PRONUNCIAMIENTO POLITICO DE LAS MUJERES DE CHIAPAS EN EL MARCO DE LA MARCHA MUNDIAL DE MUJERES.
A LAS MUJERES DE MEXICO Y DEL MUNDO,
A LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS,
AL GOBIERNO ESTATAL Y FEDERAL,
AL PUEBLO DE MEXICO.
Las mujeres de Chiapas, nos hemos sumado a la Marcha Mundial de Mujeres (MMM), jornada de lucha, protesta y movilización impulsada por 163 países con 5,500 organizaciones feministas y grupos de mujeres en todo el mundo, iniciada el día 8 de marzo del año en curso. Buscamos unir nuestras luchas, trascendiendo las fronteras impuestas en esta gran búsqueda de alternativas de participación política, frente a los problemas estructurales a los que nos enfrentamos en nuestra vida cotidiana, acentuados por las políticas neoliberales globalizadas. Por ello, en nuestra lucha contra la explotación, la injusticia social, la militarización, la paramilitarización y contra todo tipo de violencia hacia las mujeres, denunciamos:
1. Que la explotación, opresión y discriminación histórica de las mujeres, se ve acrecentada por las Reformas Estructurales que impulsa y promueve el llamado gobierno de la “alternancia” en nuestro país. En nombre de la democracia y el desarrollo, se pretenden reducir los derechos a la salud y educación en servicios.
2. A la violación de los derechos civiles, políticos, culturales, económicos, se suma la violación de los derechos sociales y colectivos. En Chiapas las desigualdades de género se suman a la pobreza y la marginación, siendo las mujeres indígenas las más pobres y discriminadas.
3. Que las condiciones de salud de las mujeres es alarmante. Las enfermedades relacionadas a la salud sexual y reproductiva son una de las principales causas de muerte de las mujeres. Por ejemplo, en el periodo de 1999 al 2001 se registraron 354 casos de mortalidad por cáncer cérvico uterino en Chiapas, sólo en 3 regiones (Selva, Altos y Centro se registraron entre 1999 y 2000 140 casos de muerte materna).
4. Los usos y costumbres, que la sociedad patriarcal reserva a las mujeres, tanto en el ámbito rural o urbano, entre indígenas y mestizas, campesinas o trabajadoras asalariadas, sean profesionistas o amas de casa, se encuentran en el marco de la desigualdad y la notoria sumisión de las mujeres hacia los hombres, entre estos “usos y costumbres” esto se expresa con el control de la sexualidad y del cuerpo de la mujer por medio del matrimonio y el trabajo doméstico, el limitado acceso a puestos de trabajo, la doble-triple jornada de trabajo, la explotación laboral, etc.
5. En el caso de las mujeres indígenas, ellas están construyendo junto con sus compañeros la autonomía indígena, haciendo énfasis en su pertenencia y sus derechos colectivos como pueblos indios, sin embargo, al interior de sus pueblos luchan por el reconocimiento de sus derechos como mujeres, y denuncian “los usos y costumbres” que las oprimen y limitan como mujeres, como por ejemplo, la tenencia de la tierra, la decisión sobre cuándo y con quien casarse o iniciar una relación de pareja, además de cuántos hijas o hijos tener y se plantea también la participación de las mujeres en todos los cargos de representación.
6.
Chiapas
es uno de los Estados de la República con un aumento de migración a Estados
del Norte de la República y Estados Unidos. En el caso de las mujeres forzadas
a migrar, por la agudización de la pobreza como consecuencia directa de las
políticas neoliberales en su país, conlleva que sean sometidas a condiciones
riesgosas al poner sus vidas en peligro, entre otros factores por la explotación
sexual. Para lograr su trayectoria migratoria, muchas se ven obligadas con la
promesa de un trabajo, a otorgar “favores sexuales”, siendo víctimas del tráfico
de mujeres para fines de la prostitución. En el caso en que son los hombres
los que migran, las mujeres se quedan solas, con la responsabilidad de mantener
a la familia y asumir responsabilidades comunitarias.
