia, Vicente Fox, hizo patente su estrategia general económica y geopolítica para culminar una etapa más del proceso de integración económica dependiente de la economía estadounidenses, iniciado formalmente en 1993 con la ratificación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). “Del enunciado del PPP en su gira por varios países centroamericanos a la demanda expresa de recursos fiscales para el programa ‘Marcha hacia el Sur-sureste’ se ha empezado a gestar un debate estratégico nacional sobre el rumbo del país en el presente siglo. Alejandro Villamar (2000).
[8] Carlos Fazio, (2001: 1-3) define con claridad al Plan Puebla-Panamá (PPP), definición que compartimos. “El PPP forma parte de un programa que combina intervensionismo político, económico y militar, pero se presenta como un plan de pacificación, desarrollo y creación de empleos. Es una manifestación genuina del capitalismo contemporáneo. Forma parte de un proyecto de alcance geoestratégico continental e imperial de Estados Unidos, en el que participan sectores de grandes sectores financieros, consorcios multinacionales y oligarquías del área mexicano-centroamericana.”
[9] SHCP (2002: 1-14).
[10] Ibidem
[11] El célebre plan fue puesto en operación en 1947 y puso de relieve el impulso dado a la ayuda de la reconstrucción europea. “ Entre 1948 y 1952, más de doce mil millones de dólares en préstamo provienen del nuevo plan, el FMI y el BID gastaron juntos menos de tres mil millones.” A la par que dicho plan iniciaba sus operaciones lo hacía el sistema monetario de Bretón Woods, colocando al dólar como moneda clave en el mundo. Luis Fernando Ayerbe ( 2001:73).
[12] En México durante los años setenta, se promovió el desarrollo basado en la creación de los polos de crecimiento. El mismo concepto se vuelve a emplear sin la misma intensidad por el equipo de Vicente Fox.
[13] Ibidem, p. 2
[14] Mientras dichas medidas se aplicaban en la mayor parte de los países latinoamericanos, los norteamericanos aplicaron medidas proteccionistas y subsidiaron todo su aparato productivo. Esto marcaba la diferencia y garantizaba a la vez la transmisión del valor de los países más pobres hacia los más ricos, principalmente Estados Unidos. Durante el periodo la cantidad de agencias gubernamentales estadounidenses aumentó desproporcionadamente.
[15] Los argumentos monetaristas son bien conocidos y refieren a que es la esfera de la circulación la que debe ser controlada para reducir los niveles de inflación en el sistema. Una demanda de mercancía controlada dentro de ciertos parámetros, garantiza el ahorro, el sistema de réditos y por supuesto alienta al crecimiento de la economía. Receta escolar que puede declamar cualesquier economista prosistémico.
[16] Ibidem
[17] Ahora dependiente de la Secretaría de Relaciones Exteriores y mediante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, se invertirá al rededor de 2680 millones de pesos, en la construcción de 276 kilómetros de tramos carreteros en el sur-sureste del país. Esta evidencia circula en los medios de comunicación veloz como evidencia de que el actual gobierno mantiene la prioridad asignada al PPP.
[18] El concepto no es nuevo, fue acuñado por David Ricardo, uno de los economistas clásicos, para justificar las actividades de Inglaterra en sus colonias. Actualmente se emplea para convencernos de que es más provechoso dejar la explotación de nuestros recursos naturales no renovables y la biodiversidad que poseemos en manos de quienes sí saben hacerlo, aludiendo a las empresas transnacionales. Concepto de dominadores para dominados, de los explotadores para los explotados, de los opresores para los oprimidos.
[19] La región del sureste mexicano incluye los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Incluyen a Veracruz porque ante los ojos oficiales la parte sur del estado posee los mismos niveles de marginación y pobreza. “El sureste... presenta un atraso social significativo en relación con el resto del país. Se trata de una región con índices cualitativamente mayores de pobreza, de mortalidad infantil y de analfabetismo, entre otros indicadores de esta naturaleza... la población rural es mucho más importante y además, se encuentra dispersa en gran número de localidades con índices de cobertura menores de servicios básicos. El atraso relativo de la región se refleja también en los indicadores de desarrollo productivo ... el sureste tiene una menor productividad agrícola que en el resto del país y, excluyendo el sector energético, una menor productividad laboral en las actividades secundarias y terciarias. El atraso social del sureste es, al mismo tiempo, causa y efecto de su atraso productivo...” Dávila, E., Kessel, G., Levy, S. (2000: 9) El rezago productivo así expuesto se convierte en rezago social y éste a su vez impide el desarrollo productivo. Otra vez la lógica del círculo vicioso de la pobreza, que referíamos antes.
[20] Dávila, E.,Kessel, G.,Levy, S., op Cit., pp. 6-7, trazaron estas intenciones gubernamentales y las difundieron desde la SHCP, organizando viejos discursos endulcorados con una retórica capaz de confundir al más pintado: “... es factible y deseable, complementar las acciones de la política social que se están llevando a cabo con una corrección de los factores que no han permitido el aprovechamiento de las ventajas comparativas naturales del sureste, lo que se traduciría en un desarrollo autosostenido de la región. Así no proponemos políticas que artificialmente eleven la rentabilidad de la actividad económica en la región a través de incentivos fiscales o créditos subsidiados, sino medidas para corregir las distorsiones creadas por las políticas públicas surgidas en el pasado...”. “La dispersión poblacional frena el aprovechamiento de las economías de escala en la provisión de servicios públicos y determina también mayores costos para las empresas al atender un determinado nivel de demanda...”. Es decir que se retoma la vieja política de reducción y concentración de pueblos indios.
[21] Al respecto hay que hablar de renta en sentido amplio. Concepto en el cual la innovación científica y tecnológica, el riesgo característico del empresario tal y como lo concebía J. Schumpeter, simplemente es inexistente entre el empresariado autóctono. El interés en promover al capital extranjero se debe a la enrome subordinación de aquellos frente a estos, para quienes la extracción de riquezas adquiere otras dimensiones en el concepto de renta: “ Proverbialmente el petróleo es disputado por cuento su escasez es fuente de renta, y ciertas corrientes de agua potencialmente generadoras de energía eléctrica son valiosas precisamente por excepcionales. Incluso la posibilidad de generar energía eléctrica por vía eólica en regiones como La Ventosa de Oaxaca es una ventaja que de privatizarse, implica la apropiación de una renta, la “renta del aire”. Pero, en perspectiva, las rentas suculentas, las más importantes y las más peligrosas para los mexicanos del sureste y los centroamericanos –de hecho, para los mexicanos todos y la humanidad- es lo que he llamado la “renta de la vida.”Armando Bartra (2002: 90) Él se refiere a la renta que es capaz de generar la biosfera. La clave misma de la vida oculta en los códigos genéticos. En el ámbito de la apropiación de rentas no se compite, aunque su gradación es muy amplia, las más jugosas han sido preservadas históricamente para los grandes. A los pequeños se les organiza para que compitan por las utilidades, esas parte de las ganancias exigen inventiva y no sólo la adquisición de tecnologías, obediencia y gestiones administrativas.
[22] Ibidem, p. 10
[23] Las recientes decodificaciones de documentos secretos de la CIA revelan su participación en la Operación Cóndor en Argentina y Chile, durante los años setenta. Pero la lista de ingerencias en la vida de las naciones es interminable, Cuba es tal vez la nación más favorecida, seguida de México en donde se pasean como Juan por su Casa, para usar un término acuñado por el Ché Guevara.
[24] “Hay ... en el PPP elementos de contrainsurgencia e intenciones de control social, pero el problema de fondo es el paradigma, el modelo, el concepto de desarrollo depredador y excluyente que lo inspira. Y frente a eso no basta denunciar, desenmascarar intelectualmente las mentiras que se están diciendo. Es necesario también poner en cuestión los conceptos que lo sustentan.”Armando Bartra, (2002: 98)
[25] El Secretario de Relaciones Exteriores de México, Jorge Castañeda Gutman, cree que subordinándose a las exigencias norteamericanas impuestas por el Presidente, George Bush, se resolverá fácilmente el problema de la exportación de mexicanos hacia Estados Unidos. (La Jornada:19.9.02).
[26] La actual y apresurada venta de los productos de PEMEX, está cifrada en la esperanza de que la empresa sea vendida a las transnacionales y los concesionarios puedan obtener multiplicadas sus inversiones. Esto que puede parecernos ahora una hipótesis no está lejos de ser probada, si consideramos los antecedentes históricos del empresariado nacional. Comprador por excelencia de tecnologías que no producen, rentista que cifra sus riquezas en la adquisición de inmuebles, tierras urbanas y concesiones de cualquier tipo, que les producen ganancias casi sin molestarse. Por eso su credo es: mayor dinero al menor esfuerzo.
[27] Ahora mismo los organismos internacionales, FMI, BM, etc., pregonan la necesidad de instaurar un régimen más humano que se ocupe de la pobreza en el mundo. No han dicho todavía cómo, pero será seguramente dentro del marco de relaciones que impongan los poderosos.
[28] El comentario fue acuñado por el laureado economista estadounidenses Paul A. Samuelson, para destacar la creciente importanci a de los economistas durante el siglo XX. Hace unos cuantos días la Reina de Inglaterra condecoró a Alan Greespan por sus servicios, pero él mismo había sido distinguido antes por los francese como miembro de la Legión de Honor.