EL PLAN PUEBLA PANAMÁ Y EL VALOR ECONÓMICO DE LOS CONOCIMIENTOS INDÍGENAS
Alberto Betancourt Posada* [1]
Estimados amigos:
Me hubiera gustado mucho estar presente en este evento. Lamentablemente por razones económicas y de trabajo no fue posible asistir. Les agradezco mucho que hayan aceptado leer mi trabajo. Quisiera compartir con ustedes algunas ideas respecto al Plan Puebla Panamá y el valor económico de los conocimientos indígenas. Parte importante de la ponencia fue construida como un comentario al texto de Gian Carlo Delgado, “La amenaza biológica. Mitos y falsas promesas de la biotecnología” (México, Plaza y Janes, 2002), sobre el cual rescatan muchos datos y aportaciones y sobre el cual se incluyen algunos comentarios críticos al final de mi ponencia. El resto de mi trabajo fue complementado con observaciones de diversos autores y con un análisis sobre la reciente cumbre de Johannesburgo.
1.- La disputa por los recursos biológicos se ha convertido en parte esencial de la lucha por la hegemonía mundial.
La biología y la biotecnología, como otras disciplinas científicas y tecnológicas, pueden avanzar en diferentes direcciones, por ejemplo hacia objetivos militares o hacia la defensa de la vida, dependiendo de los grupos sociales que tengan mayor influencia en su desarrollo. Como atinadamente ha señalado Gian Carlo Delgado, en su libro La Amenaza biológica, el desarrollo del capitalismo ha motivado un espectacular avance en el estudio de la vida, pero también ha generado una gran cantidad de contradicciones, conflictos y dilemas. Por ejemplo, la búsqueda de ganancias ha motivado una crisis ambiental sin precedentes, pero también ha generado un impetuoso desarrollo de la biología y las ciencias ambientales. El desarrollo capitalista de las fuerzas productivas ha propiciado una tenaz lucha entre capitales contaminantes y limpios, entre las grandes empresas que pretenden privatizar los conocimientos sobre la vida y quienes desean que sirvan a toda la humanidad, entre empresas que luchan por el dominio del mercado y empresas realmente comprometidas en la defensa del medio ambiente, asimismo han suscitado un fuerte conflicto entre los científicos que han supeditado sus líneas de investigación a los fines militares y los científicos que aspiran a un desarrollo de la biología al servicio de objetivos civiles.
2.- Los modelos de extracción ex-situ de recursos biológicos han fracasado
En este contexto de competencia intercapitalista por los recursos naturales muchas empresas han tratado de explotar dichos recursos mediante un modelo ex-situ. En un primer momento las grandes empresas multinacionales vinculadas a la biotecnología explotaron la diversidad biológica mediante la creación de jardines botánicos y bancos de germoplasma (donde se almacenan ejemplares vivos de microorganismos, genes, semillas, embriones animales, líneas de células animales y humanas) formados con muestras recolectadas en todo el mundo. Sin embargo, la explotación de recursos naturales ex situ padecía dos limitaciones: 1) en los invernaderos, las plantas se mantienen bajo condiciones estables y no desarrollan las mismas propiedades que cuando se encuentran expuestos a los cambios de clima y la competencia con otras especies y 2) los gastos para descubrir sus propiedades curativas son enormes. En este contexto, y como acertadamente señala Delgado, empresas como American Cynamid, Ciba Geigy, Johnson and Johnson y Chevron/Novartis desarrollaron un nuevo modelo, basado en el robo y privatización de los conocimientos indígenas.
3.- Las grandes empresas farmacéuticas han descubierto el valor económico de los conocimientos indígenas.
Alrededor de 7000 de las medicinas más usadas en el mundo provienen de conocimientos botánicos y farmacéuticos de los pueblos indígenas (John Merson, Bio-prospecting: Property Wrigts and Conservation). Los Conocimientos Ecológicos Tradicionales han contribuido al bienestar de la humanidad con numerosos productos farmacéuticos, industriales, agrícolas y alimenticios, afirma el recientemente desaparecido profesor Darrell A. Posey, en su texto Amazonia 2000 : Development, Enviroment and Geopolitics. Como ejemplo Posey cita una gran variedad de medicinas para el tratamiento del cáncer, tranquilizantes, control natal, anestésicos, tratamientos oftálmicos, neurológicos y respiratorios. Sin embargo, muchos laboratorios farmacéuticos no reconocen el origen de estos conocimientos, ni comparten sus ganancias con los pueblos indígenas.
Anualmente los laboratorios farmacéuticos ganan cerca de 40 mil millones de dólares por la venta de productos basados en la medicina tradicional. El uso de conocimientos indígenas puede reducir los costos de investigación y desarrollo hasta en un 40%, continúa el artículo de Posey, en investigaciones médicas que pueden costar hasta 200 millones de dólares. Por ejemplo, en 1988, la compañía farmacéutica Merck comercializó un anticuagulante (Tiki Uba) desarrollado por el pueblo Urueu-Wau-Wau que rápidamente se introdujo en los quirófanos de cirugía cardiológica, pero la empresa no compartió sus ganancias, afirma Posey.
Las empresas farmacéuticas han aprovechado las fallas de la Convención Sobre Diversidad Biológica, firmada en 1994, para beneficiarse de los conocimientos indígenas, sostiene Posey. La imposibilidad de registrar conocimientos producidos colectivamente o agregar algún componente a la sustancia activa han sido algunos de los mecanismos utilizados por las empresas. Según Amazonia 2000, muchos conocimientos indígenas se preservan a través de visiones, transmisión oral o revelaciones de ancestros y las empresas argumentan que se trata de conocimientos de dominio público.
Ante esta situación, instituciones como el Banco Mundial, los principales países capitalistas, empresas multinacionales y algunas universidades de los países centrales han desarrollado un sistema de bioprospección que a través de convenios de colaboración con los gobiernos de países de mayor megadiversidad, universidades locales y ong’s, les permite patentar y privatizar sustancias activas y material genético obtenido por los conocimientos colectivos y milenarios de los pueblos indígenas. La forma de vida de numerosos pueblos indígenas del planeta ha preservado la diversidad biológica de muchas selvas y manglares del mundo. Según señala Delgado, de las 233 zonas de mayor biodiversidad identificadas por Conservación Internacional y World Wide Fundation (dos de las ong’s que trabajan con el Banco Mundial) el 80% son habitadas por cerca de 3 000 grupos indígenas. Las actividades de bioprospección permiten aislar, identificar, patentar y por lo tanto privatizar conocimientos indígenas.
Mientras que la colección de especies vegetales y animales arroja una tasa de 1 compuesto médico por cada 10 mil especies recolectadas, la empresa Shaman Pharmaceuticals ha logrado una tasa de 50% de efectividad a partir de convenios establecidos con curanderos indígenas. El saber de los curanderos puede representar ahorros de hasta mil millones de dólares en la fabricación de una medicina. Sin embargo es extraño que las comunidades indígenas obtengan ganancias. Por ejemplo, abunda el texto de Delgado, en Costa Rica, la empresa Merck ha obtenido numerosas muestras con las que ha fabricado muchas medicinas, pero basta con agregar una sustancia o pasar la fórmula a otro laboratorio para eludir el pago de regalías. En la India, la empresa W.R. Grace fabricó un insecticida orgánico basado en una receta hindú que utilizaba el árbol neem, pero lo patentó agregando otra sustancia. En 1996 la International Medicine Corporation patentó la ayahuasca planta usada ancestralmente por los indios amazónicos, pero argumentó que se trataba de una variedad producida en Hawai. En 1994 Lucky Biotech Corporation patentó la thaumatina, una planta 100 veces más dulce que el azúcar y usada ancestralmente por los habitantes de Africa Occidental.
4.- El corredor biológico mesoamericano ofrece riquezas biológicas considerables, pero los conocimientos indígenas son parte fundamental de los recursos en disputa.
Según Delgado, de los 9 corredores de megadiversidad detectados y “protegidos” por el Banco Mundial, el corredor biológico mesoamericano constituye una riqueza sin igual debido a que en el confluyen la fauna y la vegetación neoartíca y neotropical, las aguas del océano Pacífico y el Atlántico, las corrientes heladas y templadas que chocan en el Golfo de México. La bioprospección en México se desarrolla a través de cuatro proyectos: La empresa Sandoz-Novartis en colaboración con la Unión de Comunidades Forestales Zapotecas y Chinantecas ha colectado alrededor 10 mil muestras de hongos micro y macroscópicos en Sierra de Juárez Oaxaca. La empresa Ameryca Cyanamid en colaboración con el Jardín Botánico y la Facultad de Química de la UNAM han colectado muestras de zonas desérticas que son útiles para tratamientos cardiovasculares, cáncer y alergias. Molecular Natural Limited y El Colegio de la Frontera Sur han realizado trabajos de recolección etnobotánica en los Altos de Chiapas. La empresa Diversa tiene un convenio con el Instituto de Biotecnología de la UNAM para recolectar muestras en las áreas Naturales Protegidas. Aunque la mayoría de estos convenios se encuentran suspendidos, el hecho es que las actividades de bioprospección se han realizado con bastante intensidad en México.
5.- Las redes mundiales de biopiratería tienen hoy su propio discurso ambientalista.
Como puede apreciarse por las ideas anteriores, quienes aspiramos a reorientar los conocimientos biológicos en la ruta de la preservación del medio ambiente y la justicia social tenemos varias tareas enfrente. La primera de ellas consiste en enfrentar a las empresas que buscan intereses particulares pero que han generado un discurso ambientalista. Por ejemplo en la cumbre de Johannesburgo, (y según una nota Le Monde Diplomatic) Laura Morosini de la organización Friends of the Earth afirmó que una de las empresas que patrocinó la cumbre fue la multinacional francesa Sita, la cual arroja una gran cantidad de desechos tóxicos y hospitalarios que no son tratados adecuadamente y envenenan el ambiente. Sin embargo, señaló Morosini, Sita está coludida con el gobierno sudáfricano y patrocinó la cumbre para que su nombre aparezca entre los defensores del Medio Ambiente. Otra de las empresas que patrocinó la cumbre fue TOTALelFina que produce en Sudáfrica uno de los combustibles más contaminantes del mundo. Su nivel de toxicidad se debe a que hace unos años la empresa produjo un combustible de emergencia para que Sudáfrica pudiera evitar las sanciones económicas contra el Appartheid. Por lo tanto es necesario combatir a estas empresas que tratan de colar su nombre entre las defensoras del ambiente cuando en realidad se trata de empresas altamente contaminantes.
Otra de las tareas muy importantes que debemos incluir en la lucha contra el Plan Puebla Panamá consiste en generar los mecanismos que permitan defender el valor económico de los conocimientos indígenas.
Finalmente me parece necesario señalar que el análisis crítico de los senderos tecnológicos seguidos por la biotecnología y los conocimientos biológicos en general puede jugar un papel muy importante. Como ejemplo de este importante papel puede señalrse el libro de Delgado que hemos comentado a lo largo de esta ponencia. Sin embargo, aunque en esta ponencia hemos tratado de subrayar las aportaciones de Delgado que resultan particularmente relevantes para el Plan Puebla Panamá, creo que su texto ganaría mucho si en una siguiente edición revisara tres problemas claves: 1) el concepto de tecnología de punta del que parte el libro y el cual reproduce el mito que pretende criticar; pues como ha señalado Donald, Mc Kenzie, no existen tecnologías inherentes superiores, el concepto de tecnología de punta es justamente un intento de las trasnacionales por imponer paradigmas universales 2) el libro de Delgado, señala pero no enfatiza suficientemente que los recursos estratégicos no son solo las selvas y manglares sino sobre todo los conocimientos indígenas y 3) en algunos casos el libro no examina con suficiente detalle las técnicas aplicadas para discernir cuales serían los senderos tecnológicos que permitirían revertir el uso de la biología con fines de lucro y destrucción.
Muchas gracias.
[1] Maestro en historia y especialista en historia social de la ciencia.