MEMORIAS FORO TAPACHULA I
Entregamos las Memorias del Foro Tapachula I que incluyen las ponencias escritas, las intervenciones y las discusiones más importantes. Finalmente resultaron dos versiones: una corta y otra larga. La primera incluye únicamente las relatorías, la segunda también las ponencias y un informe.
El Foro ofreció algunos aportes novedosos de interpretación sobre el verdadero significado de la integración de la región a la lógica de los intereses de las grandes trasnacionales globalizadas y el libre mercado, así mismo permitió conocer las respuestas alternativas que se están produciendo desde las organizaciones representativas de la sociedad civil y popular de la región.
Posiblemente uno de los logros más significativos del encuentro haya sido eso, esto es, la amplia confluencia de organismos sociales y civiles representativos de la región mesoamericana, que sentó bases sólidas para avanzar en la construcción de un gran frente regional de defensa de los intereses de los pueblos, así como en la construcción y promoción de propuestas alternativas que se están produciendo para enfrentar al gran capital globalizado que pretende continuar adueñándose de los abundantes recursos naturales y aprovechar para sus fines la fuerza de trabajo barata.
El Foro permitió un novedoso encuentro entre expertos con acreditada solvencia analítica que se agregaron a las capacidades de las organizaciones sociales representativas, sobre todo de productores y comunidades de la región mesoamericana, para avanzar en el diagnóstico global. Se revisaron los problemas y la coyuntura, con una alta capacidad de análisis y gran visión, diríamos que atinadamente interpretativa, sobre las amenazas que enfrentan los pueblos ante el embate neoliberal, ello sin demérito de la importante experiencia del foro en la construcción de propuestas alternativas colectivas y viables, bajo formas asamblearias y horizontales.
Representó también una contribución en la construcción de capacidades de interlocución colectiva y regional frente al Capital, el Estado, los gobiernos y los partidos políticos, gracias a lo cual se puedo acordar impulsar procesos amplios de movilización y resistencia que permitirían neutralizar, cuando menos, los embates del neoliberalismo.
Se manifestó durante el foro una notable madurez en las experiencias organizativas locales, no obstante provenir en muchos casos de formas convencionales marcadas por el centralismo, el verticalismo, el dogmatismo ideológico y el vanguardismo; y en otros casos del corporativismo populista corrupto. Las formas de organización que se dio el propio Foro privilegiaron los procedimientos horizontales y asamblearios en el debate y en la toma decisiones, lo que empieza a prefigurar formas superiores de organización que de una u otra manera recuerdan a los principios autogestionarios y autonómicos.
Otro elemento que despertó mucho interés fue el reconocimiento expreso de una identidad de la región predominantemente rural, campesina e indígena: “la periferia por antonomasia..., el subdesarrollo subdesarrollado..., un pueblo miserable en medio de la riqueza en biodiversidad...”; productores quebrados sistemáticamente por la crisis del mercado mundial que condena a la región a ser violentamente impactada por la especulación, los mercados monopolizados y la sobre-producción inducida por los planes de ajuste y las condiciones de renegociación de las deudas; precios internacionales de las materias primas eternamente deprimidos, primero el azúcar luego el algodón, más tarde la carne, las oleaginosas, el banano, el arroz, y finalmente la piña, el café y hasta el maíz, y la tendencia de futuro es peor.
En el cuerpo de los debates sobre la crisis de los productores y los impactos en la región un aspecto medular fue el que concierne a la pérdida de patrimonio cultural y biológico expresado en la introducción de técnicas productivas depredadoras y contaminantes que afectan profundamente la biodiversidad y la disponibilidad de recursos para la supervivencia, y de forma especialmente trascendente, en el robo de los germoplasmas endémicos por parte de trasnacionales corsarias y los cambios abusivos y arbitrarios del uso del suelo por razones mercantiles y comerciales al convertir selvas y su biodiversidad en plantaciones de monocultivos o en pastizales para engorde de ganado de exportación, tanto como el saqueo inescrupuloso de especies vivas. Los recursos histórico culturales locales son sometidos a transculturización con la trasformación de los templos, santuarios y monumentos históricos que son muestra elocuente de nuestra diversidad cultural, convertidos en parques de diversiones y zonas ecoturísticas. Profundamente documentados están los comportamientos geófagos de fracasados empresarios mexicanos inescrupulosos como Romo, del grupo Pulsar o trasnacionales piratas como Novartis que pretenden apropiarse de amplios territorios para alterar usos, costumbres y diversidades con fines de hacer negocios a costa de los recursos de los pueblos. Qué decir de Maseca que tiene invadida la región con tortillas de mala calidad elaboradas con maíz transgénico importado de los Estados Unidos. Claramente se observa que existe una disputa por la tierra por parte del gran capital trasnacional, los viejos propósitos coloniales de poseer tierra a toda costa se actualizan con la intención de sacar provecho extraordinario de ella, mordiendo cual viles hienas al provocar la bancarrota de los productores que se desprenden muy a su pesar de la tierra que es tratada como cualquier mercancía y sometida a la especulación de la oferta y la demanda, es decir, al libre mercado. Los precios de la tierra tienden a deprimirse por el peso de la crisis y la depresión económica sistemática; en Nicaragua en este momento una hectárea de buena calidad para producir, no alcanza doscientos dólares. Evidentemente los capitales internacionales se apoderan automáticamente de las tierras por la vía de arruinarlos, obligando a los productores a entregar las tierras utilizando el endeudamiento crónico.
