MONTES AZULES Y LA SELVA LACANDONA 2/4
LA TENENCIA DE LA SELVA PARA LOS “LACANDONES”
La extensión que conforma la selva lacandona les fue entregada a 66 familias de indígenas caribes, asentadas en 3 poblados, en base al argumento de ser los descendientes del pueblo lacandon, propietario original, de esos terrenos.
Los caribes solicitaron en 1971, como derecho por la reforma agraria, les fuesen otorgadas 10,000 hectáreas dentro de la selva lacandona. No eran los únicos ni los primeros en hacerlo. Algunos procesos tenían ya más de 15 años cuando los caribes realizaron la solicitud. Sin embargo, en un proceso que no duró más de 8 meses, les fue otorgado el 6,140 % extra de terreno.
En realidad, los caribes, ahora lacandones, eran un grupo ribereño, no de la montaña , proveniente de Campeche y, que al momento de solicitar la dotación de tierras, ya no las utilizaban, debido a que dependían de diversos benefactores institucionales y privados. Esto contradice el 27 constitucional de la época (previo a la reforma salinista) que establecía el reparto solo con las tierras que les fueren indispensables.
Los caribes se asentaron en la zona posteriormente a otros grupos, choles y tseltales principalmente, que han mantenido corredores comerciales y sitios sagrados desde tiempos previos a la conquista. Las tres comunidades caribes, beneficiarias de la acción del estado, no formaban un pueblo entre ellas, no tienen el arraigo que sirvió de justificación para otorgarles la tierra, no trabajan la zona. Nunca pudieron demostrar títulos primordiales ni restos de poblados que los acreditasen como descendientes de los habitantes ancestrales.
Desde los primeros años de su posesión oficial, los caribes (neo-lacandones) han permitido la tala de la selva por empresas madereras, sin que esto les represente ningún conflicto, ni haber realizado ninguna denuncia por el daño forestal que esto acarrea. Así, en 1974, los caribes firman un contrato a la empresa COFOLASA (Compañía forestal de la Lacandona, S.A.) por la explotación maderera de 35, 000 m3 de caoba. Es en años recientes, y cuando la presencia de comunidades indígenas en la zona afecta los intereses económicos de grupos industriales que los lacandones reclaman y denuncian el daño, supuestamente, causado por ellos a la ecología regional.
Los caribes han sido el único pueblo indígena que, como tal, se ha pronunciado en contra de los acuerdos de San Andrés y a favor de la ley indígena aprobada por el Congreso en 2001. La forma de vida de los caribes-lacandones y sus costumbres de no mezclar su sangre en matrimonios con no pertenecientes a su grupo, algunos estudiosos consideran que su etnia y su lengua se extinguirá antes del siglo XXII. La Jornada del 15 de enero de 2003, en su artículo “Lacandones, parte del Plan Contrainsurgente” los describe como ““aliados” (de intereses económicos) con fecha de caducidad absoluta”.
Atentamente:
Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, A.C.