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a.. Mexicali se perfila como un nuevo centro para la producción de microchips para computadoras
· La recuperación de la maquila, temporal y con efecto reducido en el empleo: EIU
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Maquilas en América Latina
Marcelo Colussi *
ARGENPRESS.info. Por una camisa marca GAP un consumidor canadiense paga 34 dólares, mientras en El Salvador una obrera gana 27centavos de dólar por confeccionarla en una planta maquiladora.
Entre los 60 y los 70 comienza el proceso de traslado de cierta industria de ensamblaje desde territorio de los Estados Unidos hacia América Latina. Para los 90, con el gran impulso a la liberalización del comercio internacional y la globalización de la economía, el fenómeno ya se había expandido mundialmente, siendo el capital invertido no sólo estadounidense sino también europeo y japonés.
En Latinoamérica hoy día esas industrias son comúnmente conocidas como 'maquilas' (maquila es un término árabe que significa 'porción de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda'), lo cual invariablemente se asocia a precariedad laboral, falta de libertad sindical y de negociación, salarios de hambre, largas y agotadoras jornadas de trabajo y -nota muy importante- primacía de la contratación de mujeres. Esto último, por cuanto la cultura machista dominante permite explotar más aún a las mujeres, a quienes se paga menos por igual trabajo que los varones, y a quienes se manipula y atemoriza con mayor facilidad (un embarazo, por ejemplo, puede ser motivo de despido).
Estas industrias, en realidad, no representan ningún beneficio para los países donde se instalan. Lo son, en todo caso, para los capitales que las impulsan, en tanto se favorecen de las ventajas ofrecidas por los países receptores (mano de obra barata y no sindicalizada, exención de impuestos, falta de controles medioambientales). En los países que las reciben, nada queda.
La relocalización (eufemismo en boga por decir 'ubicación en lugares más convenientes') de la actividad productiva transnacional es un fenómeno mundial y se ha efectuado desde Estados Unidos hacia México, América Central y Asia, pero también desde Taiwán, Japón y Corea del Sur hacia el sudeste asiático y hacia Latinoamérica, con miras a abastecer al mercado estadounidense. En el caso de Europa, las empresas italianas, alemanas y francesas primero trasladaron sus actividades productivas hacia los países de menores salarios como Grecia, Turquía y Portugal, y luego de la caída del muro de Berlín a Europa del Este. Actualmente se han instalado también en América Latina.
Las empresas maquiladoras inician, terminan o contribuyen de alguna forma en la elaboración de un producto destinado a la exportación, ubicándose en las 'zonas francas' o 'zonas procesadoras de exportación', enclaves que quedan prácticamente por fuera de cualquier control, pero nunca producen la totalidad de la mercadería final; son sólo un punto de la cadena, dependiendo integralmente del exterior, tanto en la provisión de insumos básicos como en el mercado que habrá de absorber su producto.
En el subcontinente latinoamericano, dada la pobreza estructural y la desindustrialización histórica, más aún con el auge neoliberal que ha barrido esta región estas tres últimas décadas, los gobiernos y muchos sectores de la sociedad civil claman a gritos por su instalación con el supuesto de que así llega inversión, se genera ocupación y la economía nacional crece. Lamentablemente, nada de ello sucede.
En realidad las empresas transnacionales buscan rebajar al máximo los costos de producción trasladando algunas actividades de los países industrializados a los países periféricos con bajos salarios, sobre todo en aquellas ramas en las que se requiere un uso intensivo de mano de obra (textil, montaje de productos eléctricos y electrónicos, de juguetes, de muebles). Si esas condiciones de acogida cambian, inmediatamente las empresas levantan vuelo sin que nada las ate al sitio donde circunstancialmente estaban desarrollando operaciones. Qué quede tras su partida, no les importa. En definitiva: su llegada no se inscribe -ni remotamente- en un proyecto nacional de industrialización, de modernización productiva, más allá de un engañoso discurso que las pueda presentar como tal.
Toda esta reestructuración empresarial se produce en medio de no pocos conflictos sociales en los países del Norte, pues cientos de fábricas cierran y dejan desocupados a miles de trabajadores. Por ejemplo, en la década del 90 más de 900.000 empleos se perdieron en Estados Unidos en la rama textil y 200.000 en el sector electrónico. El proceso continúa aceleradamente, y hoy día las grandes transnacionales buscan maquilar prácticamente todo en el Sur, incluso ya no sólo bienes industriales sino también partes de los negocios de servicios.
