o la nueva escalada de apropiación del territorio
(Primera de tres partes)
Mariela Zunino - 28-mayo-2010 -
num.583
CIEPAC, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
El Plan Puebla Panamá: la resistencia al saqueo Cuando el Plan Puebla Panamá fue lanzado en 2001 por el presidente de México de aquel entonces, Vicente Fox Quesada, la resistencia de los pueblos no tardó en llegar. La ofensiva que este plan significó contra comunidades indígenas y campesinas provocó su fuerte rechazo: los pueblos se manifestaron firmemente en contra de semejante proyecto de saqueo y privatización de los recursos naturales y de la vida. Hallaron que los mega-proyectos traerían sólo impactos negativos a sus comunidades y que los supuestos beneficios quedarían -como siempre - en manos privadas. Gracias a las protestas y movilizaciones populares han podido ser detenidas, postergadas, desviadas, alteradas y canceladas numerosas obras del PPP. El golpe más fuerte en México contra los megaproyectos del gobierno de Fox, sin duda, fue la victoria de los ejidatarios en Atenco en 2001-2002, contra la construcción de un nuevo aeropuerto para la capital del país. Tras nueve meses de lucha, con el saldo de un muerto y varios heridos en confrontaciones con fuerzas policíacas, la tenacidad de la resistencia en Atenco doblegó al gobierno obligándolo a dar marcha atrás la orden de expropiación de 5,300 hectáreas de tierras productivas(1). Otras resistencias y luchas notables en el área del PPP que comparten algunas de las características señaladas son las de:
A pesar del rechazo de los pueblos en Mesoamérica, el PPP siguió avanzando, pero de forma silenciosa. Muchos de sus proyectos dejaron de considerarse parte del PPP y fueron planteados como parte de obras de los diferentes gobiernos o de instituciones internacionales, para desviar la atención de la resistencia, y permitir que el PPP siguiera avanzando de forma silenciosa. Muchos lo dieron por muerto. A su vez, la falta de inversión trabó algunos de los muchos proyectos planeados bajo el sexenio de Fox. Sin embargo, el PPP siguió su marcha aunque sin hacer mucho ruido... Más allá de Panamá: la integración de Colombia Colombia es un país de una importancia geopolítica fundamental, por su ubicación geográfica y por sus recursos naturales. En octubre de 2006, Colombia se incorporó formalmente al Plan Puebla Panamá y así se convirtió en el "país bisagra" entre el PPP al norte y la IIRSA al sur. De este modo, la incorporación de Colombia es un paso más en la pretensión de penetrar la espesa selva de Darién (que separa Centroamérica de Sudamérica) con carreteras, gasoductos, oleoductos y tendidos eléctricos de alta tensión para unificar el comercio de todo el continente. ¿Qué es la IIRSA? IIRSA quiere decir Integración de la Infraestructura Regional en América del Sur. Surgió en 2000 durante la Cumbre de Presidentes de América del Sur, realizada en Brasil. Se trata de un megaproyecto de dominación de todo el territorio sudamericano a través de la integración de los sectores del transporte, energía y telecomunicaciones. La IIRSA pretende crear grandes canales "multimodales" creando vías fluviales, carreteras, aeropuertos y puertos, todo con el mismo fin: la circulación más rápida y eficiente de los recursos naturales vueltos mercancías. La IIRSA comprende más de 500 proyectos organizados bajo diez ejes de "Integración y Desarrollo". Detrás de estos proyectos subyace una visión meramente instrumentalista de la naturaleza al pretender eliminar las "barreras naturales" que obstaculizan la libre circulación de bienes y mercancías entre las diferentes regiones del continente sudamericano.(3)
Del Plan Puebla Panamá al Proyecto Mesoamérica En junio de 2008, durante la Décima Cumbre del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla, en la Ciudad de Villahermosa, estado de Tabasco, México, los presidentes de los 9 países firmaron la Declaración de Villahermosa. Allí plantearon la transformación del PPP en Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica, o Proyecto Mesoamérica, "con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus habitantes". Con este nuevo nombre, se ha venido dando un nuevo impulso al PPP, siempre bajo la misma lógica: integrar y preparar las regiones que van desde el sur de México hasta Colombia bajo los mandatos del neoliberalismo, para que sirvan al gran capital. Los más de 100 proyectos económicos con los que se contaba en un principio, se redujeron en un 95%, quedando una veintena de proyectos centrados en las siguientes áreas: energía, electricidad, salud, educación, telecomunicaciones, biocombustibles, carreteras