EL PAPEL DE LOS DESARROLLOS TURISTICOS REGIONALES EN EL “PLAN PUEBLA PANAMA”

Jesús Antonio Machuca R.
DEAS/INAH

I

El Plan Puebla Panamá, representa un ambicioso programa de integración regional, que abarca una diversidad de proyectos de desarrollo económico en materia de infraestructura (carretera; portuaria; aérea; hidrológica); agrícola e industrial, así como turística, que partirá nominalmente) desde el centro del territorio mexicano hasta Panamá (aunque en realidad desde la frontera norte), abarcando a toda Centroamérica, como parte de un proyecto hegemónico de integración hemisférica, que culmina con del establecimiento del ALCA (área de Libre Comercio de América) promovido por Estados Unidos en América del Sur.

Para adquirir cuerpo y realidad, el ALCA, requiere de la consumación de una serie procesos de integración regionales concomitantes, por realizarse en etapas en las distintas regiones del sur del continente y cuya confluencia servirá para reforzarlo. Estos proyectos están siendo puestos en práctica en función de las distintas condiciones que se presentan en cada región. Así, el Plan Colombia, constituye un recurso para lograr el control territorial a partir principalmente de una considerable asistencia militar, o el Pacto Andino, para inducir la modificación de los patrones de cultivo de raigambre cultural, como es el caso del cultivo de la coca en la región andina, desde Ecuador, pasando por Perú y Bolivia (en los Yungas y el Chapare) hasta Chile, llegando hasta la región fronteriza de Jujuy en Argentina.

Con ello se intenta establecer un esquema general de control territorial, en diferentes dimensiones, operando en distintos frentes: el político-militar y el económico principalmente. Este modelo no puede aplicarse sin embargo de la misma manera en todos los casos. Para ello, se requiere poner un énfasis diferencial, dependiendo de las condiciones que prevalecen en cada país o grupo de países. Así en Colombia, prevalece (en un 80%) el componente militar, mientras en México, este se hace presente principalmente en el emplazamiento táctico y preventivo de “ocupación” del ejército que acompaña a las acciones de gobierno dirigidas a preparar las condiciones infraestructurales e inversión de capital del Plan Puebla Panamá.

Sin embargo, por encima de las diferencias nacionales, se pretende establecer un esquema estratégico común: es el caso de la lucha en contra de ejércitos populares y movimientos sociales, partiendo de un esquema punitivo que se justifica a partir de la lucha en contra del narcotráfico y la siembra de estupefacientes.

Reforzando lo anterior y como una fuerte justificación, a partir del cambio drástico de la política de seguridad de Estados Unidos como consecuencia del acto perpetrado contra las “torres” de Nueva York en septiembre de 2001. La nueva estrategia de combate al “terrorismo”, que involucra a los gobiernos de casi todos los países, se caracteriza por un endurecimiento policíaco y militar que afecta a la ciudadanía en general y contraviene incluso a los derechos de personas.. Puede decirse que la campaña anti-terrorista, es la aplicación de la política de seguridad nacional aplicada de manera global, poniendo el énfasis casi exclusivo en la “seguridad” de los “ciudadanos” norteamericanos  (“Homeland Security”)

A ese respecto, los gobiernos tanto europeos y asiáticos, así como de los países latinoamericanos se han plegado de forma incondicional al nuevo esquema, aplicando obedientemente las medidas “anti-terroristas” y apegándose a sus instrucciones puntuales; de este modo cierran filas en torno de la seguridad nacional de Estados Unidos, como si fuera la de todos, polarizando las posiciones (condicionadas a que, quien no está con la política de Estados Unidos, está contra de aquella potencia, según la advertencia de G. Bush) ante una amenaza virtual; que se considera impredecible y ubicuamente globalizada.