El fenómeno parece no detenerse sino, al contrario, acrecentarse. La firma de tratados comerciales como el actual TLC (Tratado de Libre Comercio) entre Washington y determinados países latinoamericanos, preparatorios del ALCA (Área de Libre Comercio para las Américas), no son sino el escenario donde toda la región puede convertirse en una gran maquila. Las consecuencias son más que previsibles, y por supuesto no son las mejores para Latinoamérica.
En alguna medida, y salvando las distancias de la comparación, China también apuesta a la recepción de capitales extranjeros ofreciendo mano de obra barata y disciplinada; en otros términos: una gigantesca maquila. La diferencia, sin embargo, está en que ahí existe un Estado que regula la vida del país (con características de control fascista a veces, no olvidarlo) ofreciendo políticas en beneficio de su población. Las maquilas latinoamericanas hasta la fecha no han dejado ningún beneficio; por el contrario, fomentan la ideología de la dependencia y la sumisión. Eso es el capitalismo en su versión globalizada, por lo que no resta sino decir que la lucha continúa.
* Marcelo Colussi. Psicólogo y licenciado en filosofía. Italo-argentino, desde hace 15 años vive y trabaja en el ámbito de los derechos humanos en Centroamérica. Ensayista y escritor, ha publicado en el campo de las ciencias sociales y en la narrativa.
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Informe de la acción realizada el 12 de julio de 2004, en apoyo a trabajadoras/es de Confecciones Monclova Sara Lee.
1. - El 12 de julio de 2004, se realizó un mitin afuera de la planta Confecciones Monclova Sara Lee, con la participación de 75 personas y la mayoría de las trabajadoras/ es escucharon desde los camiones que les llevan a sus lugares de origen; los que se detuvieron el tiempo que duró el acto. En este estuvieron presentes el Diputado Local José Guadalupe Saldaña dirigente de la sección 288 de Altos Hornos de México y el Diputado Federal Pablo Franco, integrante de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, quien informó del Punto de Acuerdo presentado en la Comisión Permanente, por el que se solicita intervención del Gobernador del Estado de Coahuila, Enrique Martínez y Martínez que intervenga de manera inmediata ante la empresa Confecciones Monclova Sara Lee, con el objeto de impedir
el cierre de esta importante fuente de empleo para la región, caso en el cual la empresa deberá comprometerse a respetar los derechos laborales que consagra el marco jurídico laboral vigente en nuestro país, incluido el derecho a la libre sindicalización. Se demandó también el no cierre de la planta, pues no existe una justificación de acuerdo a las leyes mexicanas que diga que la empresa está en quiebra, pues las razones que ha dado la empresa son de que la empresa no resulta competitiva en este momento.
Estuvieron presentes también los medios de comunicación locales, prensa y radio; al otro día el Zócalo de Monclova publicó: “ Protestan por el cierre de maquiladora el PRD y SEDEPAC, no podemos quedarnos con los brazos cruzados, cuando 1,300 familias en septiembre se van a quedar sin empleo, tenemos que hacer algo y por el momento les ofrecemos asesoría gratuita a todos los interesados”.
El periódico local la Voz señaló en su titular “ Alborota SEDEPAC con protesta en Sara Lee, al grito de ¡ No al cierre de la maquiladora! Representantes de SEDEPAC, Diputados y militantes del Partido de la Revolución Democrática se manifestaron en el exterior de Sara Lee y orientaron a los obreros a defender sus derechos” Dos estaciones de radio difundieron la noticia y se escucharon comentarios muy favorables para la movilización a favor de las trabajadoras y trabajadores, aunque también se manifestaron opiniones contrarias.
2. En Torreón se realizó una Acción simultánea con la participación de 30 personas frente del centro comercial WALMART en apoyo a las trabajadoras/ es de Confecciones Monclova y por el no cierre a la maquiladora de Cd. Frontera, se volanteó a las afueras del centro comercial informando sobre la problemática que están viviendo, con una manta y cartelones en donde se dice " no al cierre de la planta. Fueron presionadas y obligadas por personal y guardias de seguridad a salir del lugar y amenazaron con desalojarlas con la fuerza Pública, por lo que salieron al estacionamiento a continuar con la acción debido a que traían niños. Consideran que se cumplió el objetivo de difundir la problemática y apoyar la acción.
