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Las mujeres de Kerala contra la Coca Cola
Vandana Shiva - 14-abril-2005 -  New Delhi, India
Fundación para la Investigación Científica, Tecnológica y Ecológica

Expulsada por el gobierno Indio en el año 1977, la Coca Cola pisó otra vez el territorio del Estado el 23 de octubre del año 1993, cuando se instalaba otra multinacional estadounidense, la Pepsi Cola. Hoy en día las dos empresas poseen 90 plantas "embotelladoras", que en realidad son "chupadoras": 52 de la Coca Cola y 38 de la Pepsi Cola. Cada una de estas plantas extraen de 1 a 1,5 millones de litros de agua diariamente.

Esta clase de refrescos gaseosos tienen riesgos acertados, derivados de sus mismos procesos de fabricación. En primer lugar las plantas de embotellamiento que bombean los mantos de agua, quitan a los pobres el derecho fundamental de procurarse el agua potable. Además, generan desechos tóxicos que amenazan el medio ambiente y la salud pública. Finalmente, producen refrescos que son peligrosos para la salud - el parlamento Indio ha constituido una comisión parlamentaria mixta encargada de investigar la presencia de restos de pesticidas (en estas bebidas).

Por más de un año, en el departamento de Palaghat, en Kerala, algunas mujeres del pueblo Plachimada han organizado sit-in (manifestaciones de gente sentada bloqueando calles) en contra del desecamiento de los mantos acuíferos provocado por la Coca Cola. "Los habitantes - escribe Virender Kumar, reportero del periódico Mathrubhumi - cargan sobre su cabeza grandes cantidades de agua potable, que buscan cada día más lejos, mientras que de la planta de la Coca Cola salen trailers llenos de refrescos"(1).

Para hacer 1 litro de Coca Cola se necesitan 9 litros de agua potable.

Las mujeres adivasi (2) de Plachimada empezaron a organizarse poco después de la apertura de la planta de la Coca Cola cuya producción tenía que alcanzar, en marzo del año 2000, 1.224.000 botellas de Coca Cola, Fanta, Sprite, Limca, Thums up, Kinley Soda y Maaza. El panchayat local (3) había concedido a la transnacional, bajo ciertas condiciones, la autorización de extraer el agua con la ayuda de bombas a motor. Pero la transnacional, de manera absolutamente ilegal, después de haber excavado más de 6 pozos con bombas eléctricas muy potentes, empezó a bombear millones de litros de agua pura. El nivel de los mantos acuíferos disminuyó drásticamente, de 45 a 150 metros de profundidad.

Además de robar el agua de la colectividad, la Coca Cola contaminó la poca que quedaba mezclando las aguas sucias de los pozos excavados en los estableciemientos para enterrar los desechos sólidos. Primero, la empresa depositaba los desechos en la superficie, pero en temporada de lluvias estos se dispersaban en los arrozales, canales y pozos, constituyendo una grave amenaza para la salud pública. Hoy ya no es así. Pero la contaminación de las fuentes de agua es un hecho.

Con sus acciones, la Coca Cola ha provocado el desecamiento de 260 pozos, cuya horadación fue ejecutada por las autoridades para cubrir la demanda de agua potable y para el riego agrícola.

En esta región de Kerala, definida como "granero de arroz" por ser un ecosistema rico en agua, los rendimientos agrícolas han bajado un 10%. La paradoja es que la Coca Cola redistribuye a los habitantes de las comunidades desechos tóxicos producidos en sus plantas bajo la forma de abono. Las pruebas efectuadas han demostrado que estos abonos poseen un elevado porcentaje de cadmio y plomo, dos sustancias cancerígenas.

Representantes de las tribus y de los campesinos han denunciado, además de la contaminación de las reservas acuíferas y de las fuentes de agua, las horadaciones sin sentido que comprometen gravemente las cosechas; han pedido, en particular, la protección de las fuentes tradicionales de agua potable, de los ojos de agua y los viveros de pescado, la manutención de las vías navegables y de los canales, así como el racionamiento de agua potable.

Invitada a dar explicaciones sobre sus operaciones, la Coca Cola se negó ante el panchayat a contestar sus preguntas. En consecuencia, el panchayat negó la concesión para la explotación de los mantos acuíferos. La transnacional, entonces, intentó comprar al presidente, Anil Krishnan, ofreciéndole 300 millones de rupias. No tuvo éxito. De cualquier forma, mientras el panchayat le retiraba el permiso para la explotación, el gobierno de Kerala, por su parte, siguió protegiendo a la gran empresa. Le concedió 2 millones de rupias ( 36.000 euros) en concepto de subsidio para la política industrial de la región. La Pepsi y la Coca Cola reciben esta clase de ayuda en todos los estados donde están presentes, y esto solo para los refrescos, cuyo valor nutricional es nulo respeto a las bebidas tradicionales indias (nimbu pani, lassi, panna, sattu ...)

La industria de los refrescos con frecuencia utiliza el jarabe de maíz con alta fructuosa. No solo este edulcorante es muy dañino para la salud, el mismo maíz es cosechado para producir a nivel industrial alimento para el ganado. Una gran cantidad de maíz, entonces, es eliminado del consumo alimenticio, privando a los pobres de un producto básico muy barato. Además, la sustitución de los dulcificantes extraídos de la caña de azúcar, como el gur y el khandsari, por alta fructosa, ocasiona daños a los campesinos que, sembrando estos productos, tenían un rédito y medios de subsistencia seguros.

En síntesis, la Pepsi y la Coca Cola provocan, en la cadena alimenticia y la economía, un impacto muy fuerte que no se limita al contenido de las botellas.

En el año 2003, las autoridades de salud del distrito informaron a los pobladores de Plachimada que el agua, ahora totalmente contaminada, no podía utilizarse para fines alimenticios. Las mujeres fueron las primeras en denunciar esta piratería del agua en el curso de un dharna (sit-in) frente a la entrada de la planta de la transnacional. Iniciado por las mujeres adivasi, el movimiento ha activado, no solo a nivel nacional, sino mundial, una fuerte respuesta de solidaridad.

Acosado por la expansión del movimiento y por la sequía que ha agravado aún más la crisis del agua, finalmente, el 17 de febrero del año 2004, el jefe de gobierno del Kerala ordenó la clausura de la planta de la Coca Cola. Las alianzas arco iris, nacidas en un principio entre las mujeres de la región, han terminado por implicar a todo el panchayat.

No solo eso, el gobierno del Perumatty (en Kerala) ha presentado, en nombre del público interesado, una instancia ante el tribunal supremo del Kerala en contra de la transnacional. El 16 de diciembre del año 2003, el juez Balakrishnana Nair ordenó a la Coca Cola que dejara de bombear ilegalmente el manto de Plachimada. Las motivaciones de la sentencia valen como todo el veredicto. El juez ha querido precisar que: " la doctrina de la seguridad pública se asienta sobre todo en el principio según el cual recursos como el aire, el agua, los bosques, tienen, por el conjunto de la población, una importancia tan grande que sería totalmente injustificado hacerlas objeto de propiedad privada. Dichos recursos son un regalo de la naturaleza y deberían estar a la plena disposición de todos en manera plena y gratuita, sin importar la posición social.

Ya que esta doctrina impone al gobierno proteger estos recursos, para que todo mundo pueda gozarlos, nadie puede autorizar su utilización por parte de intereses privados o para fines comerciales [...]. Todos los ciudadanos sin excepción son beneficiarios de las costas, de los ríos, del aire, de los bosques, de las tierras frágiles desde un punto de vista ecológico. Siendo administrador, el estado por ley tiene el deber de proteger los recursos naturales [los cuales] no pueden ser transferidos a la propiedad privada".

En síntesis: el agua es un bien público. El estado y sus diferentes administraciones tienen el deber de proteger los mantos acuíferos de una explotación excesiva, y su incumplimiento en materia es una violación directa al derecho a la vida garantizado por el artículo 21 de la Constitución India. La Corte Suprema siempre ha afirmado que el derecho de aprovechar el agua y aire no contaminados es parte integrante del derecho a la vida establecido por el mismo artículo.

En otras palabras, si no existe una ley específica que regule la utilización de los mantos acuíferos, el panchayat y el estado deben oponerse a la explotación intensiva de estas reservas subterráneas.

El derecho de propiedad de la Coca Cola no se extiende a los mantos bajo tierra que se encuentran en sus propiedades. Nadie tiene derecho de apropiarse de la mayor parte del agua, y el gobierno no tiene ningún poder de autorizar la extracción de tales cantidades. A partir de esto, estas fueron las dos órdenes del tribunal: dentro de un mes la Coca Cola tendrá que dejar progresivamente de bombear agua para uso propio; vencido el plazo, el panchayat y el estado garantizarán la aplicación de la sentencia.

La insurrección de las mujeres, que son el corazón y el alma de este movimiento, fue retomada por juristas, parlamentarios, científicos y escritores...

El movimiento se ha extendido a otras regiones, donde la Coca Cola y la Pepsi Cola bombean las reservas de agua dañando los habitantes. En Jaipur, la capital de Rajahstan, después de la apertura de la planta de la Coca Cola en el año 1999, el nivel de los mantos ha pasado de 12 metros de profundidad a 37,50 metros. En Mehdiganj, una localidad a 20 kilómetros de la ciudad santa de Varanasi (Bénarés), ha descendido 12 metros y los campos de cultivos alrededor ahora están completamente contaminados. En Singhchancher, una comunidad en el distrito de Ballia (al este del Utar Pradesh), la planta de la Coca Cola ha contaminado totalmente las aguas y las tierras. Por todas partes la protesta se organiza.