El problema, es que se aplica el adjetivo del terrorismo con cualquier pretexto a las situaciones y casos más diversos y disímiles, lo que ocasiona abusos y violaciones de los derechos humanos, así como de personas en los que se incurre con estas medidas, dando por hecho que, todo lo que abarque y se ajuste a la amplia acepción que se le está dando al término, será considerado de manera terminante y radical como el objeto de las sanciones que ameritan en función de esta categoría, que forma parte de la nueva metafísica de la política global lidereada por Estados Unidos.

México; Colombia; Venezuela; Brasil y Bolivia, poseen en común regiones con importantes recursos ambientales que resultan ser vitales para Estados Unidos. Es por ello que esta potencia tiene un interés especial en ejercer el control de esta riqueza (energética en petróleo; gas; hidrológica; medicinal y biotecnológica y genética). Por consiguiente, el interés puesto por la conservación de la biodiversidad (particularmente en el Corredor Biológico Mesoamericano” (que va desde el Istmo de Tehuantepec hasta Colombia, como nos dice Daniel Villafuerte, y representa el 0.5% de la superficie terrestre total, con el 7% de la biodiversidad del planeta ( ) no es mas que la otra “cara de la moneda” por la cual Estados Unidos simula participar de la preocupación mundial por la conservación de la biodiversidad; lo cual se traduce en una intervención en diversos países a través de una serie de ONG´s. ambientalistas.

Ello se ve paradójicamente facilitado por la política de los organismos mundiales como UNESCO y el consenso internacional que prevalece en relación con la importancia dada a la preservación de los ecosistemas en todo el mundo, considerados como “patrimonio natural de la humanidad”, pues (esta cobertura del “interés general”) es la coartada de la que se valen tales organizaciones.

Desde luego, resulta irónico que, habiéndose negado Estados Unidos a suscribir los resolutivos de la Cumbre Ambiental de Río de Janeiro, así como los protocolos de Kioto, así como en aprovechar la tibieza de los resultados de la reunión de Johanesburgo, haga coincidir sin embargo, los objetivos de interés general (en la conservación de los recursos ambientales del planeta, por encima de las naciones) con sus propios intereses particulares, cuando se trata -contradictoriamente- de intervenir en la extracción y aprovechamiento de los recursos estratégicos, existentes en determinadas regiones y países, generalmente vulnerables y de escaso desarrollo.

Estados Unidos, puede ejercer así, una mayor presión sobre estos países, para que accedan -respaldándose en un “imperativo de orden supra-nacional”- a la intervención de instancias internacionales u organismos como el Banco Mundial y la ya constituida -en un contexto legitimado por el Plan Puebla Panamá- Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo; así como otras instituciones que toman parte en la definición de las políticas y medidas concretas dirigidas supuestamente a la protección y conservación de tales recursos.

De esta manera se irá cooptando por una parte a los Estado nacionales como colaboradores (es el caso del gobierno de México a través de SEMARNAT) pero también sustituyendo el papel predominante y soberano de los Estados en esa prerrogativa y responsabilidad vital.

El gobierno de Estados Unidos, maniobra para ganar terreno en función de su estrategia hegemónica, con ello busca respaldar su política y hacerla aparecer en concordancia con principios reconocidos de manera general. Mientras tanto, se debilitan las barreras antepuestas por los Estados-nación en materia de soberanía territorial y control de los recursos naturales.

Por otra parte, en ámbitos más específicos se confecciona la figura del llamado “terrorismo ambiental”, como justificación para legitimar la militarización de las regiones de reserva. Así, el control militar de los territorios y el ambientalismo oficial, van de la mano. En efecto, es común tanto a México (en la selva lacandona) y Colombia (en el “Piedemonte oriental” que comprende: Vichada, Meta; Arauca Putumayo; Caquetá y Guaviare) así como a Venezuela, el hecho de contar con recursos energéticos de valor estratégico en contextos de biodiversidad e incluso de etno-diversidad. En los casos de México y Colombia, se localizan conflictos armados en regiones de reservas estratégicas y la existencia asentamientos con población indígena.