3. Al interior de la planta la reacción entre la base trabajadora también mostró reacciones diferentes, muchas trabajadoras se preguntaban porqué se plantea el no cierre de la planta, cuando a ellas lo que les interesa es su liquidación; Otras voces están de acuerdo en que se mantenga la fuente de empleo.
Se comenta también al interior de la planta de la planta que Lauro Pesqueira el Gerente General está fuera, que fue a la matriz en Chicago. Asimismo sigue la presión sobre los equipos de trabajo, uno de los equipos fue llamado esta mañana a Recursos humanos y se les llamó la atención porque no cumplen con la producción que les exigen y se presionó a una trabajadora para que firmara una acción correctiva por haber faltado un día a trabajar, cosa a la que se negó. Se comenta también que el cierre de la empresa será definitivo en agosto.
4- La situación local se ha concentrado en la huelga que mantiene la empresa Torres Mexicanas, cuyo sindicato es afiliado de la CTM y llamó a una huelga en solidaridad a los demás sindicatos de la región, que ha causado una reacción y concentrado la atención del Gobierno y las autoridades laborales; por lo que se ha difuminado la situación de Confecciones Monclova. Por lo que estamos ante un momento político muy álgido en la región, sabemos por alguna fuente confiable, que el Gobierno del Estado ha prohibido que se dé difusión a la problemática y a las voces que se manifiestan en torno al caso de Confecciones Monclova
Seguiremos en comunicación, agradecemos el apoyo y solidaridad.
Trabajadoras y trabajadores de Confecciones Monclova y Equipo SEDEPAC.
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Mujeres: Bajo el yugo de la maquila
Mujeres Hoy
Mano de obra barata. Muy barata. Producción en serie, precariedad laboral y abundancia de mujeres obreras sometidas a extenuantes jornadas. No estamos hablando de la mítica y “eficiente” Asia. En nuestra América Latina lamentablemente también abunda este viejo sistema de “producción” y “explotación”, conocido como maquila.
Es la lógica obvia del libre mercado: bajar costos y aumentar productividad. Pero la fórmula es perversa, porque retrocede en el tiempo cualquier terreno ganado en materia de derechos laborales.
Y lo peor de todo es que la falacia del “chorreo” neoliberal, se ampara en los beneficios que traería la supuesta “industrialización local” en manos de transnacionales.
Elegantemente se le llama “relocalización”. Es decir, fábricas de países desarrollados, que se instalan en los subdesarrollados para bajar sus costos de producción y dice el verso dar trabajo a la población local, aumentar exportaciones y productividad nacional.
Pero lo cierto es que las cifras dicen otras cosas. Un comprador canadiense pagará hasta 35 dólares por una camisa de la reconocida marca GAP. Y en el Salvador, la mujer que la confeccionó en una de las tantas plantas maquiladoras, apenas ganará 27 centavos de dólares por cada una.
Eso no es todo, porque las condiciones laborales en las que esa obrera cosió y ensambló las partes de la cotizada camisa, son simplemente medievales. Su “sueldo” dependerá sólo de las prendas que sea capaz de confeccionar, en un salvajismo neoliberal que no respeta condición humana, derechos básicos como descansos y menos protección de salud ante accidentes o enfermedades.
Ellas, porque casi todas las maquilas funcionan con mano de obra femenina, son parte clave del sistema productivo, pero trabajan bajo la constante amenaza de quedarse sin fuente laboral, debido a la gran cantidad de postulantes disponibles en nuestros “subdesarrollados” países.
Y el que sean mayoritariamente mujeres no es casualidad. Se les paga menos, trabajan incluso más y las medidas de presión aprovechan la imperiosa necesidad del gran número de madres solteras que deben alimentar a sus hijos a cualquier costo. Ni hablar del embarazo.
Atrás quedan las viejas ideas de desarrollo nacional, dando paso a la economía globalizada que ofrece mano de obra abundante, joven y barata, pero que además tiene todas las facilidades legales entregadas por los necesitados gobiernos de América Latina para promover la instalación de las añoradas empresas internacionales… sin mayores regulaciones locales que “pueda espantar la inversión extranjera”
Estas son las maquilas. Que como su etimología lo dice, se inspiran en el goteo casi miserable de una irrisoria fracción del trabajo desarrollado. Maquila es un término árabe que significa “porción de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda”.
Vieja costumbre
Entre los años sesenta y setenta comienza el proceso de traslado de ciertas industrias de ensamblaje desde los Estados Unidos hacia América Latina. Pero para los años noventa, la práctica se hace masiva, gracias al impulso liberalizador del comercio internacional.
