Querid@s compeñer@s:

Con mucho gusto hemos decidido postular a la UNION DE COMUNIDADES

INDÍGENAS

DE LA REGION DEL ISTMO (UCIRI), al premio de la FUNDACIÓN COMPARTIR,

en la modalidad de Premio Institucional, en el área de Desarrollo  Comunitario.

Estos premios se dan como un reconocimiento a las obras ejemplares de personas e instituciones comprometidas con el servicio a los demá.

Además tienen la finalidad de estimular el interés y la reflexión en torno a los diversos problemas sociales.

Como ustedes saben, UCIRI es una organización de pequeñ@s productor@s  de café orgánico y son fundadores, entre otras obras, del primer sello  de Comercio Justo a nivel mundial (Max Havelaar) y del sistema de  Comercio Justo en México. A.C.

Si estás de acuerdo con esta iniciativa, de favor te solicitamos una  carta de apoyo a la postulación, en hoja membretada y firmada, dirigida a COMPARTIR, Fundación Social, I.A.P.

Anexo encontrarás una semblanza de la UCIRI

La fecha y hora límites para inscribir las candidaturas será el 17 de abril del 2002, a las 17:30 horas., por lo que te rogamos hecernos llegar estas cartas lo antes posible para integrarlas al expediente de UCIRI.

Servicios Informativos Procesados, A.C. (SIPRO) Mérida 109, Local D (entrada por Alvaro Obregón) Colonia Roma. CP: 06700. México, D.F. Tel: 5514 8453. Telefax: 5514 6539 Correo electrónico: sipro@laneta.apc.org

Un abrazo

Mario B. Monroy¿POR QUÉ LA UNION DE COMUNIDADES INDÍGENAS DE LA

REGION DEL ISTMO (UCIRI) PARA EL PREMIO COMPARTIR?

Fundadores del primer sello a nivel mundial de Comercio Justo A finales de los años ochenta, pequeños productores de café que  habían vendido ya sus productos en los mercados solidarios europeos, en  particular l@s productor@s de la Unión de comunidades Indígenas de la Región del  Istmo (UCIRI), junto con organismos civiles crearon el primer sello en el  mundo de Comercio Justo, al cual se le puso el nombre de un personaje legendario de la literatura holandesa Max Havelaar.

¿En qué consiste el modelo del Comercio Justo?

a) que el café se comprara exclusivamente a organizaciones de pequeñ@s productor@s democrátic@s e independientes;

b) que se les pagara a las organizaciones de productor@s un precio mínimo de garantía en caso de que los precios del mercado bajaran a niveles  que no permitieran la supervivencia de las familias de l@s productor@s;

c) que se les pagara a la organización de productor@s un premio

social, es decir, un sobreprecio con el cuán podrían financiar proyectos de  desarrollo

comunitario;

d) se ofreciera a las organizaciones de pequeñ@s productor@s facilidades de prefinanciamiento de los contratos de compra-venta.

La concepción que tienen las personas que trabajan en favor del  Comercio Justo, consiste no dar dinero al pobre, sino en otorgarle incentivos  para negociar directamente con los consumidores y con el menor número de intermediarios posible.

Rápida expansión del mercado de Comercio Justo

En poco tiempo la participación de cafés solidarios o de Comercio Justo

aumentaron su participación en el mercado holandés de alrededor del 0.1% a

más del 2%, es decir, de unos 2 mil sacos a más de 40 mil.

Actualmente la participación en el mercado holandés del café es del 3% aproximadamente.

En el transcurso de la década de los noventa se crearon 17 sellos de Comercio Justo, 14 en países europeos, uno en Estados Unidos, uno en Canadá y uno en Japón.

A nivel internacional los sellos constituyeron en 1997 un órgano  común,

llamado Fair Trade Labelling Organisations International (FLO), con  sede en

Bonn Alemania.

Actualmente en el sello de Comercio Justo se incluyen, aparte del  café, los siguientes productos: té, miel, cacao, plátano, azúcar y jugo de  naranja.

¿A cuántas personas beneficia el sistema de Comercio Justo en el  mundo?

a) más de 15 países europeos consumen productos cuya fabricación está  ñibre

de la explotación humana;

b) Existen más de 70 mil puntos de venta para productos de comercio  justo

en Europa. Además del café, se vende azúcar, té, plátanos, especies,  nueces y artesanía;

c) Entre 75 y 80 de la producción mundial de café certificado como justo se distribuye en tienda, oficinas y restaurantes europeos;

d) En un peridod de tres años, el número de compañóias que trabajan con café comercializado en forma justa se ha incrementado 10 veces;

actualmente hay más de 30 marcas y 100 tipos de café distribuido a todo los largo de

Canadá y Estados Unidos;

e) más de 330 organizaciones de cafeticultores de 18 países se  benefician

del Comercio Justo;

f) El Comercio Justo beneficia a más de 800 mil familias de productor@s en

general en el Hemisferio Sur, es decir, más de 5 millones de personas  en 45 países;

g) Los productores de café que venden en el Comercio Justo reciben  141

dólares como mínimo, mientras que el precio en la Bolsa de Nueva  York, que es donde se cotiza el café mexicano de exportación, queda en 62  dólares.

