MONTES AZULES
mayo 6, 2004
No hay un Estado de Derecho que se pueda cumplir aquí: Julia Carabias
Fernando Culebro CP. Julia Carabias Lillo, ex secretaria de Medio Ambiente Recursos Naturales y Pesca (Semarnap), en el sexenio pasado, dijo en el caso de la devastación de la Selva Lacandona, “particularmente las autoridades del Gobierno del Estado y las autoridades federales en la Reserva Montes Azules no están desempeñando el rol que se necesita”.
Cabe señalar que Carabias Lillo, desde hace muchos años ha venido trabajando en Chiapas y particularmente en la Selva Lacandona; su principal objetivo es la conservación de la Reserva de la Biosfera Montes Azules, por lo que su principal preocupación es “la reducción dramática de esta superficie tan importante de nuestros recursos naturales, patrimonio de la nación y de la humanidad”, destacó.
Detalló que la Lacandona es una de las zonas más importantes en biodiversidad que hay en México y en Mesoamérica y lamentablemente se están originado procesos de transformación muy intensos de manera constante y con amenazas muy serias particularmente en la temporada de incendios, por el uso de la roza tumba y quema, aunado a las invasiones que han proliferado profundamente durante los últimos años, lo que está reduciendo muy drásticamente esta superficie “que es patrimonio de México”.
Dijo que ante la velocidad del deterioro de la Selva Lacandona “es urgentísimo” que las autoridades pasen del discurso a los hechos.
“Puedo asegurar que hay gente nueva que se mete, que no es propietaria de esa zona y esto está atentando contra la propiedad de los lacandones; no hay un Estado de Derecho que se pueda cumplir aquí, la lÿÿÿÿˆì ey ambiental no se está cumpliendo”, denunció.
Advirtió que hay delitos ambientales permanentes, como la tala, la ocupación de un territorio por parte de grupos organizados “que lamentablemente son gente pobre, pero que está siendo engañada pensando que puede llegar a estos sitios a encontrar una área en donde vivir mejor, y saben los organizadores que esto es absolutamente falso, porque están metiéndolos en sitios en donde nunca van a poder tener las condiciones de vida adecuadas”.
Y es que de acuerdo con las leyes federales que rigen a esta ANP, la gente que ha se posesionado de un terreno en la selva, en caso de quedarse ahí, estará destinada por siempre a la pobreza que ha reproducido durante años las invasiones, en sitios en donde no se puede prosperar porque la ley prohíbe el desarrollo de asentamientos humanos en estos sitios.
Ya que dentro de las reservas no puede haber escuelas, clínicas, no y nunca habrá atención para esta gente y por lo tanto “se está dejando aislada y marginada en est
Comentarios de Maderas del Pueblo del sureste, al respecto:
Las recientes declaraciones de Julia carabias, exsecretaria de medioambiente, forman parte de una sistemática campaña ante la opinión pública y política, diseñada por intereses corporativos que ven a la Reserva de Montes azules, a su biodiversidad y a sus caudalosos ríos, como un botín del cual pretenden apoderarse para, bajo el pretexto ambiental, desarrollar cuantiosos negocios multinacionales. El fin de esa campaña es crear una fuerte corriente de opinión favorable para justificar el desalojo de las comunidades indígenas, asentadas ahí por necediades de sobrevivencia económica o política (caso de los desplazados de la violencia paramilitar y militar).
En particular, el grupo Carabias-De la Maza-Warman, que se escuda en supuestas Ongs (Espacios Naturales y Desarrollo Sustentable,ac y CEIBA,ac) y bajo el disfraz discursivo de la filantropía verde ("la conservación de la biodiversidad para beneficio de la humanidad") en realidad, han convertido la porción sur de la Reserva Montes azules (zona Ixcán-Chajul-Tzendales) en un coto privado con fines de lucro, a traves de sus dizque "hoteles de ecoturimo" (Chajul, en operación; río Tzendales en construcción; laguna Lacanjá, en proyecto) , los cuales han rehabilitado o contruido con recursos públicos -en el caso Chajul- y con aportaciones de la multinacional Ford Motors Co., en el caso Tzendales, y que en realidad son centros de turismo científico para la bioprospección. Es decir, lugares donde, sin ningún control soberano de parte del gobierno y pueblo mexicano, se realiza el saqueo impune del rico material genético contenido en la biodiversidad, pués hay que aclarar a la opinión publica que, además de la propia instalación del hotel, la concesión que por una migajas le arrancan a los mal llamados lacandones -supuestos y fraudolentamente "propietarios" de toda la región- y los convenios que suscriben con el gobierno federal, incluyen la donación de superficies de selva alta dentro de la reserva federal, de alrededor de 100 ha para cada uno de los " hoteles", además del otorgamiento de apoyo y vigilancia brindada por las fuerzas armadas, en este caso, la marina).
Me parece que Julia Carabias y su grupo, están cada vez más ansiosos por forzar al gobierno federal y sobre todo, al gobierno del estado (donde al parecer no ha encontrado el suficiente eco que sus intereses esperan) para acelerar las medidas de fuerza de lo que eufemísticamente le llaman ahora "reubicación" de las comunidades asentadas dentro de la reserva y, en primerísimo lugar, de aquellas cercanas a donde tienen establecidos sus jugosos negocios (como es el caso de la comunidad zapatista de San Isidro).
