Adaptado y traducido de un artículo de la RSM, Junio 1995
Aunque las plantas maquiladoras de montaje operan en la región de la frontera
de EE UU y México desde tres décadas antes de la firma del Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLC), la experiencia de la maquiladora fue un
anticipo de lo que el TLC reservaba para el pueblo mexicano.
Lo que comenzó como un programa de excepción restringido a la región de la frontera, se convirtió eventualmente en el elemento central de la estrategia económica del gobierno mexicano orientada a la exportación. El programa permite a las empresas extranjeras importar partes para ser ensambladas por trabajadores mexicanas, siendo el producto final re-exportado casi sin tarifas.
Hoy en día, hay alrededor de 4.000 plantas maquiladoras de montaje, que emplean a 900.000 trabajadores mexicanos y que producen de todo, desde partes de automotores a aparatos de televisión a jeans. Aunque cuando hablamos de maquiladoras tendemos a pensar en talleres de baja tecnología, muchas de las nuevas maquiladoras utilizan tecnología de avanzada.
El 81 por ciento de las maquiladoras de México están localizadas en parques industriales en la zona de 3.000 millas de frontera con los EE UU. Sin embargo, las empresas multinacionales están cada vez más estableciendo maquilas en otras partes del país. Desde la firma del TLC, ha habido también un incremento en la inversión extranjera en el sur de México en la industria del vestido para exportación. Muchos mexicanos temen que el TLC convierta a México en una enorme zona de maquilas.
En Norteamérica conocemos los nombres de las empresas que han mudado sus operaciones o contratado parte de su producción en las zonas de maquila: General Electric, General Motors, Matsushita (Panasonic), Chrysler, Hallmark Cards, Ford Motor, Sony, Mattel, Hasbro, Hyundai, Converse, etc.
Aunque algunas firmas canadienses han invertido en las maquilas mexicanas, en particular del sector de partes de automotores, la mayor parte de las maquiladoras son de propiedad estadounidense o japonesa. Recientemente, ha habido también un aumento de la inversión coreana en el área de Tijuana. Sin embargo, el hecho de que muchas multinacionales basadas en EE UU, como General Motors y Ford, producen en la actualidad en Canadá y en México, significa que nuestro futuro está ligado con el destino de los trabajadores y comunidades mexicanas.
Yendo más al Sur
México no es el único país donde se encuentran las maquiladoras de exportación. Ha habido un gran crecimiento de la inversión extranjera en las zonas francas de América Central. Las maquiladoras de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua emplean más de 200.000 trabajadores, la mayoría mujeres jóvenes que han migrado de las comunidades rurales que no pueden competir con importaciones agrícolas baratas.
La mayor parte de las maquiladoras de América Central son de la industria del vestido, pero hay también algunas de montaje electrónico. Las maquiladoras más grandes son de propiedad coreana, taiwanesa o estadounidense. Estas plantas producen bajo contrato para las mayores tiendas y súper marcas de los EE UU, que venden sus productos en los EE UU y Canadá.
¿Quién está robando los trabajos de quién?
"Por cada empresa canadiense o de EE UU que se establece en México, se cierran tres o cuatro empresas de propiedad mexicana …"Angeles López, organizadora, Frente Auténtico del Trabajo (FAT)
Algunos trabajadores canadienses que han perdido sus trabajos como resultado del libre comercio y la reestructuración empresarial ven a los trabajadores del tercer mundo como aquellos que "nos están robando los trabajos". ¿Pero qué es lo que realmente obtienen los pueblos de México y América Central de esta inversión en la maquila?
En México, las maquiladoras forman parte de una estrategia económica amplia de abrir el país a la inversión extranjera y a la importación de bienes de consumo. Aunque esta estrategia ha creado nuevos trabajos, ha producido también la destrucción virtual de la industria doméstica que no pudo competir con bienes de consumo producidos en la línea de montaje global.
Aún en las regiones donde están concentradas las maquilas, se puede debatir si en realidad la gente gana más de lo que pierde por una inversión extranjera sin regulaciones ni restricciones. Dado que las empresas de las maquilas importan casi todos sus insumos y tecnología, es muy poco lo que hacen para crear industrias secundarias.