En virtud de este panorama, asistimos a un fenómeno de reorganización territorial de las regiones de América Latina, que aparece como una política de integración y corresponde a una forma específica de explotación de los recursos territoriales en la actual etapa de globalización. Ello es motivado no solo por la intención de aprovechamiento de los recursos vitales de los países más ricos en biodiversidad, como un aspecto de la expansión del capital en situación de competencia mundial, sino para sobrellevar sus propias contradicciones económicas en la actual etapa de acumulación.

II

El Plan Puebla Panamá, es un proyecto de integración regional de alcance geo-estratégico, que incluye no solo los desarrollos en infraestructura carretera, hidrológica y portuaria; corredores de maquiladoras; y el establecimiento de economías de plantación, sino también los “desarrollos turísticos”, como un modo particular de regionalización económica en el contexto del Plan Puebla-Panamá, dirigido al aprovechamiento potenciado de los recursos naturales y paisajísticos como un tipo de “ventaja” ventajas. El turismo, induce a la canalización de la demanda de trabajo hacia el sector de servicios que este abarca y puede ser más o menos astringente, dependiendo del modelo que se llegue a establecer por ejemplo, si se trata de desarrollos  que estimulen la proliferación del sector terciario de la pequeña economía regional, o si, por el contrario, promueve desarrollos autosuficientes, así como para estándares de consumo conspicuo y más selectivo. De cualquier manera, desde el punto de vista regional, ocasiona el desplazamiento de mano de obra que fluye desde el sector agrícola tradicional hacia los servicios, particularmente en periodos de crisis agrícola, como es el caso del sector cafetalero.

Da la impresión de que en el Plan Puebla Panamá, los sectores maquilador y turístico tenderán a absorber una parte de la demanda laboral proveniente del sector agrícola. Si no es que a inducir de forma determinante ese desplazamiento. Lo que es seguro, es que la recomposición capitalista de la agricultura, implica el despojo de tierras mediante diversos medios que incluyen la “compra” de tierras a los propietarios o poseedores y la redistribución de los recursos en pocas manos.

III

Por su parte, el turismo representa un sector de actividad distintiva y altamente representativo de la globalización. Ente otras razones, porque facilita el desplazamiento recurrente de larga distancia y de los consumidores, abriendo las regiones más distantes a una forma de concurrencia multinacional y comunicación  estandarizada y ; en segundo lugar, porque consiste en un componente de capital ligero, que se basa en el suministro de servicios. Cabe recordar  que los “servicios” han sido considerados como una depuración; una purificación del intercambio de mercancías en su forma más intangible y volátil, al grado de hacer creer que han sido sustituidas por este nivel de las operaciones de transacción y se olvida que el suministro de servicios que redunden en beneficios, implica inversiones y creación de infraestructura; así como el adiestramiento de un personal especializado  que haga posible la producción del confort” como un modo del consumo en el “tiempo de ocio”.

Pero también por la actualidad que adquiere el fomento de los contactos interculturales, cuyo significado trasciende el campo de acción las empresas que lo fomentan. El turismo, va más allá de las empresas capitalistas que lo promueven, representa una movilización considerable de personas y recursos, tomando en cuenta el peso creciente que han adquirido los flujos y servicios turísticos a escala mundial.. Su desarrollo continuo y creciente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, ha hecho que represente una importante fuente de ingresos, así como una parte significativa del PIB de diversos países.

Los desarrollos turísticos en vías de ser promovidos como parte del Plan Puebla Panamá, representan una estrategia original de disposición del territorio, dirigida al máximo aprovechamiento de sus recursos (naturales; humanos y culturales) en regiones no abiertas anteriormente a la explotación turística.

En este contexto, algunos desarrollos turísticos, son concebidos como polos y detonadores de actividades de carácter temático que hacen posible la diversificación del uso del suelo en función de su rentabilidad.

