La competitividad regional en México: su impacto en el Sur-sureste en el contexto del Plan Puebla-Panamá
Dr. Andrés E. Miguel Velasco [1]
Dr. Armando Heredia González [2]
Resumen
El presente artículo analiza la relación existente entre la competitividad y el desarrollo regional de México, en particular en su región Sur-sureste, partiendo de las consideraciones que la competitividad: a) puede entenderse como la capacidad de una región para adelantar a otras regiones en el acceso al conocimiento y tecnología, a los recursos públicos y privados (materiales y financieros), así como al mercado para la venta de sus productos o la adquisición de recursos naturales y materias primas; y b) su impacto puede ser armónico o caótico, dependiendo de los diversos desórdenes que ocasiona en las regiones donde se manifiesta. La hipótesis del presente artículo es que la relación existente entre la competitividad y el desarrollo posee un impacto caótico en las regiones de México, y en caso de ser así, propiciar la reflexión acerca de cuales pueden ser las repercusiones de este impacto en el Sur-sureste mexicano con la aplicación del Plan Puebla Panamá en el futuro inmediato.
La problemática de la relación desarrollo-competitividad en México
La palabra “desarrollo” sugiere la propiedad de las sociedades modernas de crecer, en todos los sentidos. Desde el punto de vista social, el desarrollo puede concebirse como el “proceso permanente de mejoría en los niveles de bienestar social, alcanzado a partir de una equitativa distribución del ingreso y la erradicación de la pobreza, observándose índices crecientes de mejoría en la alimentación, educación, salud, vivienda, medio ambiente y procuración de justicia en la población” (SHCP 2001). Haciendo énfasis en el aspecto regional, el desarrollo puede entenderse como “el proceso de cambio sostenido, que tiene como finalidad el progreso permanente de la región, de la comunidad regional como un todo y de cada individuo residente en ella” (Boisier 1996).
Con la visión que la generación de riqueza no es un fin en sí mismo, se privilegia el impulso al “desarrollo humano”, el cual puede ser definido como el “proceso conducente a la ampliación de las opciones de las personas en todas las esferas”. Desde esta perspectiva, el desarrollo carece de sentido si no se refleja en las capacidades humanas y su ampliación permanente, en procurarlas de manera productiva, equitativa, sostenible además de participativa, lo que implica que las personas aumenten de manera permanente su productividad, participen en el proceso de generación de ingresos y en el empleo remunerado; tengan acceso equitativo a las oportunidades para que puedan beneficiarse de ellas; protejan las oportunidades de vida de las generaciones futuras, al igual que las actuales, y promuevan el respeto a los ecosistemas; asimismo participen plenamente en las decisiones y los procesos que afectan sus vidas (CONAPO 2001). Por tal motivo, en el presente artículo se considera el “desarrollo humano” la forma representativa del desarrollo regional para analizar los cambios en las estructuras territoriales de un país.
Ahondando en el concepto de “desarrollo regional”, puede decirse que el “mismo ha sido considerado en dos vertientes: a) subordinado al contexto nacional, y b) independiente del contexto nacional. En el primer caso, el desarrollo regional es un proceso de desarrollo nacional a escala regional (subnacional), que abarca las características económicas, sociales y físicas del cambio en una zona durante un determinado periodo de tiempo (ONU 1972), identificándose los siguientes objetivos en su consecución: i) un nivel adecuado y creciente de eficiencia basado en la incorporación orgánica de todos los recursos naturales y humanos y en un manejo estratégico del espacio económico y social; ii) una distribución territorial adecuada de los esfuerzos y beneficios del desarrollo, en busca de la eliminación de los contrastes regionales adversos, iii) relaciones interregionales, orgánicas y justas, iv) condiciones reales de un desarrollo interior autosostenido y creciente; v) una ocupación y un desarrollo metódico para orientar y facilitar el desarrollo de los asentamientos humanos y de la vida en comunidad; y vi) la incorporación sistematizada de la iniciativa y de la participación popular y local. En la segunda vertiente, el desarrollo regional se concibe: i) como un aumento del bienestar en la región expresado en indicadores tales como el ingreso por habitante, su distribución entre la población, la disponibilidad de servicios sociales y la adecuación de sus normas legales y administrativas; ii) procesos de transformación económica y social que comprende crecimiento del producto per cápita, cambio de las estructuras productivas y modernización de la sociedad en su conjunto. Entre otras cosas, se manifiesta a través del equilibrio entre las regiones (Ortega 1982).
Cabe señalar que las expectativas creadas por el concepto de "desarrollo" no han encontrado una comprobación plena en las denominadas regiones en "vías de desarrollo" o de "economías emergentes". El “desarrollo” cotidianamente ha sido puesto en entredicho para satisfacer las necesidades de las regiones latinoamericanas, por lo cual en muchas de ellas el desarrollo se ha convertido en un "mal necesario". Rechazar este concepto implica para las sociedades o regiones quedar marginadas de las "ayudas para el desarrollo". Aceptarlo implica condescender con las sociedades y sistemas dominantes, que son los que finalmente determinarán "qué es el desarrollo", "qué es lo que debe desarrollarse". Por tal motivo, las regiones en “vías de desarrollo” aun transitan en busca de los medios o factores para acelerar su desarrollo en esta era de la globalización. Uno de estos medios considerados lo es el mercado, básicamente a través de los mecanismos de competencia que conlleva.
Algunos autores (Rosales 1994) consideran que en el mundo actual de la globalización “no compiten empresas sino sistemas”. La empresa es el nudo crucial de la competitividad y la innovación, pero ella está integrada a una red de vinculaciones que incluye a sus proveedores de bienes y servicios, al sector financiero, al sistema educacional, tecnológico, energético, de transportes, telecomunicaciones, entre otros, así como la infraestructura y la calidad del sector público y de las relaciones al interior de las propias regiones y empresas. Los rezagos en estos ámbitos afectan su competitividad. Constituir sistemas de competitividad exige avances razonablemente simultáneos en la red de contactos que definen a las empresas y regiones.
De esta manera, la competitividad regional puede conceptualizarse como una compleja amalgama conformada por la variedad de factores demográfico, geográfico, ecológico-ambiental, económico, infraestructura y apoyos públicos regionales, en permanente unidad e interacción. La interrelación de esta diversidad de factores permite a las empresas y regiones ser más competitivas con respecto a otras, pero ¿cuál es la relación entre la competitividad y el desarrollo?, ¿promueve la competitividad el bienestar de los habitantes de la región?, ¿el impacto de la competitividad es verdaderamente favorable para todas las regiones de México?, sobre todo si se toma en cuenta que en algunas regiones de este país, concretamente en el Sur-sureste donde se localizan estados como Oaxaca, Guerrero y Chiapas, indicadores como los de marginación, bienestar e ingreso per cápita confirman que el bajo nivel de desarrollo mantiene una estrecha relación con los mas altos niveles de marginación y mas bajo bienestar: de las diez entidades con mayor grado de marginación en el país ocho pertenecen a la región Sur-sureste. En Chiapas, Guerrero y Oaxaca el índice de pobreza es superior al 40%, más del doble que el valor medio nacional (OPEDER 2001). Por tal motivo las reflexiones del presente artículo se centran en esta región.
El concepto de competitividad
Los cambios observados, con mayor nitidez a partir de la década de los ochenta en el contexto internacional, caracterizado por el fenómeno de globalización de la economía mundial, “en este mundo globalizado no se compite bajo el esquema tradicional de empresa versus empresa, si no en un nuevo de cadena empresarial versus, cadena empresarial, cluster versus cluster, región, versus región, país versus país”. (Villareal Villareral, 2002). Teniendo como aspectos sobresalientes la apertura de las economías, la intensificación del uso de la tecnología de la información en los procesos productivos, la mayor calificación de los recursos humanos, así como el desarrollo de los encadenamientos mercantiles generan, una serie de impactos regionales y locales, ésta intensificación de la competitividad se manifiesta en la sustentación cada vez con mayor énfasis en las ventajas competitivas que en las ventajas comparativas.
