SALUD PUBLICA DE MEXICO
NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 1993, VOL.35, No.6
TITULO:
MAQUILADORAS Y  MUJERES FRONTERIZAS: ¨BENEFICIO O DAÑO A LA SALUD OBRERA?
AUTORES:
MONICA JASIS, M.C., M.P.H.-1
SYLVIA GUENDELMAN, PH. D.-2
RESUMEN

En este artículo se analiza el impacto de las condiciones de trabajo en la salud de las mujeres que laboran en plantas de ensamblaje conocidas como "maquiladoras". Se estudió una muestra de 480 mujeres residentes en Tijuana, con características socioeconómicas similares. Del total, 120 mujeres trabajaban en maquiladoras electrónicas, 120 en la industria textil, 120 eran trabajadores de servicios y otras 120 no tenían historia laboral. Se logró un perfil de salud comparativo, considerando aspectos físicos y psicosociales. Para ello se utilizaron novedosos instrumentos que permitieron medir el grado de depresión, nerviosismo, impedimentos funcionales y sentido de control sobre la vida. Las respuestas se obtuvieron de encuestas individuales en la comunidad. A pesar de que se observaron niveles altos de depresión y bajo sentido de control sobre la propia vida en el grupo de mujeres maquiladoras, los resultados indican que estas obreras-particularmente de la industria electrónica sufren menos impedimentos funcionales y nerviosismo que las trabajadoras del sector servicios. A su vez, se detectó un mayor riesgo de dar a luz a niños con bajo peso al nacer, en las obreras maquiladoras.

Palabras clave: salud ocupacional, maquiladoras, salud fronteriza, salud de la mujer, salud reproductiva

Jasis M.

Guendelman S.

Maquiladoras y mujeres fronterizas: ¨beneficio o daño a la salud obrera? Salud Publica Mex 1993; 35: 620-629.

ABSTRACT

This article examines the impact of work conditions on the health of women working in assembly plants known as "maquiladoras". A sample of 480 women residing in Tijuana and with similar low socioeconomic conditions was studied. The sample included 120 electronics workers, 120 textil workers, 120 service workers and 120 women with no history of laborforce participation. These groups were compared on physical and psychosocial health outcomes, including depression, nervousness, functional impediments and sense of control over life. Data were obtained from interviews conducted in the communities where workers reside. Although high levels of depression and a low sense of control over life was observed, maquiladora workers -particularly in the electronics industry- sufferedless functional impediments and nervousness than service workers. However, maquiladora workers were at higher risk of delivering infants of low birthweigth.

Key words: occupational health, maquiladoras, border health,

women's health, reproductive health Jasis M. Guendelman S. Border women and maquiladoras: Benefit or detriment to workers' health? Salud Publica Mex 1993; 35: 620-629. La industria maquiladora constituye una importante fuente de trabajo para la población joven residente en la frontera de México con Estados Unidos, sobre todo a partir de la crisis económica de la década pasada. Hoy en día, esta industria incluye el ensamblaje de diversos artículos, desde material electrónico hasta maquinaria agrícola. En general, las plantas maquiladoras contratan mujeres que tienen entre 16 y 30 años de edad, dando preferencia a las solteras y sin hijos. Las jornadas de trabajo son intensas y la estabilidad o baja rotación es uno de los objetivos que la industria persigue para poder cumplir con las altas cuotas de producción. Muy poco se sabe con respecto al efecto que este tipo de trabajo (principalmente las tareas minuciosas y repetitivas) tiene en la salud de la mano de obra, en especial en las mujeres en edad reproductiva. Los trabajos existentes,(1-3) adolecen de errores metodológicos o se limitan a ser textos de tipo anecdótico,(4) que poco aportan al análisis científico del fenómeno. En este artículo se examina el impacto de las condiciones de trabajo en la salud de las mujeres empleadas en las maquiladoras, entendiendo el estado de salud como el resultado de una serie de indicadores físicos, psicológicos y de conductas de salud. Se incluyen los resultados de un estudio realizado en Tijuana, en 1990, con una muestra de 480 mujeres, la mitad de la cual eran obreras de plantas maquiladoras de las dos ramas industriales más desarrolladas: la electrónica y la del vestido. Se plantean recomendaciones que pueden servir de guía para futuras investigaciones y políticas institucionales, con medidas para mejorar las condiciones de salud y de trabajo de las obreras.

MATERIAL Y METODOS

Actualmente, existen cerca de 2 200 plantas manufactureras en la frontera México-Estados Unidos, que emplean a más de medio millón de obreros. Con la aceptación del Tratado de Libre Comercio, cabe esperar que esta cifra se multiplique en pocos años.(5) Estas industrias dependen de los bajos costos de producción y de una mano de obra eficiente, estable y flexible. La tendencia es a contratar a mujeres jóvenes, pues son las que generalmente carecen de experiencia, así como de especialización. Además, se piensa que las mujeres poseen mayor destreza manual en los trabajos que implican alta concentración y monotonía en su ejecución.(6) Los criterios de selección que utilizan las compañías ensambladoras de exportación son similares, independientemente de su localización a nivel mundial. Se orientan a contratar a las mujeres menores de 30 años de edad, preferentemente solteras y sin hijos (para evitar las prestaciones por maternidad y reducir el ausentismo debido al cuidado de los hijos). El requisito "edad", según los administradores de las maquiladoras en Tijuana, está relacionado con el "supuesto buen estado de salud" de las mujeres jóvenes y, por tanto, con el buen rendimiento en la ejecución de las tareas.(7) Aunque se sabe que los procesos de manufactura implican el manejo de materiales y ritmos de trabajo que significan riesgos para la salud, existe la controversia acerca de si el trabajo de la mujer en la maquiladora mejora, mantiene o deteriora su estado de salud. El principal objetivo fue determinar si la ocupación en la industria maquiladora y las características del ambiente de trabajo tenían un efecto favorable o adverso en la salud de las trabajadoras, tomando en cuenta los factores de la comunidad y el espacio doméstico. Asimismo, se buscó identificar los factores que permitan predecir el estado de salud de las mujeres.

Dado el difícil acceso al interior de las plantas, no se midieron las condiciones físicas internas, como la exposición a tóxicos u otros riesgos. Asimismo, se pretendió obtener un perfil del estado de salud, de las conductas de salud y de los estilos de vida de las obreras, identificando áreas de necesidades para futuras intervenciones. Se consideró la "salud" de las mujeres como un concepto integral que consta, al menos, de dos esferas: la física y la psicosocial. Ambas se midieron a través de resultados que están identificados en la bibliografía como problemas de salud estrechamente relacionados con la baja productividad y con la rotación de personal. La salud física se midió por síntomas físicos que las entrevistadas declararon haber padecido hasta 30 días antes de aplicarse la encuesta.