Es significativo que algunos de tales desarrollos se lleven a cabo en regiones deprimidas, o colindantes con regiones de conflicto, como es el caso de la región de Palenque en el norte de la selva lacandona, donde se proyectado el Plan Maestro Palenque-Cascadas de Agua Azul-Catazajá en zona norte de Chiapas, Cabe hacer notar que en esta región se ubica el municipio autónomo zapatista Roberto Barrios y actúa uno de los grupos paramilitares más organizado y agresivo, irónicamente llamado “Paz y Justicia”, además del emplazamiento de un importante cuartel militar con cerca de 3 mil efectivos permanentes, sin contar aquellos que provienen de la cabecera de Ocosingo.

Se pone en evidencia una “sinergia” particular (una fuerza que impulsa a otras) entre la promoción turística y la penetración del ejército en regiones de reserva de la biósfera, donde existen además, bienes arqueológicos. La militarización abre el campo para desalojar a ciertas comunidades indígenas de regiones en donde se está promoviendo el ecoturismo, mientras el propio desarrollo turístico constituye una de las formas de penetración inicial que facilitan el campo a futuros poblamientos en regiones no colonizadas previamente. Representa de suyo una forma particular de colonización; una forma póstuma de la misma que corresponde a la globalización transnacional en la que, el último confín ha sido descubierto y domesticado y por lo tanto la “naturaleza” pasa a ser objeto de la administración del ocio como una “aventura programada”.

Esto es lo que sucede en Boca de Chajul (zona prioritariamente protegida) en el extremo sur de la selva lacandona, Chiapas. En ese caso, la bio-prospección de pretensión científica y el ecoturismo avanzan juntos, bajo una lógica de tipo conservacionista, cuyo “leit motiv” pretendido es: la depredación del ambiente que según sus organizaciones (como el grupo “Ceiba” en la parte mexicana) es ocasionada por los pueblos indígenas y la explosión demográfica que representan.

En Venezuela se promueve también el turismo en regiones selváticas y algunos consideran que, con la aprobación de la nueva Constitución, la extensión territorial reconocida a los indígenas, siendo étnicamente minoritarios, los convierte en una especie de latifundistas, mientras en Bolivia se considera a los migrantes aymaras de Puno como una amenaza para la biodiversidad; una“bomba demográfica” a punto de estallar sobre el Parque Nacional Madidi(1) y quienes, desde el Perú, se deslizarían hacia esta región, destruyendo la Zona Reservada Tambopata-Candamo debido a la caza y pesca indiscriminadas.

En México, mientras tanto, se ve a las comunidades zapatistas, asentadas algunas desde hace 20 años en la selva lacandona como una amenaza para la biósfera de la Reserva de Montes Azules, mientras en la misma región se promueve al mismo tiempo el eco-turismo y permite la bio-prospección en áreas restringidas.

En todos estos casos se trata también de regiones fronterizas: Venezuela-Colombia y Brasil; Bolivia-Perú; Colombia-Ecuador; México-Guatemala. Suelen ser regiones más problemáticas; en una región fronteriza, siempre repercuten las acciones llevadas a cabo en territorio propio, puesto que representa un dominio singular y ambiguo. Han sido en una época, los confines y las “tierras de nadie”.

Resulta notorio que, principalmente en sus versiones de “ecoturismo” turismo de aventura; turismo cultural, dicha actividad figure en el Plan Puebla Panamá como un rubro y etapa de promoción de primera importancia, al lado de proyectos para el establecimiento de corredores de maquiladoras; economías de plantación y de infraestructura para la extracción de energéticos y otras riquezas naturales. Advertimos así, un proceso de intensificación y diversificación de la explotación de los recursos naturales y humanos.

Ello puede tener que ver con la diversificación de los renglones y sectores de actividad en que se invierten los capitales. Un mismo grupo empresarial (como Pulsar; Monsanto; Novartis) puede desarrollar proyectos en el sector forrajero; las semillas mejoradas; en la palma africana y camedor, o bien en la preservación de especies en peligro de extinción; como en otro momento en el café o el tabaco. Pero también, en los mismos espacios de aprovechamiento turístico.