En este sentido, Yoguel (2000) postula “que las ventajas comparativas de los países, regiones y agentes no se derivan necesariamente de su dotación factorial, sino también de factores intangibles que se construyen a partir del desarrollo de competencias endógenas y de la articulación con otros agentes”. Para Yoguel (2000) la creación de ventajas competitivas no sólo es necesario pasar desde la apropiación y transacción del conocimiento codificado (manifestado en los manuales de ingeniería y diseño, aprovechamiento de los conocimientos científicos y de gestión de tipo genérico, etc.) sino que las organizaciones necesitan desarrollar conocimientos tácitos, que es un conocimiento específico de la empresa sin poder comprarse en el mercado y esto constituye un aspecto clave en las diferencias tecnológicas y en las ventajas competitivas de las organizaciones.
Para comprender la significación de la competitividad actualmente es imprescindible analizar las diferentes concepciones que han surgido en la literatura. En este sentido, una de las primeras definiciones de competitividad es la Scott y Lodge 1985, señalando que la “competitividad de una nación es un asunto de la estrategia económica y que la teoría de las ventajas comparativas ya no <se puede considerar adecuada como una base para el diagnóstico y la determinación de políticas....>”. (citado en López,1999).
Porter (1990) define la competitividad como.... la producción de bienes y servicios de mayor calidad y de menor precio que los competidores domésticos e internacionales, manifestándose en crecientes beneficios para los habitantes de una nación al mantener y aumentar los ingresos reales.
Otro enfoque de la competitividad es el de que las organizaciones o países en el mundo globalizado se identifica frecuentemente con el incremento de l a parte del mercado o un alto retorno de la inversión. Por tanto, el éxito en la competitividad en los mercados globales depende de la innovación a través de la producción de nuevos productos y servicios, sin embargo, su sostenibilidad a largo plazo depende también de los aspectos organizacionales, de la cooperación entre instituciones (proveedores, consumidores, universidades, bancos, instituciones de transferencia y otros).
Para la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE, 1992) define la competitividad como “el grado en el cual un país, bajo condiciones de mercados libres y justas, puede producir bienes y servicios que superen el test de los mercados internacionales, incrementando en forma sostenida los ingresos reales de su población”. La competitividad estructural analizada por la OCDE (1992) se refiere a la.....especialización de la economía, la innovación tecnológica, la calidad de las redes de distribución y los factores de localización (host) todo lo cual constituye el estado de suministro de bienes y servicios (Hatzichronoglou, 1996). La competitividad así entendida tiende a mejorar el desarrollo de las economías, en particular al desarrollo de una región. (López, 1999).
Para el International Institute for Management Development (IMD,1997) define la competitividad como “la capacidad que tiene un país o una empresa para, proporcionalmente, generar más riqueza que sus competidores en mercados internacionales”. La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) considera que “la competitividad auténtica debe estar basada en la incorporación de la tecnología y el uso renovable de los recursos naturales, concepción que contrasta con la competitividad espúrea que se basa en la explotación de los recursos humanos y naturales”. Con base de estas definiciones se deducen dos aspectos: 1) que la competitividad se asocia a diferentes áreas geográficas, sean empresas, industrias o, en un nivel más amplio, países o regiones; 2) la competitividad está muy asociada al concepto de productividad, en el sentido que un mayor rendimiento de los recursos naturales, la mano de obra y del capital es un camino indispensable, aunque no necesariamente suficiente para, lograr que un país o región logre aumentar su competitividad. (Ministerio del Interior, 2000).
Porter (1998) señala que la nueva microeconomía de la competencia se encuentra en el contexto integrado por la estructura de la competencia y las acciones que los gerentes deben realizar. Dentro de esta perspectiva enfatiza el papel jugado por la ubicación, observándose en el desarrollo de la magnitud y crecimiento de la productividad; los factores de ingreso son suficientes incorporándose a los procesos productivos a través de la globalización, reflejándose en una creciente productividad, un mejoramiento en eficiencia y especialización de los factores de entrada, un incremento en la calidad.
El análisis de la microeconomía de la competencia de Porter (1996; 1990) se enfoco en la cadena de valor entendida como la posición de costo de la empresa y sus posibilidades de diferenciación del producto. La cadena de valor de una compañía es un sistema de actividades independientes, las cuales están conectadas por vínculos. Los vínculos existen cuando la manera en la cual una actividad es realizada afecta el costo o eficiencia de las otras actividades. La cadena de valor mantiene su papel central como un marco para el análisis de las debilidades y fortalezas competitivas a nivel de la empresa. Cuando explica su cadena de valor señala la forma en que una empresa a su interior puede generar un valor agregado a sus productos y mejorar su competitividad y posicionamiento en el mercado.
El planteamiento de Porter (1990) está orientado a enfatizar las acciones a realizar por los ejecutivos al interior de las organizaciones para incrementar su fortaleza y poder competir exitosamente en el extranjero. Considera que el asunto más importante para la competitividad está en la presión ejercida por estos factores en las organizaciones para invertir e innovar. Para Porter (1991) “el único concepto significativo de la competitividad en el ámbito nacional parece ser la productividad. El principal objetivo de una nación es proporcionar un nivel de vida alto y creciente a sus ciudadanos. La habilidad para lograr eso depende de la productividad con la cual son empleada la fuerza de trabajo y el capital de un país”. Las empresas, por medio de la productividad, mejorando la tecnología en la manufactura de productos o la eficiencia de la producción, alcanzarían una mayor eficiencia, eficacia y competitividad.
Loyola y Schettino (1994) se preguntan ¿por qué algunos países consiguen ser más competitivos que otros? La respuesta a esta pregunta se encuentra en un artículo titulado “La ventaja competitiva de las Naciones” de Michael Porter (1991) el autor señala que la “prosperidad de una nación se crea no se hereda” en este sentido, la “competitividad de una nación depende de la capacidad de su industria de innovarse y ponerse al día. (…) de acuerdo al pensamiento predominante, los costos laborales, las tasas de interés, las tasas de intercambio y las economías de escala son los más importantes determinantes de la competitividad”.
Por tanto, el éxito de la competitividad se genera a nivel de las empresas, las cuales deben considerar criterios de competencia tales como calidad, el gasto en Investigación y Desarrollo (I & D), el nivel de destreza de la fuerza de trabajo, atención al cliente, tiempo de entrega y servicios después de la venta están convirtiéndose en fundamentales para acceder a niveles competitivos, en las empresas es donde realmente se generan las condiciones para competir regional, nacional o internacionalmente para ello se requiere además de un medio ambiente adecuado a la dinámica competitiva en donde se privilegie la interacción y cooperación entre las organizaciones, los aspectos políticos, sociales y económicos a través de la participación del Estado, así como los aspectos legales y de infraestructura tanto física como humana para lograr la posibilidad de poder competir en un mercado globalizado. (Villarreal, Villarreal 2002)
En el accionar actual de las empresas es cada vez es más difícil llevar a cabo actividades de innovación de manera aislada, en cambio se observa de forma creciente la conformación de alianzas estratégicas con proveedores, consumidores, competidores con otras instituciones de apoyo como bancos universidades, instituciones de transferencia de tecnología y otros. En este sentido, se asume que la competitividad de las empresas depende de la competitividad de la región en donde realizan sus actividades. La competitividad no solamente debe de ser estudiada por el desarrollo de sus exportaciones, sino también tiene que ver con aspectos administrativos, organizacionales, la Investigación y Desarrollo (I&D) y el desarrollo de las habilidades y aptitudes de la mano de obra, así como por aspectos de ubicación y de infraestructura.
