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08 ENERO 2004. Emiliano Zapata, Municipio de Tila, Zona Norte de Chiapas
FUERA EL EJÉRCITO DE NUESTRA COMUNIDAD
por Luca Martinelli
Salimos de San Cristóbal de Las Casas a las cinco de la mañana, el cielo todavía estaba oscuro.
Con 3 vans y un heroico bocho, se mueve, hacia el Ejido Emiliano Zapata, Municipio de Tila, Zona Norte de Chiapas, la pequeña caravana formada por integrantes de organizaciones de defensores de derechos humanos (la Red de Defensores Comunitarios y el Centro Derechos Humanos FrayBA), por la prensa y por la sociedad civil.
A las 11 de la mañana está programada una manifestación acordada en asamblea por la mayoría de las familias de la comunidad – de las bases de apoyo zapatistas, así como de los afiliados al PRI o al PRD – en contra de la base militar que a partir del año 1995 ocupa 5 hectáreas de tierras comunitarias.
Llegamos a Emiliano Zapata a las 10 y media, después de pasar por una Zona Norte en donde han aumentado en el último mes los letreros que anuncian a quienes van hacia Sabanilla o Salto de Agua que se encuentran en tierra zapatista, donde manda el pueblo y el gobierno obedece. Como nos comenta Hermann Bellinghausen, enviado de La Jornada, que me hospeda en su Jeep, declarar nuevos Municipios Autónomos en la Zona Norte sería un golpe muy fuerte que los zapatistas pueden dar al Ejército Mexicano (que tiene una presencia fuerte en la Zona) y a los grupos paramilitares (en particular al grupo PAZ Y JUSTICIA que controla muchas de las comunidades de la Zona). Al mismo tiempo, los zapatistas tendrán que tener cuidado con los ataques que estos grupos podrían llevar a cabo.
Hombres y mujeres nos esperan en el centro de la comunidad y nos llevan a la base militar del 31 Regimiento de Infantería de la 39 Zona Militar, dejándonos frente al alambre de púas que protege la entrada. De prisa llegan unos 20 soldados con equipo anti-motín, unos llevan fusiles, otros videocámaras y cámaras fotográficas. Hombres y mujeres de la comunidad chol responden con voz fuerte a las demandas repetidas varias veces: “¿Qué queremos compañeros?”, “¡Que el ejército se vaya de la comunidad!”.
Las autoridades ejidales leen en voz alta unos mensajes de denuncia dirigidos a los mandos de la base militar que ya varias veces fueron invitados – sin éxito – a discutir los problemas originados por la presencia del campamento en la comunidad.
“Desde que llegaron, los soldados empezaron a buscar a las mujeres en sus casas y a fumar mota. Obligaron a los niños a fumar o a tener relaciones sexuales con las prostitutas que llegan a la base militar. Nos trajeron otra vez el alcohol que ya logramos a eliminar de nuestra comunidad.” Hirieron a un niño tirándolo de una hummer y nunca indemnizaron a la familia, aun que el coronel se comprometió a hacerlo.
“Muchas de nuestras hijas fueron seducidas por integrantes del ejército y luego las dejaron. A veces con niños pequeños”.
El ejército, que entró a la comunidad para “cuidar la paz, establecer el orden y evitar el tráfico de drogas”, causó fuertes divisiones al interior de la misma. Unas familias – que tienen las tiendas donde los militares compran galletas y refrescos, aquellas que lavan la ropa a los militares – no están de acuerdo con el desalojo del campamento y lo demuestran tirando piedras a los manifestantes durante su retiro, después que estos últimos entregaran a las autoridades militares las cartas solicitando su retiro durante las próximas 2 semanas.
El teniente, que en este momento es el responsable de la base de operaciones, firma los documentos elaborados y entregados por la asamblea ejidal con “Recibido” y promete relatar a sus superiores lo acontecido, ya que “los coroneles en este momento están ausentes”.
“¡Si el 22 de enero no hay un retiro del campamento, vamos a regresar, todos y todas para pedírselos otra vez! Nosotros somos capaces de gobernarnos solos; Ustedes, que nos invadieron nuestras tierras bajo los órdenes de sus patrones, no nos sirven!”, terminan las autoridades del ejido, de una de las muchas comunidades en Chiapas cansadas de las falsas promesas de retiro de las posiciones militares del Ejército Mexicano.