No sería raro descubrir que la estrategia de promoción turística, ha sido concebida también, como uno de los espacios que podrían absorber a una parte de la población afectada por la crisis de sectores como el de la producción de café, dados los bajos precios en el mercado. Cierta diversificación en la composición de las inversiones en proyectos productivos agrícolas, en efecto, ha sido concebida con ese propósito en el presupuesto del Plan Puebla Panamá. No sería extraño por tanto, que fuese así en el caso del turismo, como un sector de absorción de población “excedentaria”, arrojada por diversos procesos desde el agro y la selva. Sin embargo esta capacidad es dudosa, si consideramos que la población contratada, proviene principalmente del mismo medio; el cual se haya generalmente saturado y también requiere de una experiencia.

Asimismo, en cuanto que el turismo y actividades como la bio-prospección, se ajustan y coinciden con respecto al mismo tipo de uso condicionado y restrictivo del territorio. Es decir, para una población selecta.

Sin embargo, los agentes económicos que intervienen en torno de estas formas de aprovechamiento, son muy diversos. Solo en torno a la expectativa de uso turístico de una zona ecológica, se asocian y entran en acción sectores como los especuladores de terreno los hoteleros; las empresas de aviación; los guías y promotores de “rutas”, etc. conformando un conjunto planeado en paquetes de servicios integrados. La organización territorial, es así “puesta en valor” en función de un concepto empresarial sobre los usos diversos de un ecosistema y la optimización de sus recursos.

Ejemplos sobresalientes como la Rivera Maya en Quintana Roo (México) y el llamado “Mundo Maya”, que comprende a cinco países: México; Guatemala; Belice; Honduras y El Salvador, constituyen un antecedente y futuro complemento del Plan Puebla Panamá. En su origen, el proyecto de Mundo Maya, fue concebido de forma independiente como región turística con grandes posibilidades en un escenario altamente competitivo a escala mundial. Es por ello (y por la razón de representar una región estratégica de lo más ricos recursos en biodiversidad) que se ha dado por incluido en el propio Plan Puebla Panamá. Mundo Maya, se sustentó en un concepto de la integración, como una región multinacional, conformada por sub-regiones (en el caso de México) en donde el turismo ha sido el punto de partida, a instancias de un aglutinador cultural ancestral, común.

Como sector del mercado de servicios, el turismo se halla íntimamente relacionado con el concepto paisajístico del territorio y su planeación. En los últimos años, los desarrollos turísticos, se orientan hacia un concepto de un uso mayor en extensión, como intensivo e integrado del territorio. De hecho, se ha modificado la idea de un turismo de naturaleza fortuita y casuística. La diversificación de los destinos y opciones  de rutas y circuitos se hallan comprendidos en las previsión de los promotores. La posibilidad de consolidación territorial en base de esta suerte de superestructura (o equipamiento) de servicios, es percibida en muchos lugares como elemento determinante y eje gravitacional de numerosas economías locales y actividades, cuyos requisitos (de “clase mundial”) forman ya parte obligada del acondicionamiento que supone cualquier proyecto de desarrollo modernizador.

Asimismo, desde el punto de vista del componente poblacional, el turismo representa un fenómeno intermedio, situado entre el continuo desplazamiento de gran cantidad población, que han hecho posible los modernos medios de transporte, al poner en contacto a amplios conjuntos de habitantes provenientes de los más diversos puntos del planeta y el aspecto de un particular patrón de asentamiento demográfico que se perfila en las regiones y localidades que son para tal efecto asiduamente frecuentadas.

El fenómeno turístico, se caracteriza por su intermitencia y la forma recurrente de su flujos de población, inestable y en constante renovación la cual ocupa y configura espacios que autores como Marc Augé definen como “no lugares”, es decir lugares de paso o corta estancia, sin hallarse asociados a identidades y significados especiales.