El "impedimento funcional" se entendió como la presencia, al menos, de un problema de salud seleccionado de un listado de 15 síntomas, como dolores articulares, cefaleas, problemas gastrointestinales, etcétera. Se investigaron también los problemas relacionados con la salud reproductiva. En cuanto a la salud psicosocial, se consideraron dos resultados: la depresión y el nerviosismo autopercibidos. El primero es un componente afectivo (como la culpa, la poca autoestima y las afecciones somáticas); se midió con la Escala del Centro de Estudios Epidemiológicos (CESD), usada en estudios sobre la población mexicano-norteamericana en Estados Unidos. El "nerviosismo" o "tensión", se midió con una escala de cuatro grados que va de "nunca" a "siempre". Asimismo, se investigó el "sentido de control sobre la propia vida". Este factor determina si las situaciones que vive un individuo son manejadas con confianza y optimismo. Se aplicó la escala de "estrés percibido" de Cohen (PSS), la cual ha demostrado que la evaluación cognoscitiva de un individuo sobre su trabajo y sus condiciones de vida, es crucial para comprender sus respuestas fisiológicas, afectivas y de conducta.(8) Para apreciar el impacto que tienen los "resultados de salud" en el trabajo, se compararon los de las obreras maquiladoras con los de las trabajadoras de servicios y de las mujeres de la misma edad y condición social, pero que nunca se integraron a la fuerza de trabajo. En un segundo análisis, se compararon los tres grupos asalariados, tomando variables ocupacionales como antigedad en el trabajo y prestaciones sociales. Se analizaron las características psicosociales del ambiente de trabajo, adaptando la Escala de Karacek, que estima qué tanto control tiene el individuo sobre su propio trabajo; se relaciona con el sentido de "satisfacción con el propio trabajo" a partir de la adquisición de nuevas destrezas de la autonomía que se tenga en la toma de decisiones y del apoyo que ofrecen los colegas y supervisores.(9) Además de las características ocupacionales, los resultados de salud pueden verse afectados por otra serie de factores que no tienen relación directa con el trabajo, pero que es necesario controlar para lograr un análisis limpio, a saber: a) características sociodemográficas; b) presiones intradomésticas; c) estado autopercibido de salud; d) auto imagen negativa; e) toxicomanías; y f) conductas de protección de la salud. Así, en la figura 1 se establece el diagrama conceptual. Imagen 1 Se propone que el status ocupacional y las características del trabajo pueden influir directamente en los cuatro resultados de salud. Los efectos de la ocupación sobre la salud, pueden estar modificados por las variables a controlar.

MUESTRA Y PROCEDIMIENTOS PARA LA RECOLECCION DE DATOS

El estudio se realizó en la ciudad de Tijuana, pues es el área que ha experimentado la mayor tasa de crecimiento en los últimos años, concentrando 18 por ciento del total de la fuerza laboral de la maquila.(6) Se organizó una muestra a conveniencia de 480 mujeres, con la ayuda de 10 promotoras de salud del Patronato de Medicina Social Comunitaria, organismo no gubernamental que brinda atención primaria. Antes de aplicar la encuesta, las promotoras de salud anunciaron el proyecto en la comunidad. Asimismo, elaboraron listas de posibles participantes, usando los siguientes criterios de selección: mujeres de 16 a 28 años, residentes en Tijuana, que no estuvieran embarazadas y sin relación con las entrevistadoras. Sólo se seleccionaría una persona de cada domicilio. Las promotoras desconocían los objetivos del estudio. Las cuotas fueron de 120 mujeres para cada uno de los cuatro grupos: a) obreras de la maquila electrónica; b) obreras de la maquila del vestido; c) empleadas del sector servicios; d) amas de casa y estudiantes sin historia laboral. Las trabajadoras se subdividieron en tres categorías, con base en la antig edad en el empleo: menor o igual a seis meses; de siete a 23 meses y de 24 meses a más. Las trabajadoras de la industria electrónica ensamblan artículos microeléctricos o bien limpian circuitos. Las del vestido, cosen ropa y accesorios.

El sector servicios incluye a las mujeres que trabajan en oficinas públicas y privadas, a las vendedoras, asistentes en salones de belleza, camareras, maestras de escuela y choferes de taxi. Todas las mujeres comparten condiciones socioeconómicas y geográficas similares. El cuestionario fue pre-codificado. Las entrevistas duraron alrededor de 45 minutos y se efectuaron en el domicilio de las entrevistas, siendo verificadas por un supervisor de campo.

RESULTADOS

En el cuadro I se aprecia el perfil socioeconómico de la muestra. La edad promedio de las trabajadoras es de 21 años. Más del 70 por ciento de las trabajadoras son solteras y viven con su familia. Se consideran residentes habituales de Tijuana, ya que más del 60 por ciento nació ahí o residía en el área desde por lo menos 10 años atrás. Sólo un tercio de las obreras tiene hijos. Imagen 2 En comparación con las trabajadoras de servicios, las obreras maquiladoras tienen 2.2 años menos de educación formal e ingresos familiares más bajos (p