La migración creciente se ha convertido en una de las estrategias más socorridas de los trabajadores y productores mesoamericanos: otra forma de descapitalización y saqueo de nuestros recursos más valiosos, los humamos: la gran zanahoria del empleo y de los salarios diez veces mayores, actúan como un imán para atraer a miles y miles a padecer el infierno de la migración irregular.
Los Tratados Comerciales se instrumentan con aval de los gobiernos locales insensatos y entreguistas, producto de la mercadotecnia electoral de los ejecutivos, la más de las veces apañados por supuestos representantes populares en los congresos; existe hoy una nueva legislación supranacional aceptada por todos los congresos, como son los Tratados de Libre Comercio; en consonancia a ello se advierte un manifiesto interés por incorporar en las agendas particulares de las organizaciones populares locales los temas globales como el ALCA, manifestando un rechazo al modelo neoliberal global. En esta línea, el Plan Puebla Panamá aparece como un renovado intento de neocolonialismo edulcorado con promesas de inversiones millonarias en infraestructura económica y productiva, efectivamente escasas o inexistente históricamente en la región; todo para beneficio declarado e inequívoco de las grandes corporaciones trasnacionales, en la lógica de que lo que es bueno para ellas es bueno para las naciones. La treta es perfecta para las trasnacionales: se imponen modificaciones en las legislaciones locales con los Tratados de Libre Comercio y se asocian las oligarquías locales más grandes, obligan a dar trato nacional al capital internacional y terminan apropiándose de los eslabones económicos fundamentales: las empresas nacionales en la banca, las inmobiliarias y los seguros, la agricultura, la ganadería, la silvicultura, la gran y la mediana industria, la petroquímica, las agroindustrias, las grandes intermediarias comerciales, los servicios de punta, la microelectrónica, las telecomunicaciones espaciales, etc. En particular acaban quedándose con las empresas estatales que se privatizan; petróleo y refinación, electricidad, telefonía, agua, medicinas, puertos y carreteras
Ante este panorama, la respuesta popular no se ha hecho esperar: comunidades y organizaciones han levantado su voz para decir ¡Ya Basta! y exigir de los estados una consulta real y la voluntad de incorporar propuestas alternativas válidas a los proyectos. Así, por encima de la cabeza de la miseria empieza a asomar un Gran Frente Mesoamericano Antiglobalización, que se levanta para enfrenar la soberbia del Capital y sus fieles servidores de siempre: los gobiernos regionales de uno u otro tinte. En esta trayectoria de insurgencia social, una de las experiencias locales más importantes en la región en los últimos años es sin lugar a dudas el actual movimiento zapatista: su legitimidad y la originalidad de sus formas de lucha cuentan con reconocimiento mundial, y han representado un inmejorable escudo contra las tentaciones represivas y militaristas, tan apetecidas por los gorilatos y satrapías seudodemocráticas de toda la región, comandados por el de Estados Unidos; gracias a la solidaridad colectiva y a ellos, las mujeres y hombres de maíz, los del color de la tierra, el debate sobre derechos y cultura indígena se encuentra dentro de los más importantes asuntos de trasformación social pendientes en México y la región.. Pero desde luego, no sólo en Chiapas con los zapatistas, las experiencias de construcción de poder popular alternativo se extienden: es el caso de Oaxaca y Guerrero, y no se pueden olvidar tampoco los recientes antecedentes de intensos procesos de trasformación social en Nicaragua, El Salvador o Guatemala
La reflexión especializada, la experiencia de resistencia e incluso los procesos sociales de fuente revolucionaria vividos en la región, han permitido el afianzamiento de proyectos y discursos con clara inspiración libertaria y autogestionaria. El énfasis en los métodos asamblearios y de democracia directa en la toma de decisiones como el que se vivió en Tapachula resultó memorable: este es el espíritu de Tapachula.
Existe en suma una clara identidad regional mesoamericana que aspira a ser reconocida en su diversidad original; cultura y territorio son evidentemente elementos comunes; el capital así lo advierte también pero por diferentes razones; los pueblos para recuperar su identidad integral y pensarse a sí misma como una opción; el capital trasnacional globalizado para apropiarse de materias primas y fuerza de trabajo baratas, experimentar formas nuevas de colonización, y para realizar sus excedentes comerciales y de capital financiero. La propuesta y la apuesta es por la construcción de una mega Alianza Popular Mesoamericana de Panamá a Puebla. Seguimos adelante. Próximo Foro: Quetzaltenango, Guatemala, noviembre 2001