Cofundadores del Comercio Justo en México

A finales de 1998  un grupo de integrantes de organizaciones de  pequeñ@s productor@s y de organismos civiles iniciaron la construcción del  Sello Mexicano de Comercio Justo y en septiembre de 1999 se constituyó formalmente en Comercio Justo México, A.C.

Uno de los grupos motores para lograr esta organización, dada su experiencia y capacidad, fue precisamente UCIRI, quién funge como  asociada fundadora.

Este sello mexicano tiene la característica, que lo distingue de los  17

sellos de Comercio Justo que existen en el mundo, de ser el primer y  único sello realizado en un país de productor@s.

Esta iniciativa tienen como principal objetivo lograr una  participación significativa en el mercado interno nacional de los productos de l@s pequeñ@s productor@s, bajo ondiciones de Comercio Justo.

Cofundadores de la Certificadora Sello Mexicano de Comercio Justo

En el planteamiento y la creación de la certificadora Sello Mexicano  de Comercio Justo, la UCIRI también jugó un papel primordial.

Así como es indispensable que los propi@s productor@s y  comercializadoras participen en el diseño de normas de Comercio Justo, la verificación  y certificación del  mplimiento de éstas por las partes involucradas  tiene que ser procurada por terceros, por lo que desde un inicio se señaló  la necesidad de la creación de una certificadora de "Comercio Justo"

independiente, tal y como lo mandatan las normas internacionales para instancias de certificación.

Por ello, en este caso, los socios de la certificadora Sello Mexicano de Comercio Justo, no son l@s pequeñ@s productor@s, sino organismos  civiles que cuentan con una distinguida reputación.

Cofundadores y Socios de Agromercados

Agromercados es una nueva empresa social cuyos dueños, socios y  accionistas

legales son las organizaciones de pequeñ@s productor@s.

UCIRI aparece como la organización que impulsa la idea y le da vida a  esta nueva empresa que actualmente suma alrededor de 45 mil pequeñ@s  productor@s

de más de 17 estados de la República.

Con la creación de agromercados se plantea hacer realidad un comercio  que permita a las organizaciones de pequeñ@s productor@s vender sus  productos directamente, productos competitivos en ca.idad, sabor, servicio,  precio y presentación pero bajo condiciones que garanticen un precio justo, volúmenes y condiciones financieras que penetren en el ercado,  premiar el trabajo y no el capital, así como impulsar el desarrollo que se proponen para sus regiones.

Comercializando productos terminados preferentemente orgánicos.  Consolidar las agroindustrias en manos de las organizaciones y fomentar la  producción de alimentos que garantien salud plena, un medio ambiente sustentable  un planeta limpio para las futuras generaciones.

Breve Historia

Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo (UCIRI): una  historia

de esfuerzos que alcanzaron el éxito  Su historia, como la de muchas otras organizaciones mexicanas,  muestra cómo el Comercio Justo ayuda a los agricultores a romper el ciclo de

dependencia y explotación que es tan común en el comercio  convencional del café.

Los pueblos indígenas de la sierra, en la región del Istmo oaxaqueño  al sur de México, empezaron a cultivar café hace aproximadamente cien años.

Desde el principio les fue difícil vender su café. Sin medios de transporte, dependían de comerciantes que utilizaban mulas o caballos  para poder llegar a los pequeños poblados de los productores de café en  las montañas, comprar su café a precios bajos y llevarlo a Ixtepec. A finales de los años 70, la construcción de caminos, impulsada por una sola

compañía maderera para extraer el producto de la explotación forestal,  permitió el

ingreso de compradores del Instituto Mexicano del Café (Inmecafé).

Antes de 1972, los recursos financieros para la producción, beneficio y comercialización del café provenían casi exclusivamente de los bancos privados, a los que tenían acceso sólo los grandes productores y exportadores. Durante varias décadas, los grandes productores fueron  los compradores exclusivos del café de las comunidades; a través de la  entrega de adelantos en efectivo o bienes de consumo, aseguraban para sí la

entrega del café de los pequeños productores, fijando su precio meses antes  de la cosecha.

Los primeros pasos

Un grupo de campesinos comenzó a buscar mejores mercados para el  café. La

experiencia resultó más o menos fructuosa, especialmente después de  1983,

año en el que UCIRI fue reconocida legalmente y pudo exportar  directamente

a los países del Norte. Esto ayudó a romper el yugo que representaban muchos intermediarios. En esa época, UCIRI agrupaba a 17 comunidades.

Los intermediarios veían con desconfianza a la Unión, como una  organización que invadía su territorio. Los miembros de UCIRI han sido víctimas de muchas agresiones: entre 1985 y 1992, 39 hombres, mujeres y niños  fueron asesinados. Su único crimen fue luchar contra la pobreza y la  explotación que enfrentaban, por medio de la organización social.

UCIRI estableció su propio sistema de transporte, acabando con el  monopolio local. Así se facilitó el acceso a diferentes mercancías y el café  podía salir más fácilmente de los pueblos.