Sin embargo, estas industrias no representan ningún beneficio para los países donde se instalan. Lo son, en todo caso, para los capitales que las impulsan, en tanto se favorecen de las ventajas ofrecidas por los países receptores.
Y el traslado de este tipo de industrias se ha producido fuertemente desde Estados Unidos hacia México, América Central y Asia, pero también desde Taiwán, Japón y Corea del Sur hacia el sudeste asiático y hacia Latinoamérica, con miras a abastecer al mercado estadounidense.
En el caso de Europa, las empresas italianas, alemanas y francesas primero trasladaron sus actividades productivas hacia los países de menores salarios como Grecia, Turquía y Portugal, y, luego de la caída del muro de Berlín, a Europa del Este. Actualmente se han instalado también en América Latina, donde incluso la mano de obra puede resultar más barata que en Taiwán o Corea del Sur.
La Red de Solidaridad de la Maquila, con sede en Toronto, Canadá, calcula que la ganancia en el papel del presidente de Nike, Phil Knight, es de 215 millones de dólares, ¡10 veces las ganancias totales de 55000 trabajadores indonesios de la transnacional!
Los beneficios que obtienen las maquilas son aún mayores si se toma en cuenta que éstas reciben dólares de Estados Unidos por sus ventas y en cambio pagan salarios en moneda local que se devalúa constantemente con relación al dólar.
Sin embargo, las maquilas cobran una creciente importancia en todo el continente. En México, una cuarta parte de la mano de obra industrial trabaja en las 4.079 plantas maquiladoras ubicadas ya no sólo en los estados fronterizos con Estados Unidos sino en el interior del país. El tratado de Libre Comercio de América del Norte vigente desde 1994 ha favorecido y potenciado la instalación de grandes transnacionales, como General Electric, AT$T, Ford Motor, General Motor y Mattel Toys, sólo por nombrar algunas.
En Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, Panamá y República Dominicana los puestos de trabajo en las maquilas superan holgadamente los 500.000.
Pero muchos gobiernos, sobre todo centroamericanos, alardean de sus cifras de exportación que supuestamente aumentan rápidamente gracias a la industria de las maquilas. Seis países de la región (Costa Rica, El Salvador, Guatemala Honduras, Nicaragua y Panamá) exportan más de 3.000 millones de dólares, según el estudio Les Republiques Maquilas de Karin Lievens, de Oxfam Solidaridad de Bélgica. Pero la realidad es otra.
En El Salvador, por ejemplo, en 1996, las maquilas exportaron alrededor de 709,7 millones de dólares, pero, en el mismo tiempo, las empresas importaron alrededor de 541,5 millones de dólares. De hecho, se trata de los mismos productos: del país de origen se importan camisas, pantalones, camisetas o vestidos que luego de ser confeccionados, planchados y empaquetados son de nuevo reexportados.
El saldo que queda de las dos operaciones es de apenas 168,2 millones de dólares. Se trata del valor añadido por concepto de arriendo de terrenos a las maquilas, salarios, costos de aprovisionamiento como agua potable, electricidad y mantenimiento de las máquinas. No se cobran impuestos sobre las exportaciones y las importaciones ni tasas comunales o derechos de aduana.
Las maquilas no hacen uso de las materias primas nacionales (salvo si se trata de productos de madera o agrícolas), porque importan todos los insumos, desde el hilo hasta los botones. Y tampoco transmiten conocimientos y tecnología, porque la industria del vestido, en esta etapa, no requiere de tecnologías avanzadas, según el estudio de Oxfam Bélgica.
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Morir en el trabajo
Ignacio Ramonet
Un documento decisivo ha pasado desapercibido, ocultado por los grandes
medios de comunicación, el informe[3] publicado por la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), denunciando el hecho que, cada año en el
mundo, 270 millones de asalariados son víctimas de accidentes de trabajo y
que 160 millones contraen enfermedades profesionales. El estudio revela que
el número de trabajadores muertos ejerciendo su oficio pasa, por año, los
dos millones... Es decir, el trabajo, cada día, mata a 5 000 personas. "Y
estas cifras -señala el informe- están por debajo de la realidad[4]."
En Francia, anualmente, según la Caja Nacional de Seguro-Enfermedad (CNAM),
780 asalariados mueren por su trabajo (más de 2 por día). Aquí también, "las
cifras están subestimadas". Y hay alrededor de 1 350 000 accidentes de
trabajo[5], lo que corresponde a 3 700 víctimas por día y, si se asume una
jornada de ocho horas, 8 heridos por minuto.
A este sufrimiento silencioso, este censo debido al crecimiento y a la
competitividad, los defensores del pueblo lo llamaban antes: el "impuesto de
sangre."[6] A la hora de estudiar la cuestión de los retiros, conviene
conservar ese tributo en la memoria. Y pensar en los cientos de miles de
asalariados que llegan al final de su vida activa desgastados, deslomados,
hechos trizas; sin poder aprovechar de su tercera edad. Si bien la esperanza
de vida ha aumentado, eso se traduce también, en razón de las secuelas de
las actividad profesional, en una explosión de enfermedades del jubilado:
cánceres, afecciones cardiovasculares, depresiones, ataques cerebrales,
mermas sensoriales, artrosis, demencias seniles, Alzheimer, etcétera.
Eso hace particularmente repugnante el ataque contra el régimen de
jubilaciones. Un ataque coordinado, causado por los motores de la
globalización liberal[7] -G8, Banco Mundial[8], OCDE[9]- que, desde los años
70, llevan a cabo una ofensiva contra la seguridad social [10] y el Estado
providencia, remplazados por la Unión Europea, cuyos jefes de Estado y de
gobierno, de derecha y de izquierda (Chirac y Jospin por Francia),
decidieron durante la cumbre de Barcelona, en marzo del 2002, diferir en
cinco años la edad de la jubilación[11]. Eso supone una seria regresión
social, y el abandono del proyecto de construir sociedades más equilibradas
y más igualitarias.
Mientras que se reduce y se empobrece a las clases medias, la riqueza sigue
concentrándose en la punta: hace treinta años, un patrón ganaba casi
cuarenta veces el salario medio de un trabajador; hoy día, gana mil veces
más[12]. Y puede ver venir, sin preocupación, la hora del cese de su
actividad. Ese está lejos de ser el caso de los asalariados ordinarios, en
particular de los profesores.
Por cientos de miles, en Italia, en España, en Alemania, en Grecia, en
Austria, en Francia estos han multiplicado los paros para protestar contra
el desmantelamiento del sistema de las jubilaciones que, por otra parte, es
necesario reformar porque el número de activos disminuye, mientras que
aumenta el de los jubilados. Y porque el peso de las pensiones, igual a
11,5% del PBI, representará 13,5% en el 2020, 15,5% en 2040, y se volverá
una carga importante para la sociedad.
A pesar de la crisis bursátil, que hace perder más del 20% de su valor a los
fondos de pensión[13], la opción de una jubilación por capitalización no
está descartada. Lo es menos en tanto que la reforma del sistema por
repartición sólo ha sido encarada a expensas de los asalariados. Como si
sólo se tratase de un problema técnico sin consecuencias para el conjunto de
la sociedad. Todas las variables -monto y alargamiento de las cotizaciones,
edad de jubilación, monto de las pensiones- son modificadas sistemáticamente
en detrimento del asalariados y de los ingresos del trabajo. No se ha
considerado ninguna solución alternativa en la que las empresas contribuyan
o gravando las ganancias financieras.
Se estima que es normal que dos asalariados franceses pierdan su vida en el
trabajo diariamente, y que otros ocho sean sacrificados por minuto para el
bienestar de las empresas, pero no que estas, ni el capital, participen más
en las jubilaciones del personal ¿Cómo no comprender la cólera de los
ciudadanos?
Traducción: Mabel Sarco
(artículo aparecido en Le Monde diplomatique junio 2003)
[1] Estas han sido realizadas con asalariados despedidos, leer en Perte d'emploi, perte de soi, Erès (de la autora con Barbara Rist y Estelle Durand), París, octubre del 2002.
[2] La Société du vide, coll. "Empreintes", Seuil, Paris, 1984.
[3] Ver en el sitio de la OIT.
[4] Leer el texto íntegro del informe: La Seguridad en cifras. Indicaciones para una cultura mundial de la seguridad en el trabajo. Organización Internacional del Trabajo, Ginebra, 28 de abril del 2003.
[5] Les Echos, 7 de noviembre 2002.
[6] Leer: "Les accidents du travail. L'impôt du sang. 19 diciembre 1906 ", en La Guerre sociale. Un journal "contre", Les Nuits rouges, París, 1999.