En este sentido, los siguientes aspectos institucionales y organizacionales son mencionados como factores claves que pueden dar a las compañías una ventaja en la competencia global y al mismo tiempo mejorar la situación económica dentro de la región: “i) el éxito en la administración de los flujos de producción y materias primas y existencias componentes; ii) la organización exitosa de mecanismos de integración interactiva efectiva entre la planeación del mercado, la Investigación y Desarrollo formal, diseño, ingeniería y manufactura industrial; iii) la capacidad de mezclar I&D interna y actividades relacionadas con innovación con cooperación en I&D con universidades u otras firmas; iv) la capacidad a incorporar definiciones cercanas de características de la demanda y la evolución de los mercados dentro del diseño y estrategias de producción; v) la capacidad a organizar exitosamente redes y empresas conjuntas con componentes y materiales suministrados por firmas hacia arriba y con minoristas hacia abajo; vi) los pasos tomados por las firmas aumentan las destrezas de los trabajadores y empleados a través de la inversión en capacitación profesional; vii) la prima colocada en calidad, producción con “cero defectos” y cosas por el estilo en más grandes grados de responsabilidad de los trabajadores en la producción (OCDE 1990)”.
El anterior concepto implica que las acciones emprendidas por unas empresas exitosas o no afectan el comportamiento de las otras empresas, en este sentido se requiere de un concepto de competitividad más dinámico la cual llamaremos ‘competitividad sistémica’. En donde se pueden observar actividades intra e interempresariales y con instituciones de apoyo como indicadores de la competitividad. Por tanto, “podemos diferenciar entre dos tipos de indicadores de competencia, objetivo y subjetivo. Los indicadores subjetivos reflejan la ventaja competitiva que las firmas suponen tener comparadas con sus competidores. Acerca de los indicadores objetivos, una distinción puede ser hecha entre los indicadores de entrada tal como el gasto en I&D de las compañías y los indicadores de producción tales como las innovaciones anunciadas por las compañías”.
En conclusión, en torno a las diferentes conceptualizaciones de competitividad con referencia a la capacidad de incrementar la riqueza o crecer para mejorar los niveles de ingreso, insertos en la economía globalizada. Por tanto, se definirá a la “competitividad como la capacidad de las regiones para alcanzar los niveles de crecimiento sustentables en el tiempo”. (Ministerio del Interior, 2000).
México es el país mas abierto del mundo mantiene acuerdos de libre comercio con 31 países en tres continentes y presenta un índice de apertura al exterior de 70% (exportaciones + importaciones / PIB) pero paradójicamente es uno de los países menos competitivos, al ocupar el numero 43 dentro de los 59 países en el reporte global de competitividad 2000. Esto indica que los pilares que soportan el crecimiento a mediano plazo han perdido solidez y sustentabilidad con respecto a los otros países. (Villareal, Villarreal, 2002).
En este sentido, algunos procesos de desarrollo regional integral como el plan Puebla-Panamá (PPP) pueden articularse una visión estratégica de integración productiva que vea a la región como ampliación de la base productiva y su articulación que genere las economías de la aglomeración (complementación de factores y recursos, por el lado de la oferta) y no solo una integración comercial, con la finalidad de ver por el desarrollo de nuevos mercados (el TLCAN) en nuestros países vecinos.
Por otra parte, debe tener un enfoque de desarrollo endógeno, propio de la región, que implica un liderazgo empresarial, tanto de los trabajadores como de los gobiernos que es lo que finalmente lleva al éxito económico regional: articulación productiva con liderazgo local que lleve a la integración social y a la inserción activa y eficiente a la globalización.
La nueva fuente de ventaja competitiva es el tiempo a realizar en las diferentes fases de la cadena de valor; esto es, acortar el tiempo significa aumentar la velocidad de proceso desde la innovación o desarrollo del nuevo producto a la venta al consumidor final. El reto es cumplir con las cinco C. El producto Completo, en la cantidad Correcta, en el lugar Correcto, en el tiempo Correcto al precio Correcto. Pero ello implica una gran eficiencia en cada uno de los eslabones de la cadena.
El concepto de competitividad regional
La “región” es un sistema complejo delimitado natural o artificialmente, conformado por una diversidad de "espacios" de tipo económico, social, cultural y ambiental en interacción. La "competitividad" es resultado de la convivencia o interacción de elementos y aspectos heterogéneos, y la interacción entre ellos puede ser “armónica” o “caótica”.
La visión armónica del desarrollo regional descarta o considera en un segundo nivel los desórdenes que ocasiona la competitividad, pues interpretan el comportamiento regional a partir del principio de las “ventajas comparativas y la especialización regional” de David Ricardo, principio que expresa que la especialización en los tipos de producción para los cuales las regiones tienen una ventaja comparativa fundada en el mejor aprovechamiento de sus recursos, puede resultar en ingresos mayores para todos los que participan en el comercio. Este es el argumento clásico para el libre comercio entre las regiones y entre las naciones. Tales ventajas pueden ser resultado de la acumulación de los recursos humanos o de capital (manufacturas e infraestructura), tales como mano de obra especializada, edificios industriales, sistemas de transportación, redes de comunicación, sistemas educativos, industrias tecnológicamente desarrolladas, etcétera. La idea subyacente en este principio es que la “especialización” con los diferentes tipos de producción para los cuales los lugares poseen una ventaja comparativa, puede producir un aumento de la riqueza para las regiones involucradas.
La “competitividad regional” puede entenderse como la capacidad de una región para adelantar a otras regiones en el acceso al conocimiento y tecnología, a los recursos públicos y privados (materiales y financieros), así como al mercado para la venta de sus productos o la adquisición de recursos naturales y materias primas. La región que en un momento consigue adelantar a las demás, genera un aumento de su desarrollo, mejora su accesos a los recursos públicos y privados, y asimismo logra una presencia un poco más segura en el mercado, lo cual le permite, hacerse durante cierto tiempo de mayores recursos privados y públicos, reinvirtiéndolos con la perspectiva de obtener nuevas ventajas, que necesitará para mantenerse o avanzar en su posición en el contexto regional (Lengnick 1992).
La competitividad depende, hoy en día, cada vez menos de la disminución de costos en función de la abundancia de los recursos productivos, y cada vez en mayor medida en el conocimiento (científico, tecnológico, los sistemas de información), y en la gestión de la tecnología (tecnología del producto, del proceso productivo, del proceso organizativo). Por tanto, la competitividad se basa cada vez menos en las “ventajas comparativas” y más en las “ventajas competitivas”, éstas se generan al interior de las empresas y las regiones que las cobijan. (Rosales 1991).
La visión armoniosa de la competitividad ha inducido a desarrollar en las regiones la “especialización”, la “homogeneización” de su desarrollo, dejando en un segundo término la "variedad de recursos" que puedan tener las regiones (por ejemplo su biodiversidad o multiculturalidad), y considera que el impacto de la competencia entre las regiones es favorable por sí mismo, es decir, es siempre armonioso y favorable para elevar el bienestar regional. Esto conlleva a la reflexión de ¿cuáles pueden ser las características regionales en caso que las regiones posean una competitividad con un “impacto caótico”?
Características del impacto caótico de la competitividad
Existe la posibilidad de que la competitividad regional manifieste un impacto caótico en las regiones. Un impacto de este tipo tiende a manifestarse en la “diversidad” regional (biológica, cultural y sociopolítica). La “homogeneidad” es la propiedad de las regiones de generar un todo agrupando o creando elementos de igual naturaleza o condición. Por su parte, la “heterogeneidad” es la propiedad de las regiones de generar un todo integrando partes de diversa naturaleza o condición. La "diversidad" es resultado de la convivencia o interacción de elementos y aspectos heterogéneos. Cuando la competitividad promociona un cambio socioeconómico contra la diversidad, altera su composición. Una forma de provocar esto en las regiones es propiciar la reducción o eliminación del espacio de la diversidad (biológica, climática, cultural, etcétera) en busca de la rentabilidad económica. Este proceso destructivo activa el “conflicto” y el “caos” en la región.
