Lecciones aprendidas de las maquilas de México:
develando el mito del Libre Comercio

 Los trabajadores de la región de maquilas del Norte de México pueden hablar sobre las consecuencias del libre comercio desde su experiencia. Las maquilas fueron el proyecto piloto para el TLCAN y el ALCA.

Luego de 35 años de fronteras abiertas e inversiones extranjeras sin regulación en fábricas para la exportación, la frontera del norte de México sigue siendo una zona libre de democracia para los trabajadores. No existe hoy ningún sindicato independiente y democrático en ninguna de las más de 3000 maquiladoras que emplean a más de un millón de trabajadores.

Tampoco se ha incrementado un comercio y una inversión extranjera conducente a mejorar los derechos humanos o lograr un desarrollo sustentable. La zona franca original de América del Norte sigue siendo un lugar peligroso e insalubre para vivir y trabajar. Los trabajadores, sus hijos y sus comunidades, que viven cerca de las maquiladoras sufren el riesgo grave, y a veces fatal, de la exposición a químicos tóxicos.

Las trabajadoras continúan sufriendo la discriminación y el acoso. Sigue siendo algo común las pruebas forzosas de embarazo y el despido de mujeres embarazadas. La falta de guarderías infantiles, las horas excesivas de trabajo y el trabajo extra forzoso niegan a la mujer la posibilidad de cuidar a sus hijos. Los turnos nocturnos de trabajo y la falta de transporte las expone a la violencia.  

Una gran maquiladora

Las maquiladoras están desde hace 35 años, pero el TLCAN ha transformado a México en una gran maquiladora. Desde la introducción del Tratado en 1994, la inversión en el sector de la maquila de México experimentó un boom en la región de la frontera que luego se propagó a otras partes del país.

Entre 1994 y 1999, el número de maquiladoras aumentó de 2,000 a 3,000 y el número de trabajadores de 546.000 a más de 1 millón. De las 4.200 maquiladoras que se proyecta estarán en operación en el 2005, se espera que un 45% se localice en ciudades fuera de la región fronteriza.

Sin embargo, a pesar el boom inversor en la maquila, el salario por hora en el sector manufacturero de México ha disminuido en un 9,5%, de US$ 2.10 en 1994 a US$1.90 en 1999. (El salario real declinó en un 20% entre 1994 y 1998.)

Sin protección efectiva

El Acuerdo Lateral Laboral del TLCAN fue promovido como una herramienta para proteger a los trabajadores de las consecuencias negativas del libre comercio. El Tratado permite a los trabajadores y terceros interesados en los tres países presentar reclamos cuando un gobierno no hace cumplir su propia legislación laboral.

El tratado lateral no permite que los trabajadores presenten reclamos contra las corporaciones por violaciones a los derechos laborales, ni tampoco trata con el problema de estándares laborales débiles y deteriorados en la legislación nacional.

Mientras que el tratado lateral ofrece una oportunidad para que los trabajadores cuenten y publiciten sus casos, no ofrece un remedio real en caso de violaciones a los derechos de los trabajadores. ¿Por qué? Porque al tratado lateral del TLCAN le falta fuerza. No tiene mecanismos serios de aplicación.

No al ALCA

Un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) basada en el TLCAN o NAFTA, con disposiciones sobre derechos laborales y el medio ambiente similares o aún más débiles, será un desastre para los trabajadores, las mujeres, las comunidades y el medio ambiente a lo largo y a lo ancho del hemisferio.

Necesitamos un acuerdo comercial diferente, que ponga el desarrollo humano, los derechos de los trabajadores, las mujeres y las comunidades, y el medio ambiente por delante de los intereses mezquinos de los inversores internacionales.

Por información sobre propuestas alternativas de la Alianza Social Continental, ver el sitio