Es interesante que sea ahora la propia Julia Carabias en persona la que aparezca declarando en Chiapas (hasta el momento, ella no había figurado abiertamente, sino que se había expresado a través de Javier de la Maza y José Warman (hermano éste, de Arturo Warman, exfuncionario salinista y zedillista) Es posible que ese grupo considere que la campaña amarillista acerca del mismo tema, instrumentada recientemente a través deTv Azteca, no tuvo todos los efectos en la opinión política (sobre todo, reitero, del gobierno estatal) y usen ahora su carta de lujo, con la propia ex secretaria de Mediuo Ambiente en persona, encabezando la campaña de presión y desinformación.
También es interesante ver el cambio en el discurso esgrimido, aceptando Carabias ahora que "los invasores" sí son efectivamente gente pobre, de la cual ella misma "se compadece", porque en caso de quedarse ahí, "estará siempre destinada a la pobreza,. . . aislada y marginada, en las peores condiciones de vida, destruyendo los recursos naturales de los pocos que quedan ya en el estado de Chiapas". Sin embargo, reitera machaconamente el "argumento" de que los "invasores" son gente engañada y manipulada por supuestos "organizadores" (¿quiénes?).
Luego, continuando con su discurso desinformador y de presión, dice que "a partir del firma drel convenio con la Unión Europea, hay nuevas invasiones", pero sin mencionar concretamente el nombre y ubicación de ninguna de ellas. Este es un recurso muy utilizado tanto por PROFEPA, como por Conservación Internacional y el grupo Carabias,, para manipular a la opinión´pública y política desde 2001, año en que, por ejemplo, todo ellos denunciaron ante el gobernador que entre junio y diciembre se habían creado 7 nuevos asentamientos; cuando esto se verificó en campo, se vió que únicamente eran dos y muy pequeños (San rafael y 8 de febrero, hoy San isidro). En diciembre de 2002, presionaron al gobierno del estado denunciando que había nueve nuevos poblados que se habían creado en los "ultimos meses", cuando solamente había sido el pequeño poblado de Lucio cabañas, el cual fue forzado a abandonar el lugar, incumpliéndose las promesas gubernamentales de otorgarles tierras y apoyos. Incluso, sabemos que en enero 2004, otra vez se le dijo en un documento oficial al secretario Cárdenas, que del 2000 a la fecha había 10 nuevos poblados, incluyendo en esa lista, -por ejemplo y ya en el colmo de la manipulación-, a la ampliación del ejido el Jardín, cuyo expediente agrario de solicitud data de mediados de los ochentas.
Termina Carabias en sus declaraciones, con el muy tallado "argumento nacionalista" de acusar a extranjeros de funcionar como "escudos humanos que no permiten entrada a nadie". Sólo falta que ahora -a la moda del embate de la ultraderecha fascista nacional- señale Carabias que dichos extranjeros son cubanos y estaban coordinados por los exdiplomáticos recientemente expulsados.
Quisiera concluir con dos cosas. Primero, y como un ejemplo de la clase de manipulación de la opinión pública y política con fines de desalojo, que realizan estos grupos encabezados por Julia Carabias, quisiera recordar cómo en mayo 2000 (ultímos meses del zedillismo-alborismo), se desató una intensa campaña mediática, impulsada y financiada por la propia Carabias, entonces Secretaria de Medio Ambiente, y abanderada por grupos y académicos conservacionistas de la ciudad de México quienes, sin poner un pie en la selva lacandona, emitieron desplegados en la prensa nacional, donde denunciaban que "Montes azules se estaba acabando, por causa de 1200 incendios que estaban quemando totalmente 10,000 hectareas de selva alta"; incendios provocados por las comunidades indígenas, a las cuales, por motivos de seguridad nacional, se exigía desalojar de inmediato. En realidad, y de acuerdo a cifras oficiales, publicadas en agosto de 2000 por la propia SEMARNAP, en toda la selva lacandona se quemaron ese año, en total, únicamente 398 hectáreas ¿Dónde quedaron las otras 9,602 hectareas que según se estaban quemando en mayo?
Lo otro, decir que para nosotros, es un argumento falso ( el cual obedece a otros intereses) el plantear que la conservación ecológica y de biodiversidad no puede darse con los pueblos y por los pueblos. Que esto sólo es posible expulsando a las comunidades por "depredadoras". Absolutamente falso. Existen alternativas técnicas de ordenamiento ecológico participativo y manejo de recursos naturales (agroecología, ganadería alternativa, silvicultura comunitaria, saneamiento ambiental, medicina reproductiva y tradicional, entre otras) que no sólo harían posible -en caso de darse las condiciones políticas para ello- sino deseable, la permanencia de comunidades en Montes Azules bajo un esquema de ordenamiento territorial, de forma que las propias comunidades conformaran un anillo social de protección y se convirtieran en los mejores guardianes de la Reserva.
En cambio, plantear una conservación contra los pueblos, sólo obedece a aquellos intereses que pretenden apoderarse de esta riqueza nacional (y por tanto, del pueblo mexicano) con fines de lucro privado y multinacional, a quienes las comunidades indígenas les estorban (más allá de aquellos pocos que puedan desempeñarse como lavadores de jeeps, meseros y camareras o cargadores de equipaje) y mucho más aún, si estas comunidades son rebeldes.
Miguel Angel garcía
Maderas del Pueblo del Sureste, ac
mayo 8, 2004