[7] La relación entre la cuestión de los jubilados y la globalización liberal es muy estrecha: los jubilados por capitalización alimentan -en
Estados Unidos, en Canadá, en Australia, en Japón, en el Reino Unido y en Holanda- fondos de pensión gigantes, que se han vuelto los actores centrales del nuevo capitalismo financiero.
[8] Cf. El informe sobre el Banco Mundial Réforme des retraites en Europe: progès et processus, despacho AFP, 8 de mayo de 2003. sobre la ofensiva del Banco Mundial contra la seguridad social, consultar: http://forums. Transnationale.org/vi...
[9] El País, Madrid 20 de mayo del 2003.
[10] El informe Chadelat, hecho público en abril del 2003, promete un cuestionamiento frontal de la seguridad-enfermedad; tiende a desmantelar y a privatizar la seguridad social.
[11] Leer Bernard Cassen. "¿Todavía es útil votar después de la cumbre de Barcelona?", Le Monde diplomatique,abril del 2002.
[12] Liberation, 21 de mayo del 2003.
[13] Leer Martine Bular, "Les retraités trahis par les fonds de pension", Le Monde diplomatique, mayo 2003.
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Imperialismo: Wall-Mart, la empresa-nación
Daniel Méndez *
Centro de Colaboraciones Solidarias
ccs@solidarios.org.es
Boletín EstaSemana, La Habana, julio 2004
Wal-mart es el mayor vendedor al por menor del mundo. Si fuera un país independiente, sería el octavo socio comercial de China. Su influencia es tan importante que en los últimos años, debido a sus reducidos precios, ha bajado la inflación por sí solo un 1%. Como dice Susan Strasser, profesora de historia de la Universidad de Delaware: " Wal-mart ha llegado a representar algo más grande que ella misma" .
El poder de las empresas ha llegado a superar en muchas ocasiones al de los Estados. Como Wal-mart, cientos de poderosas multinacionales mueven los hilos políticos y económicos del siglo XXI. Este poder en la sombra permanece invisible para la mayoría de los ciudadanos, pero ya ha sido aceptado por los políticos. Cuando un puñado de empresarios lidera las políticas mundiales, la repercusión en los derechos humanos y el medio ambiente pueden ser catastróficas. El planeta y los más pobres tiemblan bajo el poder de las cifras económicas.
Wal-mart vende al año productos por valor de 256.000 millones de dólares. Unos 20 millones de clientes visitan sus tiendas a diario. La empresa estadounidense se ha convertido, según Nelson Lichtenstein, profesor de la Universidad de California, en la empresa prototipo de este tiempo: reordena ciudades, marca los salarios e incluso mantiene relaciones diplomáticas con otros países. " En resumen, la dirección de la empresa establece para los demás los componentes clave de la política social e industrial estadounidense" , ha dicho Lichtenstein.
A esta modernidad económica de Wal-mart se une una política laboral del siglo XIX. La empresa cobra tanto a sus trabajadores por el seguro médico que la tercera parte de ellos no lo tienen. " Wal-mart es ciertamente un templete del capitalismo del siglo XXI, pero un capitalismo que recuerda cada vez más al de hace 100 años" , indica Simon Head, miembro de Century Foundation. " Combina el uso extremadamente dinámico de la tecnología con una cultura directiva muy autoritaria y despiadada" .
General Motors ayudó a construir, a mediados del siglo XX, la clase media más próspera del mundo gracias a unos salarios superiores a la media y con generosos planes de salud y pensiones. Sin embargo, Wal-mart avanza en sentido contrario: salarios relativamente bajos, directivas autoritarias y condiciones sociales deficientes. La competencia económica y la búsqueda de precios cada vez más bajos llevan a un segundo plano las condiciones laborales de sus trabajadores. Wal-mart marca escuela y su funcionamiento comienza a ser imitado por otras empresas de todo el mundo.
Los precios tan bajos de Wal-mart entran en conflicto, además de con los derechos de los trabajadores, con el medio ambiente. La empresa propugna un consumo excesivo que choca con la sostenibilidad económica y ambiental del planeta. " ¿Qué significan las mercancías a bajo precio en relación con cuestiones apremiantes como el medio ambiente, los derechos humanos y la mano de obra mundial?" , inquiere Susan Strasser.
El ejemplo de Wal-mart muestra el crecimiento y el poder de las grandes empresas. De las 100 principales economías que existen en el mundo, 51 son corporaciones y 49 corresponden a países. Las empresas globales controlan el 70% del comercio mundial. La cifra de negocio de General Motors sobrepasa el PIB de Austria.
