Los ilegales mexicanos en EEUU marcan
la cita de Bush y Fox
CESAR GONZALEZ-CALERO. Especial para el periódico EL MUNDO
CIUDAD DE MEXICO.- En busca del sueño americano, más de un millón de mexicanos cruza el río Bravo cada año. La mayoría son deportados, a algunos se los come el desierto (unos 400 al año) y unos 300.000 consiguen quedarse en Estados Unidos y pasan a engrosar la lista negra de indocumentados.
El problema es de tal magnitud que marcará la agenda de la visita que inicia hoy el presidente Vicente Fox a Washington, aunque no firmará con su homólogo George W. Bush el anhelado acuerdo bilateral sobre inmigración.
La posibilidad de regularizar a los indocumentados mexicanos (entre tres y cinco millones, la mitad del total de ilegales en EEUU) ha quedado descartada después de las críticas que suscitó el rumor entre las organizaciones que agrupan al resto de inmigrantes ilegales y de la oposición de algunos sectores políticos (principalmente entre los republicanos) y sindicales de EEUU.
El propio ministro de Exteriores mexicano, Jorge G. Castañeda, ha admitido que el acuerdo no estará listo para la reunión de esta semana: «La negociación debe verse como un paquete completo, que incluya además la seguridad en la frontera, un programa para trabajadores temporales, la ampliación de visados permanentes y la aplicación de recursos a las comunidades altamente expulsoras en México».
A pesar de la buena sintonía entre Bush y Fox (como quedó patente en la denominada Cumbre de los Rancheros, celebrada en México en febrero pasado), el mandatario estadounidense es consciente del rechazo que despierta en amplios sectores de la sociedad una regularización masiva de trabajadores extranjeros. Descartada la amnistía total, Washington podría optar por fórmulas más descafeinadas, como la legalización de aquellos mexicanos que demuestren arraigo en su lugar de residencia o la ampliación de visados temporales para trabajadores agrícolas.
Beneficios económicos
Y para añadir más leña al fuego, un estudio elaborado por la prestigiosa Universidad de California en Los Angeles sostiene que los indocumentados mexicanos contribuyen anualmente con entre 150.000 y 220.000 millones de dólares (entre 166.000 y 245.000 millones de euros, unos 35 billones de pesetas) a la economía de Estados Unidos. El informe concluye que la aprobación de un programa de legalización de indocumentados generaría «enormes beneficios para el país».
Donde parece que sí habrá consenso es en el compromiso de ambas administraciones de compartir los bienes decomisados a los narcotraficantes que operan a uno y otro lado de la frontera.