y vivienda. En México, el avance del PPP en los últimos años ha sido claro: hasta el día de hoy se han destinado 16 mil millones de dólares para la construcción de 2 mil kilómetros de carreteras, se ha construido el puerto en Salina Cruz, así como también las tareas de mejoramiento del ferrocarril y aeropuerto del istmo de Tehuantepec, y la construcción del parque eólico de La Venta, en Oaxaca, sobre el despojo de 800 hectáreas ejidales, entre otros proyectos. Hoy nos encontramos frente a un "PPP concentrado", como parte de una nueva etapa más intensiva y focalizada en áreas clave como megaproyectos de infraestructura, comunicación, turismo, agroindustria y vivienda. ¿Pero el PPP y el Proyecto Mesoamérica son la misma cosa? Podemos decir que el Proyecto Mesoamérica (PM) es la continuación del Plan Puebla Panamá, o que constituye una nueva fase de éste. Pero sabemos que en esencia son la misma cosa: un conjunto de proyectos que busca exprimir al máximo nuestros recursos naturales para "sacarle todo su jugo". Sin embargo, hay que destacar que el PM toma nuevas dimensiones políticas y geográficas. Mientras que el PPP se centró en avances en cuanto a infraestructura física para la integración - redes eléctricas, de telecomunicaciones y transporte - el PM se presenta como una segunda etapa de "proyectos de alto impacto social en áreas de salud, medio ambiente, desastres naturales y vivienda", aunque - como veremos más adelante - su fuerte sigue y seguirá siendo el mejoramiento y la ampliación de la infraestructura para un mejor flujo de los bienes y servicios hacia la región pero también para extraer sus recursos naturales, en particular energéticos y bióticos. Un nuevo ingrediente: el tema de Seguridad Regional Mientras que en el PPP no se habló abiertamente del tema de seguridad, en el Proyecto Mesoamérica este tema toma relevancia. La Declaración de Guanacaste, producto de la cumbre de Costa Rica en julio de 2009, incluye 10 puntos dedicados solamente a la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado(5). Entre los "asuntos políticos", se acuerda:
De este modo, quedan incorporados al PM elementos de:
En este sentido, cabe citar la frase del canciller de Guatemala, Gert Rosenthal: "Puede surgir algo tremendamente significativo como un corredor de seguridad desde Colombia hasta Estados Unidos"(7). A su vez, la "Declaración Conjunta IX Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla" rectifica el "compromiso de fortalecer la cooperación en materia de seguridad y combate al crimen organizado, para lo cual hemos emprendido esfuerzos (...) y estrategias que contribuyan a cerrar el paso a la delincuencia y el terrorismo internacional"(8). Nada mejor que las palabras de la OFRANEH (Organización Fraternal Negra Hondureña) para describir este plan:
Sabemos que, con este nuevo ingrediente en materia de seguridad, el PM se vuelve más claramente un plan geoestratégico diseñado por los EEUU para que todos los países - de México a Colombia - se adecuen a sus intereses de seguridad nacional, desde el punto de vista:
Estados Unidos y sus empresas buscan asegurar el predominio de sus intereses en un contexto de crisis económica-financiera, desvalorización del dólar y emergencia de nuevas potencias como China y la Unión Europea. Según el Seminario Permanente de Estudios Chicanos y de Fronteras, la estrategia de salida a la profunda crisis económica implica el impulso de su complejo industrial-militar, por medio de dos vertientes. Por un lado, la parte coercitiva de la estrategia, que comprende la instalación de nuevas bases militares en países como Colombia, Perú y Panamá, el apoyo al golpe de estado en Honduras o la reactivación, después de medio siglo, de la Cuarta Flota . Por el otro, la parte consensuada, a partir de la firma de Tratados de Libre Comercio (TLCs), acuerdos como la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte(10) (ASPAN) y los megaproyectos económicos y geoestratégicos como el Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica (PM) y la Integración de la Infraestructura Regional de Suramérica (IIRSA)(11). Menos costosa que la dominación territorial por medio de guerras como las de Afganistán, la dominación a través de proyectos como este se resguarda tras "consensos democráticos". El dominio económico, tras la fachada de "proyectos de integración para el bienestar de las naciones", muchas veces logra obtener los mismos beneficios que una guerra pero sin tantos costos políticos. A la vez, mientras que el PM busca imponer un esquema de infraestructura que