Ante este desmesurado poder de las empresas, Wal-mart se ha convertido en una empresa-nación. Tiene sus propias políticas económicas, sociales y laborales. Tiene una política exterior con otros países. Ha desarrollado su propia cultura, su identidad, una forma de pensar y unos valores propios. Como los Estados de épocas pasadas, continúa creciendo y ampliando su dominio, su espacio vital. Los dólares de los consumidores extienden los tentáculos de Wal-mart.
* Periodista.
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Mexicali se perfila como un nuevo centro para la producción de microchips para computadoras
Por Diane Lindquist, San Diego Union Tribune, 14 de julio, 2004
Inversionistas proponen un proyecto de 400 millones de dólares para crear un parque industrial en Mexicali que haría a México el nuevo centro mundial productor de semiconductores.
Ejecutivos del Silicon Border Development (Desarrollo Fronterizo del Silicón), el cual es un proyecto global para crear parques industriales, planean anunciar el proyecto hoy, junto con el secretario mexicano de economía, Fernando Canales, y el gobernador de Baja California, Eugenio Elurdoy, en la exposición comercial SemiCon West (Semiconductores del Oeste) en San Francisco, California.
El parque industrial se llamaría Silicon Fronterizo y ofrecería a las compañías una base en la frontera EUA-México para la construcción de chips para computadoras, pequeños circuitos electrónicos construidos con silicón que son el corazón de la moderna tecnología. Casi toda la producción de estos chips se realiza actualmente en Taiwan y China.
“Estamos tratando de crear una alternativa y México ofrece un perfil alto en tecnología,” afirmo en entrevista el señor D.J. Hill, director del proyecto Silicon Fronterizo. “Este parque industrial se enfocaría en muy alta tecnología.”
El gobierno de Baja California ha estado tratando de atraer este tipo de proyectos para reanimar a la industria maquiladora, pues después de tres anos de contracción una de cada cinco compañías han abandonado México.
“Estamos en un punto crucial para México, y en especial para Baja California, para empezar la creación de una economía basada en alta tecnología,” afirmó Sergio Tagliapietra, secretario de desarrollo económico del estado en entrevista telefónica desde San Francisco.
El presidente Fox se entrevistó con los inversionistas en abril, afirmo Tagliapietra, y les ofreció incentivos que “compiten con cualquier oferta hecha en cualquier país.”
Esto incluyen financiamiento a bajo interés, tasa favorable de impuestos, periodos de no pago de impuestos para compañías con alta calidad, además de asegurar que las compañías tendrían acceso a agua y electricidad.
El gobierno también prometió trabajar con universidades y otras instituciones para crear un colegio en el parque industrial que permita aumentar el número de trabajadores altamente calificados.
El señor Hill y su grupo, el cual ha jugado un papel clave para el traslado de la manufactura de chips de Estados Unidos a Asia en las ultimas dos décadas, afirmaron que decidieron enfocarse en Mexicali luego de investigar múltiples ciudades alrededor del mundo.
La ubicación de Mexicali en la frontera es conveniente para ejecutivos e ingenieros de compañías cuya sede esta en el Valle del Silicón (Silicon Valley) en la zona de San Francisco, California, así como a otros empresarios de Estados Unidos. Esto también permite a los gerentes e ingenieros vivir del otro lado de la frontera en Imperial Valle.
Otra ventaja, afirmo Hill, es la proximidad a San Diego con sus empresas de alta tecnología y biotecnología.
Hill negó explicar dónde en Mexicali se construiría el parque de 15 millas cuadradas, afirmando que las negociaciones se están desarrollando.
Quizás se tarde 10 o 20 años para que el parque se llene, dijo Hill, pero él piensa que las compañías vendrán. Los inversionistas ya están hablando con diversas compañías, dijo, pero ninguna se ha comprometido aún a venir a Mexicali.
El inversionista predijo que la construcción empezara el año que viene y espera que las compañías estarán produciendo chips antes de 2007.
La industria del chip, sin embargo, es cíclica y muchos observadores están escépticos acerca de la habilidad de México de crear un nicho.
El lunes, la evaluadora Merrill Lynch disminuyó la calificación de la industria del chip de “peso pesado” a “peso ligero,” notando que la demanda de computadoras personales y equipos de computación para empresas se ha reducido.
