Marzo 24 de 2004
Junta de Gobernadores
Banco Interamericano de Desarrollo
1300 New York Avenue, NW
Washington, DC 20577
Estados Unidos de América
Estimado Gobernador:
Estamos escribiendo para expresar nuestra gran preocupación sobre la persistente ausencia de políticas y salvaguardas ambientales en el Banco Interamericano de Desarrollo-BID. La actual política ambiental del BID [1] – que data 1979 – constituye la política ambiental menos rigurosa y menos creíble, no solo de los principales bancos de desarrollo multilaterales, [2] sino también de las principales instituciones financieras internacionales públicas y privadas. [3] El perfil propuesto para una nueva Política de Medio Ambiente y Observancia de Salvaguardas, aprobado por la Junta de Directores Ejecutivos el 18 de marzo, no mejora la situación y solo indica una falta de compromiso con la sostenibilidad ambiental. La propuesta establece algunas metas loables, pero no incluye la especificidad necesaria para alcanzar esas metas.
La falta de claras políticas, estándares, y salvaguardas ambientales de carácter obligatorio ha conllevado a dramáticos impactos sociales y ambientales negativos en los últimos 25 años, y lo peor, esta situación no muestra signos de abatimiento. Dada la ubicación de la Reunión Anual de la Junta de Gobernadores del BID en 2004, ningún ejemplo es más pertinente que la reciente consideración y aprobación del BID al proyecto de gas y líquidos de gas Camisea, en Perú. [4] El proyecto amenaza una de las regiones más prístinas y biodiversas de la Amazonía (incluyendo una Reserva para la protección de los derechos de los pueblos indígenas nómadas, y otras áreas protegidas), áreas sensibles de la Sierra, y una de las reservas marinas más importantes de Latinoamérica y el Caribe. Este proyecto fue aprobado por el BID a pesar de ser la primera solicitud final en ser rechazada en atención a sus consideraciones ambientales por la Junta Directiva del Banco Americano de Importaciones-Exportaciones. Después de dos años de haberse involucrado el BID en este proyecto, sus impactos siguen creciendo. [5]
En la Octava Reposición de Recursos en 1994, la Junta de Gobernadores ordenó al Banco asegurar que lo ambiental fuera una de las cuatro prioridades principales para las operaciones del BID. Entre otras cosas, dijo, “El Banco desarrollará y actualizará lineamientos relacionados con el ambiente en un contexto de consulta y diálogo con segmentos relevantes del público.”
Diez años después de este mandato de la Junta de Gobernadores, el tan esperado borrador de la nueva Política de Medio Ambiente y Observancia de Salvaguardas del BID deja mucho que desear. La propuesta carece de normas vinculantes, salvaguardas y procedimientos, confirmando la posición del BID como el mayor banco de desarrollo con el marco de políticas ambientales menos riguroso. Esto indica una grave falta de compromiso con la sostenibilidad ambiental y con el cumplimiento del mandato de la Junta de Gobernadores de la Octava Reposición.
Aunque estamos preparando comentarios técnicos integrales sobre la propuesta de política ambiental, nos permitiremos señalar los elementos mínimos con que debe contar [jy1] una buena práctica internacional en medio ambiente. La ausencia de los mismos constituye la más visible de las deficiencias de la política propuesta:
La política propuesta no exige ni siquiera los elementos específicos mínimos de la buena práctica internacional de evaluación ambiental, tales como:
2. Salvaguardas
Las buenas prácticas internacionales en evaluación ambiental necesariamente incluyen políticas de “salvaguarda” ante la posible perturbación ambiental, social y cultural asociada con proyectos, tales como impactos sobre el hábitat natural, destrucción del patrimonio cultural y arqueológico, el manejo de pesticidas, e impactos sobre poblaciones indígenas y minorías étnicas socialmente vulnerables. Estas se desencadenan por el proceso inicial de la evaluación ambiental. Actualmente, la única política de salvaguarda pertinente del BID es sobre Reasentamiento Involuntario, que sí cumple con las altas normas de las buenas prácticas internacionales, aunque el BID frecuentemente se queda corto en cuanto a su ejecución, como se ha visto con las represas de Caña Brava y Yacyretá. [6] Existe un borrador de política de pueblos indígenas con algunos componentes prometedores que se encuentra en forma de propuesta.
De particular importancia es la necesidad de establecer salvaguardas en la política para la protección de hábitat naturales potencialmente en riesgo a causa de los proyectos del BID, la cual debería ser por lo menos equivalente en protección a la Política de Hábitat Naturales del Banco Mundial. Mientras que la propuesta de Política de Medio Ambiente y Observancia de Salvaguardas dice que las operaciones bancarias “deberían evitar” transformaciones o degradaciones de magnitud en sitios ecológicos o culturales de importancia crítica, la política debería más bien dejar en claro que el Banco no apoyará proyectos que conlleven la conversión o degradación significativa de hábitat naturales críticos, sitios de Patrimonio de la Humanidad, áreas protegidas de categorías de la UICN, y áreas protegidas bajo la Convención Ramsar sobre humedales.
La política del Banco debe establecer claramente que, en el caso que hábitat naturales sean amenazados por proyectos apoyados por el banco, las medidas de mitigación deberán minimizar la pérdida del hábitat a través de la conservación, restauración y otras acciones técnicamente justificadas; debe evaluarse la capacidad del prestatario para implementar las medidas de mitigación; debe utilizarse conocimientos y pericia ambientales adecuados; el prestatario debe tomar en cuenta los puntos de vista de las comunidades locales y las ONGs, e incluirlas en el proceso de diseño del proyecto y del monitoreo; los costos de las medidas de protección, mitigación, y restauración deben ser incluidos en el financiamiento del proyecto.
3. Parámetros
La política ambiental no tendrá credibilidad si no emplea parámetros cuantitativos específicos y reconocidos internacionalmente para el desempeño ambiental. El Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo (BERD), por ejemplo, espera que sus inversiones cumplan tanto con los parámetros ambientales nacionales como con los de la Unión Europea (UE), y en caso que estos últimos no existan, con los parámetros nacionales y los del Banco Mundial. La propuesta actual del BID carece de un compromiso para aplicar parámetros ambientales internacionales específicos cuando los del país sede sean más bajos.
4. Cumplimiento/Implementación: Recursos, Personal, Procedimientos y Estructura Organizacional
Una política ambiental sólo es buena si se implementa adecuadamente. Actualmente, no hay una oficina o unidad capaz de ejercer control de calidad y cumplimiento ambiental en el BID que sea independiente del equipo del proyecto. Es urgente el establecimiento de tal oficina o unidad, con poder y presupuesto suficiente para el análisis riguroso, incluyendo el monitoreo de campo. Esta unidad debe tener acceso pleno a la información del proyecto y con posibilidades plenas de participación en reuniones con los actores interesados. La existente División Ambiental no tiene el personal, el presupuesto, el acceso o la autoridad para ejercer estas funciones, y el Comité de Impacto Ambiental y Social (CESI) tiene un rol principalmente de asesor y de evaluación entre colegas. Como el CESI consiste en una revisión de profesionales pares de distintas partes del Banco y con muy pocos días para revisar la documentación del proyecto, la supervisión del cumplimiento no es ni su función principal, ni es la apropiada. Hasta donde sabemos, el CESI nunca ha desaprobado un proyecto y no ve esto como su rol o mandato, así como tampoco tiene un rol en la evaluación del cumplimiento durante la implementación de los proyectos. Que sepamos, no hay especialistas ambientales en la Vicepresidencia Ejecutiva ni en el Departamento Legal, lo cual indica la baja prioridad que el Banco le otorga a los problemas ambientales en la práctica, que a su vez contribuye también a aislar a la administración del Banco de los temas ambientales críticos a medida que van surgiendo. Esto también debe cambiar.
Los requerimientos mencionados arriba sólo constituyen algunos elementos fundamentales de las normas internacionales que debe contener la política ambiental de una de las principales instituciones financieras internacionales como es el BID, los cuales, entre otras cosas, no son más estrictos que las leyes y políticas ambientales vigentes en una gran mayoría de países prestatarios del banco.
Por lo anteriormente expresado, nosotros nos opondremos firmemente a cualquier otra financiación del BID y en especial a una futura reposición, hasta tanto las políticas ambientales del BID sean levantadas al nivel de las buenas prácticas internacionales existentes para los principales bancos de desarrollo, lo cual incluye por supuesto, el desarrollo de la capacidad para su implementación y cumplimiento.
Atentamente,
[2] Por ejemplo, ver el anexo “CALIFICACIONES REPROBATORIAS: Una Libreta de Calificaciones en la Política de Cumplimiento Ambiental y Salvaguarda del Banco Interamericano de Desarrollo - Perfil Avanzado” (APEX, Mayo, 2004).
[3] Estos incluyen los principales bancos de desarrollo multilaterales (Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo, etc.), los veinte bancos comerciales internacionales que ahora poseen más del 80% de la financiación de proyectos del sector privado global y que suscribieron los Principios Ecuatoriales (Equator Principles) (ver http:// www.equator-principles.com), y todas las agencies de desarrollo bilaterales del OECD, que entre 1991 y 1995 han acordado y endorsado lineamientos comunes de buenas prácticas para una buena evaluación ambiental al igual que para estrategias ambientales de país, problemas ambientales globales, manejo de químicos, manejo de pestes y pesticidas, protección del ambiente marino y costero, conservación y uso sostenible de los humedales sub-tropicales, etc. (ver http://www.oecd.org/document/26/0,2340,en_2649_34421_1887578_119820_1_1_1,00.html). Las agencias de crédito para las exportaciones de OECD también aceptaron, en diciembre de 2003, Enfoques Comunes para el Medio Ambiente, que en muchos aspectos son más rigurosos que la política ambiental propuestas por el BID.
[4] El BID ha hecho declaraciones indicando que solamente hacen falta detalles por cumplir para que el proyecto llene las condiciones de cierre financiero, mientras que la sociedad civil peruana ha producido una matriz (“Revision del Estado de Cumplimiento de las Condiciones del BID para el Proyecto Camisea”) y entregado documentación soporte mostrando la rampante falta de cumplimiento con las condiciones sociales y ambientales a las cuales el crédito fue condicionado.
[5] Sólo como un ejemplo de la naturaleza negligente de la gestión ambiental de este proyecto, documentos del Gobierno del Perú obtenidos extraoficialmente, fechados cinco días antes de la aprobación del proyecto por parte de la Junta de Directores Ejecutivos del BID, establecen de plano que donde atraviesa la tubería un área protegida, “No se han tenido consideraciones ambientales durante los trabajos de construcción” (subrayado en el original) y, que “Después de recorrer y sobrevolar todo el DDV [Derecho de Via]…, la misión concluye que los impactos ambientales negativos generados durante la etapa de construcción son significativos y de gran magnitud.”
[6] Ver la nota oficial del BID al recibo de la inspección de Caña Brava solicitada (http://www.iadb.org/cont/poli/investig/canabrava/notice03sept03.htm ) o la solicitud sobre Yacyretá (http://www.iadb.org/cont/poli/investig/yacyreta03/notice27oct03.htm ). También ver en Caña Brava “Perdido en Acción” de World Rivers Review, June 2003, 4. Sobre Yacyretá esperamos ver el reporte del Pánel de Inspección del Banco Mundial, que debe ser entregado próximamente.
[jy1] o