Cabe subrayar que en la mayoría de los casos, las autoridades públicas reaccionan con la violencia a las manifestaciones. En Jaipur, por ejemplo, el militante pacifista, Siddharaj Dodda fue detenido en octubre de 2004 por haber participado en una marcha que pedía la clausura de la planta.

Cadenas humanas alrededor de las plantas.

Además del desecamiento de los pozos se añaden los riesgos de contaminación por pesticidas. El tribunal supremo del Rajahstan ha prohibido la venta de los refrescos Coca Cola y Pepsi Cola, ya que siempre se han negado a entregar la lista completa de los componentes de sus productos, cuando algunos análisis han demostrado la presencia de pesticidas peligrosos para la salud (4) . Las dos transnacionales han presentado una petición a la Corte Suprema de la India, pero esta ha rechazado la demanda y ha convalidado la solicitud del tribunal del Rajahstan, ordenando la publicación de la composición precisa de los productos fabricados por Pepsi Cola y Coca Cola. Hasta hoy, estos refrescos están prohibidos en la región.

Una investigación llevada a cabo en el año de 1999 por la All Indi Cooridnated Research Project on Pesticide Residue (AICRP), ha demostrado que el 60% de los productos alimenticios vendidos en el mercado están contaminados con pesticidas y que el 14% contiene dosis que sobrepasan la cantidad máxima autorizada.

Una consideración de esta magnitud pone en discusión el mito de que las transnacionales privilegian la seguridad y la fiabilidad, lo cual le devolvería una confianza rechazada al sector público y a las autoridades locales!

Este prejuicio elitista en contra de la administración pública de bienes y servicios ha contribuido a la aceptación de la privatización del agua. En India, como en otras partes del mundo, el recurrir a las privatizaciones impide un abastecimiento de agua a una calidad y precio alcanzable para todos.

El 20 de enero del 2005, en toda la India, alrededor de las plantas de la Coca Cola y de la Pepsi Cola, se organizaron cadenas humanas. Los tribunales populares han notificado a los "piratas del agua" la orden de dejar el país. El caso de Plachimada demuestra que el poder del pueblo puede ganar contra las empresas privadas. Los movimientos de defensa del agua, siguen avanzando. Se habla también de las presas y del gran proyecto de conexión fluvial cuyos planes, que prevén la desviación de todos los ríos de la península india, crean una oposición creciente (5) . Se denuncian las privatizaciones impulsadas por el Banco Mundial y la privatización del suministro de agua en Nueva Delhi (6) . Se tiene que subrayar que el saqueo no puede ser posible sin la ayuda de los estados centralizadores y corporativos.

La lucha contra el porvenir del agua no tiene que ver solo con la India.

La excesiva explotación de los mantos acuíferos y los grandes proyectos para desviar los ríos perjudican la conservación misma de la Tierra en su conjunto. Para tener una idea de cual es la puesta en juego, hay que saber que si cada punto del planeta recibiera la misma cantidad de precipitación, con la misma frecuencia y bajo el mismo esquema, en cada lugar encontraríamos las mismas plantas y las mismas especies animales. El planeta está hecho de diversidades. El ciclo hidrológico de los planetas es una democracia del agua, un sistema de distribución al servicio de todas las especies vivientes. Donde no hay democracia, no puede caber una vida democrática.

Acerca de la autora: Vandana Shiva, activista en favor del ecofeminismo, recibió el Premio Nobel Alternativo en 1993. Líder del Foro Internacional sobre la Globalización, así como un miembro destacado del movimiento antiglobalización. Creadora de la Fundación para la Investigación Científica, Tecnológica y Ecológica (Research Foundation for Science, Technology and Ecology - RFSTE).
Información en inglés: www.navdanya.org/about/index.htm

Notas

  1. Virenda Kumar, "Carta abierta al jefe de gobierno", Mathrubhumi, Thiruvananthapuram (Kerala), 10 de marzo 2003.
  2. El termino ADIVASI identifica las tribus autóctonas entre las cuales no existe un sistema de castas.
  3. El consejo que ejerce la autoridad en la comunidad.
  4. Las bebidas contenían diferentes pesticidas entre otros el DDT.
    La Comisión del gobierno ha concluido que estos residuos eran " en los limites normativos" aceptados por la India... en las botellas de Coca o de Pepsi consumidas en Europa o en Estados Unidos no se encuentra ninguna huella de pesticidas.
  5. Arundhati Roy, The Cost of Living, Modern Library, 1999.
  6. Pro el tratamiento de las aguas, el astillero es confiado a Degremont, filial del grupo Suez. En Delhi, en los últimos años el precio es aumentado diez veces.



para citar: www.ciepac.org/documento.php?id=169

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