Las empresas de las maquilas pagan casi nada de impuesto, y lo poco que hacen va a parar al gobierno central; los gobiernos locales no tienen la capacidad de proporcionar los servicios mínimo, como agua potable, electricidad, pavimento y servicios sanitarios a la crecientes poblaciones precarias habitadas por los trabajadores de las maquilas y sus familias.
Es cierto que los miles que migran a la región de frontera lo hacen en busca de la oportunidad de encontrar trabajo, aunque sea con bajos salarios, pero el alto grado de rotación de personal demuestra que los trabajadores de las maquilas no están satisfechos con los salarios y condiciones de trabajo.
El salario promedio del trabajador mexicano de la maquila es US$50 a 60 por semana, en una región donde el costo de vida es tan alto como en la parte estadounidense de la frontera. En Guatemala, el salario promedio es de alrededor de US$25 por semana.
La creación de una nueva fuerza de trabajo
"No podemos pretender que hombres y mujeres son iguales. Son las mujeres las que se levantan a las 4 o 5 de la mañana para preparar la comida. Son las mujeres las que se ven forzadas a mostrar su toalla higiénica sucia para probar que no están embarazadas. Son las mujeres la que tienen que pelear contra el acoso sexual. Son las mujeres las que tienen que mantener la familia junta y las que encabezan la lucha por comunidades en las que se pueda vivir." -- Betty Robles, Red de Trabajadoras Mexicanas de la Maquila.
El crecimiento de las maquilas en México y América Central ha creado una fuerza de trabajo nueva, con problemas y necesidades específicas. En México, el 70 por ciento de los trabajadores de la maquila son mujeres, la mayoría de ellas entre las edades de 16 y 24. En Guatemala, el 90 por ciento son mujeres, algunas de sólo 14 años de edad. Para la mayoría, la maquila es su primera experiencia de trabajo remunerado.
Los gerentes de las maquilas utilizan una serie de racionalizaciones para explicar su preferencia por trabajadoras jóvenes: "destreza manual", "paciencia", "cooperación", etc. Pero el uso de mano de obra femenina está claramente motivado por el deseo de disminuir los costos laborales. Aún en el sector de partes de automotores, que emplean más hombres, las mujeres están concentradas en los trabajos peor pagos, de mayor intensidad y que requieren menor capacitación.
Según Carmen Valadez, de Factor X en Tijuana, "los derechos de una mujer son violados desde el momento en que ella va a una maquiladora a buscar trabajo". Según Valadez, la mayoría de las fábricas exigen un certificado médido de que la mujer no está embarazada antes de considerarla para un trabajo. Para evitar pagar la licencia por maternidad, algunas empresas distribuyen "la píldora" o proporcionan inyecciones mensuales. Muchas requieren pruebas cada tres meses de que las trabajadoras no están enbarazadas.
El acoso y la violencia sexual es también común en las maquilas. Las trabajadoras centroamericanas se quejan de ser golpeadas por supervisores coreanos por no cumplir las cuotas de producción. En la maquila de East-West Textiles de la ciudad de Guatemala, que produce bajo contrato para empresas como Wal-Mart, algunas mujeres de las que se sospechaba que estaban embarazadas, fueron golpeadas en el estómago por guardias de seguridad de la empresa.
Según Valadez, el primer intento exitoso de organizar un sindicato independiente en una maquila de Tijuana, fue provocado por la violación de una mujer por el gerente de la maquila.
Impacto en la salud y el medio ambiente
El trabajo en la maquila es intensivo, repetitivo y peligroso para la salud de los trabajadores, y en particular para la salud de las trabajadoras. Con el fin de sobrevivir con los magros salarios que reciben, mujeres y hombres trabajan días de más de doce horas sin pago adicional por horas extra. Muchas mujeres "eligen" trabajar en el turno de noche para poder estar con sus hijos durante el día. Como resultado, son comunes las enfermedades y problemas relacionados con el estrés.