Una hora después, sin embargo, el grupo comercial Semiconductor Equipment and Materials Internacional (Equipos Internacionales de Materiales y Semiconductores), el cual organizó el evento SemiCon en San Francisco, predijo que las ventas globales de equipos semiconductores crecerá 63% este año por encima de $222 mil millones de dólares logrados en 2003.
Basado en una entrevista a compañías, el grupo afirmó que la industria bien podría vender este año $362 mil millones de dólares de materiales manufacturados y equipo de prueba y ensamble para chips.
“El modelo de un parque industrial de alta tecnología como incubador ha funcionado con éxito en otras regiones, incluso en Alemania,” afirmo Jonathan Davis, vicepresidente del grupo comercial.
El señor Hill, cuya empresa Silicon Fronterizo se localiza en Rancho Santa Fe (en San Diego), afirmó que las tensiones entre China y Taiwan y los crecientes costos de producción están haciendo que muchos fabricantes de chips busquen otros lugares para sus plantas productoras, conocidas como wafer fabs.
“Hay una demanda de alrededor de 20 nuevas wafer fabs cada año. Nuestro plan es capturar una a dos de esas wafer fabs por año,” dijo el Sr. Hill. “Creo que ellas serán empresas muy competitivas en la industria” de los chips.
Diane Lindquist: (619) 293-1812, diane.lindquist@uniontrib.com
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La recuperación de la maquila, temporal y con efecto reducido en el empleo: EIU
DAVID ZUÑIGA, La Jornada, 26 de julio, 2004. La recuperación de la industria maquiladora en México no será duradera ni tendrá un efecto significativo en el empleo, pues se concentrará en actividades que requieren más tecnología que mano de obra, señaló Economist Intelligence Unit.
Los analistas consideran poco probable que el sector maquilador vuelva a experimentar el auge que tuvo a finales de los noventa, que recupere los más de 270 mil empleos que ha perdido desde finales del año 2000 o que vuelvan a México las más de 300 líneas de producción que entre 2001 y 2003 se fueron a China y a Centroamérica.
La llegada de inversiones, agregan, se consolidaría con la aprobación de las llamadas reformas estructurales, una posibilidad que consideran remota porque la oposición ha explotado el "poderoso sentimiento nacionalista" de los mexicanos.
La maquiladora tuvo su mejor época en la segunda mitad de los noventa, impulsada por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la devaluación que siguió a la crisis de 1994-95; sin embargo, en años recientes ha languidecido por la reducción de la demanda en Estados Unidos, la creciente competencia de países que ofrecen mano de obra aún más barata -especialmente para la fabricación de ropa y aparatos electrónicos- y el reforzamiento de la seguridad en las fronteras de Estados Unidos.
Además, el ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) le ha permitido a ese país convertirse en el principal receptor de inversión extranjera directa y los acuerdos comerciales entre Centroamérica y Estados Unidos han erosionado las ventajas que México tenía con el TLCAN.
El declive del sector maquilador en México se ha reflejado en los montos de inversión extranjera directa, que después de haber alcanzado un máximo de 26 mil 200 millones de dólares en 2001 cayó a 14 mil 600 millones en 2002 y a 10 mil 700 millones en 2003.
El impacto de esta caída en la balanza de pagos ha sido compensada parcialmente con un incremento de las remesas enviadas por los migrantes mexicanos.
Sin embargo, hay señales de recuperación: Electrolux está construyendo una planta de sistemas de refrigeración en Ciudad Juárez; a finales de este año Motorola abrirá una fábrica de piezas de computadora en Nogales, Sonora, y en los últimos tres meses General Electric ha generado cerca de 22 mil plazas en el norte del país.
Las exportaciones de las maquiladoras en los primeros cinco meses de 2004 fueron 21.8 por ciento mayores a las del mismo lapso de 2003 y han impulsado las ventas totales, que crecieron 21.1 por ciento.
La cercanía de México con Estados Unidos es una ventaja considerable para sectores en los cuales el transporte representa una parte importante del costo final. Sin embargo, para otras industrias China resulta más atractiva porque ofrece mano de obra barata, infraestructura productiva moderna, trámites aduanales ágiles y estándares de calidad que mejoran continuamente.
La creciente competencia implica que México debe cambiar la estructura de su industria manufacturera mientras busca más inversiones.
Los especialistas advirtieron que el país deberá resolver problemas claves como: los altos costos derivados de un sistema legal lento e impredecible, servicios públicos caros y poco confiables y una maraña de tarifas y trámites.
Más aún advierten que México puede volverse un país "anacrónico" si sus competidores resuelven antes esos obstáculos.