permita y asegure la circulación de los bienes y mercancías hacia los centros estratégicos en un marco "competitivo" para la economía internacional, esta infraestructura sin duda también está siendo pensada para facilitar la instalación y circulación de dispositivos bélicos a lo largo del territorio mesoamericano que sirvan a los intereses de seguridad regional de Estados Unidos, en un contexto de expansión militarista de esta potencia resguardada tras el discurso de las guerras contra el terrorismo y el crimen organizado. La lógica por detrás: el reordenamiento territorial Para la concreción de estos objetivos, tanto el PPP como el PM, de la mano de la Iniciativa Mérida, necesitan liberar aquellas zonas consideradas estratégicas para que las transnacionales desarrollen sus megaproyectos, desplazando a las poblaciones indígenas, campesinas, y comunidades en resistencia, como también a grupos narcotraficantes. El reordenamiento territorial consiste en despejar regiones de alto interés para las transnacionales y los proyectos de gobierno, desplazando a las poblaciones por medio de la migración forzada o concentrándola en núcleos urbanos como es el caso del programa gubernamental Ciudades Rurales Sustentables en el estado de Chiapas.(12) De este modo, regiones con alta concentración de recursos quedan disponibles para su explotación por parte de las empresas en alianza estratégica con los gobiernos. Esto facilita la instalación de un enorme mercado al servicio de la globalización, que arrasa con toda iniciativa regional y local para centrarse en la exportación de nuestros recursos hacia los países ricos del norte. La consigna parece ser "limpiar el terreno", arrasar con el modo de vida campesino-indígena para dar lugar al "desarrollo". Este concepto de reordenamiento territorial se vuelve explicito en un documento de la Comisión Ejecutiva del PM, donde se hace un llamado a la instrumentación de una "Política Mesoamericana de Ordenación del Territorio y Acción Regional",(13) que permita:"(...) en un principio, definir regiones prioritarias de actuación, objetivos territoriales y fondos estructurales para clarificar y lograr una mayor eficiencia, factibilidad financiera y rentabilidad social de la nueva generación de proyectos regionales estructurantes (que estructuran a futuro) y proyectos regionales compensatorios (que atienden rezagos históricos)." Hay dos maneras de aplicar esta lógica de reordenamiento territorial que despeje zonas para el despliegue del capital. De forma coercitiva, por medio de acciones como el desalojo o la militarización o paramilitarización de las comunidades, o de manera más silenciosa y encubierta, propiciando las condiciones para el desplazamiento forzado de la población a través de la migración o el reacomodo en centros urbanos. La invasión de comida chatarra y materia prima más barata de Estados Unidos a causa del TLCAN, las políticas de abandono del campo, la privatización y venta de tierras antes comunales y la instauración de megaproyectos van abonando el terreno para el abandono del campo de miles de personas cuyo modo de vida campesina ya no encuentra cabida frente a tal saqueo del territorio. Lo que subyace por detrás es un "cambio de uso de suelo": la milpa y la comunidad - en su sentido amplio - se hacen a un lado para dar paso a proyectos ecoturísticos, carreteras, represas, monocultivos, agrocombustibles y mineras, siempre bajo el disfraz del desarrollo y el combate a la pobreza.
¿De dónde proviene el financiamiento para estos proyectos? Principalmente de los gobiernos participantes y de entidades privadas. Asimismo, destaca la participación de instituciones financieras internacionales (IFIs) como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esta entidad se presenta a sí misma como "la mayor fuente de financiamiento para el desarrollo de América Latina y el Caribe"(14) y es conocida por su amplio desembolso de cuantiosas sumas de dinero en México y Latinoamérica, destinadas principalmente a obras de infraestructura. En 2008, el BID brindó a México recursos por un monto de 2 mil millones de dólares para "combatir la pobreza" por medio del apoyo a diversos programas como el de "Oportunidades"(15), como así también para destinar a obras de infraestructura que permitan una mayor "competitividad e integración regional". Diversos autores han señalado la falta de transparencia e información del BID acerca de su financiamiento dentro del marco del PM debido a las fuertes críticas recibidas en torno al Plan Puebla Panamá(16).
Continuará... Notas
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