7. Las mujeres chiapanecas han sufrido la violencia en sus diferentes dimensiones. Un estudio señala que “los hostigamientos sexuales y las violaciones a las mujeres por parte del Ejército Federal y de las fuerzas de seguridad pública, han sido arma permanente en la guerra contra mujeres zapatistas y civiles. El porcentaje de violaciones tumultuarias atendidas en el Centro de Atención a Mujeres y Menores del Colectivo de Mujeres de San Cristóbal ascendió de un 5 % en 1993 a más de 30 % en 1994.
8. Que parte de una política de estado, ha sido el promover y auspiciar la formación de grupos paramilitares, quienes han incentivado la violencia que viven las comunidades indígenas en Chiapas, lo cual ha traído como consecuencia en la década de los 90s, que estos grupos vinculados a las estructuras de poder local y estatal, continúen cometiendo violaciones a los derechos humanos; como han sido desapariciones forzadas, asesinatos, ejecuciones extrajudiciales y desplazamientos forzados colectivos como consecuencia de la guerra.
9. En el contexto actual de polarización que vivimos en Chiapas, las políticas gubernamentales que se expresan a través de los programas, han sido factores que ahondan las divisiones en la población, además de utilizar principalmente a las mujeres, como uno de los sectores más vulnerables.
10. Responsabilizamos al gobierno de Pablo Salazar Mendiguchía por los daños físicos, morales, psicológicos y materiales que han generado en las mujeres, ante sus políticas represivas frente al abuso y uso excesivo de la fuerza policíaca, así como por las violaciones al derecho de la libertad de expresión.
11. Las mujeres chiapanecas denunciamos que nuestras hermanas centroamericanas, quienes han constituido un flujo migratorio laboral especialmente de la ciudad de Tapachula, en la frontera de Chiapas; integran un flujo laboral muy vulnerable al que les son violados sus derechos laborales de manera sistemática. Su condición de mujer, indocumentada, con baja escolaridad e indígena configuran un escenario de indefensión y explotación. Sabemos que nuestras compañeras de Centroamérica ofrecen su mano de obra como trabajadoras en el servicio doméstico, en donde son mal pagadas y sus condiciones laborales son muy precarias. El 73% de las guatemaltecas en Chiapas trabajan más de 8 horas diarias, y un 15% hasta 13 ó 18 horas diarias. El 15% de ellas son despedidas de manera injustificada y eso agrava su situación ya que el 66% trabaja de manera indocumentada.
En Chiapas, nuestra lucha y protesta como mujeres es histórica, por ello, hoy también nos sumamos y hacemos nuestra; la lucha sindical de los distintos sectores populares, campesinos y estudiantiles, porque en nombre de la democracia y el llamado estado de derecho pretenden tanto el gobierno estatal como federal reprimir y criminalizar toda expresión de resistencia del movimiento social.
¡¡VIVA LA RESISTENCIA DE LAS MUJERES!!
¡¡NO A LAS REFORMAS ESTRUCTURALES!!!
¡¡NO HABRA DEMOCRACIA SI HAY VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES!!
¡¡VIVA LA LUCHA INTERNACIONALISTA DE LAS MUJERES!!
¡¡VIVA LA MARCHA MUNDIAL DE LAS MUJERES
Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas, Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, Centro de Investigación y Acción de la Mujer Latinoamericana, Colectivo Feminista Mercedes Olivera, Cooperativa Jolom Mayaetik, Espacio Cultural Feminista “Luna Creciente”, K’inal Antzetik, CIDECI, Fundación León XIII, Coordinación Diocesana de Mujeres, Promotora de Sindicatos, organizaciones campesinas y populares de la Región Altos, CIEPAC, COMPA, Colem, Mujeres Feministas Independientes, Movimiento Independiente de Mujeres, Col. 5 de Marzo, Coordinadora Altos de la Sociedad Civil en Resistencia, COCOSUR, Colectivo de Estudiantes “Tzoblej” de la Facultad de Ciencias Sociales, Frente Popular Maya, Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana.