Alcoa despide a 186 trabajadores en Ciudad Acuña, México,
para  deshacerse de comité en lucha por sus derechos laborales

Octubre 8, 2001

El pasado 21 de agosto, la empresa Arneses y Accesorios de México, propiedad de Alcoa Fujikura Ltd., despidió a 186 trabajadores de la planta #5 que realizaban un paro de labores. Entre los despedidos están los nueve miembros de un comité de trabajadores que ya había sido reconocido por la empresa.

Este comité logró en octubre del año 2000 importantes victorias para los once mil trabajadores de Alcoa en Ciudad Acuña, incluyendo un aumento de hasta el 30% en las prestaciones y salario real. Miembros de ese comité también han formado parte desde hace varios años del Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO), una organización de trabajadores de maquiladoras que funciona en varias ciudades de la frontera para defender los derechos  laborales.

Desde 1996, con ayuda de accionistas responsables, individuos y sindicatos, trabajadores de Alcoa y representantes del CFO han logrado entrevistarse con altos ejecutivos de la compañía, incluyendo a Paul O'Neill  (ex-presidente ejecutivo de Alcoa y actual Secretario del Tesoro), Alain Belda (presidente ejecutivo de Alcoa), y Robert S. Hughes (presidente ejecutivo de Alcoa Fujikura), en Pittsburgh, San Antonio y Ciudad Acuña. En esta última Ciudad el mismo Hughes escuchó durante cuatro horas, sin la presencia de la gerencia local, a un grupo de 70 trabajadores en mayo de 2000.

Como resultado de la organización en las fábricas de Arneses, y de  llevar su propia voz hasta los ejecutivos en Estados Unidos, los trabajadores lograron también en los últimos cinco años, además de dos aumentos de salario, más equipo de seguridad, mejoras en las condiciones de higiene, y el reconocimiento en julio de 2001 de la mencionada comisión de

Trabajadores que se encargaría de llevar los problemas cotidianos ante las  gerencias de planta. Ese fue uno de los consensos entre el CFO y los ejecutivos estadunidenses: que los problemas se abordaran y resolvieran directamente en las plantas.

En ausencia de sindicato en esas plantas de Alcoa, el comité de  trabajadores estaba cumpliendo las funciones de un real sindicato, negociando mejoras para la base y frenando abusos de supervisores, gerentes y foreman. Y  si bien algunos ejecutivos impulsaron desde arriba la realización de  diálogos con el comité de trabajadores, los gerentes locales no tuvieron una  voluntad real de dialogar, sino siempre trataron de dar largas, no responder   a

acuerdos, provocar a miembros del comité de trabajadores, y finalmente exasperar a la base trabajadora.

Las demandas principales que orillaron al paro fueron: 1) Respeto y consideración para las mujeres embarazadas; 2) Alto al hostigamiento y  malos tratos por parte de los supervisores y gerentes; y 3) Continuación del diálogo entre trabajadores y el gerente general de Arneses.

Alcoa basa el despido de los 186 trabajadores en la ilegalidad del  paro de labores. Ese factor eximiría a la compañía de responsabilidad, lo que  se ha traducido en una negativa de Alcoa a indemnizar a todos esos  trabajadores.

Sin embargo, Alcoa también estuvo en la ilegalidad al pedir la  intervención de la policía municipal, sin orden judicial, para entrar a la planta  #5 y desalojar a los trabajadores que estaban ahí pacíficamente en las horas posteriores al paro. Otro método ilegal es que una compañía de "clase mundial", como Alcoa dice ser, haya puesto cadenas y candados a puertas de otras plantas durante el paro, para tener cautivos a otros  trabajadores e impedir que se unieran al paro.

Los paros han sido por años una práctica hecha costumbre en Alcoa en  Ciudad Acuña. Si bien son considerados como ilegales desde una perspectiva, los paros también son expresión del malestar de los trabajadores ante sus condiciones de trabajo, así como de la ausencia en esa ciudad de sindicatos, junta laboral y otros canales formales para atender problemas laborales.

Desde el 21 de agosto, los trabajadores de la planta #5 han estado movilizados en Ciudad Acuña. Durante casi un mes mantuvieron un plantón permanente en la plaza principal de la ciudad, y también realizaron 12 marchas recorriendo las calles de la ciudad y varias de las once plantas de Alcoa. Distintos grupos de la comunidad y ciudadanos reconocidos de Acuña, como el párroco de la ciudad y un anterior alcalde, se unieron a los trabajadores. El viernes 31 de agosto, 500 personas hicieron una Marcha por la Dignidad. Y del 25 de septiembre al 2 de octubre, dos trabajadores y una trabajadora hicieron una huelga de hambre afuera de la planta #5.

Algunos medios de comunicación, y las asociaciones empresariales y de maquiladoras, han pagado desplegados y utilizado la radio y televisión para culpar de desestabilizadores a los trabajadores, acusando amenazadoramente a algunos en particular, como Juan Tovar, así como a Julia Quiñonez, del Comité Fronterizo de Obrer@s. Ambos tuvieron gran visibilidad el 15 de febrero pasado, cuando el diario New York Times publicó un artículo de una plana completa sobre el caso de Alcoa en Ciudad Acuña.

Al mantener una fuerte negativa a cualquier negociación, Alcoa obligó a que después de casi un mes sin ingresos económicos, muchos de los despedidos no tuvieran más remedio que firmar su despido y aceptar una migaja de finiquito que en la mayoría de los casos no pasó de los 2 mil pesos. No obstante, alrededor de 100 trabajadores permanecen firmes en su demanda central que es la reinstalación, procediendo de hecho con la demanda legal por

reinstalación. También continúan haciendo presión ante las autoridades laborales y gobierno del estado, y ante la gerencia de Alcoa.

Muchos de esos trabajadores se han enfrentado con problemas para encontrar trabajo en otras fábricas, ya que Alcoa, en complicidad con los empresarios de maquiladoras y el gobierno municipal, han circulado una lista negra con los nombres de los despedidos. Al mismo tiempo, al menos otros 50 trabajadores han sido despedidos por Alcoa en las semanas siguientes al paro, por la única razón de ser vistos por la gerencia como Simpatizantes del comité de trabajadores. El resto de la fuerza laboral dentro de las plantas de Alcoa enfrenta nuevas restricciones, como la de no poder salir del comedor durante la hora de la comida.

Los trabajadores despedidos de Alcoa y el Comité Fronterizo de Obrer@s informan de estos hechos a las organizaciones laborales nacionales e internacionales con el objetivo de que estén atentas al desarrollo de la lucha, incluyendo la demanda por reinstalación; informen a su base; y en caso de ser necesario, se solidaricen con los trabajadores en las formas en que el CFO lo solicite.

Esperamos que puedas distribuir la siguiente información entre otr@s compañer@s de tu región.

Ricardo Hernández

Programa de la Frontera AFSC