El uso y deshecho inadecuado de químicos tóxicos, muchos de éstos prohibidos en los EE UU y Canadá, es una de las causas principales de problemas de salud en general y de salud reproductiva en particular. Las mujeres que trabajan regularmente con químicos y solventes, con frecuencia sin ningún equipo protector, se quejan de dolor de cabeza, malestar de estómago, vómito, erupciones en la piel y palpitaciones cardíacas. Las sustancias químicas generalmente no tienen identificación y si la tienen es en inglés.
Entre 1987 y 1993, en el lado mexicano de la frontera, hubieron 386 nacimientos anencefálicos (niños nacidos sin cerebro). En Matamoros, mujeres que trabajaron para Mallory Capacitators dieron a luz 54 niños con defectos múltiples. Estas mujeres trabajaban con circuitos impresos sin ninguna protección. En Brownsville, Texas, del otro lado de la frontera con Matamoros, 17 de las 28 madres que concibieron niños anencefálicos vivían a menos de dos kilómetros del Río Grande.
Según Arturo Solís, del Centro de Estudios de la frontera y la Promoción de los Derechos Humanos en Reynosa, "aproximadamente la mitad de las 300 maquiladoras de montaje en la región de frontera de Tamaulipas, descargan sustancias químicas tóxicas directamente en el Río Grande, la fuente primaria de agua potable para la población del lugar".
Negación de los derechos de los trabajadores
"En México, supuestamente, los trabajadores tenemos derecho a la salud, derecho a organizar un sindicato, derecho a vivienda, a educar a nuestros hijos. Pero en la práctica, no existe ninguno de estos derechos". --Cipriana Herrera, organizadora comunitaria, Ciudad Juárez.
Con demasiada frecuencia, se piensa de los trabajadores como víctimas pasivas dispuestas a trabajar en cualquier condición. De hecho, los trabajadores de las maquilas han enfrentado serios riesgos al intentar organizarse para mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, la mayoría de las campañas organizativas en la maquila han fracasado porque las empresas tienen libertad absoluta para violar los derechos de los trabajadores.
Los trabajadores que intentan organizar sindicatos independientes deben enfrentarse a despidos masivos, listas negras de líderes, violencia policial, y la posibilidad de que la empresa cierre la planta y se vaya a otro lado. En Guatemala, los organizadores en las maquilas reciben amenazas de muerte, y por lo menos uno ha sufrido un intento de asesinato a tiros.
En México, la mayoría de las maquilas organizadas están representadas por sindicatos controlados por el gobierno. Se negocian acuerdos colectivos sin la participación de los miembros del sindicato. En muchos casos, los términos de dichos acuerdos eliminan derechos y beneficios otorgados por la ley. A menudo los trabajadores ni siquiera saben que son representados por un sindicato. Cuando los líderes de estos "sindicatos oficiales" han demostrado algún signo de independencia, como en el caso de Agapito González en el Estado de Tamaulipas, se convierten en blanco de ataques del gobierno.
Nuevas estrategias organizativas
"En la organización de sindicatos, vemos como crucial la organización de las mujeres y la organización de las comunidades".. -- Carmen Valadez, Factor X.
Mientras que la mayoría de los sindicatos se demoran en reconocer las implicancias del cambio en el componente de género de la fuerza de trabajo, los obstáculos inmensos que bloquean la organización de sindicatos independientes en las maquilas los están forzando a reformular sus métodos tradicionales de organización.
Las mujeres y los grupos comunitarios han tenido una mayor sensibilidad frente a los problemas específicos de género y las necesidades de una fuerza de trabajo nueva. Algunos de las mayores éxitos en trabajo organizativo fueron realizados por mujeres enfocándose en problemas comunitarios y en temas que conectan la comunidad con el lugar de trabajo - vivienda, cuidado de los niños, transporte, agua potable, salud, contaminación ambiental.
En Ciudad Juárez, los residentes de un vecindario de una maquila presionaron al gobierno a cerrar la planta Presto Locks, que estaba descargando deshechos tóxicos en la comunidad. En Tijuana, Factor X está capacitando a trabajadoras de la maquila para ser promotoras de salud. En Nicaragua, el Movimiento de trabajadoras con empleo y desempleadas ofrece talleres de capacitación en liderazgo para trabajadoras de las maquilas.