Se entiende por “conflicto” la tensión que los elementos regionales o las regiones mantienen o generan al estar sometidos, compararse o interactuar con otros elementos o regiones que se excluyen mutuamente. El mundo de las regiones entraña un gran número de conflictos. Estos conflictos pueden ser solamente a nivel de ideas, o en operaciones económicas de competencia (“conflictos operativos o intermedios”), hasta “conflictos declarados” (cuando las regiones entran en franca confrontación por la lucha de los recursos naturales, mercados, etcétera). Lo peor que de esto deriva es cuando los conflictos de las regiones degeneran en conflictos legales, agresiones físicas, e incluso en “guerra”. El conflicto surge cuando las respuestas de las regiones en su interacción y competencia no son compatibles con las requeridas por otras regiones, cuando un elemento o región satisface sus necesidades a costa de perjudicar a otros elementos o regiones.
El conflicto es una propiedad de la competitividad con un “impacto inarmónico”, y es éste el que puede accionar los “atractores”, “activadores” y “receptores” de caos en la región. Un “atractor” es el conjunto de elementos o sistemas que atraen o generan los desórdenes (como las estructuras regionales de pobreza y el desempleo); el “activador” es el elemento o sistema que produce o activa el caos (como las asociaciones políticas contestatarias o los fenómenos naturales destructivos). El efecto del caos requiere de un “receptor”, que es el elemento que resiente los efectos del caos (como la población civil en general).
El caos pone a prueba la "vulnerabilidad” de las regiones. Mientras mas complejo o especializado es un sistema, más frágil será, mas posibilidades tiene que alguna de sus partes deje de funcionar y que esto colapse las actividades del resto del sistema. El “efecto mariposa” de la teoría del caos, es decir, que el aletear de una mariposa en el Distrito Federal puede provocar una tormenta en todo México, refleja esta cualidad de la complejidad regional, pues la estabilidad, la resistencia, la capacidad de sobrevivencia y preservación aparentemente mas consistentes en los sistemas complejos, en realidad son mas frágiles, pues cualquier cambio no previsto en ellos puede desestabilizar parcial o totalmente una región. La vulnerabilidad continuamente es puesta a la luz por los eventos humanos y los naturales, como los problemas de tráfico, los apagones de energía, los daños a las redes informáticas, los actos vandálicos, los sismos, las sequías, los incendios, etcétera, los cuales pueden ocurrir en una situación de aparente aislamiento, pero que finalmente terminan desquiciando ciudades, regiones o países lejanos. La vulnerabilidad es producto de la dependencia económica y tecnológica, así como de la interacción y la competitividad que establecen entre sí las ciudades, las regiones y los países, y esta vulnerabilidad puede incluso acelerar la extinción de la diversidad, porque puede llegar a destruir permanentemente el hábitat o medio ambiente original de las regiones.
Finalmente, la competitividad armoniosa parte del supuesto de “reversibilidad”. éste implica que las cualidades originales o deseables de la región son "algo" que puede sufrir alteraciones ocasionales, pero que con determinadas medidas o acciones de regeneración se puede recuperar el estado original de la región. Bajo este supuesto se pueden destruir o perder recursos naturales, flora, fauna, cultura u otras creaciones humanas, considerando esta perdida como algo temporal. Sin embargo, el impacto caótico de la competitividad puede provocar la “irreversibilidad regional”, manifestándose ésta como un cambio climático, aparición o desaparición de especies biológicas, alteración del equilibrio ecológico, etcétera, en otras palabras, dificultando el “desarrollo sustentable” de las regiones.
El desarrollo regional y el impacto caótico de la competitividad
Según la teoría clásica del desarrollo regional, son diversos los factores que intervienen en la organización económica de las regiones. La propuesta teórica es que la interacción de los mismos se manifiesta en la competitividad de las regiones. La teoría clásica del desarrollo regional (Hermansen 1979) supone que la manifestación de los factores de la organización espacial de la economía influye de manera tal que se tendrá mayor competitividad (C) si se posee: 1) mayor infraestructura, transporte y servicios) (I); 2) mejores condiciones económicas (E); 3) mejores condiciones geográficas (ubicación, calidad y usos del suelo) (G); 4) mejores apoyos financieros (privados y públicos) (F); 5) mejores condiciones ambientales (recursos y calidad del ambiente) (A); y 6) mejores condiciones demográficas (mas población capacitada) (P). La propuesta final es que a mayor competitividad (C) se tendrá un mayor desarrollo regional (D). Es decir, la propuesta teórica (Dteor) es que si las condiciones anteriores se cumplen en la realidad, su contrastación con el modelo empírico (Demp), conduciría a la relación:
Dteor = Demp = (f1 (C ) = f2 (I, E, G, F, A, P) ( 0( (1)
Sin embargo, al contrastar el modelo teórico con la realidad también puede manifestarse como posibilidad:
Dteor ( (Demp = (f1 (C ) = f2 (I, E, G, F, A, P) < 0(( (2)
En resumen, la ecuación 1 plantea una competitividad armónica, y por lo tanto un impacto positivo de ésta hacia el desarrollo; en cambio la ecuación 2 conlleva el planteamiento que la relación existente entre la competitividad y el desarrollo puede poseer un impacto caótico en las regiones debido a que la competitividad (C) no necesariamente deriva de una relación positiva con respecto a todos o alguno de los factores (I, E, T, G, F, A, P) de los cuales depende. La propuesta concreta es que las proposiciones de las ecuaciones 1 y 2 pueden corroborarse a través de las condiciones:
( (Corr (D, Vi)) > 0; (Corr +) (3)
( (Corr (D, Vi)) = 0; (Corr nula) (3.a)
( (Corr (D, Vi)) < 0; (Corr -) (3.b)
donde D: Desarrollo; Vi: Variables independientes que corresponden a las variables (C, I, E, G, F, A, P); Corr: Correlación.
Existe una relación armónica entre los factores considerados y el desarrollo si sucede la condición (3), no existe relación entre los factores considerados y el desarrollo si sucede la condición (3.a), o bien, el proceso es caótico si se presenta la condición (3.b).
Indicadores socioeconómicos de la competitividad y el desarrollo regional en México
La propuesta metodológica es que en la comparación de la competitividad de la región Sur-sureste con el resto de México pueden utilizarse índices como el de “desarrollo” (D), “competitividad” (C), derivado éste último de los indicadores de los factores Geográfico (G), de Infraestructura (I), Económico (E), Financiero (F), Ambiental (A), y Demográfico (P), con la intención de comparar y conocer el grado de asociación (correlación) del índice de competitividad y de los diversos factores con el índice de desarrollo.
Específicamente, el cálculo de los índices señalados puede obtenerse efectuando los pasos que se indican:
1) Para el “índice de competitividad” se obtienen los “valores absolutos” de diversos indicadores durante los periodos 1990-1995 y 1995-2000, agrupándolos por entidad federativa en seis grandes subsistemas (entre paréntesis se señalan los indicadores respectivos de cada uno de ellos): Subsistema Infraestructura (I) (Longitud de carreteras (Kms), y el total de unidades de Aeropuertos, Puertos, Ferrocarriles,); Subsistema Geográfico (G) (Distancia (Kms) al D.F y hacia la Frontera norte); Subsistema Económico (E) (Total de unidades de Manufacturas, Total Comercios, Servicios Financieros, administrativos y bienes inmuebles, Servicios Comunales y Sociales); Subsistema Financiero (F) ($ por habitante de Participaciones federales y el Producto interno bruto,); Subsistema Ambiental (A) (total de especies de Flora y Fauna,); y el Subsistema Demográfico (G) (número de habitantes Población total, Población Económicamente Activa ocupada, Población ocupada Industrial y Población Ocupada como profesionistas y técnicos
Con los valores de los indicadores se calculan los índices de los subsistemas, utilizando como datos la proporción de cada estado con respecto al valor nacional, agrupándose posteriormente los resultados de los índices por estado obteniéndose los promedios correspondientes para las regiones de México indicadas en el Cuadro No. 1.