Este fenómeno estimula y atrae a su vez (por la demanda de servicio que representa)  la emigración de población en busca de empleo en este sector, incluido el de la construcción, configurando así un sector de población que se establece en asentamientos en la periferia de los polos turísticos, algunos de los cuales, como sucede en Cancún, se han convertido en verdaderos complejos urbanos que se extienden a lo largo del litoral del Caribe.

Los desarrollos turísticos representan un aspecto estratégico de los procesos de integración que están siendo impulsados y en particular del Plan Puebla Panamá. Para argumentar sobre este hecho, es preciso indicar lo siguiente:

-           El Programa Nacional de Turismo (2001-2006) representa una parte importante del Plan Nacional de Desarrollo del gobierno de Vicente Fox, considerando explícitamente su entrelazamiento con el Plan Puebla Panamá.

-           Los desarrollos turísticos, que incluyen los CIP’s (Centros Integralmente Planeados) y los “Planes Maestros” como el de “Palenque-Agua Azul-Catazajá” en la frontera norte de la selva lacandona, constituyen una forma de aprovechar los ecosistemas desde una perspectiva intensiva y multilateral (paisajística; acuática; arqueológico-cultural; ecológica; cinegética, etc.) que representa el aprovechamiento del territorio, obteniendo de este modo una renta del suelo, resultante de las ventajas naturales y diferenciales de estas regiones.

-           Para el capital, estos “desarrollos” turísticos regionales, representan un campo en el que se diversifican las inversiones, ya que los capitales tienden en la actualidad a desplazarse hacia los sectores estratégicos relacionados con la biotecnología y la industria químico-farmacéutica sector alimenticio; las semillas mejoradas y ciertas especies apreciadas para la exportación.

-           Pero también con ello, se dirigen, en combinación con el “ecoturismo”a la “conservación” de ecosistemas (como recursos en sí mismos de capital) lo que significa la penetración en el ámbito de manejo de las reservas naturales, incluyendo su participación y financiamiento en la realización de labores de bioprospección. Para ello, suman esfuerzos con el sector gubernamental; ONG´s ambientalistas principalmente extranjeras como Conservación Internacional y preparan inversiones en campos específicos de la biotecnología.

-           El turismo supone también un aspecto de las políticas de ordenamiento del territorio, al suscitar cambios en el uso tradicional del suelo para el fomento de sus proyectos. Algunos de los cuales implican la especulación de tierras y fraccionamiento de terrenos para llevar a cabo grandes proyectos hoteleros en zonas de playa; con ello se induce un desarrollo urbano que afecta a los ecosistemas, puesto que genera un efecto multiplicador y contribuye a una configuración y organización específicamente turística de las regiones, mediante la formación de “corredores turísticos”; circuitos; rutas ecoturísticas, que suponen el establecimiento de núcleos con equipamiento de infraestructura de servicios diversos; o bien al avanzar y penetrar en regiones de reserva para abrir el campo al ecoturismo en selvas, como sucede hoy en la selva lacandona.

-           Pero también, la irrupción masiva en las zonas arqueológicas, con el propósito de tener injerencia en el manejo de estos recursos culturales que aún son de responsabilidad federal, impeliendo a su conversión en un tipo de capital cultural, destinado a un uso lucrativo y rentable.

-           Este fenómeno conlleva la explotación intensiva y diversificada de determinadas regiones e induce a la mercantilización de las economías locales tradicionales.

Todos estos procesos abren un campo económico particular, que se complementa con las expectativas de los agentes de otras actividades, como las extractivas; ganaderas y agrícolas, ya que da lugar a la construcción de la infraestructura carretera y procesos de urbanización, así como a la terciarización fomentada por el desarrollo del sector de servicios y financiero.

En ese sentido representa lo que comúnmente se denomina como un “detonador” del desarrollo regional. Desde luego que de manera bastante unilateral, puesto que dichos “desarrollos” suelen ser bastante astringentes en cuanto a la generación de empleos permanentes y sin incentivar las actividades productivas.

El Plan Puebla Panamá, tienen que ver con todos los elementos arriba señalados.

·        El turismo como aspecto de la regionalización y su incidencia en las formas de organización territorial

·        El turismo como pieza clave del PPP

·        Mundo maya como parte del PPP y el papel del turismo en dicho contexto

·        La tendencia  similar en otras regiones de América Latina de basarse en la promoción turística y su función de organización espacial (corredores; circuitos; rutas ecoturísticas, etc)

·        Problemas que representa

·        La vinculación con el capital financiero; el manejo de las zonas arqueológicas y otros recursos culturales manejados con fines de lucro.

·        Los programas del turismo dentro del PPP

·        Los planes maestros de desarrollo turístico-regional (el ejemplo de Palenque).


“GEOPOLITICA Y BIOTECNOLOGIA EN EL PLAN PUEBLA PANAMA”

1.Naturaleza del Plan Puebla Panamá:

a)         como un proyecto que responde la modalidad del aprovechamiento territorial en la etapa de la globalización transnacional y las nuevas formas de subordinación en el capital.

b)         Como un proyecto que forma parte de las tendencias del capitalismo de tipo neoliberal en el proceso de supeditación y privatización de los recursos territoriales y humanos que no han sido todavía adaptados a las condiciones y características estructurales de la producción capitalista.

c)         Así como forma parte de las tendencias que acentúan el desmantelamiento del Estado-nación tradicional y el proceso de desincorporación del Estado social, lo cual para el caso en cuestión, va acompañado de una reforma radical en el plano jurídico (modificación de la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA);

d)         Y, fundamentalmente, como la expresión regional de una globalización (transnacionalización de lo regional y regionalización de lo internacional) que, en su forma concreta se traduce en la hegemonía estadounidense sobre América Latina y el conjunto del hemisferio; pero sobre todo como la pieza fuerte de la implantación del ALCA en un contexto de competencia con los bloques asiático y europeo.

El Plan Puebla Panamá, no solo representan un proyecto de integración subordinada, sino también de explotación de los recursos naturales y humanos de la región; presenta así, varias facetas y se relaciona con objetivos y estrategias empresariales diversas, algunos de las cuales le preceden; en todo caso, el Plan Puebla Panamá, es un intento de unificar algunos de tales proyectos (como son la vinculación interoceánica mediante un corredor en el Istmo de Tehuantepec; la integración turística a través de la revitalización de un “mundo maya” y un “corredor ambiental” que remata en el denominado “sistema del corredor biológico mesoamericano”, relacionado con la intención de las empresas transnacionales y potencias mundiales por apropiarse de los recursos de las regiones de reserva en el mundo).

Sin embargo, el Plan Puebla Panamá, ha sido presentado inicialmente como un plan de desarrollo regional para superar la pobreza del sur y sureste del país, adoptando como ideal el modelo exitoso a la economía maquiladora del norte del país. Con ello ha denotado desde el principio una ambición y vocación colonizador, en la intención por convertirse: en el medio de integración de nuestro país con Centroamérica. Desgraciadamente como una integración subordinada. Una manera de delegar la relación de subordinación en un país que se mimetiza en la imagen de la potencia que lo subordina, transfiriéndola hacia otros más débiles (un liderazgo subalterno).

El Plan Puebla Panamá, expresa y dilucida claramente la interrogante que diversos académicos se hacían sobre las características y la relación existente entre los ámbitos de lo local y lo global, por ejemplo en las características que tendría ese “salto paradigmático” que representaría el orden global.

2.Ordenamiento territorial: Corredor Biológico Mesoamericano y flujos migratorios.

El plan Puebla Panamá pretende ser la ocasión para llevar a cabo un ordenamiento territorial que supone el hecho de colocarse por encima de los propios proyectos de desarrollo a los que dará impulso y cobertura.