Una democracia participativa

UCIRI es una unión de comunidades y, como tal, sus asociados son las  mismas comunidades. Estas comunidades están representadas por un delegado  asignado

por cada comunidad por medio del voto directo en las asambleas  comunitarias

de UCIRI.

Actualmente, UCIRI cuenta con 2 mil 349 miembros o familias activas  de las 53 comunidades que componen la organización.

Los ingresos que UCIRI recibe por la venta del café no sólo se  distribuyen entre los productores, sino que también se utilizan para financiar  diversos proyectos comunitarios diseñados para mejorar la calidad de vida de  los habitantes de la región del Istmo.

La agricultura orgánica "Luchar por la tierra es luchar por la vida"

Debido a los peligros que representa el uso de plaguicidas, los agricultores miembros de UCIRI han elegido la agricultura orgánica.

Cada comunidad cuenta con un técnico sobre agricultura orgánica.

Los agricultores deben limpiar el terreno a mano, preparar la  composta y sembrar una variedad de plantas que enriquezcan el suelo (los  llamados abonos verdes) o que puedan servir como plaguicidas naturales contra ciertos insectos y enfermedades (plantas  nsecticidas o repelentes).

Los cafetales se plantan entre una gran variedad de árboles que les proporcionan sombra y mantienen la humedad del suelo. Para prevenir  la erosión, se construyen terrazas con plantas de raíces fuertes,  piedras, madera u otros materiales.

La calidad del café es superior, el precio que se obtiene es mayor,  se preserva el equilibrio de los suelos y, debido a la sombra que se  produce, hay gran diversidad de aves. Al contribuir al desarrollo de la vida silvestre, los métodos orgánicos también protegen la biodiversidad.

Una escuela de agricultura orgánica en la montaña

En 1986, UCIRI estableció su propia escuela de agricultura. Cada año,

alrededor de 25 hombres y mujeres jóvenes se inscriben a los cursos del

Centro de Educación Campesina (CEC); después de un año en el plantel,

regresan a sus comunidades para compartir sus nuevos conocimientos.

Son estos estudiantes quienes, al regresar a sus pueblos,  desempeñarán el

papel de técnicos sobre agricultura orgánica.

La clínica de las montañas

UCIRI estableció una casa de salud que cuenta con un doctor y más de cuarenta "promotores de salud" voluntarios que trabajan en la  prevención de enfermedades, y reciben una formación continua del médico del centro.

Otro de los aspectos que cubre la casa de salud con el apoyo de instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana es el servicio odontológico.

Trabajo colectivo

Uno de estos proyectos consistió en la compra de varios camiones y autobuses para proporcionar un sistema de transporte en la montaña que ofrezca acceso a las comunidades más importantes. Así nació la  cooperativa de transporte.

En algunas comunidades se han abierto tiendas cooperativas lo que ha permitido que las tiendas logren economías de escala importantes que,  a su vez, permiten ofrecer productos a menor precio y acabar con los  monopolios que mantenía la elite local; sirven como un regulador de precios,  sobre todo después de la desaparición de la Comisión Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo) y la desincorporación de su entidad

distribuidora, Diconsa, que constituían el último reducto de apoyo del gobierno federal a

comunidades marginadas.

UCIRI ofrece talleres prácticos sobre una gran variedad de temas, desde la fabricación de letrinas secas o estufas que consumen menos  combustible, hasta cursos de preparación de alimentos saludables. La mayoría de  los proyectos de UCIRI se realizan a escala comunitaria, partiendo de  técnicas simples y con materiales locales. Los beneficios de estos proyectos  son patentes a través de toda la comunidad y no solamente entre los

miembros activos de UCIRI.

Nuevos proyectos para un desarrollo integral

La organización ha instrumentado dos nuevos proyectos; uno de ellos es la planta confeccionadora de ropa, ubicada en la ciudad de Ixtepec  (financiada con el apoyo de préstamos a bajas tasas de interés del Fondo Nacional para Empresas Sociales (FONAES) y del banco holandés Rabobank), en  respuesta a la movilización de los hijos de los productores que emigran a las ciudades y al extranjero en busca de oportunidades, pero que muchas veces sólo encuentran malas experiencias. Esta planta ha generado más de 120 nuevos empleos directos.

El otro proyecto es la elaboración de mermeladas orgánicas. Apostar como fuente única de ingreso económico al café es peligroso; por ello,  durante los tres últimos años se ha fomentado la introducción de nuevos  cultivos como zarzamora, frambuesa y maracuyá, para la elaboración de  mermeladas orgánicas, además de aprovechar las frutas de la región como la guanábana, el mamey, el plátano y otras que ya se cultivan como parte de la  sombra de los cafetales orgánicos.

Y después de tantos años, el camino se está marcando Si bien UCIRI tiene sólo 20 años de vida, ya ha inspirado la formación de varias organizaciones similares en el vecino estado de Chiapas, así como en otras regiones y países como Costa Rica, Perú, Colombia y otros. Con el tiempo, el número de sus miembros ha aumentado; del centenar de personas que la iniciaron, actualmente agrupa a más de 2 mil familias de 53 comunidades.