2) La descripción aritmética de los índices es:
Ij = (Fpi = ((Xij - Xi) / di j=1...n (4)
en donde Ij = Índice del conjunto de indicadores; Xij = Valor del indicador i; Xj = Valor de la media del indicador i; dj = Desviación estándar del indicador i; Fpi = Factor de ponderación del indicador i; la cual indica que los índices se obtienen de la combinación de los indicadores de los diversos factores (Ii) a través del método de "componentes principales", el cual es una de las técnicas que se recomienda cuando se quiere analizar un fenómeno asociado a un gran número de indicadores, y se desea obtener un solo indicador que represente a los demás.
3) El “índice de desarrollo” (D) fue tomado directamente como un dato proporcionado por el Consejo Nacional de Población, considerando como indicador el “índice de Desarrollo Humano” (IDH), el cual es una medida innovadora y útil, que pone de manifiesto que el bienestar y el ingreso no son dimensiones equiparables. Se trata de un indicador compuesto, comparable internacionalmente, que combina la longevidad (medida mediante la esperanza de vida al nacer), el logro educacional (a través de la alfabetización de adultos y la matricula combinada de varios niveles educativos); y el nivel de vida, mediante el pib anual per capita ajustado (paridad del poder adquisitivo en dólares). El idh es una “medida de potenciación” que indica que los individuos, cuando disponen de esas tres oportunidades básicas, están en condiciones de tener acceso a, y aprovechar otras opciones (Conapo 2001).
4) Posteriormente se efectúa la correlación entre cada uno de los índices considerados como variable independiente (incluido el índice de competitividad), con el índice de desarrollo (variable dependiente), es decir:
(Corr (D, Vi)) = r (5)
donde D: Índice de Desarrollo; Vi: Índices de las variables independientes que corresponden a las variables (I, E, T, G, F, A, P); Corr: Correlación; y r: coeficiente de correlación.
5) Posteriormente se efectúa la ponderación (pi) del valor de las correlaciones de los índices indicados en la figura 1 en base a los criterios siguientes:
Si (Corr (D, Vi)) > 0, pi = 0 (5a)
Si (Corr (D, Vi)) = 0, pi = 0 (5b)
Si (Corr (D, Vi)) < 0, pi = -1 (5c)
Finalmente se efectúa la sumatoria de la ponderación (pi) del valor de las correlaciones en base al criterio siguiente:
Si (pi = 0 (5d),
Si (pi < 0 (5e),
La proposición 5d indica que el proceso de desarrollo regional es armónico; y la proposición 5e que el proceso de desarrollo regional es caótico. Estas proposiciones son las que finalmente sirven de referencia para comprobar los resultados numéricos del presente artículo.
Análisis de la competitividad y el desarrollo socioeconómico en el sur-sureste mexicano
En el informe sobre Desarrollo Humano 2000, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ubicó a México en la categoría de desarrollo humano medio. En la actualidad este país ocupa el quincuagésimo quinto lugar en la clasificación mundial (de un total de 174 naciones), y el noveno entre las naciones de desarrollo humano medio. Por otra parte, los promedios nacionales ocultan profundos contrastes regionales y entre estados de la República. En México, el Distrito Federal, Nuevo León, Baja California Sur, Baja California y Sonora ocuparon en 1997 las primeras cinco posiciones de acuerdo con el valor registrado por el “índice de desarrollo humano”. A su vez, Puebla, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas se ubicaron en los últimos cinco lugares de la clasificación nacional (CONAPO 2001).
Para confirmar la relación entre la competitividad y el desarrollo en las regiones de México se efectúa la comparación (correlación) de los valores de los índices señalados durante los periodos 1990-1995 y 1995-2000. En términos generales, en la información del Cuadro No.2 se observa que en el periodo 1990-1995 los factores más influyentes en el impulso al desarrollo regional lo eran el demográfico y los apoyos públicos, aunque con una débil (0.26) y muy débil (0.18) correlación. En el periodo 1995-2000 estos factores lo fueron los apoyos públicos y el económico, entonces con una fuerte (0.67) y una moderada (0.48) correlación respectivamente. Por su parte, la competitividad y el desarrollo mantuvieron una muy débil (0.10) y débil (0.23) correlación en ambos periodos, lo cual indica que en México el desarrollo de sus regiones ha estado acompañado cada vez de una mayor “competitividad”, pero con un impacto poco significativo en el desarrollo regional.
En los índices restantes la relación entre los factores de la estructuración regional de la economía regional y el desarrollo es opuesta a la propuesta teórica original. Así, durante el periodo 1995-2000 el “índice geográfico” indicaba que la distancia geográfica de las regiones hacia el centro o la frontera del país se manifiesta en menos desarrollo (con una correlación muy débil, r = -0.12). Lo mismo indica el “índice de infraestructura”, el cual aunque posee una débil correlación (-0.28), sugiere que mas infraestructura no necesariamente se refleja en un mayor desarrollo regional. El índice “ambiental” revela que a mejores condiciones ambientales menos desarrollo (con una correlación moderada, r = -0.58); y finalmente el índice “demográfico”, el cual sugiere que existe una relación inversa entre la cantidad de población capacitada y el desarrollo (con una débil correlación, r = -0.39).
También se observó que durante los periodos de 1990-1995 y 1995-2000 las regiones Norte, Noreste y Sur mantuvieron una alta competitividad. Las regiones Noroeste, Centro-norte, y la Península de Yucatán manifestaron una baja competitividad. Otras regiones, como la Centro-occidente pasaron de una competitividad media a baja; la Centro-este de una competitividad alta a media; y la región Este, de una competitividad media a baja. En términos generales, estas últimas regiones manifestaron una competitividad inestable (Cuadro No. 3).
En este contexto puede destacarse el caso de la región Sur-sureste, la cual se mantiene estable durante los periodos analizados con una competitividad media, y un nivel de desarrollo bajo, es decir, sus posibilidades competitivas no logran superar su bajo bienestar y PIB per cápita, y su alta marginación y pobreza en el contexto nacional. También se observa que en su competitividad con respecto al contexto nacional, el Sur-sureste destaca en los factores geográfico y ambiental (el nivel de su índice es alto en estos casos). Sin embargo, durante el periodo 1995-2000 la correlación del primer factor es muy débil, y opera en sentido opuesto al desarrollo, es decir, que las mejores condiciones geográficas manifiestan un impacto negativo poco significativo en el desarrollo. Por su parte, el factor ambiental posee una correlación moderada, pero en el sentido opuesto al establecido por la teoría, es decir, que en lugar de contribuir al desarrollo juega un papel opuesto a los factores ambientales. En el caso de la competitividad económica del Sur-sureste, ésta manifiesta un índice bajo, que indica que la dinámica económica de la región no logra revertir los problemas del desarrollo de la misma (Cuadro No. 3). Por consiguiente, puede considerarse que durante el periodo analizado estos factores de competitividad han sido poco relevantes para propiciar el desarrollo del Sur-sureste mexicano.
Las perspectivas de desarrollo de la región Sur-sureste y el Plan Puebla-Panamá: conclusiones
Tomando en cuenta las correlaciones de los diversos factores que dan origen a la competitividad regional en México, y el valor resultante de sus ponderaciones, cuya sumatoria resulta negativa en ambos periodos (en 1990-1995 y 1995-2000 su valor es –4, Cuadro Número 2), esto significa que el conjunto de los mismos se comporta de manera poco favorable en el desarrollo regional, y por lo tanto, la conclusión general es que se cumple la hipótesis planteada que la relación existente entre la competitividad y el desarrollo posee un impacto caótico en las regiones del país. Esto significa que en éstas puede manifestarse un proceso de desarrollo con conflictos, y con atractores de caos activados, haciendo más vulnerables las regiones del país.
Evidentemente, la región Sur-sureste de México tiende a reflejar las características caóticas existentes entre el desarrollo y la competitividad: ¿cuáles son las perspectivas del desarrollo regional de México, en particular en su región Sur-sureste durante la primera década del Siglo XXI? Las expectativas actuales mas importantes de desarrollo para esta región son las perfiladas en el Plan Puebla-Panamá (PPP), el cual rebasa las fronteras mexicanas, implicando la participación de Belice, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, los países centroamericanos. Como se ha dado a conocer, éste tiene como objetivo “mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región”. El PPP pretende impulsar una estrategia “a través de dos vertientes: 1) Acciones estratégicas resultantes del proceso de planeación regional, integral y sustentable, y; 2) Programas complementarios concurrentes en la región”.
Los objetivos específicos del PPP son: “a) Promover la conservación y el manejo sustentable de los recursos naturales y los mecanismos participativos, especialmente de las comunidades locales, en la gestión ambiental; b) Reducir la pobreza, facilitar el acceso a los servicios sociales básicos de la población vulnerable y contribuir al pleno desarrollo de los pueblos mesoamericanos; c) Promover la prevención y mitigación de desastres naturales e incorporar la consideración de la gestión del riesgo en los proyectos de todos los sectores; d) Promover el desarrollo del turismo ecológico, cultural e histórico mediante acciones regionales que destaquen la complementariedad, las economías de escala y los encadenamientos productivos del turismo; e) Fomentar el intercambio en la región mediante una reducción de los costos de transacción y promover la participación de pequeñas y medianas empresas en las exportaciones; e) Promover la integración física de la región para facilitar el tránsito de personas y mercancías y, de esta manera, reducir los costos de transporte; f) Unificar e interconectar los mercados eléctricos con miras a promover un aumento de las inversiones en el sector y una reducción del precio de la electricidad, y g) Desarrollar la infraestructura de interconexión informática de la región” (OPEDER 2001). A partir de estas propuestas, se propone que las perspectivas del desarrollo mejoren en el Sur-sureste, no sin antes efectuar una reflexión de los escenarios que se perfilan a partir de la aplicación del PPP dentro del contexto caótico de la competitividad.
Al respecto, puede señalarse que el escenario que sustenta actualmente el Plan es “optimista”, y visualiza una situación favorable en todos los aspectos considerados, esto es, en el sentido que dicho Plan no impactará negativamente la ecología, la multiculturalidad y las posibilidades de desarrollo de la región.
Sin embargo, una primera reflexión es que el impacto desfavorable de la competitividad puede manifestarse en la destrucción de la diversidad, y puede ocasionar conflictos y caos regional, así como hacer evidente la vulnerabilidad y la irreversibilidad de los recursos de esta región. Esta región, al estar incluida en el rango de “competitividad media”, es posible que manifieste la inestabilidad que caracteriza a este bloque de regiones con una competitividad media en el contexto nacional, según se analizó en la información precedente.
El impacto caótico de la competitividad puede ocasionar un cambio brusco e impredecible en la región Sur-sureste. Debido a la problemática que tiende a acarrear la competencia por los mercados y recursos con las otras regiones del país, el riesgo de la destrucción de su diversidad, así como la activación de viejos y la generación nuevos conflictos es alto en esta región de México. Desde esta perspectiva son posibles las propuestas de un escenario “pesimista”, el cual plantea una situación mas difícil en los aspectos considerados en el PPP, esto es, en el sentido que dicho Plan no impactará favorablemente las posibilidades de desarrollo del Sur-sureste mexicano, pues considera que el Plan solo busca posesionar a las grandes empresas e intereses globalizadores de los recursos naturales (agua, petróleo, flora y fauna) que aun posee el Sur-sureste. A pesar de sus propuestas poco optimistas, este escenario plantea el desafío de poner atención en un manejo cuidadoso de la multiculturalidad, la biodiversidad, así como la soberanía que posee esta región.
Un tercer escenario posible puede denominarse “escenario competitivo-desintegrador”, el cual perfila una situación en la cual, precisamente a partir de la aplicación del PPP, se desarticula la región Sur-sureste en varias microregiones, las cuales sin lograr mas altos niveles de desarrollo forman jerarquías, diferencias y desigualdades regionales internas notorias a partir de la aplicación del Plan, pues las microregiones entran en franca competencia entre sí, primero por la influencia y recursos que puede aportar el Plan, y posteriormente en los sectores propios de la región Sur-sureste, como la lucha entre los centros turísticos, culturales, por el mercado de los recursos naturales producidos en las diversas microregiones, etcétera, creando desigualdades e inequidades a favor de las ciudades, empresas y grupos sociales mas influyentes, incluso ajenos a la región. Este escenario puede poner en acción los atractores y activadores de caos que pueden ocasionar conflictos (económicos, político-sociales, culturales y ambientales), así como acelerar la vulnerabilidad y la irreversibilidad de los recursos de esta región analizada.
Existe la posibilidad de un “escenario cooperativo-integrador”, el cual puede dar la opción a prever que es posible que el PPP no impactara favorablemente todas las posibilidades de desarrollo de los estados y microregiones del Sur-sureste. Este escenario permite visualizar una situación en la cual pueden aprovecharse las oportunidades que derivan del Plan, pero a partir de las expectativas propias de la población regional, lo cual puede obligar a las instituciones, ciudades, empresas, universidades, gobiernos, etcétera, a formar redes para aprovechar las oportunidades; así como protegerse de los posibles efectos negativos del proceso de desarrollo logrado hasta ahora.
Las visiones que mas se han difundido corresponden a los escenarios “optimista” y “pesimista”, los cuales de alguna manera convergen con la visión del escenario “competitivo-desintegrador”. El escenario mas deseable lo es el “cooperativo-integrador”, el cual, sin embargo, requiere de mas adeptos y análisis de cómo puede volverse el mas factible para el desarrollo del Sur-sureste mexicano, pero esto requiere de “la redefinición de un proyecto político incluyente que promueva una amplia participación social en las decisiones a fin de llevar a cabo las estrategias necesarias en aras de una organización socioterritorial más justa” (Delgadillo 2001).
Concluyendo, puede decirse que el PPP, como política pública a aplicar en el contexto regional, a pesar de los beneficios que puede aportar, en lugar de revertir, puede acelerar los efectos caóticos de la competitividad, contribuyendo a la destrucción de la diversidad, así como precipitar los conflictos y la vulnerabilidad del Sur-sureste si no se pone atención a: a) la falta de una política que conjugue los aspectos económicos con los naturales y culturales; b) la subvaloración que actualmente se atribuye a la soberanía, biodiversidad, multiculturalidad y plurietnicidad; c) la reducción artificial y continua del espacio de la diversidad natural y cultural del país; y d) la sobrevaluación de la homogeneidad, la especialización y la competencia que actualmente caracteriza a las políticas de desarrollo en México.
Anexo Estadístico
Las regiones a analizar en el presente artículo se señalan en el Cuadro No. 1.
Cuadro No. 1 Regiones y Estados de México
|
REGION |
ESTADOS |
|
Noroeste |
Baja California, Baja California Sur, Sinaloa, Sonora. |
|
Norte |
Coahuila, Chihuahua, Durango |
|
Noreste |
Nuevo León, Tamaulipas |
|
Centro-Norte |
Aguascalientes, San Luis Potosí, Zacatecas |
|
Centro-Occidente |
Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit |
|
Centro-este |
Distrito Federal, México, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro, Tlaxcala |
|
Sur |
Chiapas, Guerrero, Oaxaca |
|
Este |
Tabasco, Veracruz |
|
Península de Yucatán |
Campeche, Quintana Roo, Yucatán |
|
Sur-sureste |
Integrada por las regiones Sur, Este y Península de Yucatán, incluyendo Puebla. |
Fuente: Bassols Batalla, Angel (1999), "Investigaciones urbanas y regionales de México: ¿para conocer o transformar una realidad?", en Humberto Muñoz (coord.), La sociedad mexicana frente al tercer milenio, Miguel Angel Porrúa-Coordinación de Humanidades, México.
Cuadro No. 2 México: Correlaciones entre los Índices de Desarrollo y Competitividad
|
índiceS |
Correlación 1990-1995 |
Ponderación |
Correlación 1995-2000 |
Ponderación |
|
Geográfico |
-0.08 |
-1 |
-0.12 |
-1 |
|
Infraestructura |
-0.35 |
-1 |
-0.28 |
-1 |
|
Económico |
-0.41 |
-1 |
-0.42 |
-1 |
|
Apoyos Públicos |
0.18 |
0 |
0.67 |
0 |
|
Ambiental |
-0.54 |
-1 |
-0.58 |
-1 |
|
Demográfico |
0.26 |
0 |
-0.39 |
-1 |
|
Competitividad |
0.10 |
0 |
0.23 |
0 |
|
Suma de las ponderaciones |
- - - |
-4 |
- - - |
-5 |
Fuente: Los índices fueron elaborados con datos de desarrollo humano proporcionados por CONAPO (2001), Desarrollo Humano en México, www.conapo.gob.mx, 12 diciembre. Los datos del PIB fueron consultados en INEGI (2002), Producto Interno Bruto por Entidad Federativa, www.inegi.gob.mx, 14 feb. Los datos de Población fueron proporcionados por INEGI, Estados Unidos Mexicanos XI y XII Censo General de Población y Vivienda, 1990 y 2000. Algunos datos de la flora y fauna fueron tomados de www.conabio.gob.mx/biocompetitividad/col.htm#biodiv; 14 de febrero 2000. La flora incluye: Plantas vasculares, hongos. La fauna incluye únicamente vertebrados mamíferos terrestres, voladores y mamíferos marinos; también del Consejo Técnico Consultivo de la Secretaría de Desarrollo Rural y Ecología del Gobierno del Estado de Chiapas (1992), Biocompetitividad. Entre la evolución y la extinción, Gobierno del Estado de Chiapas. Los datos de población ocupada fueron proporcionados por INEGI, (2001) Anuario Estadístico por Entidad Federativa, Edición 2001. Los datos de infraestructura fueron consultados en INEGI (1999), Anuario de Estadísticas por Entidad federativa, Edición 1999, Aguascalientes, Mex.; y Subsecretaría de Infraestructura (2002), www.sct.gob.mx, 6 feb. 2002. Los datos de participaciones federales fueron proporcionados por INEGI, Finanzas Públicas Estatales y Municipales de México 1995-1998, Aguascalientes, México; y El Sol de Acapulco (periódico) (2001), Entrevista Lic. David Colmenares Páramo, Presidente del Colegio Nacional de Economistas, Martes 13 Nov. 2001, Acapulco. NOTA: En la interpretación del cuadro se propone la “escala de Salkind” como límites para comparar la correlación entre las variables: 0.0 £ r £ 0.2 muy débil; 0.2 £ r £0.4 débil; 0.4 £ r £0.6 moderada; 0.6 £ r £ 0.8 fuerte; y 0. £ r £ 1.00 muy fuerte.
Cuadro No. 3 Regiones de México: Índices de Factores, Competitividad y Desarrollo
1990-1995 / 1995-2000
|
REGIÓN |
INDICE DEMOGRÁFICO |
INDICE GEOGRÁFICO |
INDICE ECONÓMICO |
INDICE INFRAESTRUCTURA |
|
Noroeste |
BAJO/BAJO |
ALTO/ALTO |
BAJO/BAJO |
MEDIO/ALTO |
|
Norte |
ALTO/ALTO |
ALTO/ALTO |
BAJO/BAJO |
MEDIO/BAJO |
|
Noreste |
BAJO/BAJO |
BAJO/BAJO |
ALTO/ALTO |
BAJO/BAJO |
|
Centro-Norte |
BAJO/BAJO |
MEDIO/MEDIO |
BAJO/BAJO |
MEDIO/MEDIO |
|
Centro-Occidente |
ALTO/ALTO |
ALTO/ALTO |
BAJO/BAJO |
MEDIO/BAJO |
|
Centro-este |
BAJO/MEDIO |
BAJO/BAJO |
MEDIO/MEDIO |
BAJO/BAJO |
|
Sur |
BAJO/ALTO |
ALTO/ALTO |
ALTO/ALTO |
ALTO/MEDIO |
|
Este |
MEDIO/BAJO |
ALTO/ALTO |
MEDIO/MEDIO |
BAJO/MEDIO |
|
Península de Yucatán |
BAJO/BAJO |
BAJO/BAJO |
ALTO/ALTO |
ALTO/ALTO |
|
Sur-sureste |
BAJO/MEDIO |
ALTO/ALTO |
ALTO/ALTO |
MEDIO/BAJO |
|
REGIÓN |
INDICE AMBIENTAL |
INDICE APOYOS PÚBLICOS |
INDICE COMPETITIVIDAD |
INDICE DE DESARROLLO |
|
Noroeste |
BAJO/BAJO |
ALTO/ALTO |
BAJO/BAJO |
MEDIO/ALTO |
|
Norte |
MEDIO/MEDIO |
ALTO/ALTO |
ALTO/ALTO |
MEDIO/MEDIO |
|
Noreste |
BAJO/BAJO |
BAJO/ALTO |
ALTO/ALTO |
ALTO/ALTO |
|
Centro-Norte |
BAJO/BAJO |
BAJO/BAJO |
BAJO/BAJO |
MEDIO/MEDIO |
|
Centro-Occidente |
ALTO/ALTO |
BAJO/BAJO |
MEDIO/BAJO |
MEDIO/MEDIO |
|
Centro-este |
BAJO/BAJO |
ALTO/BAJO |
ALTO/MEDIO |
MEDIO/MEDIO |
|
Sur |
ALTO/ALTO |
BAJO/BAJO |
ALTO/ALTO |
BAJO/BAJO |
|
Este |
ALTO/ALTO |
ALTO/BAJO |
MEDIO/BAJO |
BAJO/MEDIO |
|
Península de Yucatán |
BAJO/BAJO |
BAJO/ALTO |
BAJO/BAJO |
MEDIO/MEDIO |
|
Sur-sureste |
ALTO/ALTO |
BAJO/BAJO |
MEDIO/MEDIO |
BAJO/BAJO |
Fuente: Cuadro No. 2. Nota: Los rangos de los índices de los factores y la competitividad corresponden al periodo 1997-2000 y son: Bajo: -0.31 a -0.18; Medio: -0.17 a -0.04; y Alto: -0.04 a 0.10. Los rangos de los índices de desarrollo corresponden al periodo 1997-2000: Bajo: 0.70 a 0.76; Medio: .76 a 0.82; y Alto: 0.82 a 0.88.
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RESUMEN ampliado
La competitividad regional en México: su impacto en el Sur-sureste en el contexto del Plan Puebla-Panamá
Dr. Andrés E. Miguel Velasco
Dr. Armando Heredia González
Resumen
El artículo analiza la relación existente entre la competitividad y el desarrollo regional de México, en particular en su región Sur-sureste, partiendo de las consideraciones que la competitividad puede entenderse como la capacidad de una región para adelantar a otras regiones en el acceso al conocimiento y tecnología, a los recursos públicos y privados (materiales y financieros), así como al mercado para la venta de sus productos o la adquisición de recursos naturales y materias primas; y que su impacto puede ser armónico o caótico, dependiendo de los diversos desórdenes que ocasiona en las regiones donde se manifiesta.
Supuestos del análisis
La hipótesis del presente artículo es que la relación existente entre la competitividad y el desarrollo posee un impacto caótico en las regiones de México, y en caso de ser así, propiciar la reflexión acerca de cuales pueden ser las repercusiones de este impacto en el Sur-sureste mexicano con la aplicación del Plan Puebla Panamá en el futuro inmediato. Las regiones analizadas son:
Metodología
La propuesta metodológica del presente artículo compara la competitividad de la región Sur-sureste con el resto de México utilizando índices como el de“desarrollo humano” y “competitividad”, éste último resultado de la combinación de indicadores de factores como el Geográfico, de Infraestructura, Económico, Financiero, Ambiental, y Demográfico de las regiones, con la intención de comparar y conocer el grado de asociación (correlación) del índice de competitividad y de los diversos factores que constituyen este último con el índice de desarrollo.
Resultados
En términos generales, en la información analizada en el artículo se observa que según el valor de los coeficientes de correlación (r) entre los índices y el desarrollo, los factores mas significativos en el impulso al desarrollo regional durante el periodo 1995-2000 lo constituyeron la competitividad (r = 023), y los apoyos públicos (r = 0.67). Se detectó que durante este periodo, en México el desarrollo de sus regiones ha estado acompañado de una mayor “competitividad”, pero con un débil impacto de ésta en el desarrollo. El índice de “apoyos públicos” es el de la mas fuerte correlación de los factores comparados, y se comporta de tal manera que a mas apoyos públicos mas desarrollo.
Se observó que durante los periodos de 1990-1995 y 1995-2000 las regiones Norte, Noreste y Sur mantuvieron una alta competitividad. Las regiones Noroeste, Centro-norte, y la Península de Yucatán manifestaron una baja competitividad. Estas regiones manifestaron un comportamiento estable, en tanto que las regiones de competitividad media manifestaron ser las mas inestables. Tal es el caso de la región Centro-occidente, que pasó de una competitividad media a baja, la región Centro-este, que pasó de una competitividad alta a media; y la región Este, que pasó de una competitividad media a baja.
La región Sur-sureste se mantuvo estable durante los periodos analizados con una competitividad media, y un nivel de desarrollo bajo, es decir, sus posibilidades competitivas no logran superar su bajo bienestar y PIB per cápita, y su alta marginación y pobreza en el contexto nacional.
Conclusiones
La conclusión general del artículo es que se cumple la hipótesis planteada que la relación existente entre la competitividad regional y el desarrollo posee un impacto caótico en las regiones del país.
La región Sur-sureste de México tiende a reflejar las características caóticas existentes entre el desarrollo y la competitividad. El impacto caótico de la competitividad puede manifestarse en la destrucción de la diversidad, y puede ocasionar conflictos y caos regional, así como hacer evidente la vulnerabilidad y la irreversibilidad de los recursos de esta región. Esta región, al estar incluida en el rango de “competitividad media”, es posible que manifieste la inestabilidad que caracteriza a este bloque de regiones con una competitividad media en el contexto nacional.
El impacto caótico de la competitividad puede ocasionar un cambio brusco e impredecible en la región Sur-sureste. Debido a la problemática que tiende a acarrear la competencia por los mercados y recursos con las otras regiones del país, el riesgo de la destrucción de su diversidad, así como la activación de viejos y la generación nuevos conflictos es alto en esta región de México.
En resumen, puede decirse que incluso el Plan Puebla Panamá, como política pública a aplicar en el contexto regional, a pesar de los beneficios que puede aportar, en lugar de revertir, puede acelerar los efectos caóticos de la competitividad, contribuyendo a la destrucción de la diversidad, así como precipitar los conflictos y la vulnerabilidad del Sur-sureste si no se pone atención a: a) la falta de una política que conjugue los aspectos económicos con los naturales y culturales; b) la subvaloración que actualmente se atribuye a la soberanía, biodiversidad, multiculturalidad y plurietnicidad; c) la reducción artificial y continua del espacio de la diversidad natural y cultural del país; y d) la sobrevaluación de la homogeneidad, la especialización, la competencia y la competitividad que actualmente caracteriza a las políticas de desarrollo en México.
RESUMEN
La competitividad regional en México: su impacto en el Sur-sureste en el contexto del Plan Puebla-Panamá
El presente artículo analiza la relación existente entre la competitividad y el desarrollo regional de México, en particular en su región Sur-sureste, partiendo de las consideraciones que la competitividad puede entenderse como la capacidad de una región para adelantar a otras regiones en el acceso al conocimiento y tecnología, a los recursos públicos y privados (materiales y financieros), así como al mercado para la venta de sus productos o la adquisición de recursos naturales y materias primas; y su impacto puede ser armónico o caótico, dependiendo de los diversos desórdenes que ocasiona en las regiones donde se manifiesta. La conclusión general es que la relación existente entre la competitividad regional y el desarrollo posee un impacto caótico en las regiones de México. La región Sur-sureste tiende a reflejar estas características, las cuales es posible que se manifiesten en cambios bruscos y conflictivos en la región. Incluso el Plan Puebla Panamá, como política pública a aplicar en el contexto regional, a pesar de los beneficios que puede aportar, en lugar de revertir, puede acelerar los efectos desfavorables de la competitividad, contribuyendo a la destrucción de la diversidad, así como precipitar los conflictos y la vulnerabilidad del Sur-sureste mexicano.
La competitividad regional en México: su impacto en el Sur-sureste en el contexto del Plan Puebla-Panamá
DATOS PERSONALES
Nombre del Artículo: La competitividad regional en México: su impacto en el Sur-sureste en el contexto del Plan Puebla-Panamá
PALABRAS CLAVE: Desarrollo Regional, Competitividad regional, Plan Puebla-Panamá.
NOMBRE: Andrés E. Miguel Velasco
GRADO DE ESTUDIO: Doctor en Planificación
LUGAR DE ACTIVIDAD: Instituto Tecnológico de Oaxaca
Profesor-Investigador
Correo Electrónico: andmig56@hotmail.com
Dirección Personal: Antequera 102, Esquina Fortín
Colonia Adolfo López Mateos
Oaxaca, Oax. CP: 68030
RFC: MIVA 560204 PK6
Teléfono Personal: (01 951) 51-2 82 39
Nombre del Artículo: La competitividad regional en México: su impacto en el Sur-sureste en el contexto del Plan Puebla-Panamá
PALABRAS CLAVE: Desarrollo Regional, Competitividad regional, Plan Puebla-Panamá.
NOMBRE: Armando Heredia González
GRADO DE ESTUDIO: Doctor en Planificación
LUGAR DE ACTIVIDAD: Instituto Tecnológico de Oaxaca
Profesor-Investigador
Correo Electrónico: ARHEGON49@prodigy.net.mx
Dirección Personal: Andador Xochipilli Casa 75 Condominio 4
Fraccionamiento Villas Monte Albán
Oaxaca, Oax. CP: 68030
RFC: HEGA570327BU7
Teléfono Personal: (01 951) 51-2 38 53
[1] Profesor-investigador del Instituto Tecnológico de Oaxaca
[2] Profesor-investigador del Instituto Tecnológico de Oaxaca