En el ámbito migratorio, el Plan Puebla Panamá da lugar a una reestructuración de la función de contención de los flujos migratorios que proceden de centro y Sudamérica hacia Estados Unidos, solo que reproduciendo la clásica ambivalencia compulsiva entre la atracción de mano de obra que suscita el establecimiento de los centros productivos y la intención de contener principalmente en la región del Istmo a la fuerza de trabajo, además del reforzamiento de medidas restrictivas, consistentes en “programas” renovados de control y regulación de la fuerza de trabajo migrante.

Hay que recordar que las maquiladoras, no se caracterizan por articularse a las necesidades de la economía agrícola regional y las comunidades, sino que se establecen como plantas industriales que responden a necesidades exógenas de las empresas transnacionales, aprovechando para ello las facilidades fiscales y los abundantes recursos de agua y energía, así como de la mano de obra “disponible”, es decir en condiciones de abandonar las parcelas para contratarse en este aparentemente promisorio sector. Esto es a lo que los promotores del Plan Puebla Panamá consideran como “ventajas comparativas”. Por otra parte, su desarrollo condiciona procesos de urbanización desordenada; terciarización y la generación de un sector marginal, así como una franja de desempleo o ejército industrial de reserva.

3.La sinergia político-biotecnológica y jurídica.

Para facilitar el control de las áreas naturales del país, el Congreso de la Unión a iniciativa de la SEMARNAT (Sría. de l Medio Ambiente y Recursos Naturales) realizó cambios legales para que las ANP dejen de ser manejadas por el gobierno, siendo descentralizadas a los estados y puedan participar las ONG’s, como ha informado el investigador Gian Carlo Delgado(34), el capital financiero (Banco Mundial) y las empresas transnacionales, han iniciado un programa denominado Consolidación del Sistema de Areas Naturales Protegidas (SINAPII) con una inversión de 60 millones de dólares en la preservación, destinadas a ser redituables, con la novedad de que los recursos podrán ser administrados por organizaciones no gubernamentales

Entonces tenemos que, el interés de las potencias y las empresas transnacionales de la biotecnología, requieren de la militarización de las regiones estratégicas para desalojar a los habitantes “indeseables” (comunidades indígenas, algunas habitan desde hace 20 años) acotando simultáneamente al Ejército Zapatista en su área de influencia y retaguardia; estableciendo así el control de una región destinada a ser entregada a la acción de la biopiratería por parte de ONG’s e instituciones oficiales que facilitan dicha acción como SEMARNAT.. Esta injerencia ha sido consagrada en términos legales, puesto que a iniciativa de SEMARNAT, las Areas Naturales Protegidas (ANP), podrán ser administradas por ONG’s internacionales como Conservación Internacional. Ello implica asimismo, el desarrollo de una estrategia de relación de dichas ONG’s con comunidades como Nueva Palestina; Lacanjá; Frontera Corozal, etc.) de un tipo de contrainsurgencia (apoyando proyectos productivos).También cuenta el acondicionamiento jurídico internacional, como la inminente Declaratoria de la ONU sobre las reservas de biosfera en el “año de las montañas” (2002”).

5. Turismo (ecoturismo; inversiones (beneficios y renta natural) explotación de madera y sus derivados.

6. Impacto de los proyectos de desarrollo:

-           Presas y  otras obras hidroeléctricas

-           Desarrollos turísticos (rivera Maya; ecoturismo y bioprospección;

-           Territorios de los pueblos indios y Lugares Sagrados

-           Impactos regionales: Plan Maestro Palenque-Agual Azul-Lagunas de Catazajá: la asimilación de los proyectos  alternativos del turismo comunitario. Impacto en los desarrollos urbanos.

Alternativas: Llevar a cabo un seguimiento y monitoreo intensivo de los avances del Plan Puebla Panamá; mostrar y denunciar el carácter de dichos proyectos; apoyar la lucha de los pueblos indios por la recuperación territorial y la autonomía. Desarrollar acciones amparadas en los Acuerdos de San Andrés y los Derechos Humanos.

(1) Villafuerte Solís Daniel. “La Globalización en el Sur de México y Centroamérica”. En: rev. Memoria,